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LIBRARY OF THE NEW YORK BOTANICAL GARDET^ 






ANALES 



DE LA 




I 




unipim 




.# 



ANALES 






DE LA 



SOCIEDAD científica 

ARGENTINA 



>*» » « 



COMISIÓN REDAGTORA 

Presidente D. Luis A. Huerco. 

Secretario D. Félix Amoretti. 

D. Eduardo Aguirre. 
Vocales \ D. Valentln B albín.' 

D. Estanislao S. Zeballos. 



TOMO VIII 



Segundo Semestr-o de 1879 



BUENOS AIRES 

IMPRENTA DE PABLO E. CONI, ESPECIAL PARA OBRAS 
60 — CALLE ALSINA (ANTES POTOSÍ) — 60 

1879 



LAS ESPECIES MINERALES 



DE LA 



REPÚBLICA ARGENTINA 



( Coíitinnacion. ) 

D. \l'olfraiuatos y Molibdatos 
67. — WOLFRAM 

(Mn, Fe) WO* 

Se halla en masas cristalinas hojosas, en parte radiadas, de color 
negro, parduzco, probablemente entre pegmatita. 

localidades: Provincia de Córdoba. — Al N. de Altantina, en 
cuarzo, acompañada de malaquita. La localidad es aún un secreto de 
los propietarios (d), por esto no puedo añadir mas datos sobre su 
yacimiento (2). 

Provincia de San Luis. — Según Avé-Lallemant (La Plata Mo- 
natschrift, \S1A, p. 148), en la Sierra de Socoscora, cerca de San 
Francisco, en cuarzo entre gneiss. 

68. -- PLOMO AMARILLO 

Pb, MO^ 
(Wulfenita) 

Cristales amarillos hasta parduzcos (tablas chicas, formadas de la 
base cuadrática con una pirámide y el prisma cuadrático). 

(1) El minerologista que quiera estudiar las 'minas de este pais, debe luchar mucho con 
la desconfianza de un gran número de descubridores de nuevas vetas, aunqne estas muchas 
veces no merezcan la pena de ser revisadas. Pero como ellos primero consideran su mina 
como una de las mas ricas, tienen miedo de que el naturalista pueda robarles su propiedad 
imaginaria, denunciándola. Por otra parte, están muy bien dispuestos á traer y mandar 
muestr;is sacadas á su gusto, pero que naturalmente no satisfacen de ninguna manera para 
abrir un juicio sobre el valor de la mina. En otros casos revelan una ó mas, ocultando, no 
obstante, aquella que les parece mas rica. El mineralogista pierde muchas ocasiones de 
hacer estudios interesantes por esta desconfianza de los mineros. 

(2) En una escursion practicada por mi en la Sierra de Córdoba en los meses de Enero y 



6 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

localidad: Provincia de San Juan. — Castaño, acompañado de 
galena, cuarzo, etc. 

E. Vanadatos 
69. — DESCLOIZITA 

(Pb, ZnyX^O' 
(Idéntica á la Dechenita (Pb, Zn)Y20^ ?) 

En los Annales de Chimie et de Physique, XLI, p. 72 y 78, des- 
cribió Duinour en el año 1854 un nuevo mineral bajo el nombre de 
Descloizita, que se encontraba en una colección de minerales, que le 
babian mandado de la República Argentina, sin indicación especial 
de su procedencia. 

La descripción era la siguiente : cristales del sistema rómbico, del 
tamaño de 4-2 mm; pirámide ortorómbica (127° 10', 88° 18' 
y 115° 10') con aristas laterales truncadas por un prisma (116° 25'); 
también con el doma (122° 6 '). Cruceros no perceptibles. Los cristales 
son agrupados y generalmente envueltos en un mineral rojizo arci- 
lloso, ó implantados sobre una ganga silícea ferruginosa, y acompa- 
ñados de prismas exagonales aciculadas de piromorfita verde. Lus- 
trosos, negruzcos, los cristales chicos inclinándose al verde de acei- 
tuna, con un lustre bronceo, traslucientes en los ángulos, también 
amarillos, pardo rojizos hasta negros, en el centro los colores mas cla- 
ros, en las márgenes pardos y negro oscuros. Raya parda pálida. Su- 
perficie délos cristales rutilante, áspera y cavernosa: dur. zz 3.5; 
pes. esp. = 5.839. 

Calentado en un matracito, dá un poco de agua, funde al so- 
plete, se reduce en parte á plomo, en parte á escoria negra. Sobre 
el carbón dá un anillo amarilla, con bórax dá en la llama de re- 
ducción, una perla verde, añadiendo salitre y espuesto á la llama de 
oxidación, se colora en violeta (por Mn.) Con sal de fósforo dá en la 
llama de reducción una perla verde, en la llama esterior una perla 
amarilla anaranjada. Soluble en ácido nítrico frió, dejando un 
residuo pardo de óxido de manganeso, mezclado con el ácido silícico 
de la ganga, se disuelve sin coloración ; con ácido sulfúrico precipita 
Pb SO^. La media de dos análisis era : 



Febrero de esle año, me lia sido posible encontrar el criadero de Wolfram. La veta se halla 
al N. de las Villas del Sauce, al 0. de Chaquinclmna en la Quebrada de la Viuda; entre 
narzo (no pegmalita), acompañado de óxidos de manganeso. 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 7 

V^ 0^ 24.80 28.04 

Cl 0.35 0.39 

Pb 60.40 67.90 

Zn 2.25 2.54 

Cu 0.99 i. 13 

MnO 6.52 100.00 

Fe^ 0^.. 1.65 

H'^ O 2.43 

99.39 

Otros ensayos no se han hecho hasta la fecha con el mineral por 
falta de material ; Tschermak supuso mas tarde, que el mineral era 
idéntico con la dechenita, que se halla en Niederschlettenbach (Ale- 
mania) y enKappel(Carintia). Para hacer nuevos análisis del mineral 
argentino, precisaba mas materiales. ¿De dónde tomar estos, sino se 
conocia la localidad de su yacimiento ? 

Por casualidad he recibido, hace poco tiempo, de la Sierra de Cór- 
doba el mineral en cuestión de un amigo mió, pero no lo reconocí al 
momento y lo dejé para ensayarlo oportunamente. Cuando hice en 
comunidad con mi colega D. Ad. Doering, un análisis calitativo de él, 
tuve la agradable , sorpresa de ser poseedor del mineral mencionado, 
cuya descripción por otra parte correspondía á mis muestras. 

Solamente el color de los iiltimos era mas blanco, muy parecido á 
ciertas variedades de plomo blanco. Pero las otras propiedades físicas, 
químicas, y también la calidad de la ganga son idénticas con las des- 
critas. 

Pero un accidente funesto no me ha permitido revelar el se- 
creto de su procedencia, porque mi amigo habia muerto poco antes 
de mi descubrimiento y yo no le habia pedido datos especiales 
sobre la localidad. No obstante, tengo alguna esperanza de encontrar 
el criadero del mineral con el auxilio de los cateadores de aquel ca- 
ballero, y en este caso, no tardaré en publicar inmediatamente las 
particularidades (1). 

(1) Con gran satisfacción puedo comunicar que me ha sido posible descubrir los criaderos 
Ue descloizita en la República Argentina. He encontrado el mineral en el mes de Febrero de 
este año, en 4 diferentes puntos. Primeramente he encontrado la veta de donde se habian 
sacado las muestras arriba mencionadas, que es en la Aguadita, cerca del paso de Montoya, 
al S. de Tichana (Provincia de Córdoba). Después lo he encontrado en masas muy conside- 
rables y en cristales sumamente hermosos y perfectos en la mina Venus (Departamento de 
Minas), cerca de dos leguas al S. de Aguadita. Aquí se halla acompañado de otros minerales 
escasos, entre los cuales predomina la vanadinila en cristales exagonales amarillos. El ha- 
llazgo es tan importante, que publicaré dentro de poco una pequeña monografía sobre él. 
Por fin, he encontrado este mineral, aunque de menor belleza en las minas Bienvenida y 
Agua del Rubio, cerca de las otras dos localidades. 



8 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

F. Fosfatos y Arscniatos 

70. — MIMETISITA 

3 Pb^ As^ 0« + Pb Cl^ 
Cristales hexagonales aciculados finos, de color verde. 

LOCALIDAD : Provihcia de Córdoba. — Mina Santa Cruz, Pedauia 
Argentina (Serrazuela). 

Las muestras de Descloizita que se encuentran entre mis manos, 
están también acompañadas de un mineral parecido á la mimetisita ; 
no he confirmado todavía su composición, las agujas que acompa- 
ñaban la muestra de Dumour, son descritas por él como piromorfita 
(3 Pb^ P^ 0« + Pl CP). 

71 . — APATITA 

3 Ca^ P2 0« + Ca (Cl, Yf 

Este mineral es muy común en las pegmatitas de la Kepública Ar- 
gentina, acompañado generalmente de turmalina, granate, berilo, 
columbita, triplita, hierro magnético, etc. Se encuentra en masas 
verdes hasta blanco-grises, que dejan conocer un tipo exagonal, 
aunque el mineral adhiere tan estrechamente al cuarzo, que es difícil 
sacar un cristal perfecto. Las caras terminales son por lo general 
truncadas. Del berilo, de que muchas veces es acompañado, se dis- 
tingue fácilmente por su dureza = 5. La apatita se halla también 
microscópicamente en muchos granitos, pórfidos, liparitas, traquitas, 
andesitas, etc., del país (véase Francke, Stud. u. Cordillerengest. 1876). 

La constitución química de la mayor parte de estas apatitas, no es 
todavía conocida. Solamente sobre la apatita que se halla entre 
el berilo de San Eoque, Provincia de Córdoba, hizo Siewert una pu- 
blicación en la Zeüschr. f. ges. Naturw. 1874. p. 339 ss. Esta va- 
riedad tiene el pes. espef. 3.25 — 3.38 ; es de color verde oscuro, 
traslucido en los bordes, la raya es amarilla gris clara. Al soplete no 
funde, pero se descolora. Se disuelve fácilmente en la sal de fósforo 
dando una perla clara, tomando mas material aparece una reacción 
débil de hierro en la coloración y enfriándola del manganeso, fria 
queda la perla turbia. Fundiendo el mineral con carbonato de sodio, 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 9 

resulta un esmalte verde oscuro. Es completamente soluble en los 
ácidos; con ácido sulfúrico de vapores de HF. 
Se compone según tres análisis de 

P2 0^ M.n 42.87 42.39 

F 2.08 2.76 2.45 

Ca 47.91 48.00 ■ 48. d4 

Mg 0.84 0.24 0.36 

Fe 0.92 0.93 0.92 

MnO 6.72 6.45 6.54 

Kesíduo insoluble _J1lÍ^ 0J2 ' 0.18 . 

IOOT97 401.37 101.48 
Menos el oxígeno que 

corresponde al flúor.. 1.26 1.16 1 .03 

~99."^7T 100.21 100.45 

Siewert llama á esto apatita Mangan-apatita, j le da la fórmula 
4 (Ca, Mn)3 P^ 0« + Ca F^ en que Ca : Mn (y Mg, Fe) =: 7 : 1 
y cree que la fórmula 4 Ca^ P^ 0^ + Ca F^ sea mas adecuada á los 
apatitas en general. 

Las localidades donde yo he encontrado la apatita son : 

Provincia de Córdoba. — Las pegmatitás de la Sierra Alta (San 
Roque, Tanti, Cliampaquí, Achiras, etc.). 

Provincia de Catamarca. — En muchos puntos de la Sierra del 
Alto, Piedra Blanca, campo del Pucará, Sierra del Amhato, Cha- 
critas, Miraflores, etc. 

Provincia de San Luis. — Cerro del Morro, Eio de Luluara y do 
Conlara, cercanías de la Cañada Honda, muy abundante cerca de San 
Francisco (Rincón, Rio de Socoscora, Vallecito, etc.). Avé-Lalle- 
mant la menciona del Potrero de Funes (La Plata Monatschrisft, 1874, 
p. 130). 

Como mineral muy común en las pegmatitás va á encontrarse to- 
davía en muchas otras localidades. 

72. — TUIPLITA 

X (Mn, Fe)^ Ph^ O' + (Mn, Ca) FP 

El mérito de haber descubierto la triplita en la República Argen- 
tina, pertenece á Stelzner (véase Tschennak, Min. Mitth. 1873, 



10 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

p. 222 y ss.). Este mineral se halla en los numerosos tifones de peg- 
matita, que se encuentra entre el terreno gneísico y granítico. 

Son masas cristalinas, sin indicios de cristalización, con un cru- 
cero muy perfecto, y dos otros menos perfectos, los tres casi per- 
pendiculares entre sí. Fractura concoidea hasta desigual, lustre de 
grasa, trasparente en los bordes hasta casi opaco, dur. 5, pes. 
esp. 3.83 — 3.90. Color pardo amarillento claro, pardo rojizo hasta 
rojo de carne, otras variedades pardas negruscas ; las variedades os- 
curas alternan con las claras y se encuentran entre las líltimas en 
venillas muy finas. Las claras son las mas frescas, las oscuras 
preceden de las claras por un procedimiento de oxidación, mos- 
trando un contenido de Fe^ 0^ en estado libre. 

Kaya sin color hasta gris amarillenta. Fácilmente soluble en ácido 
sulfúrico ó clorhídrico. 

Siewert analizó las dos variedades y encontró : a) para la clara, 
b) para la oscura : 

Ph' 0^ 

Fe O 

Fe^ 0^ 

Mn O 

CaO 

Fl 

Ganga 

101.32 101.84 
Menos el oxígeno correspon- 
diente al ñuor 2.08 3.28 

99.24 98.56 

Siewert da entonces á la variedad clara la fórmula : 

(Mn, Ca) FP + 2 (Mn, Fe)^ Ph* 0« 

en que Mn : Ca =: 3 : 5 ; Mn O : Fe O =: 2 : 1, y á la variedad 
otcura la fórmula : 

10 [(Mn, Ca) FP + 3 (Mn, Fe)^ Ph* 0«] + FP 0^ 

en que Mn : Ca = 1 : 1 ; Mn O : Fe O = 2 : 1 . 

LOCALIDADES : Proviiicia de Córdoba. — Pampa de San Luis, Cerro 
Blanco entre San Roque y la Hoyada, Tránsito (Yalle de San Car- 
los), etc. 



a 


h 


35.65 


31.13 


18.30 


15.88 




2.22 


37.84 


37.74 


4.46 


5.92 


4.94 


7.78 


0.13 


1.17 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA ti 

Provincia de San Luis. — AYé-Lallcmant la describe de las peg- 
matitas de Conlara y de Lulvara (véase La Plata Monatschrifi, 1874, 
p. 131). 

73. — IIETEROSITA 

Este mineral, que en otras localidades (por ejemplo, en Limoges 
en la Francia) representa un producto de la descomposición de la tri- 
filina, se halla en este país procedente de triplita, y forma costras 
finas sobre esta ó la penetra en masas y venillas finas. Su color es 
azul celeste ; un análisis no se ha praticado todavía por falta de ma- 
terial suficiente (véase Stelzner, Tsehermak, Min. Mitth, 1873, p. 223). 

74. — VIVIANITA 

Te^ Ph' 0« + 8 H* O 

Se menciona este mineral de dos puntos del país, es decir, de la 
Punta de Lara, Provincia de Buenos Aires (véase Zeballos, Ana- 
les de la Soc. Cien., II, p. 314), pero falta una descripción mas es- 
plícita. 

Avé-Lallemant (Acta deja Ac. Nac. de Cieñe, en Córdoba, I, 1875, 
p. 106) menciona de las Tierras Negras, Cañada Honda (Provincia de 
San Luis), la vivianita de color azulejo oscuro, que según él se en- 
cuentra entre la tierra turbosa de aquel lugar, acompañado de Krau- 
rita de color verde sucio, en agregaciones arriñonadas, y cubierto 
con incrustaciones finas de Kakosena fibrosa. No me permito abrir 
juicio sobre este cuerpo, ante que yo los baya visto (1). 

75. — ANNABERGITA 

Ni^ As' 0« -f- 8 H^ O 

Se halla en venillas delgadas y en pegaduras terreas con el níquel 
rojo de Jagué (Provincia de la Eioja). La pequeña cantidad del mi- 
neral que se halla en mi poder, no ha sido suficiente para un análisis 
exacto. 

(l) Avé-Lallemant describe también unos aiseniatts de hierro del Zapallar, cerca de Qui- 
nes (Provincia de San Luis) en la Plata Monatschrift, 1874, p. 171. Pero lo que él llama es- 
C070dita, no es mas que yeso (!) y sobre su pishita no tengo juicio, porque no la he obser- 
vado en la mina misma, y tampoco existian en su poder las muestras originarias sobre que 
se fundaba su descripción (masas tesláceus, concéntricas, gruesas ó arriñonadas, color pardo 
amarillento). 



12 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

di. Boratos 

76. — boronatrocalcita 

(Ca, Na') Bo" O' + 18 H^, O 

Schickendantz menciona en la Plata Monatschrift^ 1875, p. 129, 
que le lial)ian entregado muestras de este mineral de las cercanías 
de la Laguna Blanca (Provincia de Catamarca). Durante mi presencia 
en Pilciao, nuestra atención se fijó en un mineral que él habia re- 
citiido como asbesto ; era fibroso fino, color blanco de nieve. Un 
análisis calitativo hecho confirmó su identidad indubitable con bo- 
ronatrocalcita. Es entonces á suponer que este mineral importante, 
también se encuentra en este país, en cantidades considerables, como 
en otros lugares de América del Sud y del Norte. Sobre la localidad 
de su yacimiento me faltan todavía los datos especiales. 



n. M lobatos y Tantalatos. 

77. — COLUMBITA 

(Fe, Mn) (Nb, Ta)^ 0^ 

Fué descubierto por Stelzner en la República Argentina, cerca de 
San Roque, en la Sierra de Córdoba (véase su descripción en Tscher- 
mak, Min. Mitth. 1873, p. 223). Se encuentra en pegmatita, gene- 
ralmente adherente á cristales de berilo, á veces también entre 
feldespato. Los cristales (en su mayor parte imperfectos) muestran 
el macro-pinacoide, el braqui-pinacoide, la base, también el ortoprisma 
rómbico (135° 40'), caras piramidales, etc. 

Por lo general, se halla el mineral solamente en masas cristalinas, 
del tamaño de una alberja, hasta de una nuez. El color es negro de 
hierro, penetrado de venillas delgadas pardas. Pes. esp. 5.62 — 5.63. 
Según Siewert el mineral de San Roque contiene : 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA i3 

NV 0^ 



Ta"- 0^ ' "^^-"^^ 



W 0^ 0.29 

Cu O 0.34 

CaO i. 52 

Mg 0.35 

Fe O 14.98 

Mn 6.13 

101.34 

LOCALIDADES : Provincia de Córdoba. — Fuera de San Eoque, donde 
Stelzner describió la columbita, ella fué encontrada por mí en las 
pegmatitas de San Miguel y del Champaquí. 

Proviima de San Luis. — Según Avé-Lallemant (La Plata Mo- 
natschritf. 1874, p. 130, 1875, p. 23), en las pegmatitas de Corales 
(al N. de los Cerros del Rosario), y en el Alto de Barroso, cerca de 
Nogolí (1). Como aquel señor no lia hecho análisis suficientes del 
mineral, su determinación queda todavía problemática. 



I. Titanatos 

78. — TITONITA 

Ca Si Ti 0= 

Fué descubierto por Stelzner en las calizas granudas cerca de Cór- 
doba (Calera y Malagueño). Aquí el mineral se halla en cristales bien 
formados, de un tamaño hasta de 5 mm. ; muy común es la combi- 
nación: hemipíramide (136^ 12'), con la base, clinodoma (113° 20') 
y ortodoma(55" 21 '). Las aristas son en parte redondeadas. Su color 
es pardo rojiso hasta amarillo de miel. Le acompañan feldespato, au- 
gita, hornblenda y wolastonita. 

También las traquitas del país (por ejemplo en la Provincia de 
San Luis, en las Cordilleras, en la Sierra de las Capillitas, Provincia 
de Catamarca), contienen cristales macroscópicos y microscópicos de 
la titanita. 

(1) Una muestra^de la última localidad, que Avé-Lallcmant me entregó, era hierro titánico» 



14 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

CUARTA CLASE 

SILICATOS 

79 — ESTAUROLITA 

19 T)8 Oí r)6 \ 

Fué encontrado por Stelzner (véase yV. Jahrb. f. Min. 1873, p. 63l) 
en la micacita, entre Tafí y la Ciénega (Provincia de Tucuman). Se 
halla aquí en cristales mayores y menores déla combinación : prisma 
ortorónibico con base y braquipinacoide, también con el macrodoma ; 
cristales simples y hemitrópícos (los últimos en las formas conocidas 
cruciformes). 

Avé-Lallemant encontró cristales pardo-rojizos de estaurolita del 
mismo hábito en la micacita del Monigote y en el Jarillal de la Ta- 
lita, Provincia de San Luis (véase Acia de la Acad. Nac. de Cieñe, en 
Córdoba, I. 1875, p. 118; La Plata Monatschrift. 1874, p. 147). 

80. — TURMALINA 

(Mg, Fe, K» Na' H-)^ Al^ Bo« (Si 0^)* 

(Chorlo) 

En la Eepública Argentina se han observado hasta ahora sola- 
mente las variedades negras, pero estas en diversos puntos en una 
abundancia sorprendente. La roca, que se distingue por su riqueza 
en chorlo, formando esto un constituyente accesorio, es la pegmatita. 
Sus compañeros son especialmente granates, apatita, también berilo, 
triplita, hierro magnético, etc. También en los granitos ordinarios 
y en el gneis se halla el mineral en gran abundancia, aunque no en 
cristales tan grandes como en la pegmatita. En la última roca los 
cristales alcanzan á veces un tamaño de un metro y un diámetro de 1 
decímetro. Las formas comunes son prismas á veces encorvados (pris- 
ma hexagonal con el prisma trigonal y otros prismas secundarios, 
terminados según la ley del hemimorfismo, por caras distintas en 
Jos dos términos, por ejemplo : 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 15 

De un lado por E. — 2 R, del otro por E. 
> R. — 2R, » --2R. 

» R. — |R. oR; » — I R.o R. 

» R. — 2 R » o R. etc. 

Generalmente los cristales son rotos, faltan las caras terminales, 
ó estos son tan estrechamente adherentes á la roca, que no se pueden 
sacar sin romper todo el cristal quebradizo. Muchas veces la roca 
consiste de nada mas que una mezcla de cuarzo y termalinas de ta- 
maño muy variado. Los cristales son á veces tan delgados, que pare- 
cen aciculares, y se reúnen en muchos casos en agregados fibrosos 
hasta casi compactos. 

Sobre la composición química de las turmalinas faltan todavía 
todos los datos. Asi como en Europa, el chorlo muchas veces ha sido 
la causa de errores, tomándole por óxido de estaño, entre nosotros 
tiene la suerte de ser considerado como carbón de piedra. Este error 
general (mil veces se me ha entregado esta piedra para pedir mi 
juicio sobre este carbón de piedra supuesto), no se puede esplicar de 
otra manera que por ser casi desconocido en el interior del país el car- 
bón de piedra verdadero y sus propiedades; la gente se fija solamente 
en el color del mineral, efectivamente parecido al del carbón de piedra 
(también les causa el mismo error otros minerales como anfibol, 
hierro magnético, psilomelana, etc.), pero faltan á ellos los conoci- 
mientos mineralógicos los mas sencillos, para fijarse en las diferencias 
de ambos minerales (peso, dureza, inñamabilidad, yacimiento, etc.). 

Con esta piedra ominosa ya muchos hombres del país se han en- 
gañado á si mismos y á otros. 

Hasta ahora conozco la turmalina negra de las siguientes loca- 
lidades : 

Provincia de Córdoba. — En la pegmatita de muchos puntos de 
la Sierra Chica (por ejemplo, Ischelin, Ascochinga, Calera, Mala- 
gueña, Alta Gracia, Reartes, Amboy, San Ignacio, las Peñas, etc. 
Sierra Alta (Candelaria, Achala, Champaquí, Boca del Rio, Achiras) ; 
Sierra de Altantina, de Pocho (cristales curbados, por ejemplo, en 
la Mina Argentina, cerca del Ojo de Agua). Sierra de Quilina, Tu- 
lumba. Totoral. 

En el granito de la Sierra Alta, de Sampacho, de Achiras, etc. 

Provincia de Catamarca. — En las pegmatitas de la Sierra del 
Alto y de Ancasti, Viña, Durazno, Totoral, Portezuelo, Vilismano, 



16 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Albigasta, etc., en el camino de Catamarca á Singuil (Piedra Blanca, 
Puerta, Jucarilla) ; Campo de Pucará, Fuerte de Andalgalá, Sierra 
del Ambato (Cuesta de Toyaugo, Junta, Rodeo, Chacritas, Mira- 
flores, etc.) 

Provincia de Tucuman. — Sierra del Aconquija. 

Provincia de Salta. — Diferentes localidades. 

Provincia de San Luis. — En las pegmatitas del camino de San 
Luis á la Carolina (Chorillos, San Roque, Yolcan, Alto Grande, Los 
Pujíos, Trapiche, Totoral, Piedras Blancas). Cercanías de la Ca- 
ñada Honda, Cerritos Blancos, Rio de Luluara ó de Conlara (Estan- 
cia Yieja, Pantanillo, Cañada Yerde, Arroyo de la Cal, Pampa del 
Talita, Higuera, Ciénega, Paso Grande, Algarrobal, Conlara, Remea, 
Santa Rosa, Capilla de Funes, Lomita). Cercanías de los Cerros del 
Rosario (Manantial Grande, Toma, Juncal, etc.). Cercanías de Santa 
Bárbara (Alto Grande, Angelita, Sala, Aguadas, Yalle de Cantana, 
Quebrada del Tigre, Talita, Totorita, etc.), Quines, Zapallar, Rio 
Seco, Piedra Blanca, Cañada Quemada). Cercanías de San Francisco 
(Pilón, Rincón, Rio de Socoscora, Monigote, Corales), Sierras de Xo- 
golí, de la Quebrada, Pancanta, etc., Saladillo, Cerro del Lince, 
Cerro del Morro, Sierra del Yulto, falda occidental de la Sierra de 
Córdoba. Cercanía S. de la Piedra Blanca, los Moyes, Estanzuela de 
la Aguada, Punilla, Sierra del Portezuelo, Cerrillos, etc., etc. 

Provincia de San Juan. — Huerta, Leoncita. 

Provincia de la Rioja. — Cerro de Carangate. 

Provincia de Buenos Air'es. — Sierra entre el Cabo Corrientes y 
Tapalqué, Cerro Palino, Cerro de la Plata, Lobería, etc. 

81 . — CnONDRODITA 

^t Si (O, FP)^ 
Mg2 Si (O, Fl"^)^ 

Este mineral fué descubierto por Stelzner en las calizas granudas 
cerca de Córdoba y de la Sierra de la Huerta (Provincia de San Juan) 
y descrito en Tschermak, Min. Mitl/i. 1873, p. 234. Se halla junto 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 17 

con espinela negra, en granos chicos, redondos, amarillentos, muy 
lustrosos, del pes, esp. 3.12 — 3.13. Siewert analizó provisoria- 
mente el mineral, encontrando : 

Si 0^ 34.07 

Fe O 2.39 

Mg O 56.56 

-Fl No determinado 

Si algunos granos semejantes á los descritos, que he encontrado en 
mármoles de diversas otras localidades son chondrodita, deberá deter- 
minarse por ensayos, todavía no practicados. 



82. — EPIDOTA 



H^ Ca* (Al, ¥ey Si« 0^« =z j 
(Pistacita) 



W Si 0^ 
2 E^ Si 0^ 



Este mineral es muy común en la Eepúhlica Argentina, y se halla 
generalmente junto con el anfíbol, de que se forma por un procedi- 
miento de metamorfosis, como lo prueban directamente los prepara- 
dos microscópicos, que Franche hizo (Stud. u. Cordülerengest. 1875). 

Por esto no estraña, que las anfibolitas, tan abundantes en las 
formaciones azoicas del país, son sumamente ricas en epidota, ó ca- 
pas de amfibolita, á veces casi completamente se han cambiado en 
epidota. 

También en las calizas granudas que alternan con rocas anfibólicas, 
se puede estudiar bien este procedimiento, encontrándose en ellos 
cristales de epidota bien formados, que tienen una relación íntima 
con el anfibol. En fin los preparados microscópicos de traquitas y 
andesitas hornblendíferas prueban una trasformacion del anfibol en 
epidota. Estimo como formación primaria las epidotas que se hallan 
á veces en cuarzo, sin que se observen relaciones con otros minerales 
(por ejemplo, al N. de Ecartes, en la banda izquierda del Eio del 
Medio). Generalmente la epidota se halla en masas bacilares, fibrosas 
ó granudas, pero los cristales no son tampoco escasos, y representan 
columnas horizontales, formadas del ortopinacoide, de diferentes or- 
todomas, de la hemi-pirámide negativa, á veces también se observa la 
base (véase Stelzner, Tschermak, Min. Mitth. 1873, p. 233). 

2 



i8 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



83. — ORTITA 

W (Ce, La, Di, Fe, Ca, etc.)XAl, Fe)« Si« 0^^ = | S^R^^Si^ i 

Fué encontrado por Stelzner en el gneis del Yalle Fértil (Pro- 
TÍncia de San Juan), en masas pequeñas, de color negro, de cruceros 
muy imperfectos, fractura concoidea, dureza 6, de lustre vitreo. Pro- 
bablemente pertenece, según un análisis provisorio, también á esta 
especie un mineral de las mismas propiedades, que se ha encontrado 
en pequeñas cantidades en la pegmatita de San Eoque, cerca de Cór- 
doba, en un nido de berilo y columbita. 

Avé-Lallemant (La Plata Monatschrift. 4874, p,... ; Act. de la 
Ac. Nac. de Cieñe. I, 1875, p. 128), describe bajo el nombre de ortita 
un mineral negro de las pegmatitas de la Quebrada de la Piedra Con- 
corbada, cerca de San Francisco (Provincia de San Luis), que se 
bincha al soplete y se funde á un vidrio pardo. Como esto son los 
únicos datos, con él carateriza el mineral, y no se encuentran en su 
poder muestras que permitan una comparación ; no tengo juicio sobre 
su determinación (1). 

(Continuará) Luís Brackebüsch. 



(1) Esti o\»servacion vale también para el mineral del Rio de Luluara (Provincia de San 
Luis), que Avé-Lallemant ha estimado por gadolinita (véase los lugares arriba citados), que 
ha encontrado en el feldespato rojizo de pegmatita. 

El color es verde hasta negro, la fractura concoidea, estructura esferoidal, es duro y vitrea. 

La denominación categórica me parece algo arriesgada. 



HEMIPTERA ARGENTINA. 



( Continuación. ) 



Subf. SAICINA Stal. 



Saicida Stal, Hem. afr. III, p. 44 (1865). 
Saicina Stal, Enum. Hem. II, p. 67 (1872) 
et Enum. Hem. IV, p. 4 (1874). 

Pleurosigyniüs nov. gen. 

Corpus oblongo-ovalum. Caput breviusculum, pone 
oculos tumidum, subtus setis nonnullis spini- 
formibus armatum, spalio interoculari lato. Óculi 
mediocres. Genae valde ñútanles, subtuberculi- 
formes, ápice setis compluribus instructae. Tylus 
elevatus. Tubercula antennifera brevissima. An- 
tennae ante oculos insertae, articulo primo capite 
plus quam duplo longiore. Rostrum mediocre, 
articulo primo longe pone oculos extenso, articu- 
lo secundo obpyriformi, ambobus subtus setis 
compluribus spiniformibus armatis; articulo ter- 
tio secundo nonnihil longiore, tenui. Pronotum 
inerme, subtransversum, lobo antico elévate, me- 
dio sulcato, utrimque convexo, angulis anticis 
rotundatis, acetabulis anticis nonnihil ultra mar- 
ginem anticum prostethii extensis; lobo postico 
lobo antico dimidio latiere, subdeclivi, angulis 
lateralibus parum tumidis. Scutellum longum, 
tricostatum, ápice in spinam longam erectam 
((/) aut rectam ($) productum. Hemelytra sub- 
membranacea, abdominis apicem atlingenlia ; 
corio parvo, elongato^ cellulis tribus angustiu- 
sculis praedito ; membrana magna, cellulis tribus 
superpositis praedita. Metastelliium angulis po- 
sticis in spinam obtusam validiusculam produ- 
ctis. Abdomen hemelytris paullo latius, angulis 



20 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

apicalibus segmentorum connexivi in spinulam 
acutam productis. Venler totius vel ad partem 
carinatus. Pedes longi, gráciles, femoribus anlicis 
non incrassatis, ante médium parum curvalis, 
subíus setosis ; tibiis anticis femoribus paullo 
brevioribus, subreelis, apicem versus modice in- 
crassatis et subcompressis, subtus setosis ; femo- 
ribus posticis curvatis, abdominis apicem subat- 
tingentibus. 

Este nuevo género, próximo al Oncerotrachelus Stal, es bien 
determinado por los caracteres siguientes : Tiene la extremidad 
de las mejillas dirijida hacia abajo y del aspecto de un tubér- 
culo ; posee muchas cerdas espiniforines en la punta de la 
misma, en la parte inferior del primero y segundo artículo de 
la trompa y de los fémures y tibias anteriores ; el primer ar- 
tículo de las antenas es muy largo y algo encorvado (los demás 
artículos faltan en los dos ejemplares que poseo); el córion es 
3equeño, teniendo tres celdillas longitudinalmente dispuestas ; 
a membrana es muy grande, provista de tres celdillas sub- 
triangulares, superpuestas, de las que dos mas pequeñas se 
encuentran en la margen interna, entre el ápice del córion y el 
borde interno del hemélitro. El ángulo apical del metasternon 
sale en forma de una espina obtusa, bastante larga, y los án- 
gulos apicales de los segmentos del conexivo forman espinas 
pequeñas y agudas. 

217. P. Eiyneliii nov. spec. 

cf et $ : Lutei vel luridi, ad partem fuscescentes, 
supra perparum sericei, subtus cum pedibus 
magnam ad partem sat dense sericei et hic illic 
setulosi ; parte túmida postoculari supra leviter 
bisulcata ; hemelytris íuscescentibus, margine 
costali flavido ; alis sórdido albidis ; dorso abdo- 
minis dilute lúteo, unicolori ; mesostethio et 
ventre utrimque vitta laete fusca, subobsoleta or- 
natis, hoc carina maris usque ad basin segmenti 
quinti extensa, distinta instructo, carina feminae 
tantum ad apicem segmenti quarti extensa, sat 
obsoleta; tibiis posticis femoribus posticis non- 
nihil longioribus. — Long. 7; lat. pron. 4 Va, 
abdom. 2^¡^ mm. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Este representante del nuevo género Pleurosigynms fué encon- 
trado en el Baradero por mi joven amigo, el Sr. Félix Lynch, 



HEMIPTEIU ARGENTINA 21 

á quién se lo dedico, agradeciéndoie los servicios que me ha 
prestado, enviándome un gran número de insectos del Baradero, 
Chascomús, Buenos Aires y últimamente de Chacabuco, y en 
quién fundo las mejores esperanzas en vista del estudio de la 
fauna de la República Argentina^ á que se ha dedicado fuera 
de sus ocupaciones ordinarias. 



Fam. HENICOCEPHALIDAE Berg. 



Enicocephalidae Stal, Rio de Jan. Hem. I, p. 81(1860). 
Henicocephalida Stal, Hera. afr. III, p. 165 (1865). 



Henicogephalus Stal. 

Enicocephalus Westw., Trans. Ent. Soc. II. p. 22 

(1837). — Stal. Rio de Jan. Hem. I, p. 81 (Í860). — 

Walk., Cat. VIII, p. 22 (1873). 
Sy síelloderes BhXTicn. in Gay, Hist. de Chile. Zool. VII, 

p. 224 (1852). — SiGN., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 

4. III, p.578 (1863). 

Oncylocotis STAL,^Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1855. p. 44. 
Henicücephalus Stal, Hem. afr. III, p. J66 (1865). 



118. H. spurculue ^Stal. 



Enicocephalus spurculus Stal, Rio de Jan. Hem. I, p. 81 (1860). — Walk., 
Cat. VIII, p. 23. 3 (1873). 

Patria : Brasilia. ' 

Esta especie la trajo de San Martin el Prof. D. Eduardo 
Aguirre, habiendo hecho la observación interesante, que este 
hemíptero apareció en ciertas tardes, formando mangas como 
las hormigas que se levantan en enjambres, para hacer sus 
elecciones matrimoniales. 

Los individuos de aquí tienen los hemélitros de un blanco 
impuro, mientras que Stal indica para los del Brasil una co- 
loración fuscescente clara. 

Nuestra especie es mas pequeña y de un tinte mucho mas 
claro que el Henicocep/ialus moschatus Blanch., [véase: Systel- 
loderes moschatns Blanch. in Gay, Hist. de Chile. Zool. Vil, p. 
224 (1852) et Sign., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. p. 578. 117 
(1863)]. 



22 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Fam. HYDROMETRIDAE Leach, Curt. 

Hydrometridae Leach sec. Curt., Brit. Entom. I, 2 
(1824). - Steph., Syst. Cat. of Brit. Ins. (1829). 
Hydrométrites Lap., Ess. p. 4 et 22 (1832). 
EyárodromiciBiMi., Handb. II. 1, p. 205 et 206 (1835). 
Hydrometrida xMayr, Nov. Hem. p. 169 (I8661, 
Hydroessida Mayr, Nov. Hem. p. 180 (1866). 

Existe una gran confusión sobre esta familia, sus divisiones y 
dos de sus géneros. Restituyendo el nombre mas antiguo para 
la familia, le doy la amplitud determinada por los autores arriba 
citados, y considero las familias de Fieber, St.Il, Walker, etc., 
como sub-familias ó divisiones. 

Por lo que toca á los géneros Hydrometra de Latreille, Ey- 
drometra de Fabricius y Gerris de Fabricius, acepto el primero 
como el que tiene prioridad, siguiendo el ejemplo de Amyot y 
Serville y de Stal, tanto mas cuanto que sirvió á Larteille como 
tipo de este género, el Cimex stagnorum de Lineo. Para el género 
Hydrometra de Fabricius adopto el nombre Tenagogonus Stal, 
que es sinónimo (véase : Hemiptera Africana. III, p. 168). 

El tipo del Gerris de Fabricius ha sido su Cimex filiformis, 
que pertenece á la familia de Coreidae, en que ya está colocado 
este género hace tiempo y donde debe conservarse su nombre 
y lugar. Walker ha causado una nueva confusión en esta cues- 
tión, desbarajustando todos los géneros y mezclando varias es- 
pecies heterogéneas (véase : Catalogue of the specimens of He- 
miptera Heteroptera, etc., VII, p. 151-169). 



Subf. HYDROMETRINA Berg. 



Stagnigradi et Hydrométrides Am. et Serv., Hém. 

p. 398 (1843). 
Limnobatidae Fieb., Eur. Hem. p. 32 (1861). 
Hydrometrida Stal, Hem. afr. III, p. 166 (1865). 

Hydrometra Latr. 

Hydrometra Latr. (nec Fabr.), Préc. des caract. gen. des ins. 

p. 86 (1797). — Curt., Brit. Entom. I, 32 (1824). — St, Farg. 

et Serv., Ene. méth. X, p. 265 (1825). — Lap. p., Ess. p. 22 

(1832). —Am. et Serv., Hém. p. 398 (1843). — Stal, Hem. 

afr. III, p. 166 (1865;. 
Limnobates Bürm., Handb. II. 1. p. 210 (1835). — H.-S.. Wanz. 

Ins. IX, p. 118. tab. 304. A-E (1852). — Fieb.. Eur. Hem. 

p. 103 (1861). — DouGL. and Scott, Brit. Hem. p. 575 (1865). 



HEMIPTERA ARGENTINA 23 



219. H. argentina nov. spec. 

(/ : Sublinearis, sordide testaceus, antennis, capi- 
tis parte postoculari utrimque, pectoris laleribus, 
rostri articulo terminali, connexivi marginibus 
utroque nec non hemelytrorum venis obscurio- 
ribus vel fuscis, pedibus fuscescenti-testaceis, 
margine interiore hemelytrorum albido-maculato ; 
capite tenui, apicem versus modice incrassato, 
ápice ipso cónico, flavescenti, medio parum elé- 
valo, obsolete fusco ; antennis gracilibus, longi- 
tudine articulorum ut in H. stagnorum ; rostro 
valde ultra oculos extenso, articulo primo bre- 
vissimo ; pronoto fere parallelo, ante médium 
subtilissime constricto, postice retrorsum declivi ; 
hemelytris angustiusculis, prope segmentum quin- 
tum extensis, venis duabus transversis fuscis ante 
apicem maculisque albidis marginis interioris 
distinctis; alis albis, subopalinis ; pedibus gra- 
cilibus, ünicoloribus; femoribus posticis hemely- 
tris paullo longioribus. — Long. llVal ^^^- pron. 
abdominisque V4 n^™- 

Patria : Buenos Aires. 

Esta especie muy diminuta de Hydrometra debe ser la misma 
que existia en el Museo Real de Berlín, cuando el Dr. Burmeister 
escribió su «Eandbuchder Entomologie», pues menciona una es- 
pecie como procedente de Buenos Aires [véase: Handb. II, 1, p. 
211, (1835)]. El cf que poseo lo debo al Sr. D. Enrique Lynch 
Arribálzaga, quién lo encontró en el patio de su casa, el 7 de Octu- 
bre de 1878. 

Subf. HYDROBATINA Berg. 



Gerrides Am. et Serv., Hém. p. 410 (1843). 
Hydromeirae Fieb., Eur Hem. p. 106 (1861). 
Hydrobatida Stal, Hem. afr. III, p. 168 (1865,;. 



Halobates Esch. 



Halobates Eschscholtz, Dorp. Abh. I, p. 163 et Entomogr. p. 
106 (1822).— Lap., Ess. d'une Class. des Hém. p. 24 (1832;.— 
BuRM., Handb. dar Eiitom. II, 1, p. 208 (1835). — Ain. et 
Serv., Hém. p. 411 (1813). — H-S., W;inz. Ins. VIII, p. 
108 (1848). — Mayr, Nov. Hem. p. 169 il866). 



24 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

220. H. platensis nov. spec. 

(/ et $ : Ovati, supra ochracei, nilidi, subtus den- 
sissime sericei, flavescenti-albi, capitis maculis 
tribus punctiformibus saepissime contextis, anten- 
nis, macula basali dimidioque apicali rostri, pro- 
noto, medio marginibusque exceptis, margine 
anteriore vittisque quinqué mesonoti, metanoto ad 
partem, incisuris segmentorum dorsi abdominis, 
margine ipso connexivi vittaque prope acetabula nec 
non pedibus, vittis flavescentiJDus dimidio basali 
femorum anticorum exceptis, nigris ; antennarum 
articulo primo articulo secundo tertioque simul 
sumtisvixquarta parte breviore, articulo secundo 
tertio breviore, articulo terminali tertio longiore 
et crassiore ; pronoto utrimque maculis dua- 
bus nigris rotundatis antice contiguis posticeque 
macula parva triangulari ornato ; mesonoto linea 
media antrorsum angustata, vittis lateralibus po- 
stice introrsum subarcuatis, bis spatio intermedio 
albido ; metanoto nigro, maculis tribus subtrian- 
gularibus (duabus parvis anterioribus distinctis, 
una magna posteriore ad partem obsoleta) or- 
nato ; dorso abdominis medio offuscato ; segmento 
anali utriusque sexus brevi, vix producto ; tibiis 
anticis apicem versus non incrassatis, dente api- 
cali destituto; unguiculis validis, in excisione sub- 
tili tertio ultimo tarsi secundi instructis ; femo- 
ribus mediis tibiis mediis brevioribus ; femoribus 
posticis tibiis posticis longioribus, haud ciliatis. 
Long. 3V3-4 ; lat. abdom. 2-2^/^ mm. 

Patria ; Respublica Argentina. 

Este nuevo Halobates llama especialmente nuestra atención, 
por hallársele sobre aguas dulces, mientras que todas las demás 
especies son marinas, como lo indica el nombre del género. 
Su descubrimiento se debe al celo para el estudio entomológico 
de ios hermanos Lynch, de quiénes he recibido algunos ejempla- 
res con los siguientes datos respecto de este hemíptero. 

El Sr. D. Félix Lynch me escribe : « Encuentro que el Halo- 
bates spc. fué cazado por mi hermano Enrique antes que por 
mí, pero ignoro en qué época y en qué circunstancias. En cuanto 
á mí, los he hallado en bandos de 20 á 30 individuos, hacia 
el mes de Marzo de 1876 y 1877, en las ensenadas pequeñas de 
la costa del Riacho del Baradero, y por consiguiente no en aguas 
estancadas sino en agua relativamente corriente. Es de notar que 



HEMIPTERA ARGENTINA 25 

en estos bandos he encontrado individuos muy pequeños al lado 
de otros de magnitud normal ». 

Al Sr. D. Enrique Lynch debo las observaciones siguientes : 
« El Halohates spc. es común en el Rio Baradero y en el Lu- 
jan, en los cuales he observado á estos hemípteros. Reúnense 
en numerosas bandadas, compuestas de individuos de diversas 
edades. Aunque se deslizan con notable facilidad sobre la su- 
perficie de las aguas cerrentosas, prefieren los sitios en que 
permanece mas tranquila. No se zambullen ni siquiera sumer- 
gen sus patas, sino que resbalan con prodigiosa agilidad, como 
pudiera hacerlo sobre el hielo el mas hábil patinador. A la me- 
nor amenaza de peligro huyen, desbandándose, con gran velo- 
cidad ; mas no tardan en volver á reunirse y en tornar al sitio 
de donde huyeron. Nunca los he visto en las aguas estanca- 
das, sin que por esto me atreva á negar que se encuentren 
también en ellas ». 

El Museo Público de Buenos Aires posee esta especie, si bien 
recuerdo, de Entre-Ríos, de donde la habrá traido el Dr. D. 
Adolfo Dcering, que hizo un viage en esa provincia el año 1873. 

Nuestro Halohates platensís tiene cierta semejanza con el Ha- 
lohates pictus H.-S., pero es fácil distinguirle por el menor 
número y la forma diferente de las manchas y lineas negras del 
pronoto y mesonoto (la linea mediana de este es simple, mas 
angosta en la parte anterior) ; por las tres pequeñas manchas 
de la cabeza, por la existencia de uñas en las patas anteriores 
y la carencia de la serie de cerdas en los fémures posteriores. 



Fam. GALGULIDAE West., StIl. 



Galgulites Lap., Hém. p. 4 et 15 (1832). 

Galgulini Burm., Handb. II, 1, p. 184 et 201 (1835). 

Galgulidae Westw., Intr. of. Modr. Class. of Ins. p. 463 (1840). 

Pélogonides et Galgulides Am. et Serv., Hém. p. 407 et 423 (1843). 

Crvptocerata, Litoralia Fieb., Gen. Hydr. p. 12 (1851). 

Galgulini, H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 18(1852). 

Pelogonida et Mono7iychida Stal, Hem. afr. III, p. 170 et 171 (1865). 

Galgulidae Stal, Enum. Hem. V, p. 137 (1876). 



Subf. GALGULINA Stal. 
Enum. Hem., V, p. 137 (1876). 

Galgulüs Latr. 

Galgulus Latr., Hist. Nat. d. Crust. et d. Ins. III, p. 
253 (1802) et Gen. Crust. et Ins. III, p. 143 (1807). 
Lap., Ess. p. 15 et 16 (1832). — Burm., Handb. II, 



26 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

1, p. 20] (1835). — Spin., Ess. p. 62(1837). — H.-S., 
Wanz. Ins. V, p. 87 (1839) et IX, p. 24 (1852). - 
Am. et Serv.. Hém. p. 424 (1843). — Fieb., Gen. 
Hydr. p. 13 (1851).— Walk., Cat. VIII, p. 170 (1873). 
Stal, Enum. Hem. V, p. 137 (1876). 



221. O. nébulosiis GuÉR. 

Galgulus flavus Guér., Icón, da Régn. 'Anini. Ins. p. 351. pl. 57. f. 4 

(1838). 
Galgíilus nebulosus Guér., Icón, du Rés;n. Anim. Ins. p. 351 (1838). — 

Stal, Rio de Jan. Hem. I, p. 83.1 (1860) etEnum. Hem. V, p. 137 (1876). 
Galgulus quadrimaculatus {va.r.] Guér., Icón, du Régn. Anim. Ins. p. 351 

(1838). 
Galgulus gríseo- flavescen& (var.) Stal, Enum. Hem. V, p. 137.2 (1876). 
Naucoris hipunctulatus p. Walk.., Cat. VIII, p. 184.5 (1873). 

Patria: Brasilia. — Bolivia. 

Este hemíptero fué observado en las orillas del Alto Paran¿i, 
á mediados de Enero de 1877 ; se encontraba principalmente en 
gran abundancia cerca de Corpus, en terrenos arenosos, donde 
corria con velocidad. 

La larva es muy parecida á la imagen, solo mas puntiaguda 
hacia la parte posterior y cubierta de una materia en parte to- 
mentosa, en parte terrea. 



Subí. MONONYGHINA Stal. 



Mononychida Stal, Hem. afr. III, p. 171 (1865). 
Mononychina Stal, Enum. Hem. V, p. 138 (1876). 

MONONYX LaP. 

Mononyx Lap., Ess. p. 15 et 16 (1832). — Burm., Handb. 
II, 1, p. 201 (1835). — Spin., Ess. p. 63 (1837). —Am. et 
Serv., Hém. p. 425 (1843). — Fier.. Gen. Hydr. p. 12 
(1851). — H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 25 (1852). — Stal, 
Hem. afr. III, p. 171 (1865) et Enum. Hem. V, p. 138 
(1876).— Walk., Cat. VIII, p, 171 (1873). 



222. M.. neiiaeiormis Fabr. 

Naucoris nepaeformis Fabr., Syst. Ent. p. 693.2(1775) ; Spec. Ins. II, p. 

335.2 a781); Mant. Ins. II. p. 277.2 (1787); Ent. Syst. IV, p. 67.3 

(1794) et Syst. Rhyng. p. 111.4 (1803). — St. Faro, et Serv., Ene. méth. 

X, p. 271.2 (1825)'. — Walk., Cat., VIII, p. 184.4 (1873). 
Mononyx raptorms Bv.mi.. Handb. II, 1, p. 201.1(1835). — Blangh., 

Hist. des Ins. III, p. 93 (1840). — Am. et Serv., Hém. p. 426.1 pl. 8. f. 

4 (1843). —H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 27. f. 895 (1852). — Walk. p., Cat. 

VIII, p. 171.2 (1873). 



HEMIPTERA ARGENTINA í27 

Mononyx bipunctatus Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1854. p. 239.2; Rio de 
Jan. Hem. I, p. 82.1(1860) et Berl. Ent. Zeitschr. VII, p. 405.2 (1863). 

Mononyx nepaeformis Stal, Hem. Fabr. I, p. 134.1 (1868) et Enura. 
Hem. V, p. 138,3 (1876). — Walk., Cat. VIII, p. 171.1 (1873). 

Patria: Brasilia. — Cayenna. — Bolivia. — Nova Gra- 
nada. 

Fué encontrada en los mismos lugares y en la misma época 
que la especie anterior, pero era menos abundante. 

La larva tiene el aspecto general de la imagen, siendo solo 
mas pequeña y aplastada, algo mas clara en la coloración, y te- 
niendo un mayor número de pestañas en las extremidades de los 
segmentos del conexivo. 



223. H. raiitoriu» Fabr. 

iYííMcon's mpíom Fabr., Syst. Rhyng. p. 111.6 (1803). 

Mononyx raptorius Lap., Éss. p. 16 (1832). — Spin.. Ess. p. 63 (1837). — 

FiEB., Gen. Hydr. p. 13 (1851). - Mayu, Nov. Hem. p. 181 (1866). — 

Stal. Hem. Fabr. I, p. 134.2 (1868) et Enum. Hem. V, p. 139.4 (1876). 

Walk. p., Cat. VIII, p. 171.2(1873). 
Mononyx ranius H.-S., Wanz, Ins. IX, p. 28. f. 896 (1852). 
Mononyx fusco-conspersíis Stal. Rio de Jan. Hem. I, p. 82.2 (1860). — 

Walk., Cat. VIH, p. 172.3 (1873). 

Patria : Brasilia. — Surinam. — Columbia. — México. 

Los dos ejemplares que poseo de esta especie fueron coleccio- 
nados en el Baradero por el Sr. Lynch. 

Las carenas torácicas no están bien marcadas en el pronoto, 
pero siendo bastante bien visibles en el escudillo. El ángulo que 
forma la parte amplificada de los fémures no es muy agudo. 

Es fácil distinguir de la especie anterior por el tamaño menor 
y la coloración mas oscura. 



Fam. NAUGORIDAE Eieb., Stál. 

Naucoridea Fieb., Gen. Hydr. p. 15 (1851). 
Naucoridae et Aphelochirae Fieb., Eur. Hem, p. 32 (1861). 
Naucorida Stal, Hem. afr. III, p. 174 (1865). — Mayr, 

Nov. Hem. p. 182 (1866). . 
Naucoridae Stal, Enum. Hem. V, p. 141 (1876). 

Ambrysus Stal. 

Ambrysus Stal, Stett. Ent. Zeit. XXIII, p. 459 (1862) ; 

Hem. afr. III, p. 174 (1865) et Enum. Hem. V, p. 141 

et 143 (1876). 
Naucoris, Div. Ambrysus Walk., Cat. VIII, p. 182 (1873). 



28 ANALES DE L\ SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



SS^. A. fucatus nov. spec. 

(/ : Ovalis, subconvexus, laele fuliginosus vel oli- 
vaceo-fuscus ; capite, pronoto, ápice scutelli, 
embolio pedibusque sórdido flavis ; capite ápice 
fusco-marginato, inter oculos fuscescenti-bilinea- 
to, subcalloso et obsolelissime bivittato, medio 
seriebus duabus fuscescenti-punctatis ornato, pos- 
tice remote punctulato, obsoleto plagiatim varie- 
gato ; pronoto ubique et sat dense punctalo, 
antice in medio transverso subrugoso-punctato, 
lateribus leniter marginatis, lineis quattuor lon- 
gitudinalibus disci obsoleto fuscis (exterioribus 
divergentibus, subarcuatis, postice abbreviatis ; 
interioribus rectis, postice valde approximatis), 
spatio intermedio triangular! parleque postica 
fusco-subcincta pallidioribus, illo pone médium 
punctis duobus minutis fuscis ornato ; scutello 
hemelytrisque obscuro fuscis, densissime pun- 
clulatis, illius ápice, horum dimidio basali em- 
bolii magnam ad partem flavido ; alis dilute fu- 
scis, limbo venisque albidis ; dorso abdominis 
sordide testaceo, ad partem oífuscato ; connexivo 
flavido ; corpore subtus olivaceo-fusco ; pedibus 
flavidis ; femoribus anticis valde amplialis ; tibiis 
^ ápice subtus rofo-ciliatis ; tibiis posticis tarsis 

posticis nonnihil plus quam duplo longioribus. 
Long. 12-13; lat. pron. 6V25 abdom. 8V2 mm. 

Patria : Respublica Argentina. 

Esta especie, que se halla en Córdoba y en Tucuman, per- 
tenece á la división bb de Stál, distinguiéndose del Ambrysus 
melanopterus Stal, originario de México, por el mayor número 
de líneas que tiene en la cabeza y en el pronolo, por la carencia 
de las manchas negruzcas en el prosternon y en la margen 
abdominal, y por la coloración mas clara del escudillo y de 
los hemélitros. Por otra parte, es mas convexo y algo mas ancho. 

Pelocoris Stal. 
Enum. Hem. V, p. 142 et 144 (1876), 

225. P. iiigriculiis nov. spec. 

cT : Ovalis, convexus, piceus, subtilissime puncla- 
tus; maculis parvis indistinctis capitis pronoti- ■ 



ÍIEMIPTERA ARGENTINA 29 

que, hoc parte posteriore marginis lateralis, labro, 
macula magna lateris prostethii, margine embolii 
nec non maculis distinctis connexivi, sordide 
flavis vel testaceis ; capite apud oculos sal di- 
stincte punctato; pronoto antice in medio subti- 
liter rugoso, ad marginem anteriorem maculis 
duabus ííavidis ornato, postice obsoleto ruguloso, 
longitudinaliter flavo-variegato ; scutello heme- 
lytrisque obscuro piceis; alis fuscescentibus, mar- 
gine albicanti ; dorso abdominis fusco, testaceo- 
variegato ; connexivo flavo-maculato ; corpore sub- 
tus fusco, hic illic nonnihil pallidiore ; pedibus 
olivaceo-fuscis, supra obscurioribus ; femoribus 
tibiisque anticis subtus olivaceis; tibiis posticis 
tarsis posticis plus quam duplo longioribus. — 
Long. 8V2; lat. pron. i'/s, abdom. S'/a mra. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, que encontré en el Rio Lujan, tiene algunos 
caracteres de la división aa de Stal, pero no se coloca bien 
en la misma por el color uniforme, casi negro, de los hemélitros, 
y por la misma coloración que predomina en el pronoto. 

Se distingue de las demás especies congéneres por la colora- 
ción oscura, las pequeñas manchas irregulares amarillas de la 
cabeza y del pronoto, y por las manchas amarillas bien marca- 
das del conexivo. 



226. P. lautus nov. spec. 

$ : Subovalis, modice convexa, immaculata, supra 
lútea, obsoleto .rugulosa, subtus lurida, dense 
sericea, pedibus pallidioribus ; capite ad latera 
distincte punctato; pronoto antice in medio posti- 
ceque rugoloso, marginibus lateralibus subeleva- 
tis ; scutello hemelytrisque obscurioribus, subci- 
catricosis, embobo pollidiore; alis sordide albidis ; 
dorso abdominis connexivoque testaceis, hoc ápice 
segmentorum fuscescenti, longo ciliato ; femori- 
bus anticis supra in parte media nonnihil offu- 
scatis ; tibiis posticis tarsis posticis ninnihil plus 
quam dimidio longioribus. — Long. 11 ; lat. pron. 
5, abdom. 6V2 rí^i^- 

Patria: Territorium Missionum. 

Tampoco esta especie se coloca bien en ninguna de las di- 
visiones de Stal; solo pertenece á la división a por el único 



30 ANALKS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

carácter : la serie de puntos arriba de la margen lateral del 
pronoto. 

Es fácil distinguirla de las demás especies congéneres por la 
coloración clara y la carencia de manchas y líneas en el pre- 
noto y en los hemélitros. 

Poseo un solo individuo $, que fué encontrado en el Rio 
Piray, el 24 de Enero de 1877. 



Fam. BELOSTOMIDAE Scott. 



Belostomides et Belostomida Leach, Edinb. Encycl. (1818). 

Belostomae Fieb., Gen. Hj'^dr. p. 18 (1851). 

Belostomides H.-S., Wanz. Ins. IX, 20 (1852). — Duf., 
Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 373 (1863). 

Belostomida Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XIII, 
p. 339 (1863) ; Nov. Hem. p. 183 (1866) et Verh. d. zool.- 
bot. Ges. Wien. XXI, p. 399 (1871). — Stal, Hem. afr. 
III, p. 178 (1865) et Hem. Fabr. I, p. 13á (1868). 

Belostomidae Scott, Ann. a. Mag. of Nat. Hist. Ser. 4. 
XIV, p. 450 (1874). 

Zaitha Am. et Serv. 

Zaitha Am. et Serv., Hém. p. 430 (1843). —Fieb.. Gen. 

Hydr. p. 29 (1851). — H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 35 

(1852). — Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III. 

p. 386 (1863). — Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. 

Wien. XIII, p. 342 et 352(1863) ; Nov. Hem. p. 187 

(1866) et Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXl, p. 

402 et 406 (1871). — Stal, Hem. afr. III, p. 179 

(1865). — Walk., Cat. VIII, p. 177 (1873). 
Perthostoma Leidy, Jour. of the Acad. of Nat. Se. of 

Philadelph. N. S. 1. I, p. 57 et 66 (1847). 

227. Z. niieautttla Stal. 

Zaitha micantula Stal, Rio de Jan. Hem. I, p. 84.3 (1860). — Mayr, 
Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXI, p. 410 et 420.18 (1871). —Walk., 
Cat. VIII, p. 180.20 (1873). 

Patria: Brasilia. — Buenos Aires. 

Empezando la enumeración de las especies del género Zaitha 
Am. et Serv., por la de menor dimensión, seguiré el orden cre- 
cientejde la magnitud. Por lo que corresponde á las descripcio- 
nes, recomiendo la excelente Monografía de esta familia, escrita 
por el Dr. M.A.YR, en las «Verhandlungen der zool.-bot. Gesell- 
schaft» in Viena, en el año 1871. 

La Zaitha micantala Stal tiene una distribución muy vasta en 
la República Argentina, encontrándose casi en todas las pro- 
vincias. 



HEMIPTERA ARGENTINA 31 

Un individuo cf, que traje del Territorio de las Misiones, es 
muy pálido, amarillento en la coloración, con las ofuscescen- 
cias de las patas apenas indicadas, pero por los demás carac- 
teres perteneciente á esta especie. 



228. Z. plebeja Stal. 

Zaitha plebeja Stal, Rio de Jan. Hem. I, p. 83.2 (1860). — Matr, Verh. 

d. zool.-bot. Ges. Wien. XIII, p. 353.2 (1863) et 1. c. XXI, p. 410 et 

418.17 '1871). — Walk., Cat. VIII, p. 180.18 (1873). 
Zaitha maculosa Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 389.12(1863). 
Zaitha limbata Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 390.13 (1863). 
Zaitha adusta Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 390.15 (1863). 
Zaitha di fficilis Dxjv., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 391.17 (1863). 
Zaitha? micantula Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 391.18(1863). 

Patria : Brasilia. — Venezuela. 

El individuo $, que poseo de esta especie y que encontré en 
el Rio del Tigre, es muy claro en la coloración y no muestra 
manchas oscuras ni en el conexivo, ni en las patas. Por los 
demás caracteres corresponde bien á la Zaitha plebeja Stal, 



229. Z. oxyura Duf. 

Zaitha oxyura Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 390.14 (1863). — 
Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXI, p. 409 et 417.16 (1871). — 
Walk., Cat. VIII, p. 179.17 (1873). 

Patria : Buenos Aires. — Montevideo. 

Entre los 40 ejemplares que poseo del género Zaitha Am. et 
Serv., no encuentro ninguno que podia ser considerado como 
esta especie ; pero los ejemplares típicos son originarios de aquí 
y de Montevideo. 

230. Z. elegaiis Mayr. 

Zaitha elegans Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXI, p. 408 et 415.9 
(1871). - Walk., Cat. VIII, p. 178.9 (1873). 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

Es la especie mas común de Zaitha que poseemos en la Re- 
pública Argentina, y que se encuentra en todas las provincias. 

Es muy variable por lo que toca á la coloración general y á la 
intensidad y distribución de las infuscescencias y manchas. Hay 
individuos amarillentos con las manchas oscuras apenas indicadas 
en las patas y el conexivo, y otros muy oscuros, en los cuales el 



32 ' ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

color amarillo impuro forma las manchas y fajas del conexivo, 
abdomen y de las patas. 

Muy variable es también la coloración del dorso abdominal. Su 
parte central es negra, las partes laterales son en general rojas, 
y el conexivo es testáceo ; en algunos individuos hay una faja 
negra entre el conexivo y la parte sub-lateral roja ; en otros 
es todo el dorso abdominal negro, con excepción de la extremi- 
dad y de las manchas tesláceas del conexivo. Por otra parte, 
no faltan las formas transitorias en las coloraciones indicadas. 

231. Z. boops DuF. 

Zaitha boops p. Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Sér. 4. III, p. 388.7 (1863).— 
Matr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXI, p. 408 et 414.7 (1871). — 
Walk., Cat., VIII, p. 178.7 (1873). 

Zaitha Siollii p. Duf-, Ann. Soc. Ent. d. Fr. Sér. 4. III, p. 387.5 (1863). 

Zaitha asiática Matr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XIII, p. 354.6(1863). 

Patria : Brasilia. — Chile. 

Tengo dos ejemplares de esta especie, de los cuales el uno fué 
recojido en Mendoza, y el otro en Buenos Aires. Ambos tienen 
las patas de un tinte rojizo impuro, con las manchas apenas 
marcadas cerca de la extremidad de los fémures medianos y 
posteriores. El individuo bonaerense tiene el conexivo de la co- 
loración de las patas, sin ninguna mancha; el mendocino lo 
tiene provisto de manchas oscuras irregulares. Las partes sub- 
laterales del escudillo son en ambos individuos de lustre azu- 
lado metálico. Son de 24 milímetros de largo; midiendo la parte 
posterior del pronoto 8 y la parte mas ancha del abdomen 12 
milímetros. 

Se reconoce fácilmente esta especie por los ojos muy alarga- 
dos y el clipeo bastante largo. 

232. Z. anurus H.-S. 

Diplonychua anurus H.-S., Wanz. Ins. VIII. p. 26. f. 799 (1848). 
Zaitha Boscii H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 36 (1852). — Mayr, Verh. d. 

zool.-bot. Ges.^Wien. XIII, p. 354.5 (1863). 
Zaitha anura Stal, Rio de Jan. Hem. I, p. 83.1 (1860). 
Zaitha anurus Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Sér. 4. ÍÍI, p. 388.6 (1863).— 

Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXI, p. 408 et 412.6 (1871). — 

Walk., Cat. VIH, p. 178.6 (1873). 
Zaitha Stallií p. Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Sér. 4. lII, p. 387.5 (1863). 

Zaitha cupreomicans (var.) Stal. Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1854. p. 240. 
Zaitha subspinosa (var.) Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Sér. 4. III, p. 387.3 

(1863). 
Zaitha? bifoveata {vsiv.) Hald., Expl. and Surv. Valí. Salt. Lake Utah. 

pl. X, f. 1 (1852). 

Patria : Montevideo. — Brasilia. — Cayenna. — Cuba. — 
México. 



IIEMIPTEÍIA ARGENTINA 33 

Poseo un solo ejemplar de esta especie, que fué recojido en 
Buenos Aires y que es bien marcado por lo que corresponde á 
las manchas oscuras de las patas y del conexivo. Tiene 34 mi- 
límetros de largo. La parte posterior del pronoto mide '11 Va» 
la parte mas ancha del abdomen 17 milímetros. 

233. Z. fio-veolata Mayr. 

Zaüha foveolata Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XIII, p. 355.7 
(1863) et 1. c. XXI, p. 408 et 411.4 (1871). - Walk., Cat. VIII, p. 178.4 

(1873). 

Patria : Cayenna. 

Tengo un individuo de Tucuman y otro de Buenos Aires, que, 
apesar de ciertas diferencias que tienen entre sí y con las des- 
cripciones dadas por el Dr. Mayr, no puedo separar de esta 
especie. 

El individuo tucumaiió es de 38 milímetros de largo, midien- 
do en la margen posterior del pronoto 14, y en la parte mas 
ancha del abdomen 21 milímetros. La coloración general es 
bastante oscura, principalmente en la parte inferior del cuerpo; 
las manchas de las patas y del conexivo son bien marcadas, 
faltando solo la del segundo segmento ; las partes laterales de 
la cabeza y del pronoto son bastante tomentosas ó vellosas, y 
la cabeza posee una ligera indicación de una carena. 

El individuo bonaerense es muy claro en su coloración con 
las manchas de las patas poco marcadas y sin manchas en el 
conexivo. Su longitud es de 43 ; el ancho del borde posterior 
del pronoto es de 15 y el de la parte mas amplificada del 
abdomen es de 21 milímetros. Las piezas laterales del vientre 
son en todas partes velludas, mientras que en el individuo de 
Tucuman su margen interna es casi pelada. 



(Continuará). Carlos Berg. 



LA GEOLOGÍA DE LA SIERRA BAYA 



(sesión del 23 DE JUNIO DE 1879). 

La cadena de montañas de pequeña elevación, que nace en el inte- 
rior do la Pampa, rompiendo su monotomía y se dirige al S-E. hasta 
sumerjirse en el Océano, en el Cabo Corrientes, lia sido poco estu- 
diada hasta ahora, no solo en cuanto á su composición petrográfica y 
geognóstica, sino que también (lo que es aun menos esplicable), en 
sus relaciones geográficas con la región en que se encuentra. 

Diferentes viageros, algunos de ellos muy notables, la han cruzado 
en varios puntos y han detenido su vista escrutadora en sus paisa- 
jes mas notables. Muchos por ejemplo han admirado y descrito la 
piedra movediza del Tandil; pero todavía no se ha hecho una sola 
preparación microscópica de la roca que la forma. Todos la han con- 
siderado como un objeto muy digno de la atención preferente de los 
hombres de ciencia y á pesar de esto, sus sucesores, que han tenido 
en sus manos los métodos modernos, que tantos resultados importan- 
tísimos han dado en otras regiones, no han dejado en esta parte un 
solo estudio digno del adelanto de la ciencia en el último decenio. 

En la relación del viage de Parchappe á Bahia Blanca, trascrito 
por D'Orbigny en el 3° tomo de su «Voyage ala Amérique meridio- 
nal», se encuentra uno de los primeros datos sobre su constitución. 
Señálalas rocas graníticas en los alrededores del Tandil, y hace otras 
observaciones, entre ellas algunas que son indudablemente erróneas, 
como la existencia de mármol blanco, veteado de rojo (p. 040, 1. c.) 
en la Sierra de la Tinta, siendo esta roca, una arenisca como se ha 
demostrado posteriormente. 

Darwin, en su «Geological Observations» sobre las partes de Sud 
América visitadas por él, durante el viage del Beagle, le consagra 
solo una página á esta cadena de sierras, que atravesó por las cerca- 
nías de la Sierra Baya. 

Las pocas observaciones de este viagero son bastantes verídicas en 
lo que se refiere á la forma especial de la cadena, pero no son de nin- 
gún valor en cuanto á su composición petrográfica, lo que es fácil de 
comprender si se recuerda las pocas comodidades que ofrece un viage 



LA GEOLOGÍA DE LA SIERRA BAYA 35 

á caballo para coleccionar rocas, que pudieran haber sido estudiadas 
posteriormente, después de los adelantos hechos en la clasificación, 
que en aquella época estaba aun muy atrasada. Por otra parte, tam- 
poco era este el ramo favorito del viagero. 

En 1853 publicaron los Sres. Heusser y Claraz una memoria con 
el título de « La cadena de montañas entre el Cabo Corrientes y Ta- 
palquen», en la que dieron á conocer los resultados de sus numero- 
sas observaciones que puede decirse fueron las primeras de un carác- 
ter verdaderamente científico. 

Por este trabajo se puede ya conocer á esta cadena en sus rasgos 
generales mas característicos; pero en cuanto á sus detalles, parece 
que los autores, reservaban muchos de interés para darlos á conocer 
en adelante. 

Desde la fecha de la publicación de este importante trabajo hasta 
el presente, la Geología ha avanzado muchísimo^ especialmente en la 
Petrografía, que ha adquirido métodos nuevos y fecundos ; su in- 
fluencia se ha dejado sentir en todas las zonas y sobre casi todos los 
materiales de la corteza terrestre, y en la República Argentina, los 
trabajos de Stelzner, Brackebusch, Avé-Lallemant, Francke y otros 
han sentado las bases del estudio científico de sus montañas; solo 
las cadenas de sierras del Sud de Buenos Aires, que por su posición 
tienen para nosotros la mayor importancia, y que ofrecen en su for- 
mación un problema hasta ahora iusoluble, no han merecido la aten- 
ción, y presentan aun un vasto campo para la observación cuyos re- 
sultados prometen ser fecundos. 

Tomando en consideración estos antecedentes, me he resuelto á 
estudiar estas sierras contando con los trabajos precedentes como 
base. He visitado con detención solo una pequeña parte de ellas, y 
al presentar este estudio quiero dar á conocer el método que me pro- 
pongo seguir, al mismo tiempo que los resultados que he obtenido 
por su aplicación. 

La distancia pequeña á que se encuentra la Sierra Baya del Azul, 
su posición algo aislada de toda la cadena y por lo tanto la posibili- 
dad de hacer un estudio independiente de toda generalización; fueron 
otras' ventajas que encontré en visitar previamente esta sierra, de la 
que conocía algunos materiales, mármoles y granitos, usados con 
éxito en las construcciones de la ciudad. 

Debo mencionar aquí, que me hubiera sido muy difícil llevar á 
cabo mi deseo, sin la ayuda del Juez de Paz del Azul Sr. Roldan, y 
de algunos otros vecinos progresistas. 



Hay mucha inexactitud en la posición geográfica asignada á la 
Sierra Baya por los diferentes mapas que he visto. En estos se nota 



36 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

también mucha disconformidad en la representación de las otras 
sierras, siendo de notar que mientras algunos hacen terminar la ca- 
dena con la sierra de Tapalquen, otros la hacen seguir hasta Curicó ó 
Lima-huida, incluyendo una sierra de Cuetrú-quillan, situada mucho 
mas al N.-O., sobre cuya existencia es permitido dudar en vista de 
esto, y también porque en el viage de Pablo Zizur á Salinas Gran- 
des, en 1786, no se menciona esta sierra que debió atravesar según su 
itinerario. 

En el mapa de Martin de Moussyla cadena está representada como 
si tuviera una cresta continua hasta Curicó, y no está señalada nin- 
guna ramificación, ni ninguno de los cerros aislados que se encuen- 
tran á muchas leguas de ella. Por otra parte, algunos puntos están 
muy mal colocados, como por ejemplo: Tapalquen, Miilana y Perdi- 
do (estos dos en el flanco N.-E., mientras los demás planos los dan 
en el S.-O.). 

El plano catastral del Departamento Topográfico, da una repre- 
sentación bastante exacta á mi juicio de la extremidad N.-O. de la 
cadena, señalándola como una serie de mesetas, dispuestas según 
una recta en general ; pero presentando algunas otras aisladas fuera 
de la línea, como Sierra Chica, Dos Hermanas, etc. 

En cuanto á la posición de los arroyos que nacen de estas sierras 
y de algunos otros detalles puede asegurarse que no hay dos planos 
en que estén igualmente representados. 

La Sierra Baya es de una forma casi elíptica, cuyo mayor eje de 
12 kil. de longitud, está dirigido de N.-E. á S.-O. y con un eje me- 
nor de 5 kil. En la extremidad N.-E., donde están establecidas las 
canteras de mármol, la latitud es 36° 58' S. según una determinación 
que hice con un teodolito de tránsito. (La longitud no la determiné, 
porque la estación del año hacia que fueran muy frecuentes las nie- 
blas). Este punto se encuentra á 40 kil. próximamente del Azul y 
en la dirección S. 59° O. (verdadero). 

La llanura en que se levanta, no tiene casi inclinación en los pun- 
tos cercanos á ella y aparece así mas alta de lo que en realidad es. 

La forma ehptica del borde exterior no es continua, y se compone 
de elevaciones, poco encorvadas, cuya pendiente suave está hacia 
adentro y cuyo corte casi á pico se dirige al exterior. 

Entre las estremidades de estos se encuentra siempre la salida de 
un thalweg interior, cuyo nivel muchas veces es muy poco superior 
al de la llanura á que desciende, y así hay caminos que atraviesan 
la sierra sin variar notablemente su nivel. 

Esta es la forma tabular que Darw^in considera general en toda la 
cadena, pero que en la Sierra líaya está combinada con otro acciden- 
te geognóstico, por el que todas las elevaciones cuya cresta está di- 
rigida trasversalmente á la mayor longitud de ella, tiene sus pen- 



LA üliOLOGÍA DE LA SIERRA DAYA 37 

dientes del flanco N.-E. mucho mas fuerte (en algunos casos á pico) 
que las del opuesto del S.-O. También se nota aun en las crestas 
dirigidas longitudinalmente que todas bajan hacia el S.-O. Por esta 
razón, la Sierra Baya se presenta cortada á pico de los lados N.-O, 
N.-E y S.-E., pero hacia el S.-O. se pierde en pequeñas elevaciones 
escalonadas que van decreciendo hasta no apercibirse sobre la lla- 
nura. 

Esta inclinación hacia el S.-O. no influye sin embargo sobre la 
horizontabilidad de las capas que forman la sierra, ó por lo menos la 
inclinación de estas aunque en el mismo sentido en algunos puntos, 
es mucho menor y aun no puede afirmarse que sea general. La al- 
tura relativa de algunos puntos la he determinado por las observa- 
ciones de dos barómetros holostéricos, cuya marcha conocía. 

En la estremidad N.-E. la barranca se eleva 85 metros sobre la lla- 
nura, que al acercarse á ella eleva como 10 milímetros por la acu- 
mulación de escombros rodados desde la altura. El punto culminan- 
te de la sierra está hacia la estremidad S.-O., en el Cerro Bayo, con 
una altura de 130 metros sobre el nivel de la planicie esterior á la 
sierra, donde está situada la Estancia de D. Celestino Muñoz. 

No me ha sido posible determinar las relaciones que tiene la Sier- 
ra Baya con la cadena que arranca del Cabo Corrientes, pero desde 
el Cerro Bayo puede observarse al E. 30° S. el Cerro Negro, que pa- 
rece que termina el cordón de cerros hacia el N.-O. 

El plano adjunto levantado bajo mi dirección por los alumnos del 
5° año del Colegio Militar de la Nación es una representación de 
lo que he dicho anteriormente y en él están señalados todos los ya- 
cimientos de las rocas sedimentarias y eruptivas que he estudiado. 
La posición de los puntos mas importantes desde la estremidad 
N. E. hasta el Cerro Redondo, está determinada con mucha exac- 
titud, no siendo lo mismo, desde este último punto hacia el S. 0. 

Arenisca. — Según lo aseguran Heusser y Claraz la mayor parte 
de la cadena está formada de arenisca, cuyos granos varian en mag- 
nitud y en la cohesión que tienen con el cimiento silíceo que los une. 
Esta misma roca es la que forma la capa superior de la Sierra Baya, 
que aparece descubierta en todas las cumbres y en los flancos escar- 
pados que se dirigen al exterior. En estos la acción de las aguas 
desagrega constantemente la roca y hace desprender grandes peda- 
zos que ruedan hasta la llanura, formando allí una pendiente algo 
mas suave. Es muy común encontrarlos apoyados solo por una pe- 
queña base, bastando entonces un esfuerzo para hacerlos caer. Creo 
que esta acción destructora es debida solo al agua líquida, no te- 
niendo influencia sensible la congelación del agua en las hendidu- 
ras. 



38 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Es esta arenisca la que Darwin (1) señaló erróneamente como un 
cuarzo granular no estratificado; pues son muy difíciles de notar los 
planos de estratificación. Parchappe tomó indudablemente como 
mármol blanco, á una variedad de <>rano fino de esta roca. 

El espesor de esta capa varia mucho, siendo en la estremidad 
N.-E. de 10 á 20 milímetros y su aspecto denudado, es el que carac- 
teriza los paisajes de la sierra. En algunos puntos el cimento de 
los granos es muy rojo, debido al óxido de hierro, y en otros existen 
nodulos de calcedonia, silex pirómaco, y otras variedades de cuarzo. 
En cuanto al grosor de los granos, he observado las variedades de 
grano mas fino en la parte S.-E.; pero no puedo asegurar que sea 
esta una ley general. 

Dolomita. — Debajo de esta arenisca, he encontrado la capa de 
gran espesor de dolomita amarilla, al N.-E. en todas partes, y al 
S.-O. en el Cerro Bayo y otros puntos. Creo por lo tanto, que es una 
capa que deberá encontrarse debajo de la arenisca en todas partes 
donde se encuentra esta. Sin embargo de esto, no he podido obser- 
varla en el flanco interior, en algunos puntos en que aparecia en el 
exterior. 

El espesor de esta capa es sumamente considerable ; en la parte 
N.-E. se observa á descubierto un espesor de 40'", desapareciendo 
bajo la capa de fragmentos de rocas y tierra vegetal, de modo que 
puede ser aún mucho mayor. En el Cerro Bayo aparece con un es- 
pesor de 60 á 80 "\ estando superpuesta la capa de arenisca. El color 
de esta roca ha hecho dar el nombre no solo al Cerro ya citado, sino 
á toda la sierra, aplicándose sin embargo preferentemente á las dos 
alturas que dan frente al N. 

Esta dolomita es de grano muy fino, de modo que apenas aparece 
á la simple vista, su color varia poco desde el amarillo claro, hasta 
uno algo rojizo, su estructura es sumamente compacta y en muj"- 
pocos puntos, se nota indicios de estratificación. La densidad la he 
encontrado variable, entre 2.705 y 2.832, acercándose al último nú- 
mero por lo general. 

En el microscopio se observa su textura cristalina, apareciendo los 
cristales separados por una sustancia amorfa y con granos rojos y 
negros de óxidos de hierro que le dan su color. Se observan también 
granos de óxido de manganeso^ que compone dendritas á simple 
vista, lo mismo que granos de cuarzo y en algunos puntos puede 
distinguirse á la luz polarizada las estrías de composición de los 
cristales mas grandes de calcita, y también cristales de dolomita sin 
estrías. 

(1) Geological Observations, 1876, p. 434. 



LA GEOLOGÍA Dli LA SIEIIUA BAYA 39 

Su análisis que he hecho junto con nuestro consocio Sr. D. Osear 
Knoblauch, es el siguiente : 

Ins. en ácido clorhídrico diluido 9.40 

F* O'. 4.30 

CO'Ca 46.20 

C O'Mg 34.63 

H'O 4.52 

99.05 

La parte insoluble en ácido clorhídrico es una arcilla roja, con- 
teniendo algunos granos de arena. 

Es una verdadera dolomita cuya relación entre los pesos de los 
carbonatos calcico y magnésico es 1.3348 debiendo ser teóricamente 
1.5255. 

Esta es la roca existente en la Sierra Baya y que no es explotada 
por las dificultades de extraerlo, no teniendo ninguna estratificación, 
A mi juicio es una de las mas útiles, por su estructura compacta y 
su resistencia á las acciones atmosféricas, como puede observarse en 
su yacimento. 

El nombre de mármol le conviene industrialmente, porque su 
grano aparece ya á simple vista, y por el pulido que adquiere, sin 
que tenga la estructura sacaroide de los verdaderos mármoles. Su falta 
de estratificación, lo aleja algo de las variedades de calcáreos com- 
pactos, lo que debe hacerse estensivo al mármol negro ; pero no al 
de color chocolate, porque en este último, la fractura lisa y aún la 
estructura muy estratificada, hace que merezca mas el nombre cal- 
cáreo. Por otra parte, estas no son mas que variedades de la misma 
especie mineralójica y hay grados de transición que hacen imposible 
una limitación exacta entre las dos variedades. 



Calcáreos. — El mármol negro azulado lo he observado en solo 
dos puntos de la Sierra : en la cantera actualmente esplotada por 
D. .Juan Morglia y en una elevación que existe en las cercanías del 
Cerro Bayo hacia el N.-O., en donde no es explotado. 

En la cantera forma una capa un poco inclinada hacia el S.-O. que 
cubre la pequeña elevación en cuyo flanco está la trinchera de tra- 
bajo. Allí las influencias atmosféricas han corroído la superficie ; 
pero no han hecho hendiduras como podia suponerse, de modo que 
se pueden es traer grandes masas sin defecto alguno. 

No puedo determinar la relación que guarda este banco con el de 
mármol amarillo, á pesar de estar muy cercanos ; pero en el Cerro 
Bayo está debajo de la capa de este último y creo que su nivel en la 



40 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

cantera será también inferior, aunque no se puede observar el lecho 
del mármol amarillo. 

El mármol negro tiene un grano fino, su estructura es muy com- 
pacta 7 adquiere un pulido muy hermoso. Presenta en general pocos 
indicios de estratificación, y á menudo es atravesado por grandes ve- 
nas de calcita blanca en agregados cristalinos, que á su vez ofrece 
pequeñas vetas de oxido de hierro muy rojo. 

Estos accidentes podian usarse con ventaja en la decoración ; por- 
que su resistencia no queda por esto disminuida. Su color es casi 
invariable y no es alterado por la atmósfera. 

El espesor del banco, que se explota poco actualmente, es como de 
4™ ó mas, pero este no puede tomarse como el espesor primitivo por- 
que ha sido muy desgastada por las aguas en su parte superior. 

En el otro punto en que lo he encontrado se presenta en las mismas 
condiciones ; pero el espesor de la capa la calculo en 15 ó 20"^ próxima- 
mente. 

A pesar de la homogeneidad del banco, puede observarse sin em- 
bargo que por su parte superior ha sufrido mas la acción que le ha 
hecho sufrir la metamorfosis de calcáreo en mármol. 

Sobre la naturaleza de la roca volcánica que haya cubierto á 
este banco de calcáreo en épocas anteriores nada puede decirse porque 
ella ha desaparecido completamente. 

Al microscopio aparecen los elementos cristalinos de que se forma 
y algunos granos de óxido de hierro que le dan su coloración, notán- 
dose también un silicato amorfo, que rodea los cristales y que puede 
ser arcilla. No he notado hasta ahora ningún indicio de la existencia 
de cristales de dolomita. 

Su análisis ha sido practicado por el Sr. Kyle y se encuentra men- 
cionado en la pág. 116, t. 6° de estos Anales. Ha sido empleado por 
la Fábrica de Cales, de Cerrano y C'., produciendo una cal común 
de buena calidad. Su densidad la he encontrado igual á 2.690. 

Debajo de este y separado por una capa de tierra arcillosa de un 
espesor de S"" se encuentra la formación de mármol de color chocolate. 

Esta tiene un espesor de 8'" en la cantera, sin contar las capas su- 
perior é inferior de fragmentos que la envuelve. En el banco cerca 
del Cerro Bayo la he observado también debajo del mármol negro; 
pero no he podido determinar el espesor. 

Este calcáreo se presenta con una estratificación muy pronunciada. 
Las hojas varían de 1 á 5 centímetros y están separadas por una capa 
muy delgada de un calcáreo amorfo. La superficie que ofrecen al se- 
pararse las hojas es muy rugosa y presentan granos gruesos con una 
forma casi pisolítica. En estos planos de estratiíicacian la cohesión 
es bastante débil y así en las construcciones debe siempre ponérseles 
normalmente al esfuerzo á que deben resistir. 



LA GEOLOGÍA DE LA SIERRA RAYA 41 

La facilidad con que se pueden estraer láminas muy grandes, con 
el esfuerzo de un hombre y sin otro instrumento que la barreta, ha 
hecho que este sea el mármol mas empleado, sean para cubrir frentes 
ó para veredas. Por otra parte puede elejirse una lámina que no ten- 
ga ninguna división en su interior y entonces la resistencia puede 
(luedar sin disminución alguna. Adquiere un pulido muy bueno que 
resiste las acciones atmosféricas y la escacez de mármoles estrange- 
ros con un color análogo hace aun mas importante su empleo. 

Su color varía poco, habiendo algunas variedades cenicientas. 

Se encuentran á menudo dendritas de bióxido de Manganeso que á 
veces son hermosas. Se encuentran vetas de calcita blanca hasta de 10 
centímetros de espesor; pero estas vetas son muy escasas. El micros- 
copio muestra su carácter cristalino y la causa de su coloración en 
granos muy finos de óxido de hierro rojo que tiene su dimensiones 
entre i 7- .7 ^ centesimos de milímetro. 
" Su análisis fué hecho por el Sr. Kyle ( 1. c). Se ha empleado como 
el anterior en la fabricación de cales^ pero da una cal hidráulica, que 
ha tenido poca aceptación, tal vez por no ser necesaria en las cons- 
trucciones y dar menos aumento de volumen al apagarla. Su densi- 
dad es 2.709. 

Granitos. — Hemos visto ya las rocas que se explotan en esta re- 
gión y que son sedimentarias, faltan ahora las rocas eruptivas, que 
son sin duda las que han dado su fisonomía á toda la sierra. En es- 
tas predomina el granito. 

En el trabajo de Heusser y Claraz se señala como abundante en 
las cercanías del Tandil el gneis, que en ciertos casos pierde su es- 
quistosidad y conservando su estratificación pasa insensiblemente á 
ser gneis-granito ; pero no se encuentran descripciones de este ni 
tampoco se señala el verdadero granito eruptivo. 

Diversos otros viageros han anunciado la existencia del granito en 
toda esta cadena; pero no han dado ningún detalle sobre su yaci- 
miento, pudiendo creerse que fué gneis la roca que observaron. 
Moussy dice : p. 11, tomo III, que las sierras del Tandil y de la Ven- 
tana, están compuestos de rocas metamórficas, covio granito^ gneis, 
micasqiiisto, cuarcita; comprendiéndose por esto la falta completa de 
conocimientos geológicos del autor. 

A pesar de la frecuencia del gneis en la cadena, no se encuentra en 
ningún punto de la Sierra Baya, y se encuentra en cambio muy 
estensa la formación del granito. 

Estas formaciones del gneis y del granito son muy antiguas. La 
primera constituye una parte de las formaciones de las épocas azoi- 
cas y su origen, ha sido neptúnico según aparece por la estratifica- 
ción. El segundo al contrario, revela en todos sus yacimientos un 



42 ANALKS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

origen eruptivo, á pesar de tener la misma composición mineralógica 
del anterior y solo diferir por su estructura compacta. No debe ■ 
creerse, sin embargo, que las condiciones de origen de estas rocas 
hayan sido tan diferentes, como hoy lo son las de las rocas sedimenta- 
rias- y eruptivas. Las rocas sedimentarias de entonces estaban su- 
jetas á presiones inmensas hacia afuera y sufrían á menudo metamor- 
fosis con otras rocas eruptivas. 

El granito se ha encontrado también en algunas formaciones pos- 
teriores á estas primordiales y se ha señalado su erupción hasta en 
las épocas secundarias. Como consecuencia de esto, una vez com- 
probada la existencia del gneis en muchos puntos de la cadena, y 
del granito, esencialmente eruptivo en la parte que he visitado, que- 
da demostrada la antigüedad muy grande de estas sierras, que al- 
gunos hablan supuesto de formación posterior al período secundario. 

La formación de los calcáreos, demuestra también, por la ausencia 
de fósiles, que ellos son de formación antigua (secundaria ó anterior) 
y la existencia de verdadera dolomita, en capas considerables, puede 
hacer suponer que ellas se han formado en el periodo jurásico. 

Debo hacer notar, sin embargo, que esta aseveración no importa, 
la contemporaneidad de esta formación con la formación jurásica eu- 
ropea, sino mas bien, según los principios modernos de la geología, 
la identidad de los estados de desarrollo de las diferentes regiones. 

Sobre la edad relativa de las diferentes erupciones de granito, no 
puedo decir nada fundado, porque no he podido observar mas que la 
parte descubierta naturalmente de todos los iilones; sin embargo, 
fandándose en la abundancia relativa de cuarzo y en la escasez de 
mica, podría sospecharse que fueran anteriores los de la estremidad 
S.-O. de la sierra. 

No he notado ninguno de los caracteres que presentan la erupcio- 
nes posteriores de granito entre las hendiduras de otro granito ante- 
rior, porque, aunque se presentan algunas vetas de diferente color 
puede notarse al microscopio, que son debidas únicamente á la va- 
riación de los elementos cristalinos y nó á la justaposicion de dos 
rocas diferentes. 

En cuanto á los minerales útiles que pueden encontrarse en la 
Sierra Baya, dada su constitución geológica, esceptuando los ma- 
teriales de construcción, solo puede afirmarse que ellos serán muy 
raros, porque este es el carácter de las formaciones graníticas. 

Un solo mineral se halla casi siempre en estos, es el óxido de es- 
taño, cuyo yacimiento esclusivo es el granito mas antiguo. No he po- 
dido descubrirlo en este á pesar de haberlo buscado con insistencia. 

El método que he usado para estudiar al miscroscópio las diferen- 
tes rocas, y especialmente las rocas compuestas, es el que ha adop- 
tado Zirkel en su obra « Mikroslwiñsclie Beschaffenlieit der Minera- 



LA GEOLOGÍA DE LA SI€RI\A BAYA 43 

lien und Oesteine^^, Leipzig, 1873. Por este método se pule con 
esmeril un fragmento de la roca sobre una plancha de fundición, y se 
pega con bálsamo del Canadá caliente sobre una lámina gruesa de 
vidrio, que permite desgastarlo con el esmeril hasta hacer al frag- 
mento de roca suficientemente trasparente, como para poder leer, al 
través. Para la operación de pegar la lámina con bálsamo, he prefe- 
rido calentrar este sobre una plancha de cobre^ en lugar de hacerlo 
directamente sobre la lámpara, como lo aconseja Zirkel. El tiempo 
empleado en cada preparación es de 2 á 4 horas. 

El estudio á simple vista y con preparaciones microscópicas de los 
granitos me ha dado los siguientes resultados. 

En cuatro puntos he podido observar el granito con detención : 
Cerro Redondo, Cerro SotuyOj en un cerro cerca de la estancia de 
Muñoz y cerca del Cerro Bayo al S.-E. 

1. — El cerro redondo es uno cono que se eleva 40 metros sobre la 
capa de tierra que cubre su base y que es una parte algo mas alta de 
la planicie interior. Su elevación en el centro de la Sierra y en medio 
de una planicie son otras tantas causas de su aspecto pintorezco. El 
granito se presenta denudado, y en algunos puntos cubierto por un 
liquen gris (yerba de la piedra, Usnea vulgaris.) Algunos heléchos 
se levantan también de entre sus grietas, destacando la forma deli- 
cada de sus hojas sobre el fondo rojizo de la roca. 

El granito rojo del Cerro Redondo, se presenta con una estruc- 
tura casi porfiróidea, porque sus elementos cuarzosos están en gra- 
nos grandes, mientras el feldespato está en un agregada de granos 
mas finos. El color rojo del feldespato es el que predomina, aparecien- 
do el cuarzo casi trasparente. La mica se observa en pequeña can- 
tidad y en láminas pequeñas y negras (mica magnésica) ; notándose 
también algunas láminas de mica potásica. Su densidad que he de- 
terminado es 2.586. 

Al microscopio el cuarzo aparece con muchas ampollas que contie 
nen líquidos, que no llenan la cavidad y dejan una burbuja que es 
móvil en muchos casos. El feldespato se observa bastante atacado y 
con muchas inclusiones de materias estrañas, distinguiéndose los gra- 
nos rojos de óxido de hierro que lo colorean. En la luz polarizada 
aparecen las estrías de composición características del feldespato 
plagioclásico ; pero estos son menos abundantes que los de ortosa. Se 
observa que en algunos puntos hay una sustancia amarilla, con gra- 
nos muy pequeños que creo es feldespato ortosa diferentemente colo- 
reado. La mica negra, aparece en muy pequeña cantidad y sin iu 
clusiones. 

2. — El Cerro Sotuyo, presenta hacia el O. una pequeña escarpa 



44 ANALES di: la SOCIKDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

como de 20"" en que aparece el granito rojo igual al anterior; pero 
siguiendo sobre la meseta que forma, se encuentra el granito muy 
micáceo que he estudiado. Su yacimiento no lo he observado con 
detención, por estar fuera de la Sierra Baya, separado por 3 kilóme- 
tros próximamente al E. Este granito es de un color casi negro, á 
simple vista aparece gran cantidad de láminas de mica negra, que no 
adquieren gran dimensión, sin embargo. Posee una dureza mucho 
menor de la de los otros granitos. Densidad = 2.674. 

Al microscopio aparecen el cuarzo, aunque en menor proporción 
que en el anterior, y la mica morena que contiene algunas inclusio- 
nes vitreas. Hay poco feldespato, y es casi todo plagioclásico, apa- 
reciendo en él muchas microlitas paralelas á dos direcciones á 70" 
próximamente. He notado algunos individuos de anfíbol amarillen- 
tos, con algunas inclusiones, y con la forma característica de exágo- 
nos con dos lados mas largos, en que los bordes son mas oscuros. 

3. — En una pequeña elevación entre la Estancia de Muñoz y el 
Cerro Bayo, cuya posición he indicado aproximadamente en el 
plano, se encuentra un filón muy extenso de granito rojo. 

En este granito de grano muy fino, predomina el cuarzo ya á 
simple vista. Se observa al microscopio ortosa y plagioclasa, con un 
pigmento granular rojizo, que á veces se junta en granos de bas- 
tante dimensión que podrían tomarse por granates. Hay anfibol ver- 
doso y muy poca mica negra. He observado láminas cristalinas á 
manera de mosaico, que me parece ser de anfíbol. 

Este granito es el mas duro é inalterable por las acciones atmos- 
féricas ; adquiriendo un pulido muy bueno. Densidad = 2,573. 

4. — En el mismo punto que el anterior se encuentra un granito 
que posee un color oscuro y rojo por vetas. Este color es debido solo 
á la coloración de los individuos de feldespato, como lo demuestra la 
observación microscópica. La estructura macroscópica es granular 
no muy fina. Densidad =2,683. 

Al microscopio aparecen : mucha mica morena, con granos negros ; 
cuarzo poco abundante y relativamente pobre en inclusiones ; ortosa 
blanquizca y rojiza muy poco atacada, con inclusiones vitreas abun- 
dantes, que á veces muestran una burbuja exterior muy caracteri- 
zada ; plagioclasa mas abundante, con microlitas paralelas á dos 
direcciones á 70° próximamente ; anfíbol verdoso poco abundante. 

5. — Cerca del Cerro Bayo, al E. hay un filón de granito que apa- 
rece en forma de una elevación de pocos metros, 3^ en él he encon- 
trado ademas del granito rojo niim. 3 un granito sienítico ó anfibólico, 
cuyo color es verdoso y su grano poco fino. Densidad = 2,706. 



LA GEOLOGÍA DE LA SIERRA RAYA 45 

El microscopio muestra la siguiente composición : cuarzo poco 
abundante y con pocas inclusiones ; anfíbol casi transparente, cons- 
truido por microlitas ; aiifíbol verdoso muy abundante ; ortosa blanca 
escasa, algo atacada, que en algunos puntos es rojiza ; plagioclasa 
blanquizca menos atacada ; mica negra muy escasa, lo mismo que 
granos rojos de granate. 

He dado á conocer el principio del trabajo que creo poder ejecutar. 
En él trataré de pintar la naturaleza tal como la observe y señalar 
algunas de las esplicaciones de sus fenómenos que á mi juicio pue- 
dan darse con prudencia. Espero que pronto podré presentar la con- 
tinuación de él á la Sociedad, de que me honro en pertenecer, y 
entre tanto solo espero la benevolencia de mis consocios, para el 
bosquejo de un trabajo, en que solo resaltan por ahora algunos con- 
tornos pocos claros. 



Eduardo Aguirre. 



MISCELÁNEA 



Cartografía del Perú. — En uno de los últimos números de los co- 
nocidos Mittheilungen de Petermann, se ha publicado una carta que contiene los 
resultados obtenidos por l;i Comisión Hidrográfica del Perú, en cinco años [1868- 
73] de continuos trabajos y esploraciones en los afluentes superiores del rio 
Amazonas. La carta á que aludimos abraza la estension territorial comprendida 
entre los 4 y 12 grados de latitud y los 74 y 79 de longitud occidental del meri- 
diano de Greenwich, y viene precedida de una noticia crítica de los materiales 
empleados en su formación. 

La cartografía del Perú era basta hace poco tiempo una de las mas pobres entre 
las diversas secciones del Continente Sud-AmerJcano, y estaba reducida á los 
mapas levantados por los misioneros durante la época colonial, á las cartas de las 
costas del almirantazgo inglés, particularmente las del capitán Fitz-Roy, y á las 
publicadas por el departamento de la marina de Francia, sin olvidar tampoco 
algunas españolas después del siglo pasado. Pero el interior del Perú, la totalidad 
de su territorio, era poco menos que ignoto. Hasta 1850 los mapas conocidos 
eran tan generales y contenían errores de tal naturaleza, que para nada servían, 
estando espuesto el que se guiaba por ellos á padecer engaño á cada momento. 
Algo después vio la luz el que acompaña á la relación del viaje de Castelnau, 
del cual se ha dicho que sino tiene el mérito de la exactitud ha sido el mas de- 
tallado de ios conocidos hasta entonces. Con la publicación de la Geografía del 
Perú por D. Mateo Paz Soldán [1862], el conocimiento topográfico del Perú pudo 
considerarse relativamente mas perfecto ; y el atlas que le acompañaba formado 
por su hermano D. Mariano Felipe con los datos publicados é inéditos que exis- 
tían sobre esta opulenta comarca, mejoró considerablemente la cartografía pe- 
ruana, realizándose asi un gran paso en ese sentido. La carta de D. Mariano 
Felipe Paz Soldán, es el resumen en una sola obra, de todos los trabajos exis- 
tentes y que permanecian dispersos. 

Las importantes esploraciones de la Comisión Hidrográfica encom-endada al 
contra almirante Tucker, verificadas en los rios Amazonas, Ucayali, Pachitea y 
Picchis, constituyen un caudal valioso con que se ha enriquecido la Geografía del 
Perú. El informe presentado al Gobierno es un documento de primer orden, cuyo 
valor se aumenta considerablemente con el atlas que lo acompaña compuesto de 
40 láminas de 30 por 15 pulgadas cada una ; determinaciones de latitud y longi- 
tud, con lentes, distancias, variaciones magnéticas, elevaciones, temperaturas, 
etc. todo eso se contiene en el informe á que aludimos. Utilizando estos elemen- 
tos el distinguido naturalista americano Orton habla podido acompañar á su obra 
The Andes and the Amazons, una pequeña carta cuyas proporciones reducidas no 
impiden sin embargo que haya consignado las alturas sobre el nivel del mar, el 
limite de la navegación de los afluentes del Amazonas y los accidentes naturales 
que la dificultan, su profundidad y la fuerza de las corrientes así como las varia- 
ciones magnéticas. 

El Ingeniero Werlhemann, miembro también de la Comisión Hidrográfica, ha 
explorado una parte del rio Huallaga, y navegó el Ucayali desde la confluencia 
del rio Utcubamba ó Chachapoyas hasta mas abajo del celebrado Pongo de Man- 
seriche, determinando ademas un gran número de posiciones geográficas en los 
Departamentos de Lorelo y Amazonas. Exploró también el rio Perene y el 
Tambo, formado por la confluencia de este con el Ene, desde sus nacientes hasta 
su confluencia en el Ucayali, haciendo una relación de esta exploración al Go- 
bierno Peruano, que ha sido insertada en L Exploratore de Milán, números 9-11. 



MISCELÁNEA 47 

Los estudios realizador c^n motivo del establecimiento de vías férreas, sumi- 
nistran datos copiosos é importantes, especialmente en la medida de las distan- 
cias y la determinación de muchos lugares. 

Empero uno de los hombres á quien mas debe el Perú por lo respectivo al 
conocimiento de su suelo y de sus riquezas, es el naturalista italiano Raimondi 
que desde 1850 se ocupa del estudio de su geografía y que lleva ya publicados 
tres volúmenes sobre ella. Raimondi ha recorrido el pais en todo sentido practi- 
cando observaciones detenidas y comprobadas, y reuniendo elementos de valor 
no siempre igual, pero utilizables todos. En cuanto á la cartografía, la preciosa 
carta del Departamento de Ancachs, es un monumento de paciencia y de laborio- 
sidad, siendo tal vez, después de los reconocimientos de la Comisión Hidrográ- 
fica, el trozo mas acabado de la representación gráfica del territorio peruano. Una 
carta de conjunto publicada últimamente y destinada á ilustrar la historia geo- 
gráfica de esta rica y hermosa región de! nuevo mundo, reasume el estado actual 
de los conocimientos sobre la geografía física, y sobre todo de la hidrografía del 
Perú. 

La carta publicada por los 3Iittheilungen reposa en los trabajos que dejamos 
mencionados, y aun cuando ha tenido presente su autor documentos destituidos 
de valor científico, como por ejemplo las cartas de iMarcoy, un simple caricatu- 
rista, que encontró Casteleau perdido al pié de las selvas de la región de la mon- 
taña, ha sido bastante discreto para desecharlos en presencia de otros trabajos de 
indisputable mérito. 

Tal es el estado actu 1 de la cartografía del Perú : pero como se comprende 
bien la representación del territorio no reposa en operaciones geodésicas, sino 
en aproximaciones mas ó menos exactas. No sucede con el Perú lo que con 
Chile, el único país que en la América española pueda rivalizar con las naciones 
mas adelantadas de la Europa por la perfección de su carta topográfica : sin em- 
bargo, es indudable que en 30 años ha adelantado considerablemente la geografia 
del Perú, y que el velo en que permanecía envuelta ha sido descorrido gracias á 
la intrepidez de los viageros y al celo de los gobiernos. 

Tlaia^e á la Patagonia austral. — Tenemos á la vista el primer 
volumen de la obra que nuestro compatriota el señor D. Francisco P. Mo- 
reno, dedica á la narración de sus viages en las partes australes de la Repú- 
blica. Careciendo de tiempo para estudiarla y formar un juicio reposado sobre 
su verdadero mérito, no queremos sin embargo dejar de avisar su aparición y 
recomendar su lectura á los que tienen un interés directo por este género de tra- 
bajos. 

El libro está lujosamente impreso, viene ilustrado con viñetas y adornado con 
una carta de la región esplorada por Moreno. 

ÜVeerología. H. W. Wove. — La meteorología acaba de tener una 
pérdida altamente sensible con el fallecimiento del eminente Dove, uno de los 
representantes mas afamados de aquella ciencia. 

Enrique Guillermo Dove nació en Liegnitz, en Silesia, el 6 de Octubre de 1803, 
y á la edad de 18 años pasó de las escuelas de su ciudad natal á las universidades 
de Bresiau y de Berlin. En 1826 tomó el grado de doctor en filosolia, habiendo 
versado su tesis sobre las alteraciones barométricas. En 1829 fué profesor en 
Konisberg, y en seguida llamado á Berlin en cuya universidad desempeñó como 
suplente la cátedra de física. Desde entonces se dedicó esclusivamente á las in- 
trincadas cuestiones de que se ocupa la meteorología, y con tanto éxito que bien 
pronto se contó entre los miembros de la Real Academia de Ciencias, ocupando 
en propiedad la cátedra de física. 

Para dar una idea exacta de los inmensos trabajos de este hombre célebre 
basta decir que desde 1823 hasta 1873 publicó 234: memorias, lo que por cierto 
autoriza la clasificación que se ha conquistado de padre de la meteorología. 

The Nature y la Révue Scientijlque han consagrado á su memoria unas cortas 
é interesantes noticias, donde nuestros lectores podrán encontrar las noticias que 
desearen sobre los trabajos realizados por Dove, pues los estrechos límites de 
que disponemos no nos permiten reproducirlas. 



48 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Coiminicacion de lo«9 niare$9 Blanco y üttltico. — Según 
la GaccLa de San Pelersburgo el Senado de Finlandia ha votado la Kuiiianpcesaria 
para la apertura de un canal entre estos dos mares, que arrancará probablemente 
de la extremidad N. E. del Golfo de Botnia y llegará al ángulo mas avanzado del 
Golfo de Handalaska en la parte N. O. del mar Blanco. El canal tendrá una longi- 
tu ! aproximada de 300 millas y en su ejecución podrá utilizarse en una extencion 
de 100 millas al rio Remi que corre en la misma dirección. En su extremidad 
oriental existe un lago que podrá servir para puerto con muy poco costo. Lo úni- 
co que dificultará mucho su excavación es el tener que atravesar una parte de la 
montaña Vitiminori, y ademas de esto, la temperatura baja de la región hace que 
el suelo permanezca helado durante una época del año, lo que hará suspender el 
dragado. 

Crelatiiia explosiva. — Este producto acaba de ser tratado por Pablo 
Barbe, en un estudio que ha sido estractado en el número de 8 de Marzo de 1879 
del « Technologiste. » Este ingeniero, conocido ya por sus estudios sobre la dina- 
mita de Nobel, ha hecho una serie de experiencias de las que deduce las siguien- 
tes propiedades de dicho agente : 

1° La gelatina explosiva es el explosivo mas poderoso de los conocidos hasta 
ahora y supera en mucho á la dinamita y al fulmicotón. 

2° La facilidad con que hace explosión puede aumentarse ó disminuirse á vo- 
luntad y aún hacerse insensible al choque de una bala de fusil. 

3° Se le puede conservar bajo del agua. 

4' Su estabilidad química es casi absoluta. 

El nuevo explosivo parece entonces que traerá muchas economías y perfeccio- 
namientos en la explotación de minas y en los trabajos de perforación, habiéndose 
salvado en él algunos de los inconvenientes de los explosivos modernos que im- 
pedían la generalización de su uso. 

IViievo \'lag;e ele Stanley. — En una conferencia de la Asociación In- 
ternacional Africana, que tuvo lugar el 29 de Enero en Bruselas, se decidió que 
este esplorador africano partiera nuevamente con algunos oficiales belgas, para 
establecer la' estación de comunicación entre la costa y la estación que fundarán 
Gambier y Dubrieux sobre el lago Tanganica. Se mantenían secretos sin embargo 
algunos otros propósitos de su misión, creyéndose que explorará el rio Congo, 
descendiéndolo desde cerca de su nacimiento. 

Las noticias de últimos de Mayo, anuncian la llegada de Stanley á Zanzíbar, 
donde se ocupa en los preparativos del viage, habiendo enrolado ya mucha par- 
te de su antigua escolta. 

Istmo de Paaiannú. — El 15 de Mayo se ha reunido en el local de la So- 
ciedad de Geografía en París el congreso de estudios para la escavacion del canal 
interoceánico en América. Fueron nombrados: Presidente, Lesseps; Vice-Presi- 
dentes: Vice-Almírante de los Estados-Unidos Ammen, Senador Italiano Negri, 
Více-Almirante Ruso Likhatcheñ", Coronel Ingles Stokes y Coronel español Coe- 
11o; secretario general Bionne; secretarios Bossevain, Wiener y Jackson. 

Él Congreso se ha dividido en 5 secciones: estadística, economía política y 
comercio, navegación, técnica, vias y medios de ejecución. 

En esta sesión solo se sentó las bases del Congreso que se ha inaugurado por un 
discurso de Fernando de Lesseps, el conocido director de las obras del canal de 
Suez. 

Kerro-carril transcontinental. — El Gobierno Mejicano, trata 
de dar una concesión á una empresa Norte-Americana, para establecer un ferro- 
carril que una dos puertos de los océanos Atlántico y Pacífico, de manera de 
absorber por él todo el comercio europeo con la India y la Australia. El ahorro 
de tiempo por este camino se calcula en 12 días. 



MEMORIA ANUAL 

DEL 

PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Correspondiente al T» año social (ISTS-ISÍO) 



't:, 



Señores Socios 



En cumplimiento del artículo 2^2 dé nuestro reglamento, vengo á 
daros cuenta del estado en que se encuentra la Sociedad al fin del 7" 
año de su existencia. El objeto que se propone nuestro reglamento 
al establecer el deber de dar cuenta de los acontecimientos mas no- 
tables ocurridos en el año, es indudablemente el de hacer conocer la 
marcha económica y administrativa, j los progresos que hace la 
Sociedad para llenar los fines de fomentar el estudio de las ciencias 
físico-naturales y matemáticas para que ella fué fundada. 

Para conseguir este objeto, no es suficiente. aun la reseña mas mi- 
nuciosa del movimiento ocurrido, en el año, porque ella solo daria 
una serie de hechos aislados de mayor ó menor importancia en sí 
mismos, pero sin relación alguna con los antecedentes de nuestra 
vida social. En consecuencia he creido que en esta memoria debo 
abarcar un período de algunos años, que unos sirvan de comparación 
con los otros para establecer la importancia relativa de los trabajos 
realizados, y cuyo conjunto permita á los señores socios formarse 
una idea clara de la marcha que sigue la Sociedad. 

El cuadro siguiente demuestra el número de socios que formaban 
la Sociedad el dia 15 de Julio de cada año: 

SOCIOS 



Año 


Activos 


Honorarios 


Correspoi 


1875 


94 


2 


2 


187G 


105 


3 


12 


1877 


113 


5 


21 


1878 


125 


7 


22 


1879 


141 


7 


21 



4 



50 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Como se vé, el número de socios aumenta continuamente. El mo- 
vimiento de socios activos ha sido el siguiente: han ingresado 24, 
han renunciado G, han sido declarado cesantes 2. 

El número de veces que en cada año la Sociedad se ha reunido 
en Asamblea y la concurrencia que á ellas ha asistido resulta del 
cuadro siguiente : 



Año 


Asambleas 


Socios 


Visitantes 


Total 


1875-76 


23 


452 


23 


475 


1876-77 


16 


315 


2 


317 


1877-78 


19 


342 


26 


368 


1878-79 


23 


4Gi 


47 


508 



Si recordamos que en el año 1875 á 1876 la Sociedad celebró el 
aniversario de su fundación por medio de una exposición, que para 
su buen éxito exigió de los socios mayor puntualidad en el deber de 
asistir á las Asambleas, dando á éstas un interés extraordinario, 
podemos decir que cada año se regulariza mas la asistencia á las 
reuniones, y el público toma mayor interés en nuestros trabajos con- 
curriendo mayor número de visitantes. 

Las reuniones de la Junta Directiva y la asistencia de los socios 
que la han formado se encuentran en la siguiente proporción: 



Año 


Sesiones 


Asistentes 


1875-76 


43 


296 


1876-77 


29 


166 


1877-78 


18 


87 


1878-79 


37 


232 



Examinando las actas de la Junta Directiva resalta la asiduidad y 
laboriosidad de los señores que formaban la correspondiente al año 
1875-76. En el presente año se resolvió anotar en el acta de cada 
sesión el nombre de los asistentes, y también el de los ausentes con 
aviso ó sin él. 

El número de memorias presentadas en Asamblea ha sido : 

Año Memorias 

1875-76 2 

1876-77 14 

1877-78 10 

1878-79 14 

Nada hay en mi opinión de mas importancia para nuestra vida 
social, que la presentación de comunicaciones. Cada socio debe preo- 
cuparse de hacer conocer á la Sociedad cualquier hecho ó fenómeno 
que observe y que tenga relación con los fines de nuestra institución. 
Por este medio y habituándonos á hacer una discusión franca sobre 
cada asunto que se presente á nuestra consideración, no solamente 



MEMORIA DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD 51 

daremos interesa nuestras reuniones, sinú que reuniremos un valioso 
caudal de información útil para cada uno de los socios y benéfico 
para la comunidad. 

La Sociedad ha visitado siempre las obras públicas y los estableci- 
mientos fabriles de importancia. El número de estas visitas ha sido en: 

Año Visitas 

1874-75 2 

1875-7G 11 

1876-77 2 

1877-78 1 

1878-79 3 

El número de obras públicas de importancia es muy reducido, 
como también el de los establecimientos industriales. Habiéndose 
visitado los principales en los años anteriores, la Junta Directiva cree 
que es inconveniente la frecuente invitación déla Sociedad para estas 
escursiones, á que generalmente ha concurrido un muy reducido 
número de socios ; y que ellas deben reservarse para aquellas obras 6 
establecimientos industriales que sean evidentemente de un gran 
interés general. 

La Biblioteca de la Sociedad formada por donaciones, compras y 
cange de obras y publicaciones con nuestros Anales, es hoy quizá la 
mas completa que en ciencias matemáticas, físicas y naturales existe 
en el país. La formación de ella ha seguido la siguiente marcha : 

Año VolúiTienes 

1875 C9G 

1876 723 

1877 1.013 

1878 1.336 

1879 2.084 

De estos 2084 volúmenes se hallan colocados en los estantes per- 
fectamente encuadernados 1340 volúmenes que componen 388 obras 
completas ; los otros 744 son revistas, anales, periódicos y demás 
publicaciones aun sin encuadernar y que son encuadernadas y pues- 
tas en el estante correspondiente á medida que se completa cada tomo. 

Anales. — El único medio que la Sociedad emplea para hacer 
conocer, fuera de su seno, los trabajos de que ella se ocupa, es el de 
la publicación de sus Anales. En la memoria correspondiente al año 
anterior se hizo notar que la publicación de los Anales habia dado 
una pérdida real de 17,227 $ m/c. En el presente año el déficit entre 
los gastos y el producto es solamente de 1,021 $ m/c. y si se considera 
que las 45 publicaciones que se reciben en cange por los Anales, han 



52 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA. 

sido avaluados en la ínfima cantidad de 3,000 $, podemos decir que 
hoy nuestra publicación se costea. 

En el año anterior recibimos por suscricion 28 periódicos y publi- 
caciones, y por cange con los Anales 13; en el presente recibimos 
por suscriciones 27, y por cange con los Anales 45; de manera que 
actualmente la Sociedad es informada constantemente de los ade- 
lantos científicos por medio de 72 publicaciones importantes del 
esterior 

La Secretaria ha marchado en el año con toda regularidad debido 
á la inteligente laboriosidad de nuestro Secretario el Sr. D. Félix 
Amoretti. 

El Sr. Gerente D. Florencio del Mármol elevó renuncia de su- 
puesto, por tener que ausentarse del país por tiempo indeterminado ; 
pero la Junta Directiva consciente de los buenos servicios prestados 
por este empleado ala Sociedad, creyó de su deber concederle licencia 
por el tiempo que dure su ausencia, reteniéndole el empleo hasta su 
regreso. Desempeña provisoriamente el puesto de Gerente, el Sr. D. 
Temístocles Obligado. 



o 



Tesorería. — No hay un puesto de mayor labor en la Sociedad 
que el de Tesorero, y este lo ha desempeñado, haciéndose acreedor á 
una mención especial por parte de la Junta Directiva, el socio Sr. D. 
Luis A. Viglione. 

Los estados y cuadros que siguen demuestran, mejor que cual- 
quiera esplicacion que pudiera dar, el estado económico y la marcha 
administrativa correspondiente al 7" período social. 

MOVIMIENTO DE LA CAJA DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA DURANTE 
EL SÉPTIMO PERÍODO ADMINISTRATIVO 

DEBE : 

Existencia del 6" período administrativo. • . ' $ 3. 430 

Socios. 

Cuotas de ingreso : cobrado $ 7.500 

Cuotas mensuales : cobrado » 78 . 550 » 86 . 050 

Asociación Médica Bonaerense: sus entregas 

para pago de local y gas » 13.003 

Anales. 
Varios suscritores : suscriciones y coleccio- 
nes vendidas > 16 . 050 

Gobierno Nacional: sus entregas y> 7.800 » 23.850 

Muebles y útiles : venta de 2 mesas » 200 

Banco de la Provincia: sus entregas en 

cuenta corriente d 18 . 107 

$ 144.700 



MEMORIA DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD 53 

HABER : 

Conferencia pública en 1878 : varias cuentas 

pagadas $ 5.142 

Congreso Científico para 1880 : gastos hasta 

la fecha » 1.160 

Asociación Médica Bonaerense : pagado gas 

y alquiler de local » 13.063 

Anales. 

Pagado por impresiones S 22.075 

Pagado por ilustraciones » 2.650 

Pagado por gastos menores » 2.486 » 27.211 

Gastos generales : pagado sueldos » 35.675 

Pagado por gastos menores » 1 . 983 

Pagado por alquiler del local » 12.000 

Pagado útiles de Escritorio » 856 » 50.514 

Biblioteca: obras adquiridas según cuentas. )•> 13.840 

Museo : compra de un cajón » 100 

Banco de la Provincia: depositado en cuenta 

corriente » 31.624 

$ 142.654 
Existencia en 15 de Julio de 1879, según 

Balance » 2.0Í6 

$ 144.700 
Buenos Aires, Julio 15 de 1879. 

LUIS A. HUERGO, 

Presidente. 

Luis A. Viglione, Félix Amoretti, 

Tesorero. Secretario. 



EALANCE DE LAS OPERACIONES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

JULIO 15 DE 1879. 

DEBE t 

7 Á muebles y Útiles $ 35.664 

10 Ganancias y pérdidas » 2.600 

18 Museo y> 12.805 

49 Gobierno Nacional » 6.750 

50 Suscritores á los Anales » 1.330 

57 Banco de la Provincia » 100.108 

66 Conferencia pública en 1878 » 5 .142 

67 Socios » 5.950 

68 Congreso Científico para 1880 » 410 

69 Biblioteca » 165.841 



54 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

70 Gastos Generales $ 50.514 

71 Caja » 2.04G 

73 Instituto Geográfico » 250 

74 Sociedad Ciencias sociales » 250 

75 Anales de la Sociedad » 1.021 

$ 390.681 
IBABER : 

40 Capital ? $ 278. 46G 

43 Donaciones » 10.438 

48 Impresión: Memoria Moreno » 2.150 

52 Intereses » 2.398 

56 Asociación Médica Bonaerense » 8.779 

64 Ingresos » 7.200 

76 Contribuciones mensuales » 81.250 

"S~390.681 
Buenos Aires, Julio 15 de 1879. 

LUIS A. HUERCO, 

Presidente. 
Luis A. Viglioxe, Félix AmorettI;, 

Tesorero. Secretario. 



ESTADO DE LA SOCIEDAD EN 15 DE JULIO DE 1879 

ACTIVO : 

Muebles y útiles: saldo de esta cuenta $ 35.664 

Museo : saldo de esta cuenta » 12.805 

Congreso Científico para 1880: saldo de esta 

cuenta » 410 

Biblioteca : valor de las obras existentes, se- 
gún cuenta » 165.841 

Deudores 

Gobierno Nacional : saldo en su contra $ 6.750 

Socios : valor de las cuotas á cobrar según 

planilla (A) » 5.950 

Suscritores á los Anales : valor de las recibos 

á cobrar según planilla (B) » 1 .330 

Banco de la Provincia : existencia en efectivo 

en la fecha, según libreta » 100-108 

Instituto Geográfico : saldo en contra » 250 

Sociedad Ciencias Sociales : saldo en contra. » 250 » 114.638 

Caja : existencia en efectivo » 2.046 

$ 331. 40 i 



MEMORIA DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD 55 

PASITO : 

Impresión de la memoria del Sr. Moreno: su 

cuenta $ 2.150 

Asociación Médica Bonaerense : su cuenta.. » 8.779 

Capital 

Cíipital en 15 de Julio de 1878 $ 278.466 

Utilidades del 7" período administrativo » 42.009 )) 320.475 

$ 331.404 

Buenos Aires, Julio 15 de i879. 

LUIS A. HUERGO , 

Presidente. 
Luis A. Viglione, Félix Amorí!tti, 

Tesorero Secretario 



movimiento DE LOS ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 
DURANTE EL 7° PERÍODO ADMINISTRATIVO 

BEBE : 

Impresiones : pagado á Coni según cuentas, 
7 á otros $ 22.075 

Ilustraciones: pagado á varios sus cuentas. t> 2.650 

Gastos menores, conducción de Anales al 
esterior y otros gastos » 2.486 $ 27.211 

^^ $ ^7.211 

Gobierno Nacional : suscricion $ 7.200 

Varios suscritores: suscricion y venta de nú- 
meros sueltos » 15.990 $ 23.190 

Biblioteca: valor en que se han estimado las 
obras recibidas en cange , » 3 .000 



O' 



» 20.190 
Pérdida según balance » 1.021 

% 27.211 

Buenos Aires, Julio 15 de 1879. 

LUIS A. HUERGO, 

Presidente 

Luis A. Viglione, Félix Amoretti^ 

Tesorero Secretario 



56 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

CUENTA GANANCIAS Y PERDIDAS 

Ejercicio del séptimo periodo administrativo 
BEBE : 

A Socios: por dos recibos de ingreso inutili- 
zados del 6" período $ GOO 

A Socios : por cuarenta recibos de mensuali- 
dades del 6° y 7" período » 2.000 $ 2.600> 

A Conferencia pública en 1878 : pagado se- 
gún cuentas í 5.142 

A gastos generales : importe de gastos según 
libro de Caja » 50.514 

A Anales de la Sociedad : pérdida según ba- 
lance » 1.021 

$ 59.277 
A cap al : saldo de la cuenta ganancias y 

pérdidas que pasa á capital » 42.009 

$ 101.286 
HABER : 

Por donaciones : valor que se les ha adjudi- 
cado $ 10.438 

Por intereses : capitalización de estos en el 
7''período d 2.398 

Por Socios, importe de 24 ingresos en el año $ 7.200 

Valor de 1625 cuotas mensuales firmadas, 
correspondientes al 6° y 7° período » 81.250 » 88.450 

_$ 101.286 
Buenos Aires, Julio 15 de 1879 

LUIS A. HUERCO, 

Presidente 
Luis A. ViGLioNE, Félix Amoretti, 

Tesorero Secretario. 

El capital de la Sociedad en Biblioteca, muebles, útiles, etc., efec- 
tivo y crédito asciende en esta fecha á 320,475 $ m/c. 

Comparado el activo de los 3 años anteriores con el del presente 
tenemos el siguiente cuadro : 

Año Biblioteca, etc. Efectivo A cobrar 

1875-76 112.731 45.254 33.478 

1876-77 134.353 83.736 30.232 

1877-78 1-87.132 87.023 14.890 

1878-79 214.310 102.154 14.580 (inclu- 
yendo las cuotas de Julio). 



MEMORIA DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD 57 

Las utilidades en este año ascienden á 42,007 $ m/c, habiendo 
sido de 32,295 $ m/c. en 1878, y 56,859 $ m/c en 1877. 

Debo aquí recordar que hoy la Sociedad solo cuenta con sus pro- 
pios recursos, habiendo renunciado en Marzo de 1878 á la subvención 
de 6,000 $ m/c. mensuales que la Provincio le habia acordado. 



Esta breve reseña muestra los progresos que hace la Sociedad en 
todo sentido : aumenta el número de sus socios, las Asambleas son 
mas concurridas, recibiéndose en ellas comunicaciones interesantes, 
enriquece su biblioteca y aumenta su capital. 

Insistiría, sin embargo, en recomendar á todos los socios mayor 
puntualidad en la asistencia á nuestros trabajos, y mayor empeño en 
presentar comunicaciones á nuestro estudio, sin lo que las Asambleas 
tienen poco interés, la Sociedad no se conquista una posición en el 
mundo científico, ni el aprecio y gratitud del país por la difusión de 
conocimientos útiles que por las bases de su fundación tiene el com- 
promiso de realizar. 

Con esta Asamblea termina el año social de 1878-79. En la Asam- 
blea del 1" de Agosto próximo deberán nombrarse 5 miembros para 
la Junta Directiva, 4 en reemplazo de los Sres. Dr. D, Rafael Herrera 
Vegas, D. José M. Lagos, D. Carlos Berg y D. Emilio Rosetti que 
terminan su mandato con arreglo al artículo 16 del Reglamento, y 
uno en reemplazo del Sr. D. Carlos Encina que lo ha terminado con 
arreglo al artículo 19. 

Conforme á lo establecido en el artículo 5" del Reglamento, el 7" 
aniversario de la instalación déla Sociedad, será solemnizado, con 
una reunión pública en el local del Teatro de la Opera, en cuyo acto 
harán uso de la palabra los Sres. Socios Dr. D. Guillermo Rawson, 
D. Emilio Rosetti y D. Eduardo Aguirre. 

Séame permitido terminar espresando mi gratitud por el alto honor 
que me dispensó la Sociedad en el año transcurrido nombrándome su 
Presidente, y por la cooporacion y buena voluntad, que en el desem- 
peño del cargo, he recibido de la Junta Directiva y de los señores so- 
cios. 

Buenos Aires, Julio Ib de 1879, 

LUIS A. HUERGO. 



ALUMBRADO Y LUZ ELÉCTRICA 



Señoras y Señores: 

He aceptado el honroso encargo de entretener á Vds, algunos ins- 
tantes en esta fiesta anual y de familia, impulsado por el deber, que 
tiene cada socio de contribuir en lo que pueda al fomento de nuestra 
Sociedad; y animado por la reconocida benevolencia del auditorio. 
He escogido por tema de la conferencia el Alumbrado y luz eléctrica 
porque lo creo de interés general ; y en efecto en estos últimos tiem- 
pos ha sido tal la bulla levantada por la luz eléctrica; tal el pánico 
producido en las compañías de gas, tanta las esperanzas y las decep- 
ciones, que espero no será del todo inoportuno el hacer un poco de 
historia á este respecto y tratar de demostrar en qué consistan las di- 
ficultades, que rodean el problema del alumbrado eléctrico; problema 
que es mas viejo, mas complejo y difícil de lo que alguno podria 



imaginar. 



FUEGO Y MECHAS 



El fuego que indica ya un gran paso en la civilización del hombre 
(y la leyenda de Promoteo lo demuestra) debe haber servido desde 
los primeros tiempos para combatir la oscuridad de la noche. Muy 
pronto se debe haber notado la diferencia que pasa entre el poder lu- 
minoso de la llama y la de los carbones, y preferido para el alum- 
brado las sustancias cuya combustión dé una llama mayor y mas 
duradera. De aquí sin duda alguna el origen de las mechas de árbo- 
les resinosos, que sirven también hoy dia para el alumbrado de los 
salvasfes. 

ACEITES 

En la civilización 'de los antiguos {encontramos los aceites grasos 
y la cera como sustancia consagradas al alumbrado, y este también 
indica otra gran paso en la senda del progreso. Los pueblos de la In- 
dia, del Asia alta, los Egipcios, los Judios, Babilonenses, Griegos y 
Romanos se sirvieron esclusivamente de aceite quemado con mechas 
de algodón y en lámparas cuyas formas variadas, y muchas veces ar- 



ALÜMBRRDO Y LUZ ELÉCTRICA 50 

tís ticas nos conservan todavía la pintura, escultura y cerámica en 
nuestros museos. Lo que parecerá estraño es como este sistema tan 
imperfecto se haya quedado inalterado por muchísimos siglos, pues 
lo encontramos todavía á fines del siglo pasado como principal medio 
de alumbrado, y lo hallamos aun en nuestros dias relegado, es ver- 
dad, entre la gente pobre y del campo. 

VELAS 

Las velas de eera fueron introducidas en Europa en el siglo octavo 
por los Venecianos, que las tomaron, á lo que parece, de los Árabes, 
pero por su elevado precio no cambiaron el sistema antiguo de alum- 
brado por el aceite, quedándose esclusivamente al servio del culto y 
de la gente rica. 

Las velas de cebo fueron usadas en Inglaterra en el siglo doce, é in- 
troducidas en Francia solamente en 1370, y consideradas en la edad 
media como un gran descubrimiento : ahora nos reimos del entusias- 
mo que entonces ellas despertaron, pues su mecha fumosa y hedion- 
da, no es por nada superior á las mechas de las antiguas lámparas de 
aceite ; pero antes de hacer eso nos deberíamos de recordar que la 
humanidad marcha á pasos lentos, y que lo que nosotros hacemos 
por los de la edad media, lo pueden hacer con mayor razón para con 
nosotros nuestros nietos. 

Las velas esteáricas, que no son nada mas que las velas de sebo 
purificadas, se empezaron á usar en Francia solamente en 1831, y su 
empleo en poquísimo tiempo se generalizó para reemplazar las dis- 
pendiosas de cera, y las desagradables de cebo. 

QUIUQUET Y CÁRCEL 

Una notable mejora en el sistema antiguo de quemar el aceite fué 
introducida en 1775 por un cierto Quinquet con las lámparas á reci- 
piente superior, llamadas por eso Quinquetes, y en 1780 Argand de 
Ginebra propuso el uso en las lámparas de una mecha circular de al- 
godón y de una chimenea de vidrio : los quinquefes fueron los prime- 
ros, según parece, á recibir la invención de Argand, y dieren un gol- 
pe mortal al sistema de las lámparas antiguas. 

En 1800 un relojero de París llamado Cárcel, para evitar la proyec- 
ción de la sombra del quinquet, propuso de colocar el recipiente en la 
parte inferior y elevar el aceite á la mecha superior por medio de un 
movimiento de relojería: esta innovación importantísima fué conside" 
radu entonces como otro gran descubrimiento: y en efecto las lámpa- 
ras Cárcel son preciosas aun en nuestros dias, sea bajo la forma pri- 
mera, sea bajo la forma mas económica de moclcrateur introducida en 



60 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

1836 por un cierto Francot, el cual sostituyó por un resorte el movi- 
miento costoso de relojería. 



PETRÓLEO Y KEROSENE 

El petróleo fué conocido y usado como combustible por los Griegos, 
hace á lo menos unos dos mil años, pero en pequeña escala y de una 
manera muy imperfecta: fué solamente cerca de 1840 que en Europa 
y especialmente en Francia se empezó á considerar la importancia^ 
que podia tener en el alumbrado, uno de los tantos productos del pe- 
tróleo, llamado Kerosene. Después del descubrimiento de las célebres 
minas de Pensilvania, en 1854, el Kerosene ha invadido el mundo, 
reemplazando casi por completo el aceite, y presentándose como un 
rival poderoso del gas de la hulla. 

GAS 

Desde 1777 el famoso físico Volta propuso de aplicar el gas hidró- 
geno al alumbrado, pero no pudo obtener de él sino una llama muy 
apagada, y no se sabe porqué no tentó mas adentro la cuestión, pues 
se conocía ya el gas inflamable, que dejaba el carbón de piedra des- 
tilado. 

En 1786 el ingeniero francés, Felipe Lebon, tuvo la idea de utilizar 
para el alumbrado el gas preveniente de la destilación de las made- 
ras, y en 1798 obtuvo una patente al efecto, pero no pudo sacar nin- 
gún provecho de la misma por la imperfección en la purificación de 
dicho gas. 

En el mismo año 1793 el ingeniero inglés Murdoch, al saber, según 
se dice, los resultados de Lebon, propuso de utilizar para el alumbra- 
do el gas de la hulla en lugar del gas de la madera; y al efecto ilu- 
minó satisfactoriamente con este gas las oficinas mecánicas del céle- 
bre Vatt. En 1804 el alemán Winsor formó en Inglaterra una 
sociedad industrial con el objeto de aplicar al alumbrado público el 
gas de la hulla, y se debe á sus esfuerzos si en Inglaterra primero, 
después en Francia y en otras partes se pudo llegar á un resultado 
práctico satisfactorio. 

Fué solamente en 1817 que Winsor pudo introducir el gas en Paris 
alumbrando en vía de ensayo el pasage del Panorama; pero se puede 
decir que desde esa época empieza la transformación del alumbrado 
público. 

En poco tiempo los pobres reverberos de las calles fueron sustitui- 
dos por brillantes picos de gas sin que nadie prostestara para eso. Es 
verdad que no eran muy antiguos y numerosos, pues parecen haber 
sido inventados en 1767, un siglo después que se habia pensado en 



ALUMBRADO Y LUZ ELÉCTRICA 61 

alumbrar las calles, pero á pesar de eso fueron destituidos sin remi- 
sión. El gas se infiltró en todas partes, en las calles, plazas, paseos, 
teatros, oficinas, casas, y parecía desafiar al sol mismo cuando de re- 
pente se encontró de frente con un rival formidable, la luz eléctrica. 

Entonces todas las buenas cualidades de ese alumbrado fueron al 
instante dejadas á un lado para no encontrar en él mas que defectos : 
se dijo que infectaba la atmósfera de las habitaciones, que las cal- 
deaba demasido: que deterioraba las tapicerías, los dorados, las pin- 
turas, las encuademaciones de los libros, etc., que era peligrosísimo 
por las explosiones y no sé por cuantas otras cosas. 

Hay mucho de verdad en eso, pero hay también mucha exagera- 
ción. Antes que todo se debe parangonar el sistema actual de alum- 
brado á gas con los sistemas, que ha reemplazado: se debe notar 
que una innovación tan importante no se introduce, y no se difunde 
tan rápidamente, arrebatando completamente el sistema antiguo, 
si no tiene ventajas incontestables. 

Es por eso que el gas se ha hecho en poco tiempo una potencia 
formidable, no tanto por los capitales que representa, cuanto por los 
beneficios inmensos, que reporta, como alumbrado y como distribui- 
. dor de calor y fuerza. El gas ha creado una multitud de industrias, 
que seria dificil de hacer desaparecer, como ya se dijo que la inven- 
ción del teléfono no habría hecho desaparecer la telegrafía moderna. 

Mas debemos de notar que los sostenedores del gas no se quedan 
inactivos, y que viéndose amenazados por un lado por el kerosene, 
por el otro por la luz eléctrica, tentan cada dia nuevos perfecciona- 
mientos. 

Todos conocen los numerosos ensayos hechos en estos últimos 
tiempos para fabricar gas de alumbrado con grasas, con aire saturado 
de esencias carburadas ; ó simplemente para enriquecer el gas ordi- 
nario con aceites volátiles. 

Es verdad que todos esos ensayos han salido mal, pero de ¿cuántas 
cosas no ha sucedido así antes de llegar á solución satisfactoria ? 
Ahora,, por ejemplo, se anuncia en Londres una nueva luz, llamada 
por su inventor el Sr, Kidd albo-carhono, y sobre la cual se dice mi- 
rahilia. Es el aZ&o-car&o/io un residuo de la creosota, que viene amol- 
dada en forma de velas, y se coloca adentro de una caja metálica cerca 
de un pico de gas. La llama del pico lo caldea, y lo hace destilar: y 
como el gas antes de llegar al pico pasa por la caja del cdbo-carhono, 
lleva consigo una parte de sus vapores, que aumentan considerable- 
mente el poder luminoso de la llama del gas. 

De las esperiencias hechas en el acquariiim de Westminster parece 
que esta innovación cambiará el sistema actual de alumbrado á gas, 
tanto mas que puede aplicarse á los picos existentes, triplicando su 
poder luminoso. El costo del albo-carhono seria insignificante, pues 



02 ANALES DE LA SOCIEDAD CIEMlFICA ARGENTINA 

no elevaría el precio actual del gas sinú de 7 centesimos de franco 
por metro cúbico. El alho-carbono seria inexplosivo, no causarla 
obstrucciones, y no dejarla residuo alguno con la lámpara, pues se 
evapora completamente y no obliga sino de vez en cuando á renovar 
la vela, como se hace en los candeleros ordinarios. 

Que eso sea efectivamente como se dice, lo veremos pronto : entre- 
tanto continuemos nuestra reseña de las luces. 

LUZ DE DRUMMOKD 

El inglés Drummond desde 1820 se puso á estudiar los fenómenos 
de incondescencia sobre la cal viva producidos especialmente por la 
llama apagada del hidrogeno, el cual quema á una temperatura ele- 
vadísima. Obtuvo así aquella luz, llamada después luz de Drummond, 
que es parangonable par su intensidad á la luz ele'ctrica y solar: en 
efecto según medidas fotométricas de Foucault y Tirau iguala en 
intensidad ¿ de la luz eléctrica del arco voltaico y ¿^ de la luz solar. 
Pero hasta ahora por su elevado precio y por su irregularidad no se 
ha podido aplicar con ventaja sino en experiencias de proyección en 
los cursos científicos nocturnos, adonde se reemplaza ordinariamente 
el hidrógeno puro por el gas de alumbrado quemado con una cor- 
riente de oxígeno en un pico especial, que lleva en su extremo un 
pedazo de cal. 

LUZ OXÍDRICA 

Así se llámala luz de las lámparas de aceite Cárceles alimentadas 
con una corriente de oxígeno: esta luz es muy blanca y viva, aunque 
inferior á la de Drummond, pero mucho mas constante en intensidad 
y mucho mas aplicable á usos industriales: pero también ella tiene 
el defecto de ser de un precio muy elevado. 

LUZ DE MAGNESIO 

El magnesio fué descubierto en 1808 por Davy, pero sus propieda- 
des fueron demostradas solamente en 1830 por Bussy, y especialmente 
la de quemar en el aire con luz sumamente viva y rica de rayos 
químicos. Pero este metal aunque muy abundante en la naturaleza 
ha sido siempre muy difícil de obtener puro, y por consiguiente es 
muy caro. Hace unos veinte años que Sainte Claire Deville perfec- 
cionó los procedimientos para obtener el magnesio puro, y entonces 
se pensó en utilizarlo para el alumbrado. Se construyeron lámparas 
al efecto, que son muy parecidas á las antiguas lámparas con rever- 
bero, y que poseen un movimiento de relojería para desarrollar un 
hilo ó una cinta de magnesio á medida que se quema. En estas, un 
hilo de 0'"297 de diámetro dá una luz, cuya intensidad es igual á la 



ALUSIDRADO Y LUZ ELÉCTRICA G3 

de 74 velas esteáricas de 10 al kilúgramo, consumie'ndose en un mi- 
nuto una longitud de 0"^983 con peso de 0'',1204 y del valor de casi un 
franco. 

Por eso se ve que también esta luz es bastante cara, y la razón 
porque hasta ahora no se ha podido aplicar sino en los teatros, y en 
las fiestas y diversiones públicas. 

LUZ DE BENGALA 

Esta luz se obtiene quemando un compuesto de 7 partes de nitro 
con 2 de azufre y 1 de sulfuro de antimonio mezclado con diferentes 
sales según el color, que se quiere obtener. Se llama también fuego 
de Bengala porque importado en la edad media de las Indias, adonde 
se conoce desde tiempo inmemorial. No se utiliza sino en los teatros, 
en las fiestas públicas, y en los fuegos de artificio. 

LUZ ELÉCTRICA 

Hacia la mitad del siglo XVII el Dr. inglés Wall emitió la idea, 
entonces muy quimérica, que el fuego del cielo seria algún dia some- 
tido á la mano del hombre y reducido por la ciencia á funciones do- 
mésticas. 

Al principio de 1700, cuando el mundo científico estaba bajo la 
impresión de los nuevos descubrimientos relativos á la electricidad 
estática Ilauksbee, otro físico inglés, notó la difusión de la chisjja 
eléctrica en el aire enrarecido, y el polonés Grummert propuso de 
utilizar esta luz para iluminar las minas. Esta idea se quedó aban- 
donada hasta estos últimos tiempos^ en que Geisler, con sus célebres 
tubos á gases enrarecidos, la hizo renacer ; y hasta que al fin Duinas 
*y Benoit construyeron lámparas eléctricas para las minas. 

En 1813, después del descubrimiento de la electricidad dinámica 
por Volta, el químico sir Humprby Davy, hizo el famoso esperi- 
mento del arco voltaico, pero su inmenso poder luminoso no fué posi- 
ble utilizarlo seriamente sino después de mucho tiempo, esto es hasta 
1842, época en que Deleuil y Archerau hicieron esperimentos para 
• aplicarle al alumbrado público en Paris. Pero desde entonces se pre- 
sentaron varias dificultades serias á esa aplicación, haciendo ver, 
como se ha ya dicho, que el problema era mucho mas difícil y com- 
plejo de lo que se podria á primera vista imaginar. Estas dificultades 
eran : 

1" El costo excesivo de la luz. . 

2° La dificultad de reducirla fija y constante y de regularizar su 
intensidad á voluntad. 

3° La dificultad de sub-dividirla en varios manantiales, como se 
hace por ejemplo con el gas. 



64 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Fué solamente en 1857, cuando aparecieron las máquinas eléctri- 
cas de NoUet, construidas por la compañía Allíance con otro objeto, 
que se empezó á resolver el problema por lo que se refiere al costo. 
Vinieron en seguida las máquinas de Wilde, de Ladd, de Puccinotti, 
de Gramme, de Siemens, y en estos últimos tiempos las de Meritens, 
de Wallace-Farmer de Brushe de Trouvé, de Lontin, etc. ; todas 
fundadas sobre el desarrollo de la electricidad por inducción magné- 
tica, y las cuales no dejan por ahora nada que desear relativamente 
al precio de la electricidad. 

En efecto, tomando por término de comparación la lámpara Cárcel, 
la cual quema 42 gramos de aceite purificado por hora, y cuya llama 
tiene una intensidad próximamente igual á la de un pico de gas 
( propiamente un pico de gas vale 1,10 Cárcel y O fr."00183 próxima- 
mente por hora). Lewy encuentra que la luz eléctrica obtenida por 
el sistema antiguo de las pilas, cuesta O fr. GO por hora y por pico 
Cárcel, mientras la obtenida con la máquina Alliance, cuesta sola- 
mente de O fr. 34 á O fr. 24 por hora y por pico Cárcel. 

Con las máquinas Gramme el costo seria aun mas reducido, pues 
según Fontaine tendríamos la luz eléctrica de 

300 á 75 veces mas barata que la luz de las velas de cera ; 

220 á 55 « « « «de esteáricas ; 

63 á 16 c( « c aceite de colza ; 

40 á 11 « « « gas de O fr. 30 al metro cúbico 

22 á 6i « « \ « Ofr. 15 « « 

Pero á ese respecto tenemos que hacer varias observaciones. Los 
esperimentos hechos hasta ahora relativamente al precio de la elec- 
tricidad son muy poco concordes y seguros por varias razones : pri- 
mero, porque los varios esperimentadores se han servido de máqui- 
nas distintas, y en distinto modo empleadas ; segundo, porque la luz 
eléctrica ha sido producida con lámparas distintas, y con número 
mayor ó menor de picos. 

Si la luz se produce en un solo foco, con una lámpara cualquiera, 
es indudablemente mucho mas barata que la del gas. Los esperi- 
mentos hechos por Tyndall y Duglas al faro de Southforeland, han 
puesto eso fuera de duda, especialmente cuando se usan máquinas de 
Siemens acupladas. Es en esos esperimentos que se llegó á producir 
un arco luminoso equivalente en intensidad á 13179 velas esteáricas, 
ó 1372 Cárceles, un verdadero sol. 

Pero cuando se trata de sudividir esa luz en varios focos, hasta 
ahora se ha encontrado que sale mas cara que la del gas. En efecto 
sudividiendo dicha luz, se produce según Preece una debilitación en 
la intensidad luminosa que es proporcional, no al número de lámpa- 
ras, sino al cuadrado del número de lámparas, que están en un mismo 



ALUMBRADO Y LUZ ELÉCTRICA 65 

circuito ; y proporcional al cubo de las mismas, cuando están intro- 
ducidas en derivaciones parciales de resistencia igual. 

Los picos Jablochkoff esperimentados en la avenida de la Opera 
de Paris valen según Lewy O fr. 73 por hora, mientras los mismos pi- 
cos esperimentados á Londres según Mallet valen de 1 fr. 25 á 1 fr. 75. 
Estas diferencias pueden provenir, sea del número de faroles en 
acción, sea de la dificultad de fijar bien la intensidad de la luz de 
cada uno de ellos, sea en fin por el interés que hay en sostener un 
sistema mas que otro. 

Entretanto no tenemos nada de seguro á este respecto. 

Vamos ahora á pasar en reseña los diferentes sistemas de lámpa- 
ras propuestas para resolver el problema no menos importante de 
la regularizacion y división de la luz eléctrica: las dividiremos se- 
gún Dumoncel en tres clases, á saber : lámparas de arco voltaico, 
lámparas de incandescencia, bugías eléctricas. 

LÁMPARAS DE ARCO VOLTAICO. 

Las lámparas de arco voltaico son constituidas esencialmente de 
dos barillas de carbón, puestas enfrente una de otra por sus estre- 
midades y á una distancia tal que pueda estallar la chispa eléctrica, 
provocada por la corriente que pasa por dichos carbones. 

Ahora como estos carbones se consuman por la producción de la 
serie de chispitas que forman, lo que se llamó arco voltaico^ y se con. 
suma mas el carbón positivo que el negativo, hay necesidad de pro- 
ducir un movimiento en ellos á fin de conservar constante la distan- 
cia entre sus estreñios. De aqiií el origen de los reguladores de la 
luz eléctrica. Un primer regulador automático parece haber sido in- 
ventado en Inglaterra en 1845 por Tomás Wright, pero no fué sino 
en 1848 después que Foucault construyó en Francia su regulador, 
que se pensó en utilizar las lámparas eléctricas. 

Después de Foucault se inventaron muchos otros reguladores au- 
tomáticos por Serrin, Duboscq, Gaiffe, Siemens, Carré y en fin por 
Lontin, Rapieff, Brush, Burgin, etc., pero todos chocaron con va- 
rias dificultades, y especialmente con la de tener buenos carbones. 

Se publicaron varias recetas para fabricar esos carbones pero con 
resultados no del todo satisfactorios, aun empleando máquinas á 
corrientes alternadas, como son las de Alliance, Lointin, Gramme. 
Mas si se nota como la resistencia eléctrica vaya disminuyendo á 
medida que los carbones se consuman, y por consiguiente la intensi- 
dad del arco voltaico vaya necesariamente aumentando ; y en fin si se 
nota que esta intensidad no es la misma en todos los sentidos ; pues 
según las esperiencias citadas de Tyndall en el faro de Southforeland, 
seria 2,87 de frente, mientras de costado seria 1,16 y de atrás sola> 

5 



66 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mente 0,30, se verá como esos reguladores hayan sido casi del todo 
abandonados. 

LÁMPARAS DE INCANDESCENCIA. 

En 1873 Lodiguin tuvo la idea de emplear en las lámparas eléctri- 
un solo carbón y de enrojecerlo hasta el color blanco, utilizando el 
inmenso poder calorífico de la corriente eléctrica convenientemente 
dirigida ; y á fin de impedir el consumo de dicho carbón por la com- 
bustión lo encerró en recipientes vaciados de aire, ó simplemente en 
recipientes cerrados herméticamente. 

Este sistema ha sido modificado por varios otros, y en estos últi- 
mos tiempos por Sawyer-Mann, el cual ha tratado de encerrar dicho 
carbón en el ázoe puro ; pero á pesar de los elogios prodigados á este 
respecto, parece que este sistema no ha tenido mucha aceptación. 

En 1878 el Sr. Reynier, primero, y después Wedermann volvieron 
á los dos carbones de los reguladores antiguos pero con una modifica- 
ción importantísima : en lugar de tener iguales las secciones de los 
dos carbones, hicieron grandísima la sección del carbón negativo en 
paragon de la del carbón positivo; y en lugar de tener los dos car- 
bones á distancia, los pusieron en contacto. De esa manera el con- 
sumo del carbón negativo es casi nulo, y el color rojo observado á 
la punta del carbón negativo en los reguladores antiguos desapa- 
rece casi del todo, mientras el calor y la luz del carbón positivo au- 
menta en proporción de la disminución de su sección. 

La lámpara de Wedermann ha producido en Londres por algún 
tiempo una verdadera revolución, y los partidarios de la luz eléctri- 
ca sostenían que con ella se habla por fin resuelto el tan deseado pro- 
blema de la división de la luz eléctrica, que se podia con ella regu- 
larizar á voluntad la intensidad de la luz^ que enfia tenia todas las 
ventajas de las lámparas ordinarias en modo excesivo, sin tener 
sus defectos: pero con todo eso el gas sigue todavía triunfando. 

Pasaremos ahora á la lámpara de Edison, fundada sobre la incan- 
descencia del platino y sus aleaciones, y nos detendremos un poco 
mas sobre la misma, porque ella es la que ha producido mayor ruido. 

El uso de sustancias candentes para producir la luz eléctrica fué 
patentado en 1841: en 1845 Draper buscó de sacar provecho de la in- 
candescencia del platino, y King en 1847 habla ya demostrado la tan 
decantada disposición déla espiral de platino para impedir su fusión. 
En 1851 en la Academia de París hizo mucha bulla un sistema ima- 
ginado por Chanzy para sudividir la luz elétrica por medio de la in- 
candescencia del platino, sistema que parecía enün resolver el pro- 
blema del alumbrado eléctrico, pero la cosa se quedó sin resultado 
práctico alguno. 

En fin á principio de este ano apareció la tan deseada patente de 



ALUMBRADO Y LUZ ELÉCTRICA 67 

Edison, y el público excitado se preguntó: si todo estaba ahí, y si 
Edison no reservaba otra sorpresa: tan dolorosa le salia la mistifica- 
ción! En efecto la patente de Edison se compone de dos partes esen- 
ciales : 1^ la lámpara eléctrica; 2* el modo de producir la eletricidad. 
Nada se menciona en ella sobre el modo de sudividir la corriente, 
nada sobre el modo de medir dicha corriente, puntos sóbrelos cuales 
se insistía muchísimo en los anteriores inventos del mismo Edison. 
He ya dicho que la lámpara de Edison se funda sobre la incandes- 
cencia de una espiral de platino ó de sus aleaciones por el pasage de 
la corriente eléctrica; y como el platino debe ser caldeado hasta 2,700 
grados antes de llegar al grado de incandescencia necesario para pro- 
ducir una buena luz, y á esa temperatura está muy cerca del punto 
de fusión, asi es que Edison imaginó un sistema especial para impe- 
dir la misma. El sistema es efectivamente muy ingenioso, aunque 
no nuevo del todo, pero en la práctica no sirve, pues todas las lám- 
paras de Edison han concluido con la ífusion que se trataba de impe- 
dir. Mejor parece el artificio imaginado por el profesor Brusotti de 
introducir adentro de la espinal de platino un tubo de cal, que con- 
tribuye á aumentar el resplandor de la luz y á desperdiciar el exceso 
de la corriente á fin de no llegar al punto de fusión; mejor en fin pa- 
rece el artificio propuesto en estos últimos dias por el yá citado Saw- 
yerman, pero ha sido tal el ^asco (me cuesta un poco emplear esta 
expresión, pero no encuentro otra mejor, que exprese el resultado de 
la invención de Edison; por lo demás como se verá adelante, no es 
mia) por Edison, que el público no se ha curado de dichas mejoras. 

En cuanto á la segunda parte de la patente de Edison, no haré mas 
que repetir lo que ya han dicho otros; esto es que ella no revela por 
nada el talento, que ha mostrado en tantos inventos. 

En efecto su máquina eléctrica consiste en un inmenso diapasón 
imantado ó no, que vibra entre dos grandes electro-imanes, y que por 
efecto de estas mismas dimensiones no podrá nunca tener la rapidez^ 
que se necesita en sus vibraciones. Edison pretende que dicho dia- 
pasón deba vibrar con gasto pequeño de fuerza, como sucede de los 
diapasones ordinarios, pero esa pretensión es falsa; pues si esto pu- 
diera suceder (lo que no sucede tampoco) cuando el diapasón vibra 
libremente en el aire, no sucederá cierto, cuando deba de vibrar eu 
un campo magnético. Esta última observación nos trae á la memo- 
ria una salida chistosa áeli^Siáre Secchi, el cual en la penúltima Expo- 
sición de Paris de 1867, contestó á un señor, que les ensalzaba un me- 
canismo para mover una enorme campana con pequeño gasto de fuerza 
oío será asi cuando la campana tenga badajo. Para desarrollar fuerza 
se necesita fuerza, y ese principio parece que el Sr. Edison lo haya 
por un instante olvidado, pues en sus últimos esperimentos ha teni- 
do que recorrer á la ya conocida máquina de Gramme. 



68 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

De poca importancia nos parecen los medios empleados por Edison 
para la difusión y tamización de la luz eléctrica, y que también lia 
patentado, aunque ya en gran parte conocidos : sin embargo los 
mencionaremos: ellos consisten 1" en rodear la espiral candente de 
una caja anular, que contenga un gas ó un líquido, el cual se difun- 
de en proporción al aumento de temperatura. Edison dice que es 
preferible tener la luz rodeada con agua de alun, la cual detiene los 
rayos caloríficos, dejando pasar tan solo los luminosos; 2" en usar 
vidrios coloreados ó opalescentes; 3" en emplear soluciones, como la 
de sulfato de quinino, que reduzcan la refrigilidad de la luz. 

He ya dicho que el público al conocer esa patente se quedó misti- 
ficado: veamos ahora lo que han dicho algunos diarios y hombres 
competentes. El New-York Herald del 5 de Enero 1879, se expresa 
poco mas ó menos en los siguientes términos «El Sr. Edison ha re- 
cibido de la Sociedad de luz eléctrica 100,000 libras para continuar 
sus experimentos; de estas ha gastado ya como 70,000 sin llegar mas 
que á promesas; y estamos seguros que por los progresos realizados 
hasta ahora en Menlo-Park no se adelantará de un paso á lo menos 
en 50 años. » 

Otro dice : Edison después de haber prometido que su luz eléctrica 
costaría 7 francos por año y por pico, después de haber asegurado 
poder enviar por alambres á cualquier distancia I112:, calor y fuersa 
no lia llegado tampoco á formar la vela del coronel Sellers ('Vaudevi- 
lle Jankee). 

El Times de Londres del 22 de Abril de este año dice: no hay na- 
die ahora que dude del fiasco de Edison, y el mismo Edison en pri- 
mera línea: lo mas que ha podido obtener es de mantener 400 espi- 
rales en un estado de incandescencia parcial por medio de una má- 
quina de 16 caballos de fuerza, mientras que pretendía con una sola 
estación eléctrica mantener 20 mil luces con GOO caballos de fuerza. 

No parecerá luego exagerado lo que decia en una conferencia del 8 
de Noviembre de 1878 el célebre profesor Thompson en Bristol. Todo 
lo que Edison pretende haber encontrado, era ya conocido en 1848 
y todo lo que los diarios americanos han publicado á este respecto, 
es muy exagerado. Es cierto que Edison ha hecho muchos descu- 
brimientos maravillosos; como la pluma eléctrica; el fonógrafo, el 
telégrafo doble y cuadruplo etc; pero es cierto también que cuando 
inventa alguna cosa no Jiahla; y cuando habla no lia inventado nada. 

BUJÍAS ELÉCTRICAS 

Entre los sistemas, que han llamado mucho la atención en los últi- 
mos tiempos y aplicados con ciertas ventajas en Paris, Londres y 
otras partes, hay el sistema de las bugías eléctricas de Jablochkoff, 



ALUMBRADO Y LUZ ELÉCTRICA. 69 

asi llamados porque los dos carbones entre los cuales se produce 
el arco voltaico son colocados paralelamente uno á otro, y á cierta 
distancia entre sí, separados por una composición blanca de Kao- 
lino ó yeso, que los envuelve todos, dándole el aspecto de una vela 
ordinaria. 

Este sistema, que algunos tasan ya de viejo, porque del año 1877, 
es el que ha alumbrado casi por un año la avenida de la Opera en 
Paris, y causado la admiración de los numerosos visitantes de la úl- 
tima esposicion. 

Los 62 faroles Jabloclikoíf, que funcionan todavía en la ave- 
nida de la Opera en Paris, tienen cada uno según Lewy una inten- 
sidad luminosa equivalente á 30 Cárceles, pero como están rodeados 
de un vidrio opalescente ó tamizador^ esta intensidad es reducida de 
20 á 12 Cárceles según la horizontal, que pasa por el foco, y sola- 
mente ál2 Cárceles según los rayos inclinados en dirección del suelo. 
Su costo es de O fr. 73 por hora y porcada farol, aunque la Compa- 
ñía eléctrica Jablochkoff, se proponga de reducirlo á O fr. 63. Su luz 
es muy blanca y posee según Jamin todas las propiedades de la luz 
solar, conteniendo todos los rayos de la misma, mientras que sus de- 
tractores dicen que no es por nada linda, ni constante, ni simple, ni 
manejable como la del gas de alumbrado : Mas añaden que dá á las 
caras un aspecto cadavérico, que vicia el aire por el ozono y ácidos 
carbónico y nítrico, que produce, y en fin que ofende á la vista. 

Esto, porsupuestOj es todo exagerado, como he dicho que era exage- 
rado lo que se dice por los detractores del gas ; pero hay algo siempre 
de verdad ; entre tanto siguen las mejoras, y ya tenemos varias mo- 
dificaciones de la bugía Jablochkoff por RapieíF, Siemens, Meritens 
Thorton, Wilde, Jamin y otros que están todavía en el período de en- 
sayo. 

La compañía eléctrica ya citada, que se formó bajo el nombre de 
Jablochkoff, solicitó, después de los experimentos antedichos, y en 
Noviembre de 1878, del ayuntamiento de Paris, la concesión por tres 
años de alumbrar con luz eléctrica un cierto número de calles y pla- 
zas ; y una comisión nombrada al efecto dictaminó: que no conside- 
raba conveniente aceptar al pié de la letra las proposiciones de la 
compañía, pues el alumbrado eléctrico estaba todavía en el período 
de ensayos y tanteos, y necesitaba numerosos perfeccionamientos so- 
bre todo bajo el punto de vista déla regularidad de su marcha: que 
el número frecuente de estinciones, su duración y el elevado precio 
de la luz eléctricaj obligaban á conservar todavía los aparatos ordi- 
narios ágas : y que en fin aconsejaba de conceder á la compañía en 
via de ensayo, y por el término de un año á partir de 1" de Enero de 
1879, el permiso de alumbrar eléctricamente algunas calles, plazas 
y mercados, que indicaba mas á propósito para ese objeto. 



70 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Ensayos análogos se están haciendo en Londres y en otras ciuda- 
des: muchas celebridades y capitales estftn empeñados en eso; y es 
fácil de preveer que con los cuarenta años de trabajos incesantes á 
este respecto; con la actividad verdaderamente asombrosa desplegada 
en estos últimos tiempos, con los recursos inmensos de la ciencia de 
hoy, la solución definitiva del problema no será muy lejana. 

Entretanto, si no tenemos todavía el alumbrado eléctrico, tenemos 
sin embargo varias otras aplicaciones de la luz eléctrica, que son la 
mayor parte de importancia trascendental tales son : 

El alumbrado eléctrico de los faros de primer orden. 

« « de los buques y señales náuticos. 

« « para los trabajos nocturnos. 

« « para las minas. 

« « parala pesca y trabajos sub-marinos. 

« « para las estaciones y talleres de ferro-carril. 

a: (( para los vagones etc, etc. 

Tenemos en fin la luz eléctrica aplicada con ventaja á las artes mi- 
litares, á la fotografia, á la medicina, á los teatros y diversiones pú- 
blicas, á las proyecciones para cursos científicos nocturnos, y á una 
multitud de otras operaciones, que seria largo de tratar aquí, pero 
que nos indican yá que la profecía del Dr. Wall está confirmada 
« El fuego del cielo está al fin en nuestras manos » 



Buenos Aires 28 de Julio de 1879. 



Emilio Rosetti 
Ingeniero civil. 



HEMIPTERA ARGENTINA. 



( Contimiadon. ) 

Gen. Zaitha Auct. 

fConclusio.J 

234. S. eunaorpfita DuF. 

Zaitha eimorpha Duf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III. p. 386.1 
(18631. — Mayr, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XXI, p. 408 et 411.5 
(1871). — Walk., Cat. VIII, p. 178.5 (1873). 

Zaitha dentata M.^ir, Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XIII, p. 356.11 

(1863). 

Patria : Brasilia. 

Un individuo de Zaitha, recojido en Buenos Aires, pertenece 
por el mayor número de sus caracteres á esta especie. Tiene 
42 milímetros de longitud y mide en la margen posterior del 
pronoto 14, y en la parte mas ancha del abdomen 20 milí- 
metros. Las fajas oscuras de las patas son bien marcadas, pero 
las manclias amarillas del vientre son muy desvanecidas y ape- 
nas marcadas en el limbo abdominal. 

Solo la mitad externa de la pieza lateral del abdomen es cu- 
bierta de pelos, y los espiráculos están mas cerca del borde ex- 
terno, que del interno de la misma. 

El primero de estos caracteres no lo encuentro indicado en las 
descripciones de la Zaitha eumorfa Duf., y en cuanto al segundo, 
dice el Dr. Mayr, que los espiráculos están mas ó menos en el 
medio de la pieza lateral ventral. Quizas represente el individuo 
que tengo en mi poder, una nueva especie. 

Belostoma St. Farg. et Serv. 

Belostoma St. FAUG.etServ. (nec Latr.), Ene. méth. X, 
p. 272. (1825).— Lap., Ess. p. 17 (1832). — Burm., 
Handb. II.- 1, p. 192 (1835). — Guér. et Perch., Gon. 
des Ins. 2 liv. n" 4. pl. 3 (1835). — Spin., Ess. p. 52 
/1837). —Blanch., Hist. des Ins. III, p'. 91 (1840). — 
Am. et Serv., Ilém. p. 427 (1813). — Fieb.. Gen. Hydr. 



72 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA AllGENTINA 

p. 21 (1851).— H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 33 et 34 
(1852). — Mayr, Verh. d. zool -bot. Ges. Wien. XIII, 
p. 312 et 357 (1863); Nov. Hem. p. 183 (1866) et 
Verh. d. zool. -bot. Ges. Wien. XXÍ, p. 402 et 422 
(18711. — DuF., Anii. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. líl, p. 
379 (18631. — Stal. Hem. afr. III, p. 179 et 182 
(1865). — Walk.. Cat. VIII, p. 173 (1873). 
Belostomum Burm., Handb. II, 1. p. 195 (1835). 



235. 15 . aniiHflifscs H.-S. 

Belostoma annulipes H.-S., Wanz. Ins. VIII, p. 28. f. 803 et 801 (1848).— 

Mayr, Nov. Hem. p. 185 et 186 (1866) et Verh. d. zool. -bot. Ges. 

Wien. XXI, p. 424 et 427.8 (1871). — Walk.. Cat. VIII. p. 175. 7 (1873). 
Belostoma grande p. H.-S., Wanz. Ins. Index, p. 23 (1853). 
Belostoma ruficeps (excl. var.) Duf., Ann. Soc. Ent d. Fr. Ser. 4. III, p. 

382.5 (1863). 
Belostoma Signoreti Düf., Ann. Soc. Ent. d. Fr. Ser. 4. III, p. 282. 

7 (1863). 

Patria : Brasilia. — Surinam. — Nova Granada. — Ve- 
nezuela. — Cuba. 

Esta especie se encuentra con frecuencia en Buenos Aires, y 
no fulta tampoco en las provincias del Norte y Nor-Este. Mu- 
chas veces ha sido recojida en las calles, principalmente du- 
rante la noche. Tiene de 55 á 72 milímetros de largo, y de 
21 á 26 milímetros de ancho. 



Fam. NEPIDAE Curt. 

NepidaeCvRT., Brit. Entom. VI, 281 (1829) etXV, 700 
(1838). — Walk., Cat. VIH, p. 185 (1873). - Scott, 
4nn. and. Mag. of Nat. Hist. Ser. 4. XIV, p. 451 
(1874). 

Népides Lap., Ess. p. 51 et 52 (1837). — Am. et Serv., 
Hém. p. 437 (1843). — H.-S., Wanz. Ins. IX, p. 19 
(1852). 

Nepeae Fieb., Gen. Hydr. p. 22 (1851). 

Nepida Stal, Hem. afr. III, p. 185 (1865). — Mayr, 
Nov. Hem. p. 188 (1866). 

Nepina Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1870. p. 607, 



Heloténthes nov. gen, 

Corpus valde oblongum, depressum. Articulus se- 
cundus antennarum sat incrassatus, parum ha- 
matus; articulo tertio hamo longo, non incum- 
bente, praedito. Pronotum aeque longum ac latum 
velnonnihil brevius quam latius, antrorsum non- 
nihil sinuato-angustatum, antice capite fere du- 



IIEMIPTEIiA AHGliNTlNA 73 

pío latiiis, pone caput posíiceque sat profunde 
sinuatum, pone médium sulco transverso, medio 
obsoleto, et ante sulcum rugis duabus longiludi- 
nalibus obsoletis instructum. Scutellum paullo 
longius quam latius, medio tuberculis duobus 
parvjs praeditum. Membrana completa, reticulata. 
Femora antica incrassata, supra pone médium 
subtilissime sinuata, subtus subrecta, apicem ver- 
sus apliata et depressa, nonnihil pone médium 
dente obtuso ármala, carina anteriore usque ad 
apicem femorum sulcata ; tibiis anticis femoribus 
anticis nonnihil plus dimidio brevioribus. Appen- 
dices aidothecae abdomine paullo breviores. 

Por las tibias muy cortas se acerca este género á la Curicta 
Stal, pero se distingue por el pronoto corto, la cabeza angosta 
y por tener un solo diente en los fémures anteriores, que está 
situado algo atrás del medio, en el borde interno ó anterior, 
hasta donde llega el tarso de la tibia. 

Tiene mucha semejanza con los demás géneros (con excepción 
de RaiuUra Fabk.) de esta familia, pero distinguiéndose princi- 
palmente de todos por las tibias cortas y el diente de los fé- 
mures anteriores. 



236. Ht bonaerensis nov. spec. 

^ : Fuscescenti-griseus, parce tomentosus; macula 
parva triangulari supra post médium femorum 
anteriorum, tibiis anticis, ápice trochanlerum 
anticorum, nec non femoribus et tibiis mediis 
posticisque magnam ad partem flavidis; tarsis 
apicem versus obscuro fuscis ; appendicibus ai- 
dothecae flavido-fuscis ; dorso abdominis satúrate 
coerulescenti-griseo ; ventre fusco, fere usque ad 
apicem carinalo ; prosterno sat griseo-tomentoso. 
Long. corp. 14, app. aid. 8; íat. 3 mm. 

Patria : Buenos Aires. 



El representante de este nuevo género íué encontrado por el 
Sr. Guenthepx en un charco, cerca de la Plaza Once de Setiem- 
bre. 

Es bien determinado por los caracteres indicados, y no puede 
ser confundida con ninguna especie de los demás géneros de 
la familia ISepidae. 



74 anales de la sociedad científica argentina 

Ranatra Fabr. 

Ranatra FAm., Ent. Syst. IV, p. 64 (1794) et Syst. 
Rhyng. p. 108 ;i803). — Lap., Ess. p. 17 )1832). — 
Hahn, Wanz. Ins. II, p. 29(1834]. — Burm., Handb. 

II, 1, p. 192 et 199 (1835). —Spin., Ess. p. 52 
(1837).— CuRT., Brit. Ent. VI, 281 (1829).— 
Blanch., Hist. des Ins. III, p. 90 (1840). — Am. et 
Serv., Hém. p. 441 (1843). —H.-S., Wanz. Ins. 
VIII, p. 21 (1848) et IX, p. 20 et 30 (1852). — Fieb.. 
Gen. Hydr. p. 23 [1851j et Eur. Hem. p. 102 (1861). 
Stal, Hera. afr. III, p. 186 et 189 (1865). — Matr, 
Nov. Hem. p. 189 (1866). —Walk., Cat. VIII, p. 
189 (1873). 

237. K. anuulipes Stal. 

Ranatra annulipes Stal, Ofv. Vet -Ak. Forh. XI, p. 241 Í1854) et 1. c. 
XVilI, p. 204 (1861). — M.4YR, Nov. Hem. p. 189 et 190 (1866). 
Walk., Cat. VIII, p. 190.7 (1873). 

Patria : Brasilia. 

No es rara en Buenos Aires, en las provincias del Norte, en 
el Gran Chaco, en el Territorio de Misiones y en la República 
vecina Oriental. 

Los tubos respiratorios anales son algo variables en su lon- 
gitud, siendo en algunos individuos mas largos, y en otras mas 
cortos que el cuerpo. También varian los fémures anteriores 
por lo que corresponde á las fajas claras. 

Poseo una larva de la Banda Oriental del Uruguay, que pue- 
de corresponder á esta especie, pues tiene la mayor parte de 
sus caracteres. Solo los ojos son mas grandes y el pronoto está 
provisto de una carena. Los hemélitros son rudimentarios y los 
dos tubos anales están unidos, midiendo solo algo mas de un 
tercio de la longitud del cuerpo. 

Fam. NOTONECTIDAE Curt. 

Notonectidae Curt., Brit. Entom. I, 10 (1824). — Dougl. 

and ScoTT, Brit. Hem. p. 48 (1865). 
Noíonectae Fieb., Rliynchograph. p. 45; Gen. Hydr. p. 

24 (1851) et Eur. Hem. p. 22 (1861). 
Notonectida Stal, Hem. afr. III. p. 190 (1865). 

NOTONECTA LlN. 

Notonecta LiN.. Syst. Nat. Ed. 12. II, p. 712 (1767).— 
Fabr., Syst. Rhyng. p. 102 (1803). — Latr., Gen. 

III, p. Í50 (1807). — Curt., Brit. Entom. I. 10 



IIE5IIPTERA ARGENTINA 75 

(1824). — Lap., Ess. p. 19 et 20 (1832). — Bürm., 
Handb. II, 1. p. 186 et 190 (1835). — Spin., Ess. p. 
69(1837). — Blanch. p., Hist. des Ins. III, p. 88 
(1840). — Am. et Serv.. Hém. p. 450 (1843). — H.- 
S., Wanz. Ins. VIH, p. 22 (1848) et IX, p. 22 et 41 
(1852i. — FiEB., Rhynchograph. p. 48; Gen. Hydr. 
p. 25 (1851) et Eur. Heni. p. 31 (1861). — Stal, Hetn. 
afr. III, p. 190 (1865). — Dougl. and Scott, Brit. 
Hem. p. 585 (1865). — Walk., Cat. VIII. p. 202 
(1873). 

238. N. variabilis Fieb. 

Notonecta variabilis Fieb., Rhynchograph. p. 53.8 et Gen. Hydr. p. 26 
(1851). — Bürm., Reise durch die La PJata-Staaten. I, p. 492 (1861). — 
Walk., Cat. VIII, p. 204.7 (1873). 

Notonecta bifasciata (var.) Guér., Icón. Régn. Anim. Ins. p. 354.11 (1838). 

Patria: Respublica Uruguayensis. — Brasilia. —Cu- 
ba. — Baltimore. 

Tiene una distribución vasta en la República Argentina (Cór- 
doba, Mendoza, Corrientes, Paraná) y se halla con frecuencia en 
Buenos Aires ; en el verano y otoño penetra de noche en las 
habitaciones, buscando la luz de las lámparas, etc. Nuestros 
individuos representan la variedad N. scutellaris Fieb., que tiene 
el escudillo negro, con las márgenes laterales y en varios ejem- 
plares también la extremidad de color amarillo impuro. 

La N. bifasciata Guér. es una variedad de N. variabilis Fieb., 
que tiene las dos manchas fuscescenles del córion alargadas y 
unidas, apareciendo como faja y separando la mancha negra 
ancha de los hemélitros en dos partes. El nombre dado por 
GuÉRiN no puede ser conservado, por ser impropio. 

La larva es de un blanco impuro, muy lustrosa, con los ojos 
rojos, y el vientre y la parte inferior de las patas amarillentas. 

239. IV. polystolisnia Fieb. 

Notonecta polystolisma Fieb., Rhynchograph. p. 53.9 et Gen. Hydr. p. 26 
Notonecta séllala Germ. olim. 

Patria : Buenos Aires. — Brasilia. 

Fieber formó esta especie por los ejemplares de la colección 
de Germar y de los Museos de Berlin, Halle y Viena, conside- 
rando los individuos originarios de Buenos Aires como variedad, 
bajo el nombre de N. séllala. No la he observado aún. 

Se distingue principalmente de la especie anterior por el pro- 



70 ANALES DE L,\ SOCIEDAD CIENTÍI'ÍCA ARGENTINA 

noto mas largo, por las partes humerales angulosas y por la 
margen lateral posterior sinuosa. Es variable, como la prece- 
dente, en la coloración y la distribución de las manchas. 

Anisops Spin. 

Anisops Spix., Ess. p. 58 (1837). — Ramb., Faun. 
Ent. de l'And. II, p. 190 (1812). — Am. et Serv., 
Ilérn. p. 453 (1843) — Fieb., Rhynchograph. p. 57 
et Gen. Hydr. p. 25 (1851). — lí.-S.. 'Wanz. Ins. 
IX. p. 22 et 40 (1852). — Stal. ílem. afr. III, p. 
190 et 191 (1865). - Walií., Cat VIH, p. 205 
(1873). 



240. A.. Iiisci jiennis «oí;, spec. 

c/ et 9 • Flavescenti-albi, nitidi; scutello magnaní 
ad partem fasciaque vel macula postmedia dor- 
sali abdominis aurantiacis ; articulo ultimo loto 
articulisque duobus mediis supra rostri, ápice 
abdominis, ventre, marginibus lineaque media ad 
partem exceplis, pectore ad partem, tronchan- 
teribus femuribusque anticis interdum supra in- 
tusque, nec non saepissime linea media tibiarum 
apiceque tarsi secundi pedum anticorum, obscure 
fuscis vel nigris ; oculis sat magnis, postice ap- 
proximatis, pronoto antice nonnihil altioribus et 
latioribus ; articulo secundo antennarum etiam 
capitato-ciliato; fronte callis duobus longis late- 
ra libus subobsoletis sulcoque medio parum sub- 
tili instructa, postice callo transverso praedita; 
labro brevi, obtuso ; articulo terminali rostri ar- 
ticulo terlio quarta parte breviore ; pronoto medio 
non vel obsoletissime carinato, ángulo collari 
acuto, nigro-spinoso ; scutello ápice hemelytris- 
que ílavescenti-albis ; alis albis ; femoribus anti- 
cis subtus dimidio apicali dentibus minutis fu- 
scis, in seriem dispositis, armatis, dente valido 
basali destitutis. — Long. C-7 ; lat. ■l'/2-'íV4 líim. 

Patria; Respublica Argentina. 

Esta especie, que poseo de Buenos Aires, Baradero, Corrientes 
y Misiones, tiene mucha homología con el Anisops macroplUhal- 
mus Fieb.. pero se distingue fácilmente por la falta de la ca- 
rena pronolal y del diente fuerte en la base de los fémures 
anteriores ; por la serie de pequeños dientes en la mitad del 
ápice de los mismos; por el segundo artículo de las antenas, 

i 



IIE.MIPTERA ARGEMLNA 17 

también provisto de pestañas con punta de maza; por el labio 
superior obtuso ; por el artículo terminal de la trompa mas lar- 
go; por la faja ó mancha naranjada adelante del ápice negruzco 
del abdomen y, en fin, por la parte interna de las tibias y 
tarsos anteriores amarillentos. 

Anotación. El Anisops Sardeus'R.-S. me parece idéntico al 
A. productus Fieb. ; el A. dominicamis^R.-S. al A. macro- 
phthalmus Fieb. y el i. sciitellaris H.-S. al A. hyalimis 
FíEB., correspondiendo mas ó menos en la*s descripciones 
y siendo originarios de los mismos países. 



Fam. PLEIDAE Dougl. et Scott. 



Pleae Fieb., Gen. Hydr. p. 27 (1851) et Eur. Hem. p. 

22 (1861). 
Pleida Stal, Hem. afr. III, p. 192 (1865). 
Pleidae Dougl. and Scott, Brit. Hem. p. 48 (1865). 
Ploae Mayr, Nov. Heta. p. 19i (1866,;. 



Plea Leach. 

Plea Leach, Trans. Lin. Soc XII, p. 14 (1818) et Isis. XXII, 
p. 788 (1829). —Spin., Ess. p. 59 (1837). — Fieb., Gen. 
Hydr. p. 27 (18511 et Eur. Hem. p. 31 et 101 (1861). — Stal, 
Freír. Eug. Resa. Ins. p. 268 (18.59) et Hem. afr. IIÍ, p. 192 
(1865). — Dougl. and Scott, Brit. Hem. p. 591 (1865). — 
Walk., Cat. VIH, p. 201 (1873). 

Ploa Steph., Cat. Brit. Ins. (1829). — Burm., Handb. II, 1, p. 
186 et 189 (1835). — Blanch., Hist. des Ins. III, p. 89 
(1840).— Am. et Serv., Hém. p. 449 (18i3). — Fieb., Ent. 
Monograph. p. 16 (1844). — Mayr, Nov. Hem. p. 194 (1866). 



241. P. ntaculosa nov. spec. 

(/ et $ : Poslerius aliquantum altiores; testacei, 
fusco-maculosi, nitidi, profunde punctati ; capite 
dilute testaceo, postice interdum offuscato, medio 
slriola ferruginea et lateribus raro vittis duabus 
fuscis, albo-binotatis, ornato; rostro articulo ter- 
rainali rufescenti-fusco ; pronoto testaceo aut ad 
latera posticeque irregulariter fusco-maculato vel 
irrorato, aut etiam maculis parvis octo rolun- 
datis fuscis ornato; scutello brunnesCenti, ápice 
flavido; tegminibus ante médium posticeque plus 
minus distincte fusco-maculatis vel irroratis ; 
clavo generaliter ad basin post médium et ápice 
fusco-notato ; embolio apicem versus rufescenti ; 



78 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

sublus rufescenti-fusci, sat dense sericei ; pedibus 
dilute testaceis, femoribus basin versus obscu- 
rioribus. — Long. IVa-^; lat. ^/í-V¡í mm. 

Patria : Respublica Argentina. 

Será la misma especie que' ya fué observada por el Dr. Bur- 
MEisTER en Mendoza, [véase : Reise durch die La Plata-Staaten. I, 
p. 320 (1861)]; la he encontrado en abundancia en el Rio Lujan 
y del Tigre, donde se halla principalmente en las Rhizocarpeae 
y en las raices de la Heteranthera reni/ormis Rz. et Pav. 

Es muy variable en cuanto á las manchas oscuras, pero que 
no faltan*^ nunca por completo en los hemélitros ; se acerca mu- 
cho á la Plea miiiutissima Fabr., distinguiéndose principalmente 
por la parte posterior del cuerpo mas elevada y los hemélitros 
menos puntiagudos. 



Fam. GORISIDAE Berg. 

Corisides Am. et Serv., Hém. p. 444 (1843). 
Corisidea Fieb., Gen. Hydr. p. 28 (1851). 
Corisae Fieb., Eur. Hem. p. 22 (1861). 
Corixina Dougl. and Scott., Brit. Hem. p. 49 (1865). 
Sigarida Stal, Hem. afr. III, p. 193 (1865). 
Corisida Matr, Nov, Hem. p. 193 (1866). 
Corixidae Walk., Cat. VIII, p. 191 (1873). 



CoRisA Am. et Serv. 

Corixa Geoffr., Hist. des Ins. de Paris. I, p. 478 (1762). — 

Leach, Trans. Lin. Soc. XII, p. 14 (1818) et Isis. XXII, p. 

788 et 789 (1829). — Lap., Ess. 19 et 20 (1832). — Burm., 

Handb. II. 1, p. 185 et 186 (1835). — Spin., Ess. p. 55 

(1837). — Blanch., Hist. des Ins. líl, p. 87 (1840). — Fieb.. 

Entorno). Monograph. p. 12 (1844). — H.-S., Wanz. Ins. 

IX, p. 47 (1852). — Stal, Hem. afr. III, p. 193 (1865). — 

Walk., Cat. VIH, p. 191 (1873). 
Corisa Am. et Serv., Hém. p. 445 (1843). —Fieb., Gen. Hydr. 

p. 28 (1851) ; Spec. Gen. Corisa. p. 13 (1851) et Eur. Hem. 

p. 31 et90 (1861).— H-S.. Wanz. Ins. Index, p. 68(1853).— 

Matr, Nov. Hem. p. 193 (1866). 
Corisa et Cymatia Flor, Rhyn. Liv. I. p. 801 (1860). 
Corixa el Cymatia Dougl. and Scott, Brit. Hem. p. 613 (1865). 



242. C. foreiceps Spin. 

Corixa forciceps Spin. in Gay, Hist. de Chile. Zool. VII, p. 234.1 (1852). 
SiGN., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. III, p. 581.126 (1863J. 

Patria : Chile. 



HEMIPTERA ARGENTINA , 79 

Esta especie se encuentra en todas las Provincias de la Repú- 
blica Argentina, llegando al Sur hasta el Rio Negro, de donde la 
trajo el Dr. D. Adolfo Díering, quién acompañó al General Roca 
en su Expedición á los Territorios de los Indios. 

Los ejemplares nuestros no se distinguen de los chilenos que 
coleccioné en mi viage en Chile, á principios de este año (1879), 
siendo idénticos á los de Santiago y solo mas claros en la colo- 
ración que los de Valdivia. 

La especie es fácil de distinguir de las demás congéneres por 
la coloración amarilla de la cabeza, del conexivo y de la parle 
inferior del cuerpo, que no tiene los anillos basilares ni los ló- 
bulos anales oscuros (entre 50 individuos hay solo 2 que tienen 
la parte basilar del vientre negruzca), poseyendo rara vez algu- 
nas manchas fuscescentes, desvanecidas en el vientre. 

Los individuos son variables por lo que corresponde á la lí- 
nea elevada de la frente y su coloración, y al número y lon- 
gitud de las líneas amarillas del pronoto. Tienen la primera 
bien marcada ó desvanecida, estrecha ó bastante ancha y de 
color amarillo ó fusco. Las líneas del pronoto son en número de 
7 á 9, siendo en el último caso dos de las intermedias cortas 
y unidas por medio de sus extremidas con la línea situada de- 
lante de ellas. Rara vez se encuentran las líneas interrumpidas 
en el medio ó en el borde del pronoto, ó varias veces unidas 
durante su curso. 

La pala de los dos sexos se acerca mucho por su forma á 
la figura que da Fieber de la Corisa hyalinipennis Fabr. (véase : 
« Species Gcneris Corisa. » lám. lí, fig. 27) siendo la del ,^ aún 
de mayor dicimetro, pero no tan alta como la de la Corisa di- 
stinctaFiEB. (1. c. lám. II, fig. 13). Las tibias son simples y 
mucho mas delgadas que la pala. 

SiGARA Fabr. 

Sigara Fabr., Ent. Syst. IV, p. 59 (1794) et Syst. Rhyng. 
p. 104 (1803). — Leach. Trans. Lin. Soc. XII, p. 14 
(1818) et Isis. XXII. p. 788 et 789 (1829). — Lap., Ess. 
p. 19 (1832). — BuRM., Handb. II, 1, 185 et 188 (1835).- 
Spin., Ess. p. 59 (1837j. — Blanch., Hist. des Ins. III, 
p. 88 (1840). — Am. et Seuy., Hém. p. 448 (1843).— 
FiEB., Enlomol. Moiiograph. p. 11 (1844) ; Gen. Hydr. 
p. 29 (1851) et Eur. Ilein. p. 31 et 89 (1861). - StaL, 
llem. afr. III, p. 193 (1865). — Dougl. and Scott, Brit. 
Hem. p. 615 (1865). —Walk., Cat. VIII, p. 200 (1873). 

243. S. fuácata Stal. 

Sigara fuscata StXl, Fre?[. Eug. Resa. Ins. p. 268.138 (1859). -• Walk., 
Cat. VIH, p. ¿01.6(1873). 

Patria : Montevideo. 



80 ANALES DE LA SOCIEDAD CIEXTÍFIGA ARGENTINA 

Poseo un individuo de esta especie, que recojí en el Rio del 
Tigre. Es de tamaño menor que el ejemplar típico de Stal, te- 
niendo 3 milímetros de largo y IV-2 milímetros de ancho. La 
base del escudillo es también de la coloración amarrillenta de 
la cabeza, las palas y la parte inferior del cuerpo. El tinte ama- 
rillento de la margen interna del clavo es poco pronunciado. 



(Continuará). Carlos Berg. 



C. 






LAS ESPECIES MliNERALES 



DE LA 



REPÍJBLIGA ARGENTINA 

{ Continuación J 



84. — VESUVIANA 

(R\ Ca. Mg)^' (Al, F^^" SP^ O'" =r E" SP 0^' == | ^¡^,\%, j 

Stelzner menciona (Tschermak, Min. Mitth. 1873, p. 233) granas 
de un mineral verde, que se encuentran en las calizas granudas de 
Malagueño, cerca de Córdoba, acompañados de granate rojo, y su- 
pone que estos pertenezcan á la vesuviana; por falta de cristaliza- 
ciones deja esta cuestión sin resolver. 

Un punto, donde la vesuviana se halla en masas mas considerables, 
y al mismo tiempo bien cristalizada, es el Vallecito, cerca de San 
Francisco (Provincia de San Luis). 

Los cristales quebradizos son formados del deuteroprisma cua- 
drático, de prismas secundarios y terminados por la proto-pirá- 
mide cuadrática ú otras pirámides secundarias, la determinación 
exacta de estas formas me falta todavía. Los cristales alcanzan el 
largo de una pulgada, pero se adhieren estrechamente á la roca 
madre (caliza granuda de color gris, con secreciones de espato-calizo 
azulado y con muchos granos embutidos de hierro magnético y chon- 
drodita) (?). Se encuentran también diseminadas en la caliza masas 
cristalinas y granos de la vesuviana. El color es verde amarillento, 
la dureza =: 6 Va ; pes. esp. = 3.36 — 3.39. El lustre fuerte, 
entre grasoso y vitreo. Al soplete funde fácilmente, formándose un 
vidrio parduzco. Un análisis provisorio de Doering da: 

6 



82 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Si 0^ 35.69 

Ti 0^ 



O 84 

AP 0^ 10.80 

Fe^ 0^ 10.04 

Cr^ 0^ 0.i2 

Be O, etc No determinado 

Ca O 34.03 

Mg O 5.25 

(K, Na)^ O 2.10 

H^ O c. 2.00 

100.87 

Doermg se reserva una exposición mas detallada sobre la consti- 
tución química de este mineral, que es interesante por la presencia, 
aunque pequeña, de elementos mas escasos. El cromo es probaljle- 
mente la causa del color del mineral. 



85. — OLIVINA 

(Mg, Fe)^ Si 0^ 

Los estudios sobre este mineral, que se lia|la en los basaltos, do- 
leritas y gabbros de la Eepública, los debemos á Francke, quien en 
snStiidicn über Cordillerengesteine nos suministra unos datos intere- 
santes sobre él, fundándose en muestras de rocas coleccionadas por 
Stelzner. La Olivina en cristales grandes, hermosos, que muestran 
las caras del ortoprisma, del macropinacoide y del braquipinacoide, 
se encuentran en la dolerita del Agua de -la Zorra, Sierra de Uspa- 
llata (Provincia de Mendoza). En su esterior estos cristales se han 
cambiado en serpentina, cuyas fibras microscópicas penetran toda 
la masa. También se observan bajo el microscopio inclusiones hia- 
linas y cristalitos de picotita (pleouasta). En el basalto del Espi- 
nazito (Cordillera de los Patos) la olivina se ha trasformado com- 
pletamente en serpentina. Olivina, en parte todavía muy fresca, de 
color verdoso hasta amarillento, en parte también cambiada en ser- 
pentina se halla en grandes cantidades, en masas granudas, en los 
basaltos de los Cerros de la Garrapata, de la Madera, de la Leon- 
cita y del Cerrito de Piedras, que se elevan aislados de la pampa 
entre Eio Cuarto y Villa Mercedes. Avé-Lallemant publicó obser- 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 83 

Taciones microscópicas sobre la serpentina del basalto de la Leon- 
cita, en el Acta de la Acad. Nac. de Cicnc. de Córdoba, I. 1875, 
p. 147. V ^ . 

La serpentina del gabro del Valle Fértil (Sierra de la Huerta, 
Provincia de San Juan), se encuentra también en el estado de la 
serpentinizacion. 

La serpentina que se halla en los mármoles cordobeses, es tam- 
bién una epigénesis según serpentina, de la cual se halla, según Fran- 
cke (1. c. p. 4) todavía pequeños restos inalterado en la masa. 

86. — GRANATE 

Ca' Fe^ (Si 0^)' 

ó (Fe, Mg)3 AP (Si 0^^ 

Los granates, que se hallan en gran abundancia en la Eepública, 
pertenecen en su mayor parte á una de estas dos especies, unas va- 
riedades parecen, pertenecer también al granate manganesífero, y 
otros de la Sierra Chica de Córdoba, de color aniarrillo parduzco, 
á la variedad Ca^ Al"-' (Si 0^)^. Por el momento no es posible cla- 
sificar los diferentes ejemplares por falta de análisis exactos. Los 
granates se encuentrañ^iuchas veces en cristales, á veces muy her- 
mosos ; las formas generales son : el dodecaedro romboidal, el trape- 
zoedro (202) y la combinación de ambos. También son sumamente 
abundantes las masas cristalinas ó granos diseminados en las rocas 
(especialmente granito y gneis), también los rios y arroyos que corren 
por terrenos formados de estas rocas, llevan en su arena un sin nú- 
mero de fragmentos de granate, á veces bastante grandes para poder 
encontrar una aplicación como piedra fina (1). El color de los gra- 
nates varia entre rojo oscuro, pardo y amarillo parduzco. Los cris- 
tales se hallan embutidos y solitarios entre granito, gneis, micacita, 
pegmatita, ó están implantados sobre granate granudo. También en 
las calizas granudas se hallan á veces granos diseminados del mi- 
neral, en parte agrupados en fajas paralelas al rumbo de las capas 
calizas. 



(1) En la Provincia de San Luís, donde estos granates (llamados binchas) se encuentran en 
gran abundancia en los lavaderos del oro, son estimados cot¡ o un buen signo de la presencia 
de este metal ; opinión muy errónea, ponjue se hallan en la misma cantidad (amblen ca los 
rios, en que no hay oro, y donde la gente no se fija en su presencia. 



84 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

localidades: Provincia de Córdoba. — En gran aljundancia en los 
granitos y gneises de toda la Sierra, en las pegmatitas de la Pampa 
de San Luis, de la Achala, del Champaquí, etc. ; en vetas entre 
gneis, variedades muy bien cristalizadas, por ejemplo, Cerro Lo- 
renzo (cerca de la Calera), Piedras Grandes (Punilla), granos de color 
rojo en las calizas granudas de Malagueño (véase Stelzner, Tscher- 
mak, Mili. Mitth. 1873, p. 233). 

Provincia de Catamarca. — En los granitos que componen las 
Sierras del Alto, de Ancasti, de Singuil, del Ambato, de las Capi- 
llitas, de Gulumpaja, etc. En las pegmatitas que se encuentran en 
gran abundancia en las mismas sierras. 

Provincia de San Luis. — En los granitos y gneises de toda la 
Sierra de San Luis, del Gigante, del Morro, del Julto, etc. En las 
pegmatitas de los Cerritos Blancos, del Rio de Luluara (Conlara). 
Monigote, en las cercanías de San Francisco (Piedra Concorbada, Ya- 
llecito, Eincon, Pilón, etc.) ; en las cercanías de Santa Bárbara, etc. 

Provincia de San Juan. — En los granitos y gneises de la Sierra 
de la Huerta (especialmente cerca de la Barranca Colorada). Gua- 
lilan (con blenda, calcita, pirita de bierro). 

Provincia de Buenos Aires. — En el gneis del Cerro Paulino, Sierra 
de la Tinta, en aluviones en la costa del mar cerca del cabo Cor- 
rientes (véase Heusser y Claraz, Ensayos, I, 1863, p. il y 16). 

87. — WE UNE RITA 

Ca'^ AP (Si 0*)^ 

(Escapolita) 

Masas radiadas-hojosas ó bacilares, de color blanco azulado. Entre 
las calizas y rocas anfibólicas de la Calera, cerca de Córdoba (véase 
Stelzner Tschermak, Min. Mitt. 1873, p. 233). 

88 Y 89. — MICA 



Muscovita n 
Biotita 



m (K^ H^)^ AP Al-^ (Si 0^)" 
n (Mg, Ee) AP Si^ (Si 0^)^ 
_ ( m (Mg, Fe, H^ K^)'' (Si O^' 
n AP (Si O^f 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 85 

Estas dos variedades de la mica (el talco de los paisanos) son 
como constituyentes esenciales del granito, del gneis, de la micacita, 
los minerales mas propagados del país. Faltan todavía análisis 
químicos é investigaciones sobre sus propiedades ópticas, pero si 
las queremos distinguir según su color, podemos mencionar, que 
ellas se encuentran muchas veces juntas. El color es muy variado, 
blanco, amarillo, rojizo, parduzco ó pardo, verde oscuro hasta ne- 
gro. Las masas mas lindas y á veces en tablas de un tamaño con- 
siderable, se encuentran en las pegmatitas, también se hallan en 
estas rocas en cristales bien limitados (columnas rómbicas ó exa- 
gonales), ó en formas agrupadas en rosetas, masas escamosas, etc. 

El modo como la mica se halla en los granitos, gneis, micacitas, 
etc., no ofrece nada de particular. También se hallan hojas de mica 
(muscovita y biotita), á veces solamente visibles con el microscopio, 
entre las areniscas y cuarcitas, entre las liparitas, traquitas, dio- 
ritas, pórfidos, andesitas, gabros, calizas granudas, etc.. 

90. — CLOUITA. 

í m W Mg Si 0^ 
i n H Mg2 Al 0^ 

Minerales pertenecientes al grupo de las cloritas, son abundantes 
en el país; se hallan especialmente en masas escamosas ó tablas del- 
gadas entre las pegmatitas, y como producción de descomposición 
sobre gneis, en granito, etc. Como no sabemos todavía nada sobre 
su carácter químico, me limitaré á estas pocas observaciones. 

91. — SERPENTINA 

H-^ Mg3 (Si 0^)- + H^ O 

No se conoce todavía en el país como roca especial, pero se ha ha- 
llado en muchos puntos en masas verdes hasta amarillas entre varias 
rocas, representando generalmente una epigénesis según divina (véase 
N° 85). Estas rocas son el gabro, el basalto, la dolerita, etc., pero 
ante todo las calizas granudas, que á veces son llenadas con gra- 
nos y venillitas de serpentina verde amarillento trasluciente, que 
dan al mármol un color verde hermoso (oficalcita). Según Francke 
{Stucl. u. CordillerQngest, 1875, p. 4), no tiene ninguna relación con el 



86 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

oozoon problemático, j es una epigénesis según olivina, de la cual se 
lian conservado todavía granos inalterados. (Véase sobre estos már- 
moles también Stelzner, Jsc/ierwiaA:, Mineral. iliíííA, 1873, p. 234). 

Ellos se hallan principalmente en la Sierra Chica de Córdoba (Ca- 
lera, Malagueña, Alta Gracia, Soconcho etc); cerca de la Cañada de 
Alvarez, al Sud del Kio Tercero. 

En la Provincia de San Juan : Sierra de la Huerta. 

Provincia de Catamarca, Icaño, Albigasta etc. 

Cerca de los Reartes (Provincia de Córdoba) he encontrado también 
serpentina compacta de color verde pálido como producto de descom- 
posición sobre rocas anfibólicas. 

92. — KAOLÍN 

H^ AP (Si O'f + H^ O 

(Tierra de porcelana) 

Como el feldespato es tan abundante en las rocas primitivas del 
país (granito, gneis, pegmatita), no es estraño, que también en mu- 
chos puntos se halle el producto que se forma por la descomposición 
de este mineral, el Ivaolin. 

En parte estos depósitos son muy grandes (como en Salta) y podria 
servir para una fabricación lucrativa de porcelana ; á veces son menos 
puras, como en la Provincia de Catamarca, pero suministran un ma- 
terial superior para la fábrica de ladrillos refractarios. En otros pun- 
tos el material es en verdad muy puro, pero no se halla en bastante 
cantidad, y bajo condiciones favorables para poder garantir el lu- 
cro de su beneficio. Esto me parece ser el caso con la tierra de por- 
celana, que se halla en la Sierra de Córdoba y de que se ha hecho 
tanto ruido. 

LOCALIDADES : Proviucia de Córdoba. — Especialmente cerca de las 
Piedras Grandes (Punilla) ; granito descompuesto por aguas mine- 
rales. 

Provincia de Catamarca. — Sierra del Ambato ; Amanao (cerca del 
Puerto de Andalgalá). Se usa con el mejor éxito para la fabricación 
de ladrillos refractarios en los ingenios de Pilciao y Pipanaco. 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 87 

Provincia de Salta. — Getemani, cerca de Caldera, depósitos muy 
considerables. 

Provincia de Jujuy. — Punto de Pucará. 

Provincia de San Liiis^. — Sapallar, cerca de Quines. 

Provincia de San Juan. — Iglesia (pegniatita descompuesta). 

93. —COBRE SILICATADO 

H-^ Cu Si 0^ + H^ O 

Se halla en diversos puntos del país generalmente junto con otros 
minerales de cobre. Representa masas amorfas de color verde en di- 
ferentes matices, á veces se inclina mucbo al azulado. 

LOCALIDADES : Provincia de Córdoba. — Minas de cobre de la Pu- 
nilla, de la Calamuchita ; Rio de los Espinillos. Minas cerca de San 
Marcos. 

Provincia de Catamarca. — Hoyada, con estromeyerita y cerusita. 

Provincia de San Luis. — Sapallar, cerca de Quines ; con sulfuro 
de cobre; Minas del Pilón, cerca de San Pranciseo con pirita de 
hierro, hierro pardo, oro nativo, etc. Minas cerca de Santa Bárbara 
(Angelita, Iguana, etc.) con sulfuro de cobre, cerusita, galena, etc. 

Provincia de la Rioja. — Agua Negra, con sulfuro de cobre y ma- 
laquita ; Portezuelo de Ulapes, con oro nativo ; San José. 

Provincia de San Juan. — Huerta (por ejemplo, mina Bella Isaura, 
con cobre nativo y cobre rojo ; Dolorcita, con galena y hierro pardo). 

49. — NATROLITA. 



( ^^ ^1 Si 0^ i + 2 H^ o 
i Na Al (Si 0^)^ j -1- ^ -n- ^ 



Se halla en masas rádio-fibrosas y cristales aciculados en las ca- 
vidades de rocas volcánicas de la Provincia de Catamarca. 

Datos especiales sobre su yacimiento y las localidades me faltan to- 
davía. 



88 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGEKTINA 

95. — CORDIERITA. 

Mg^ (Al, Fe)-^ Si« O'' = j 



R^ Si 0^ 
R2 Si 0^ 



(Dicroita) 



Fué encontrado por Stelzner (véase iS. Jahrh. f. Min, 1870, p. 63i) 
en el valle de Santa María, al Oeste de la Sierra del Aconquija, como 
mineral accesorio del gneis, en su hábito muy parecido á las varieda- 
des de la Sajonia (Alemania). Color blanco grisado, hasta azulado ; 
medio trasparente, muestra muy bien el triocroismo característico. 
Dureza zn 7, pes. esp. 260 ; fractura concoidea hasta desigual. Lustre 
entre de vidro y de grasa. Cristales imperfectos. 

96. — WOLASTONITA. 

Ca Si 0^ 

Es un mineral muy común en las calizas granudas del país. (Véase 
Stelzner, Tschermak, Mineral Mitth, 1873, p. 233). 

Se encuentra en masas hojosas hasta fibrosas, embutidas en la ca- 
liza ; en individuos cortos basilares, que penetran en todas direccio- 
nes á las zonas de esta roca ; también forma capas delgadas (de tes- 
tura fibrosa, paralela y radiosa) entre la caliza. El color es blanco 
de nieve á veces algo grisado ó amarillento, ; las variedades fibrosas 
muestran un lustre hermoso de seda. Francke {Slud. u. Cordilleren- 
gest, 1875, p. 5), estudió el mineral de Malagueño bajo el niicros- 
pio. Un crucero es perfecto según el ortopinacoide ; otro, menos 
perfecto, forma con el primero un ángulo de 94° Se observan muchas 
inclusiones miscroscópicas de líquidos, redondas y oblongas (con bur- 
bujas estables) ; hay también partículas de calcita. El mineral fresco 
es trasparente como cuarzo, y polariza con la intensidad del mismo. 

LOCALIDADES : Provincici de Córdoba. — En los mármoles de la Ca- 
lera, de Malagueño, Alta Gracia, Soconcho, Cóndores, las Lajas y 
otros puntos cerca de Achiras, etc. 

Provincia de Catamarca. — En las calizas de la Sierra de Aneaste 
y del Alto. 

Provincia de San Juan. — En la caliza granuda de la Huerta (por 
ejemplo cerca de la Barranca Colorada). 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚfiLICA ARGENTINA 89 

97. — AUGITA. 

( m (Mg Fe) Ca Si' O'' 

( n (Mg Fe) (Al, Fe)"^ Si 0« 

Sobre la constitución química de los augitas argentinas nos faltan 
todavía todos los datos. Ellas se hallan en diferentes rocas, sea como 
constituyentes esenciales, sea como accesorios. 

En la dolerita (que se halla por ejemplo cerca del Agua de Zorro, 
Provincia de Mendoza) forma la augita (junta con plagioclasa y oli- 
vina) masas cristalinas ó granos de color negro, que parecen en hojas 
delgadas de un color pardo rogizo. En los barallos la augita aparece 
en individuos microscópicos, verdes, hasta negras (Cordilleras de los 
Patos, cerros basálticos entre Kio 4° y Villa Mercedes). También 
aparece la augita en ciertas andesitas de las cordilleras, cerro del 
Morro (Provincia de San Luis), etc. En varias traquitas, por ejem- 
plo, de Pocho (Provincia de Córdoba), la augita es segregada en cris- 
tales pequeños. 

Tampoco falta el mineral en las calizas granudas del país, Stelzner 
menciona por ejemplo {Tschermak, Min. Mitth, 1873, p. 233): la au- 
gita de los mármoles de Córdoba, en que á veces se halla en granos, 
generalmente redondas, de color verde negrusco, acompañada de tita- 
nita y feldespato, de manera que el último representa el centro de 
circuios formados de la augita y la titanita. 

Sobre vetas se ha encontrado el mineral en Gualilan (Provincia de 
San Juan), de estructura rádio-fibrosa, de color pardo, acompañada 
de pirita de hierro, blenda y granate. 

98. — DIÁLAGA 

(Ca, Mg, Fe) Si O'' 

Este mineral compone con la plagioclasa y la olivina á los gabros, 
que se encuentran en varios lugares entre las rocas metamórficas del 
país. Su color es pardo hasta verde pardusco, no dicróico, el lustre 
metaloide, hasta de nácar ; los cruceros (según el ortopinacoide) per- 
fectos. Según el clinopinacoide los cruceros son imperfectos. Francke 
[Stud. II. Cordillerengest 1875, p. 36,) estudió las variedades del 
valle Fértil (Huerta, Provincia de San Juan) bnjo el microscopio. 



90 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Según él estas muestran fajas fibrosas, que se disuelven en renglo- 
nes paralelos de tablitas. En las márgenes ha principiado una tras- 
formacion en anñbol. 

renómenos parecidos se observan en los gabros de la Provincia 
de San Luis donde se hallan principalmente cerca de San Francisco 
(Majadas, Monigote, Vallecito, etc.) y de Nogoli. 

Si la diálaga está también representada en las rocas que forman el 
cerro de San Lorenzo, cerca de la Cañada de Alvarez (Provincia de 
Córdoba), no he averiguado todavía ; pero me parece probable. 

99. — ACTINOLITA 

(Mg, Ca, Te) Si 0^ 

Se halla en masa^ verde, á veces grisados, de una testura rádio- 
basilar, y en agregados de prismas (clinoprisma rómbico, con clino- 
pinacoide). 

LOCALIDADES : Proviiicia de Córdoba. — Entre el gneis y rocas an- 
fibólicas en diversos puntos de la Sierra. 

Provincia de San Luis. — Entre el esquisto talcoso (piedra de sapo), 
del Pancanta. 

Entre las rocas metainórficas del Pilón, Monigote, etc., cerca de 
San Francisco. 

Provincia de Catamarca. — Sierra del Ambatc. Fué también ob- 
servado por Schickendantz (véase Petermann. Geogr. Mitih. 1868, 
p. 145). ^ 

Luis Brackebuscii. 
(Continuará). 



MISCELÁNEA 



Decltaanciosa siBa^BBétiea ®Bi §aíi SísbSs. — Notre socio corres- 
ponsal, Sr. Avé-Lallemant, ha remitido á la Sociedad una comunicación sobre 
las determinaciones de la declinación, efectuadas por él en la Ciudad y en otras 
localidades de San Luis. 

El resumen de estas, junto con las determinaciones de latitud y longitud (estas 
últimas, solo aproximadas), es el siguiente : 

En Marzo de 187&: Declinación 13° 47' 28" E. 

En Diciembre de 1878 : 

San Luis : Lat. 33° 18' 31".— Long. 4" So^'Sa'.-Decl. magn. 13° 50' 19". 

31ercedes: Lat. 33° 41' 30".— Long. 4^ 21" 4'. —Declin. magn. 13° 35' 9". 

Desaguadero: Lat. 33° 25' 12".— Long. 4" 28™ 23^— Declin magn. 14° 3' 54". 

Caiaal ÍMíerocetiBiSico eín íPaBíauBsá. — En el número anterior di- 
jimos que la reunión del Congreso internacional de estadios para la apertura de 
un canal en Centro América, habla tenido lugar el 15 de mayo en el salón de la 
Sociedad de Geografía de Paris : tócanos ahora informar a nuestros lectores de las 
conclusiones á que se ha arribado en él 

Despues de desempeñar sus funciones las comisiones nombradas, el dia 29 le- 
yóse el informe general sobre el tipo de canal que la comisión técnica creia mas 
conveniente adoptar : en seguida se pusieron en discusión los diversos proyectos 
que habían sido presentados al estudio del congreso, sobre cuál seria el punto 
mas apropiado para la apertura del canal. Eliminados unos por sus autores y 
rechazados otros por la naturaleza de los trabajos que exijia su realización, adop- 
tóse por fin la siguiente resolución: que era deseable la apertura de un canal á 
nivel constante, y que este deberla abrirse entre el golfo de Simón y la bahia de 
Panamá. Es indudable que las opiniones, particularmente de los especialistas en 
este género de construcciones, han estado radicalmente divididas, pues alguno de 
ellos ba neutralizado, su voto fundándose en razones muy dignas de atención. 
Se ba dicho por ejemplo que la comisión comercial no habia procedido en sus 
cálculos con la seriedad que hubiera sido de desear, y que al presupuestar los 
gastos que exijian los trabajos de una obra semejante" ascendían proporcional- 
mente á una suma crecidísima. 

Entretanto el célebre Lesseps se ha puesto al frente de la empresa, y ha mani- 
festado en el seno de la Academia de Ciencias que se halla dispuesto á afrontar 
todas las responsabilidades para llevar á cabo esta obra realmente colosal. Des- 
pués de clausurar el Congreso, ha dicho, mi primer cuidado fué reunir el Comité 
de la Sociedad Civil que habia anticipado los fondos necesarios para verificar las 
expediciones de los Sres. Nyse y Reclus, cuya Sociedad obtuvo del Gobierno 
Colombiano la concesión de abrir un canal en el territorio de dicho Estado, y la 
donación de un área de terreno. Esa misma sociedad, añadió, habia celebrado ya 
un convenio con el ferro-carril de Panamá en su carácter de concesionario de una 
zo!)a territorial que cruzará el canal interoceánico. 

De todas las cuestiones económicas que interesan al Continente Americano, no 
hay ninguna que esté llamada á operar mayores alteraciones en el sistema econó- 
mico de las Repúblicas Americanas. La apertura de una vía marítima por el Its- 
mo de Panamá, reportarla grandes ventajas al comercio internacional, y propor- 



92 ANALES DK LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Clonaría á los Estados del Parifico ciertas ventajas y facilidades de que se ven 
privados en la actualidad. El Perú, por ejemplo, se acercaría al viejo Continente, 
y Chile que goza de los beneticios que le ocasiona la vía del Estrecho de Magalla- 
nes, vendría á quedar en las condiciones presentes de su rival, Como uno de 
nosotros se ocupara especialmente, en el número próximo de los Anales, de ha- 
cer una historia del canal proyectado y de analizar los resultados conseguidos 
para el conocimiento de la geografía de la región Central del Nuevo Mundo, nos 
limitimos ahora á enumerar los proyectos sometidos á la discusión del Congreso, 
reproduciendo casi al pié de la letra la esposicion publicada en The Nature. 

Eran estos siete, de los cuales seis atravesaban el territorio de los Estados- 
Unidos de Colombia, y uno el de la República de Nicaragua. 

1° Este trazado se estiende de la estremidad setentrional del golfo de Urabá 
hasta la bahía de Chiri-Chirí, en la costa del Pacífico. La distancia total entre 
ambos océanos es de 290 kilómetros, de los cuales 50 comprenderían el canal 
propiamente dicho, mientras que el resto lo compondría el curso del Atrato, del 
Napipi y del Doguado. Este trazado exije la remoción de 29.000,000 de metros 
cúbicos de tierra, y un embaucamiento de 3.000,000 : necesitaría 22 esclusas, y un 
túnel de seis kilómetros de largo. Para terminar la obra se emplearían nueve años. 

2" Este trazado atraviesa los Estados del Cauca y Panamá; parte del golfo de 
Urabá, como el anterior, y termina en el de San Miguel, tiene 235 kilómetros de 
largo, debiendo ser 128 de canal, y el resto utilizado por el curso del Atrato, 
Caquirí, Puquía y Cué. ó preferentemente el del Tíhulé. Paja y Tuyra. Requiere 
también 22 esclusas y un kilómetro de túnel, ó sin este una profunda escavacion. 
El material escavado'se calcula en 60 á 65 millones de metros cúbicos, y el em- 
bancamiento, etc., en 6 millones. La formación terciaria de este trazado ofrece 
rocas relativamente blandas; y está dotado, además, de excelentes puertos en 
ambas estremidades. El tiempo que debía emplearse en su construcción sería de 
12 años. 

3" El tercer trazado parte de Acanti, á la entrada del golfo de Urabá, termi- 
nando como el anterior en el golfo de San Miguel, utilizándole el curso del Tolo, 
Tiati, Tupisa, Chucunaque y Tuyra. Su estencion es de 125 millas, de las cuales 

74 solo de canal. Se necesita escavar 75 millones de metros cúbicos, no tendría 
esclusas, pero exije un túnel de 17 kilómetros. Tiempo que se emplearía en la 
obra, 12 años. 

4" Este trazado parte de la bahía de San Blas y termina en el golfo de Panamá, 
frente á la isla Chepillo ; tendría 53 kilómetros, de los cuales 42 de canal, siendo 
utílizables los rios Nercalegua, Mamoní y Rayano. El material escavado seria de 
34.000,000 de metí os cúbicos, no tendría esclusas, pero sí un timel de 16 kiló- 
metros. El tiempo empleado en la obra seria de 10 años. 

Los trazados 5° y 6" están comprendidos entre Colon-Aspinwall y Panamá. El 
primero de 75 kilómetros de largo, utilizándose el rio Chagres. El máximun de 
la escavacion se elevaría á 57 millones de metros cúbicos, con un embancamiento 
de 5 millones ; necesitaría 25 esclusas y ningún túnel, empleándose 6 años en su 
construcción. El otro trazado carecería de esclusas pero en cambio requerirá 6 
kilómetros de túnel y una escavacion de 47 millones de metros cúbicos. Tendría 

75 kilómetros de largo siendo utilizados los rios Chagres y Grande. En ambos se 
emplearían 6 años, y costarían una misma suma de dinero. 

El 7° y último trazado partiría de San Juan del Norte, en Nicaragua, y cruzando 
por el lago de este nombre terminaría en la bahía de Brito. El largo total seria 
de 292 kilómetros, 195 de canal y el resto utilizando el rio San Juan, el lago de 
Nicaragua, el rio Grande. La escavacion sería de 48 millones de metros cúbicos, 
5 millones y medio de embancamiento, y 21 esclusas, 

Como se vé, la conveniencia está en adoptar un trazado que requiera una esca- 
vacion relativamente mínima, y que el canal no necesite ni esclusas, ni túnel, si 
esto último fuese también posible; todo lo cual ha tenido en cuenta el Congreso 
al adoptar una resolución que aun no puede considerarse decisiva, á pesar de la 
sanción que ha obtenido. 

Las sumas que exijen dichos trazados para llevarse á cabo varían entre 475 
millones y mas de un millar de millón de francos, con un gasto anual de conser- 
vación de 4 á 15 millones. 



MISCELÁNEA 93 

Las dimensiones del canal deberán ser de 20 metros de anchura en el fondo, y 
26 en la parte superior con un ensanche de 3 metros. Este tiene por objeto dar 
mayor juego á los buques de gran porte, y para aumentar la sección de agua que 
debe tener cuando menos 2¿4 metros cuadrados. La profundidad del canal debe 
ser de 8 Vs metros. Las curvas propuestas, con un radio mínimo de 3000 metros, 
son menos pronunciadas que en el canal de Suez. Las estaciones (crossing stations) 
deben tener 40 metros de anchura en el fondo y un largo de 500 metros. Los 
túneles S Va metros de profundidad, una anchura de 20 metros en el fondo, pero 
solo 24 en la superficie, y la menor sección de agua 187 metros cuadrados Tales 
son las condiciones que debe llenar el canal marítimo interoceánico cuya reali- 
zación se reputa ya un hecho consumado. 

El mejor timbre de gloria de nuestra época, decía el intrépido capitán Wyse, 
consiste en la ejecución de jigantescas obras, que modifiquen la superficie del 
globo en provecho de sus habitantes; y debe sentirse orgullosa, sobre todo por 
la apertura de un canal interoceánico que ahorre millares de existencias y mi- 
llones de capital. La civilización gozará de los inmensos beneficios que reporte, 
bajo el punto de vista económico, con una obra de esta naturaleza, empresa 
colosal cuya pronta realización debe ser deseada por cualquiera que levante la 
mente á las altas contemplaciones de un porvenir alhagüeuo para el mundo de 
Colon y para todas las naciones de la tierra. 

Dominado por estas ideas un sabio geólogo francés, de cuyos estudios sobre el 
suelo centro americano nos hemos de servir en otra ocasión, decia hace poco, que 
una obra como esta debia costearse por las naciones interesadas en ella, para 
entregarla luego enteramente libre al servicio público mediante una tijera retri- 
bución destinada solamente á la conservación de la nueva vía marítima. 

Fósiles jurásicos ele la Cordillera Arg;enitiita. — Con este 
título ha publicado Gottsche la 2" entrega de la 2' parte ¡paleontológica) de sus 
Beitráge zur Geologie und Paláontologie der Argentinischen Republik, la cual ha 
sido analizada por VVaagen en la 4' entrega del Nenes Jahrbuch fur Mineralogie. 
Geologie und Paláontologie. Este último autor había dado una noticia de la P 
entrega, en que están descritos los fósiles silúricos y relíeos, en el mismo perió- 
dico, pág. 327, 1877. 

Todas estas memorias han sido publicadas con el fin de dar á conocer los nu- 
merosos fósiles recogidos por los ex-profesores de la Academia de Córdoba, 
Stelzner y Lorentz, en los viages que hicieron por el interior de la República; la 
presente trata esclusivamente de las especies jurásicas, entre las cuales hay algu- 
nas muy interesantes, y se encuentra anexa una enumeración de los trabajos que 
versan sobre este mismo punto, y que son poco conocidos. 

Se encuentra también reunido en la introducción todos los datos que se tienen 
hasta ahora sobre el terreno jurásico de la América del Sud. 

La importancia de la determinación de estos fósiles aumenta también por las 
dudas que se han tenido hasta hace poco sobre la existencia del terreno jurásico 
en este continente, hecho que había sido negado por Leopoldo de Buch y D'Or- 
higny, pero que posteriormente habia quedado sentado, primero por Bayle y 
Coquand y después por Burmeíster y Gíebel. Estos trabajos sobre las formas 
jurásicas, fueron aumentados mas tarde por un estudio de Hyatt sobre algunas 
especies de Cefalópodos de la Cordillera, que hicieron atribuir los terrenos en que 
se encontraban al liásico inferior, medio y superior. 

En la memoria referida, Gottsche ha tratado sucesivamente de las faunas jurá- 
sicas de los diferentes puntos en que Stelzner coleccionó los ejemplares, y cada 
capítulo de aquella corresponde á una localidad. El primer capítulo describe los 
siguientes fósiles del Espinazito. 

Belemnites sp. indet. 
I Lytoc. Endcsianum Orb. 

» Francisci Opp. var. posterum Gottsche. 
Phylloc. neogaeum Gottsche. 

» sp. 
Ilarpoceras Zitleli Gottsche. 

» proximum Gott.sche. 



94 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Harpoceras Andium Gottscíie. 
» aíT. So\ferbyi Mill. 

» aff. variabile Okb. 

» Slelzneri Gottsche. 

Stephanoc. singulare Gottsche. 
» multiforme Gottsche. 

» Giebeli Gottsche. 

» submicrostoma Gottsche. 

» Sauzei Orb. 

Cosmocer. Regleyi Thioll. 
Liraoc. Antipodum Gottsche. 

■^> sp. 
Nautilus sp. 

Nerinea Slelzneri Gottsche. 
Cerithium sp. 

Gryphaea cf. santiaguensis Huppé. 
Placunopsis sp. 
Pectén pumilus Luck. 
» laminatus Sory. 
» sp. 
» sp. 
Hinnites sp. 

Lima cf. diiplicata Sow. 
Ctenostreon pectiniforme Schl. 
Pseudomonotis substriata Ziet. 
» Münsteri Ba. 

» cosíala Sow. 

Modiola imbricala Sow. 
Cumllaea sparsicosta Gottsche. 
Leda striatissima Gottsche. 
Trigonia Slelzneri Gottsche. 
» Lycelli Gottsche. 
» praelonga Gottsche. 
» rectangularis Gottsche. 
» sígnala Ag. 
Lucina plana Ziet. 
» laevis Gottsche. 
» inhunescens Gottsche. 
» Golialh Gottsche. 
■» dosiniaeformis Gottsche. 
Astarle Andium Gottsche. 
» cf. gregaria Phill. 
» clandestina Gottsche. 
» excadala Sow. 
Isocardia cordata Buckm. 
Opsis exótica Gottsche. 
¿Venus peregrina Gottsche. 
Pleuromya jurassi Ag. 
Gresslya cf. peregrina Phill. 
Pholadomya fidicula Sow. 

» abbreviala Huppé. 

Terebrat. perovalis Sow. 
Rhynch. Andium Gottsche. 
» aenigma Orb. 
Entre estas especies, hay 25 características de la localidad. 10 que han sido 
encontradas ya en otros lugares de los Andes y 18 que son idénticas con especies 

europeas. 

De estas últimas, 11 pertenecen al terreno infra-oolitico de Europa ; encon- 
trándose también 29 especies análogas, aunque no idénticas á estas. Según lo 
observado por Stelzner, no es posible determinar por medio de los losiles los 



MISCELÁNEA 95 

diferentes horizontes geológicos en el Espinazilo y solo ayudan para esto los 
caracteres petrográficos. Se distinguen así tres horizontes : el primero está for- 
mado por un calcáreo granuloso gris azulado, en el que aparecen los restos de espe- 
cies de Harpoceras, Lytoceras, Phylloceras y la Cosmoceras Regleyi ; el segundo 
es de la misma roca, aunque mas oscura, y es abundante en especies de Stepha- 
noceras; el tercero, finalmente, está formado de un calcáreo rojo de grano fino, en 
el cual hay Simoceras antipodiuw, Gryphaea santiaguensis y Pholadomya fidi- 
cula. Según estos datos, resulta que las capas siguen en el Espinazito el mismo 
orden que en Europa, y que el primer horizonte representa el infra-oolítico; 
mientras el último representa una capa del sistema de Relloway. Se observa tam- 
bién que las especies Pscudoinonotis costata yModiola imbricata, están en una roca 
diferente de todas las demás. 

La segunda localidad de la que describe Gottches los fósiles es del Puente del 
Inca. En este punto se encuentran la Griphaea cf. calceola Quenst. y un Pectén; 
pero no es pasible establecer con seguridad la correspondencia de estos fósiles 
con el terreno jurásico. 

También dá Gottsche la determinación de algunos fósiles de Caracoles (Bolivia), 
que hacen referir el terreno al jurásico, pudiéndose determinar algunos horizontes. 

Termina Gottsche su trabajo considerando la extensión del terreno jurásico en 
la Cordillera sud-americana. Limitado al E. por la cumbre, se estiende aquel 
desde los 5°50' lat. hasta los 37° lat. S. , El lias inferior se ha observado solo 
en Chacapoyas, mientras el medio, caracterizado por el Pectén alatus se encuen- 
tra distriijuido en el Perú, Bolivia y Chile ; el lias superior se ha observado con 
seguridad porBurmeistery Giebel en Juntas (Chile) (1). Las especies de este último 
punto han sido revisadas por Gottsche corrigiendo algunas determinaciones de 
Bayle y Coquand. Las capas infra-ooliticas, lo mismo que las de Kelloway, pue- 
den constatarse en varios puntos, de Oxford solo en Caracoles ; pero no se ha 
notado hasta ahora la presencia de las capas de Káimmeridge. 

La memoria de Gottsche trae además dos láminas: una con los Ammonites 
jurásicos sud-americanos y otra que indica las localidades en que se han obser- 
vado los fósiles jurásicos. 

Este estudio viene, pues, á aumentar considerablemente los conocimientos que 
se tenian sobre los fósiles secundarios de Sud-América y trae la importante com- 
probación de la concordancia entre la división del jurásico europeo y la del sud- 
americano; hecho que bastaría para darle una posición muy elevada entre los 
trabajos paleontológicos contemporáneos. 

Fésiiles tei*eSai*&os «le «CJiile. —El Dr. Philippi, Director del Mu- 
seo de Santiago, ha publicado últimamente un estudio sobre los fósiles chilenos 
que pueden considerarse como un complemento de la Memoria de Rémond de 
Corbineau, publicada en el tomo 19" de los Anales de la Universidad de Chile y 
en la cual se hallan reasumidos todos los trabajos sobre la paleontología chilena. 

Las conclusiones á que llega son las siguientes : 

1° De los 81 géneros de fósiles que ha estudiado, solo 3 darian lugar á dudas 
sobre su clasificación entre el terciario: Baculites, Cinulia y Trigoaia; pero 
todos los demás son terciarios muy caracterizados. 

2° El Dr. Philippi establece que el clima del mar terciario en que vivian estos 
fósiles no ha debido ser muy diferente del actual, por la falta de corales y de 
géneros de Moluscos de mares tropicales. 

3° La fauna terciaria chilena muestra alguna analogía con la fauna actual del 
Mediterráneo. 

4" Segnn lo establecido ya por D'Orbigny, el terciario chileno debe caracteri 
zarse como eoceno por la pequeña cantidad de especies fósiles que se conservan 
vivientes en la actualidad. 

5° En ese periodo eoceno la fauna patagónica y chilena eran idénticas, como 

(1) Véase : Ensayo sobre las petrificaciones de Juntas, Halle 1861. Voyage 
au déscrt d'Atacama, R. A. Philippi, Halle 1860. Report on the Geology of S.- 
America Forbes, Proc, of the géol. Soc, vol. 17. N° 21, 1861. 



96 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

lo había ya enunciado Darwín, debiéndose notar que en la actualidad, puede 
decirse, que no hay una especie común á las costas oriental y occidental de la 
América del Sud. 

El ]TIicro4eléfoMO. — En el número 491 de La Nature se encuentran algu- 
nas noticias, acompañadas de un diseño, del microteléfono de Julián Ochovoivicz, 
de la universidad de Lemberg, en Austria-Hungría. 

El principio en que se funda este aparato es una combinación de los ya cono- 
cidos de Bell y Hughes. Se sabe que por el primero se modifica el estado magné- 
tico de una barra variando la distancia á que se encuentra de una lámina vibrante, 
y por el segundo las variaciones en la intensidad de la corriente eléctrica se pro- 
ducen por la variación en conductibilidad que sufre un cuerpo pulverulento cuan 
do varía la presión. El microteléfono posee además una membrana de cautchuc 
con aire comprimido y lo que aumenta la intensidad del sonido, sufriendo tam- 
bién este gas la acción del paso de la corriente, como en el micrófono parlante 
de Hughes y Blyth. 

Alturas en los Andes. — Según lo hacía notar Maunoir, secretario 
de la Sociedad Geográfica de París, se observa mucha disconformidad entre las 
alturas determinadas por diferentes observadores, debidas en la mayor parte de 
los casos á la diversidad de los métodos trigonométrico y barométrico. En el 
primero la irregularidad de la refracción atmosférica y en el segundo la distribu- 
ción desigual de la temperatura y estado higrométrico del aire, son las causas 
principales é inevitables de error. 

En una carta de Pissis, el distinguido ingeniero autor de la carta topográfica de 
Chile, dirijida á la Sociedad Geográfica de Paris, ha discutido algunas determi- 
naciones de alturas hechas por Fitz-Roy, Pentland y otros, y las ha comparado 
con las practicadas por él con motivo del levantamiento de aquella carta. La al- 
tura del Aconcagua determinada por los métodos trigonométricos mas exactos, ha 
sido encontrada igual á 6834,7 metros con un error probable de 14,7, difiriendo 
esta determinación en mas de 500 metros con la de Pentland. 

Estudios Biiicrospópácos de los bacterios.— En los Beitráge 
für Bilogie der Pflanzen ha publicado el Doctor Koch, un estudio sobre estos 
])rotistas, que ha sido reproducido en la Revue International de^ Sciences en el que 
indica un procedimiento fácil para su examen microscópico, y cuya importancia 
se comprenderá dadas las innumerables aplicaciones que tiene en la medicina y 
en la industria, y aún en los problemas mas recónditos de la filosofia natural. 

La principal dificultad que se habrá tocado hasta ahora en su estudio, consistía 
en los movimientos que presentaban en el miscroscópico, que in)pedian ei dibu- 
jarlos, y aún examinarlos cim detención, Además de esto los procedimientos de 
conservación eran imperfectos, y la comparación, pof lo tanto, muy defectuosa. 

El procedimiento de Koch consiste esencialmente en lo siguiente : se coloca 
sobre un cubre-objeto una gota de líquido conteniendo bacterios, y se estiende 
en una capa tan delgada como sea posible, luego se l,e hace secar defendiéndolos 
del polvo por medio de una campana de cristal. Los* bacterios conservan de ese 
modo sus formas, quedando adheridas al cubre-objeto por una capa mucilaginosa 
que los rodea. 

Se emplea en seguida una solución de acetato de potasio para hacer dilatar 
algunas partes contraídas en la desecación, sin que los bacterios se desprendan 
del vidrio. Esta solución puede servir también para la conservación de ellos por 
mas de un año, pero se tornan por lo común muy pálidos, siendo necesario colo- 
rearlos. Los mejores resultados los obtuvo Koch empleando el azul violeta de 
anilina. Se lavan nuevamente con una solución de acetato de potasio, pudiendo 
hacerse la preparación definitiva en esta solución, ó bien en el bálsamo de Ca- 
nalla 

Koch ha empleado, además, para el dibujo de estas preparaciones los métodos 
fotográficos, que á una mayor sensibilidad reúnen la preciosa condición de no 
fatigar al operador. 

C. L. Fregeiro y E. Aguirre. 



ASAMBLEA DEL 1° DE AGOSTO DE 1879. 



♦ 



Presidente 

A rata. 

Aguirre. 

Amoretti. 

Aberg. 

Balbin. 

Berg. 

Buschiasso. 

Burgos. 

Castex. 

Cagnoni, A. N. 

Clérice. 

Cagnoni, T. M. 

Carreras. 

Dawneg. 

Gómez Molina. 

Glade. 

Huergo, A. 

Lagos, J. M. 

Mayer. 

Mallo. 

Pico, P. 

Rojas, F. 

Rosetti. 

Sousa. 

Santillan. 

Stegman. 

Sienra Carranza. 

Silva. 

VigUone. 

Vidala. 

Villanueva. 

White. 

[seis oyentes) 

miembros no 



(9* SESIÓN ordinaria) 

Presidencia del señor Huergo. 

Abierta la sesión á la 8 y 30 p. m. con asistencia 
de los señores socios al margen anotados, se leyó y 
aprobó el acta de la sesión anterior (15 de Julio). 

Se dio cuenta de las resoluciones de la Junta Di- 
rectiva durante la última quincena. 

Se dio lectura de un telegrama del socio doctor 
Don Benjamín Gould, residente en Córdoba, felici- 
tando al señor Presidente por los progresos rápidos 
Lechos por la sociedad y por su próspero estado 
actual. 

Se dio cuenta de haberse recibido en donación la 
Memoria de las oficinas del Departamento de Ha- 
cienda de esta Provincia, correspondiente á 1878. 

En seguida se entró á la orden del dia, cuya pri- 
mera parte la formaba el nombramiento de cinco 
miembros de la Junta Directiva, con alTegio á lo 
dispuesto por el Reglamento. 

El señor Presidente nombró á los señores Gui- 
llermo Villanueva y Ángel Silva para practicar el 
escrutinio de la elección. 

Los cargos áproverse eran el de Presidente, Vice- 
presidente 1°, Vice-Presidente 2", Secretario y Te- 
sorero, que con los cinco Vocales que lo son los 
salientes forman el total de los señores de la Junta 



Directiva. 

Praticada la votación para Presidente, el escrutinio dio el siguiente 
resultado : 



Por el Doctor señor Don Guillermo Rawson. 
» Ingeniero » » 
» Doctor » » Pedro Mallo 



Augusto Ringuelet... 



23 votos. 

7 » 
1 )) 
7 



98 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

El señor Presidente proclamó en consecuencia, electo Presidente 
de la Sociedad para el ejercicio del 8" año, al socio doctor Don Gui- 
llermo Rawson. 

Praticada la votación para Vice-Presidente 1°, el escrutinio dio el 
siguiente resultado : 

Por el Ingeniero señor Don Valentín Balbin 19 votos. 

_, » Doctor » » Pedro N. Arata 7 » 

» » y> José M. Lagos. 1 » 

» Ingeniero í » Félix Rojas 1 » 

» » » » Augusto Ringuelet . . 2 » 

» » » » Guillermo Moores ... 1 » 

El señor Presidente proclamó electo Vice-Presidente 1", al Inge- 
niero señor Don Valentín Balbin. 

Practicada la votación para Vice-Presidente 2", el escrutinio dio el 
siguiente resultado : 



'&" 



Por el Doctor señor Don Pedro N. Arata 13 votos. 

» . Doctor » » Estanislao S. Zeballos 6 » 

» Arquitecto » » Enrique Aberg 3 » 

» Profesor » » Juan J. J. Kyle 3 » 

» Ingeniero » » Guillermo White 1 ■» 

» Arquitecto » » Alfredo Huergo 1 » 

D Ingeniero » » Carlos Stegman 1 » 

» Ingeniero » » Carlos Dawney 1 » 

» Doctor » » Carlos Berg 1 •» 

En este escrutinio aparecen solo treinta votantes por haberse reti- 
rado de la sala el socio señor San tillan. 

El señor Presidente proclamó Vice-Presidente 2" al señor Don 
Pedro N. Arata. 

Practicada la votación para Secretario el escrutinio dio el siguiente 
resultado : 

Por el Ingeniero señor Don Eduardo Aguirre 18 votos. 

» » » » Rómulo Ayerza 5 » 

» Doctor » » Estanislao S. Zeballos 4 « 

» Ingeniero » » Eduardo E. Clérice.. 1 » 

» » » Gómez Molina 1 » 

» ' » » Antonio Barbosa 1 » 

El señor Presidente proclamó Secretario al Ingeniero señor Don 
Eduardo Aguirre. 



»' 



Practicada la votación para Tesorero, el escrutinio dio el siguiente 
resultado : 



ASAMBLEA DEL 1" DE AGOSTO DE 1879 99 

Por el Ingeniero señor Don Luis Viglione 28 votos. 

» Arquitecto » » Enrique Aberg. 1 » 



» 



Ingeniero » » Juan M. Cagnoni 1 » 

Ingeniero » » Guillermo Wliite 1 » 



En este escrutinio aparecen treinta y un votantes, por haber en- 
trado á sesión el señor Carreras. 

El señor Presidente proclamo Tesorero al Ingeniero señor Don 
Luis A. Viglione, quien habiendo aceptado el cargo dejaba vacante el 
de Vocal. 

Se procedió en consecuencia á la elección de un Vocal, dando el 
escrutinio el siauiente resultado: 



'£5* 



Por el Arquitecto señor Don Juan A. Buschiasso. 12 votos. 

» Arquitecto » » Guillermo Moores 12 » 

D Ingeniero » » Carlos Stegman 2 i> 

» Arquitecto » » Juan M. Burgos 1 » 

» Ingeniero » » Juan M. Cagnoni 1 » 

» Arquitecto » » Enrique Aberg 1 » 

)) Ingeniero » » Guillermo White 1 » 

» Ingeniero » » Guillermo Villanueva. 1 » 

Habiendo obtenido igual número de votos los dos primeros seño- 
res se procedió á una nueva elección entre estos dos candidatos, que 
dio el siguiente resultado : 



■^t)' 



Por el señor Don Juan A. Buschiaso 19 votos. 

Por el señor Don Guillermo Moores 7 » 

y dos por otros señores que no se tomaron en cuenta por no permi- 
tirlo el orden á que se habia sujetado la votación. 

Este escrutinio solo dio 28 votantes por haberse retirado tres se- 
ñores de la sala. 

El señor Presidente proclamó Vocal al señor Don Juan A. Bus- 
chiasso. 

En consecuencia la Junta Directiva para el 8" año social, que ter- 
mina el 31 de Julio de 1880; quedó constituida de la siguiente ma- 
nera : 

Presidente : 

Doctor Don Guillermo Rawson. 

Vice- Presidente i° : 
Ingeniero señor Don Valentín Balbin 

Vice-Presiden z" : 
Doctor Don Pedro N. Arata. 



400 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Secretario : 
Ingeniero señor Don Eduardo Aguirre. 

Tesorero : 
Ingeniero señor Don Luis A. Viglione. 

Vocales : 

Señores : Don Luis A. Huergo ; Don Pedro Pico ; Don Félix 
Araoretti ; Don Ángel Silva y Don Juan A. BuscMasso. 

Acto continuo y no hallándose presente el Presidente electo, el 
Presidente saliente invitó al Vice-Presidente 1" á presidir la Asam- 
blea, y al Secretario electo ocupar su puesto, continuando la sesión 
bajo la presidencia del señor Balbin. 

Luis A. Huergo. 

Pesidente. 
Félix Aniorettt. 
Secretario. 



- nit g »>.r -i .Aá^i-. 



ALCO REFERENTE AL MllCIPlO DE BUENOS AIRES 



(Sesión del /" de Agosto de 1879) 



Señor Presidente : 
Señores Socios : 

Al levantar mi voz en este recinto, me anima la idea de que si ella 
no es armoniosa en sones de creación, por lo menos lo sea en consi- 
deraciones y datos que por algún otro socio dotado de mas inspiración 
pueda utilizarles, concibiendo algún pensamiento de fácil aplicación 
que dé por resultado evitar los defectos que haré notar encuentro en 
los afirmados de que voy á tratar y la perfección de un proyecto de 
construcciones, así como los medios para llevar á efecto la termina- 
ción de las obras del alcantarillado general. 



El lamentable estado en que se encuentra por lo general el afir- 
mado de nuestro municipio, debe preocuparnos sobre manera, si con- 
sideramos el alto puesto que entre las naciones civilizadas ocupa la 
Ciudad de Buenos Aires. Y no es por cierto, en una ciudad como es- 
ta que debe tenerse tan mala clase de afirmado. A ella afluyen ilus- 
traciones en los distintos ramos del saber humano, que se conduelen 
casi tanto como nosotros mismos al contemplar el estado en general 
de estas calles. 

No hay nadie que no reconozca la necesidad de inmediata repa- 
ración de todo el empedrado ordinario ; la Municipalidad lo reconoce 
también y actualmente, en cuanto sus recursos se lo permiten, pone los 
medios para su mejoramiento. 

Dos cuadrillas de veinticinco hombres cada una, distribuidos con- 
venientemente, se hallan desde el mes de Enero empleados en el 
arreglo délos empedrados, habiéndose invertido desde esa fecha unas 
mil setecientas toneladas de piedra, de las cuales cuatrocientas se 
han destinado al macadam del Paseo de Julio. 

A la vez la misma Municipalidad ha sacado á licitación en estos 



102 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Últimos dias, segiin resulta de los avisos publicados en los periódicos, 
la compostura de muchas calles, con el fin probable de que á la bre- 
vedad posible desaparezca el estado lamentable de las mismas^ y po- 
der hacer un cálculo sobre la conveniencia ó inconveniencia que 
habrá en realizar las reparaciones de esta especie por licitación ó 
por administración ; idea plausible en vista del doble espíritu que 
la guia. 

Año ha habido en que el entretenimiento de los empedrados ha si- 
do insignificantísimo con relación al inmenso número de metros cua- 
drados que de ellos tenemos, trayendo esta intermitencia de conser- 
vación como resultado, el que hoy se necesite una suma considerable 
de pesos para su arreglo. 

Hay que tener en cuenta asimismo el desarrollo material que cada 
año esperimenta el municipio y que ese aumento no le dá á la Muni- 
cipalidad una entrada equivalente á los gastos que ese mismo desar- 
rollo le demanda. 

Aumentándose el número de calles empedradas y siendo siempre 
los recursos con que cuenta la Administración Municipal casi iguales 
á los de años anteriores, no es posible hacer los gastos que demandan 
las reparaciones de los afirmados, sin comprometer mas de lo que 
está el exhausto tesoro municipal, que cuenta en estos momentos 
con una deuda de treinta y tantos millones de pesos y la que es muy 
posible tenga por base la supresión, desde el año 1870, de la renta 
de cinco millones y medio de pesos anuales que le proporcionaba la 
lotería. 

II 

De lo espuesto parece desprenderse que la falta de oportunidad en 
atender á la conservación de los empedrados es la causa única que 
motiva su pésimo estado; pero no es así. 

Su defectuosa construcción, sus defectuosos niveles, la clase de su 
piedra, las constantes aperturas que se hacen en ellos para la repa- 
ración y colocación de cañerías de aguas corrientes y de gas, la con- 
tinua cantidad de aguas que corren por su superficie, las enormes 
cargas de los carros de tráfico y las condiciones mismas del suelo, 
son otras tantas causas que cooperan á su destrucción. 

Su construcción se separa un tanto de las reglas que se observan 
por lo general para estos trabajos. 

Sus niveles han estado y están hasta hoy dia, sujetos al capricho 
de las personas encargadas por la Municipalidad de darlos, y á la 
necesidad absoluta que ha habido en muchos casos de unir puntos 
imposibles de alterar, y todo ello debido á no existir un plano gene- 
ral de niveles del municipio, sin embargo de que en la Municipalidad 
debe existir desde el año 1871 una propuesta para la nivelación ge- 



ALGO REFERENTE AL MUNICIPIO DE BUENOS AIRES 403 

neral, que no ha sido considerada, debido no debemos dudarlo, al 
temor que hay de hacer gastos extraordinarios que comprometan 
mas su precario caudal. Este trabajo se calculó en novecientos mil 
pesos moneda corriente. 

Los niveles, señor Presidente, influyen poderosamente ya en bien 
ya en mal de un afirmado, pues todos sabemos que las corrientes 
longitudinales de fuertes pendientes descaman el firme por medio del 
arrastre del recebo; que las filtraciones se producen por los intersticios 
que quedan entre las piedras y que las aguas al pasar á la caja blan- 
dean el terreno, dando lugar á que se deprima el firme y por resul- 
tado destrucciones de consideración. Si la razante tiende á la horizon- 
tal, su deterioro es como el de pendiente considerable ; pero en sentido 
distinto, pues que este es debido al arrastre y en aquel á que el agua 
filtrada reboza sobre el empedrado. 

Pendientes de una y otra clase de las indicadas, abundan en nues- 
tras calles y nos demuestran una vez mas la verdad de lo que nos 
dicen los autores sobre el particular. 

La piedra por su distinta dureza influye, aunque no en tan alto 
grado como los malos niveles, al deterioro. 

Los granitos que son los usados hasta hoy en los empedrados de 
las calles del municipio, son estraidos de las islas de Martin García, 
Sola, Dos Hermanas y de canteras de Montevideo. 

Los de la primera isla son mucho mas deleznables que los de los 
otros puntos indicados, según lo he podido observar en los empedra- 
dos que se han venido construyendo en Buenos Aires, y por eso con- 
sidero que la piedra de Martin García es menos ventajosa que la de 
los otros puntos indicados, para esta aplicación. 

Las últimas y en particular las de las islas Sola y Dos Hermanas, 
situadas en el rio Uruguay, presentan según los resultados obtenidos 
mas condiciones para los firmes ; sus durezas no son excesivas, son 
algo elásticas y menos vidriosas que las de Martin García, cualidades 
todas ellas que me hacen aceptarlas con preferencia, pues opino en 
cuanto á la dureza con el Sr. York, ingeniero del distrito de James 
en Londres que dice al respecto : «El granito de la isla de Guernes- 
sey, en la Mancha, próxima á la costa de Francia es muy duro, pero 
usándosele se pulimenta y se hace mas resbaladizo». 

Por estas mismas causas, en España, que podemos decir es una de 
las naciones mas ricas en piedras granítica, no se hace uso tampoco 
de los mas duros. 

Las irenitas y pórfidos, por ejemplo, que pertenecen como los gra- 
nitos á las rocas eruptivas y cuyas durezas son mayores que la de 
los últimos, no son aplicables para firmes, como tampoco lo son los 
basaltos que con facilidad se ponen muy resbaladizos. 

En los empedrados ordinarios de Buenos Aires, se han empleado 



104 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

en una misma cuadra piedras de las tres islas nombradas y como sus 
durezas son distintas los deterioros no han sido iguales y la imperfec- 
ción se ha hecho sensible. 

Las aperturas que hacen las empresas nombradas, son mas perju- 
diciales que la diferencia de resistencia de las piedras. No he visto 
caso alguno en que se hayan hecho esas aperturas que al cerrarlas 
no haya sobrado un volumen de tierra mucho mayor que el equiva- 
lente de la cañería puesta; pero ni puéstose la cantidad de piedra que 
antes cubria esa superficie. Quedando esas partes mas débiles las de- 
presiones se han producido y como consecuencia los baches. 

La continua cantidad de aguas que sale de las casas y corren por 
los afirmados, tienen constantemente blando el lecho, lo que produce 
una corriente constante en la caja y por consecuencia que las piedras 
se aflojan, ó saltan ó se entierran. 

En cuanto á los carros, del dominio público es el estrago que cau- 
san á los afirmados y consideraria conveniente, ademas de la disposi- 
ción Municipal que dispone sean ellos montados sobre elásticos, se 
ordenara una resistencia máxima á sus ejes, y esto aun cuando algún 
dia llegásemos á tener nuestros empedrados sin baches de las mag- 
nitudes de los actuales, pues con estos imposible considero tal acuer- 
do, por cuanto, para mi por lo menos, no me seria fácil calcular el 
efecto de un barquinazo producido por tal motivo, para tenerlo en 
cuenta en el cálculo. 

El suelo mismo de esta ciudad influye poderosamente en el dete- 
rioro de que nos ocupamos. Ademas de no haber sido, en la inmensa 
mayoría de los casos, bien preparada la caja para recibir los empe- 
drados, existe un gran número de calles rellenadas con basuras ; 
otras que para su mas inmediato terraplén, han recibido cantidades 
de troncos y ramas deombues, pitas y yerbas distintas y sobre todos 
estos malos elementos, se han construido empedrados. El tiempo ha 
venido descomponiendo esos rellenos y por tanto el volumen de ellos 
ha disminuido y las grandes depresiones no se han hecho esperar. 

En las calles rellenadas con basuras hace mas de veinte años, la 
descomposición según he observado, viene aun verificándose y ha 
habido necesidad de suspender algunos trabajos que se hacian en el 
estío, porque los desprendimientos de gaces en esa época del año han 
sido considerados muy perjudiciales para la higiene. Como conse- 
cuencia de todo lo espuesto, considero que los empedrados ordinarios 
para que den un resultado medianamente satisfactorio, deberían cons- 
truirse por licitación y observando las siguientes condiciones : 

1* Niveles dados por la administración en armonía con un plan 
general de todo el Municipio. 
2* Preparación de la caja por medio de pizonado, sea por desmonte 



ALGO REFERENTE AL MUNICIPIO DE BUENOS AIRES 105 

Ó por terraplén; pero sugetando á este á que lo sea por capas de O"" 15 
á O"" 20 de espesor. 

3^ Qae sobre esta, la caja, se ponga como cimiento una capa de 
O ""20 á 0'°25 de arena del rio bien pizonada. 

4=* Que la dimensión general de las piedras sean de 0"'25 de pro- 
fundidad por una superficie de 0"i'^022 en cada una de las varas 
superior é inferior. 

5* Que se use como recebo la misma clase de arena indicada en la 
3* condición á medida que se vaya pizonando, y 

6^ Que en todos los intersticios se eche una lechada de mortero 
hidráulico después de lo cual se le cubrirá con arena y se le dejará 
por cuatro ó seis dias al abrigo del tránsito público. 

III 

Los empedrados de adoquines, salvo rarísimas escepciones, son he- 
chos todos por las empresas de tramways y adolecen como los empe- 
drados ordinarios de una buena construcción. Ellos sin embargo nos 
vienen á demostrar que los construidos con cimiento de escombros 
por la empresa del tramway de la « Ciudad de Buenos Aires » en 
primer término y los que tienen una capa de arena del rio, son las 
que han dado mejor resultado. 

Los mejores adoquines por el buen resultado que han dado son los 
hechos de piedra oriental y de estos los del Salto. Todos ellos carecen 
de una labra esmerada y de una medida uniforme. 

Los del Brasil que también se han empleado, pero en pequeña 
cantidad, tienen el defecto de ser mala la clase de piedra, y de no 
haberse tenido en cuenta según parece al extraer la piedra de la 
cantera los lechos de crucero. 

No conozco ningún adoquinado construido con piedra de Martin 
Garcia y por tanto nada puedo decir sobre su resultado práctico, si 
bien el mal resultado de esta piedra en los empedrados ordinarios, 
me inclina á considerar que ellos no satisfarían las condiciones 
deseables. 

Convendría por consiguiente que los adoquinados se sujetasen en 
sus construcciones, á lo siguiente: 

1" A que su cimiento del rio y de un espesor de O*" 20 descance 
sobre la caja preparada por un pizonado. 

2" Que los adoquines que se usen sean los hechos con piedra de la 
República Oriental, prefiriéndose los del Salto. 

3" Que se tomen sus juntas con mortero hidráulico, cubriéndole 
en seguida con arena y no darlos al servicio público hasta pasados 
cinco dias. Considero el mortero hidráulico como indispensable para 
los dos afirmados, por conocer el buen resultado que se ha obtenido 



106 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

en unas cuarenta varas cuadradas que se han construido en el Muni- 
cipio en empedrado ordinario y por creer con el señor ingeniero 
Hayucood á cargo de una sección de Londres, que este requisito es 
de alta importancia. 

Si el escombro abundase en cantidad bastante para poderlo usar 
como cimiento, debe este preferirse á la arena del rio. 

El sistema de adoquinado propuesto por el señor ingeniero Battman 
á la Comisión de Aguas Corrientes lo considero inaceptable por su 
precio y paréceme innecesaria la capa de O "'20 de hormigón que 
propone como cimiento de su sistema. 

Este consiste de la capa de hormigón ya dicha, sobre la cual vá 
otra de la arena oriental de 0™10 que es la que recibe el adoquín, 
adoquín por cierto que sugeta á dimensiones dadas y que exige buena 
labra. 

Considero innecesaria la capa de hormigón, porque además de la 
rigidez que ella daria al empedrado, soy de aquellos que opinan que 
no hay necesidad absoluta de la impermeabilidad de la caja y tam- 
bién porque muy difícil seria, que después de cortado ese hormigón 
por alguna de las empresas de gas para colocar ó reparar sus cañerías, 
pudiera hacerse otro que inmediatamente adquiriese la dureza del 
existente, y también porque este hormigón encarece el costo del 
empedrado que nos ocupa, hasta el punto de llegar á valer el metro 
cuadrado 240$, según resulta de las propuestas que para tales traba- 
jos obtuvo la Comisión de Aguas Corrientes por medio de la licitación. 

IV 

Tócame ahora llamar seriamente la atención de la Sociedad Cien- 
tífica Argentina sobre las condiciones actuales de nuestras viviendas 
que considero muy defectuosas á la vez que es asunto importante 
ocuparse de ellas. 

La redacción de un proyecto de edificación que venga á mejorar- 
las, tengo entendido ha sido encargada á varios miembros de nuestra 
sociedad y bueno seria que le dedicasen toda la atención que tan 
delicado asunto requiere. 

En el año 1872, el ingeniero municipal, sometió á la consideración 
de la Comisión de entonces, el siguiente proyecto de ordenanza que 
con su nota respectiva dicen asi: 

« Marzo 13 de 1872. — Señores de la Comisión Municipal: Conside- 
rando que la población de Buenos Aires, por su desarrollo material 
necesita reglas fijas á que deban sugetarse las construcciones y refor- 
mas de sus casas á la vez que poner estas arregladas á solidez, higie- 
ne y ornato, me permito presentar al juicio y buen criterio de la 
honorable Comisión, el adjunto proyecto de ordenanza que si bien no 



ALGO REFERENTE AL MUNICIPIO DE BUENOS AIRES 107 

satisface en un todo las exigencias municipales, tiende por lo menos 
á evitar en lo sucesivo abusos que puedan cometerse en perjuicio de 
las conveniencias generales de los habitantes del municipio. 

« El estudio que he podido hacer hasta la fecha del modo tan hete- 
reogéneo de edificar, visto en sus diferentes materiales, formas y 
caracteres, me han servido de base para el planteamiento de estos 
artículos. 

« Me anima á la vez el deseo de que la Municipalidad pueda sin 
grandes dispendios, obtener completo el catastro de la ciudad que 
tan necesario es para la buena administración de los intereses que 
tiene á su cargo. 



ORDENANZA PARA EDIFICACIÓN EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES 

«Art. 1° — Todos los edificios que se construyan, deberán sugetarse 
á las delincaciones acordadas, para lo cual los propietarios solicita- 
rán de la Municipalidad la demarcación de la línea de fachada, asi 
como las que les correspondan en el ancho y altura de vereda. 

«Art. 2" — A la anterior solicitud acompañarán dos planos de la 
fachada y planta, espresando los primeros la altura de los pisos que 
se trate de edificíar y los segundos el espesor de muros, los cuales 
no bajarán, en las casas de un piso, de ladrillo y medio de espesor en 
la fachada y uno en muros interiores : en los de dos pisos, los de fa- 
chada tendrán por lo menos dos ladrillos hasta la imposta del princi- 
pal y uno y medio los del segundo cuerpo, siendo los interiores de 
ladrillo y medio en el primer cuerpo y uno los del segundo. Esta 
proporción se adaptará á los edificios de mas pisos. 

« Art. 3° — La altura mínima que deberán tener los pisos bajos será 
de cinco varas de luz y en los demás pisos cuatro. 

a. Art. 4° — Los propietarios que quieran hacer reformas en sus fin- 
cas, deberán también pedir la competente licencia acompañando pla- 
nos de la parte que se vá á reformar y otros de la reforma. 

«Art. 50 — Un ejemplar de estos planos quedará en poder de la 
Municipalidad y el otro se devolverá al interesado después de haber 
informado el ingeniero de la corporación, ó su segundo en su defecto 
y ser aprobado por el Presidente. 

«Art. 6" — El Director de la obra es responsable de la falta que 
cometiere en el transcurso de ella según el plano aprobado. 

« Art. 7° — Ninguna casa que se construya en la ciudad será fabri- 
cada con barro. Compréndese en este artículo toda pared de cerra- 
miento. 

« Art. 8" — No se puede cargar sobre paredes de ladrillo que ante 
riormente estuviesen hechas en barro, sin previo reconocimiento del 
ingeniero Municipal. 



108 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

t Art. 10. — Ningún propietario podrá tener en sus patios jardín, 

ó cosa alguna que pueda perjudicar por causa de humedad las pare- 
des medianeras. 

Art. 11. — Quedan sin efecto todas las ordenanzas anteriores que 
se opongan á la presente.» — Sienra Carranza y>. 

Este proyecto por dictamen de 1° de Abril del mismo año, pasó á 
informe del Departamento Topográfico, el cual se espidió de la mane- 
ra siguiente: 

Sr. Presidente de la Municipalidad. 

El Departamento Topográfico ha leido el adjunto proyecto de re- 
glamento sobre construcciones de edificios, confeccionado por el Sr. 
Ingeniero Municipal y aplaudiendo la idea cuya realización llenará 
una de las necesidades sentidas hace mucho tiempo, se permite 
9 hacer las observaciones siguientes: al artículo 1° nada tiene que 

observar, esto siempre que la Municipalidad se disponga á intervenir 
directamente en las delineaciones y sin participación alguna de este 
Departamento en las mismas. 

Al 2" que encuentra muy conveniente la presentación de los planos 
que exije el Sr. Ingeniero, solamente cree que á mas del plano de la 
planta y del de la fachada, debe presentarse cuando menos un corte 
vertical ó mas si fuesen considerados necesarios por el mencionado 
ingeniero, porque en muchos edificios se encuentran no solamente 
malos materiales, sino también defectos graves de construcción que 
podrán ser prevenidos y rectificados antes de procederse á la obra. 

En cuanto al espesor de las paredes que establece el artículo se- 
gundo, cree este Departamento que para que no sea ilusorio, será 
necesario estipular dos dimensiones de ladrillos, ó bien el espesor de 
la pared en medida determinada y que sin perjuicio para la estabili- 
dad del edificio pueden admitirse bajo cierta limitación, tabiques de 
seis pulgadas ó sean O™ 15 de espesor y hasta de menor dimensión en 
el interior de los edificios. 

A los artículos 3°, 4°, 5° y 6" nada tiene que observar este Depar- 
tamento. 

Al artículo 7° que considera necesaria la especificación de las 
mezclas de cal y que considera algo gravosa y no de suma necesidad 
la estension de este artículo alas paredes de cerramiento. 

A los artículos 8", 9", 10 y 11 nada tiene que observar este Departa- 
mento, agregando que se ha limitado á hacer las observaciones, que 
ha considerado convenientes sobre los artículos del reglamento pro- 
puesto y que no cree « que la materia sobre que la Honorable Cor- 
ee poracion que V. preside ha consultado á este Departamento pueda 
« ser agitada en un simple informe sino que debe ser sometida á la 
tí discusión de una comisión de personas idóneas tanto en la parte 



ALGO REFERENTE AL MUNICIPIO DE BUENOS AIRES 109 

« técnica como en la legal, nombrada espresamente para el efecto. 
« Junio 4 de 1872. — Salas. — KJmr. — Fernandez. t> 

Este informe dio por resultado que la Sección municipal de Obras 
Públicas se espediese en el sentido indicado por el Departamento, 
esto es, proponiendo que se sometiera al estudio de una comisión que 
fuere compuesta del ingeniero municipal, de un arquitecto, de un 
médico y de un abogado. 

Este dictamen fué adoptado por la Comisión Municipal con fecha 
30 de Octubre del mismo año, después de lo cual parece se relegó al 
olvido. 

Algunas alteraciones y muchísimas ampliaciones serian necesarias 
para que este proyecto fuere hoy puesto en vigencia; pero como con- 
sidero se someterá á la consideración de la sociedad el que confeccio- 
nen los señores socios nombrados al efecto, dejaré para entonces las 
observaciones que el que acabo de leer me sugiere si es que en aquel 
fueran oportunas. 

Como las construcciones mas ó menos perfectas, influyen mas ó 
menos directamente en los estragos que un fuego puede hacer en 
ellas, y como no es posible construir todas las casas en las condicio- 
nes en que se encuentran construidos los depósitos de aduana conoci- 
dos por de Huergo, me permito hacer conocer el juicio que el capitán 
Shaw, gefe de la brigada de bomberos de Londres, ha formado según 
sus observaciones sobre los apoyos de madera de los edificios para 
los incendios. 

Hablando sobre un incendio que tuvo lugar en uno de los almace- 
nes de los diques de Londres, dice según lo publicado en el Times el 
año 1875, bajo la denominación «Protección contra incendios y ladro- 
nes», lo siguiente: 

« ... .El fuego empezó un poco antes de las 6 de la mañana, siendo 
las 11 de la misma cuando se consiguió apagarlo, habiendo salvado 
una gran parte del edificio y de su contenido. El almacén estaba 
construido con paredes de ladrillo, tenia pisos de tabla sostenidos por 
vigas de madera^ las cuales á su vez lo eran por postes de madera de 
12 pulgadas de grueso; y aunque hubo un serio daño ni una sola parte 
de ese gran enmaderado fué destruido. Después del incendio se me 
permitió remover uno de los postes, con una sección de las vigas y de- 
mas partes que la circundaban. Este mismo poste ha estado espuesto 
al fuego durante toda su duración como ya se ha dicho ó sea 4 Vi 
horas contadas desde el momento que le llegó el fuego y el tiempo en 
que empezó á enfriarse. 

« Como hablamos empleado gran cantidad de agua, y era probable 
que la madera estuviera algo saturada, yo la hice secar cuidadosa- 



lio ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mente por varios dias durante un fuerte fuego, hasta que quedó sin 
rastro de humedad. 

a Entonces la puse de punta en un patio abierto exactamente lo 
mismo que habia estado colocado en el almacén, con el pedestal el 
capitel y la viga sobre dicha ; le coloqué al rededor mas de una tone- 
lada de virutas, leña gruesa y fina y después de haber saturado todo 
el montón con petróleo, le prendí fuego. 

«Después de esta operación puse varios hombres á bombear petróleo 
sobre dicho montón hasta que se me concluyó la provisión. Al cabo 
de dos y media horas retiré el poste, viga y demás agregados y en 
pocos minutos después de haber sido retirados no ardieron mas. 

«Después serruché horizontalmente unos pocos pies de aquella parte 
que habia sufrido mas por las llamas y rajando el mismo pedazo lon- 
gitudinalmente con unas cuñas de acero, examiné el centro cuidado- 
samente y encontré que solo estaba perceptiblemente caliente al 
tacto, y nada mas, probando así que la fibra donde existe la fuerza 
no debe haber sido dañada de manera alguna. 

«Según esto, creo que un poste maciso hasta de madera bastante in- 
flamable está absoluta y perfectamente á prueba contra cualquier ca- 
lor que se le pueda aplicar y que no quemará sin la ayuda continua 
de un líquido altamente inflamable á mayor profundidad de dos pul- 
gadas de la superficie esterior, después de haber sufrido por siete ho- 
ras llamas de gran intensidad, encontrando su centro tan limpio y 
fresco como cuando recien se puso ». 

Según este resultado el hierro no es el material mas apropiado pa- 
ra evitar los serios desastres que por lo general ocasiona el fuego, 
pareciendo en cambio serlo las maderas y como estas las tenemos 
nosotros en mayor variedad y resistencia mayor que los europeos, 
me anima el deseo de que se hagan algunos ensayos parecidos ó 
iguales á los del capitán Shaw, viniendo, si ellos nos fueran favora- 
bles, á dar mas aplicación á la vez que mas preferencia á nuestros 
materiales. 



Aqui terminarla si no se me ocurriese la idea de hacer notar lo 
inconveniente que es, se esté aumentando con aguas corrientes el nú- 
mero de casas, no solamente de familias sino que también de estable- 
cimientos que por sus caracteres y condiciones gastan una cantidad 
bastante considerable de agua sin haber la necesaria para un servi- 
cio regular. 

Pero hay algo mas : dotar á una ciudad de aguas corrientes y no 
dotarla de los medios para que las servidas no queden depositadas 
en ellas, es algo indudablemente anormal, y mucho mas lo es el que 
estemos viviendo sobre focos de infección. 



ALGO REFERENTE AL MUNICIPIO DE BUENOS AIRES IH 

Casas hay que hasta bajo el piso de los dormitorios se han hecho 
depósitos para las materias fecales, debido á no tener ya sitio alguno, 
fuera de ellas, apropiado para esos depósitos. 

Cierto es también que la Municipalidad por medio de una orde- 
nanza ha venido á obligar á los propietarios á que hagan uso de los 
carros de sistema atmosférico ; pero no es menos cierto que esas or- 
denanzas son violadas, así como lo es el ser hoy utilizadas las cloa- 
cas por varios edificios para arrojar á ellas las materias fecales, sin 
embargo de no estar aptas aun para recibir esas materias. 

Para evitar estos inconvenientes considero que el sistema de alcan- 
tarillado ya empezado, debe según mi humilde entender, seguirse 
aunque cueste sacrificios, hasta su terminación, y poderse así bene- 
ficiar la higiene, pues es probado, según lo ha dicho el distinguido 
socio ingeniero, Sr. Balbin, en la publicación oficial que de sus ob- 
servaciones y estudios en Europa se hizo el año 1872, que : «La dismi- 
nución de mortalidad de niños ha sido muy considerable en las ciu- 
dades en que hay alcantarillado, y esto solo, considero bastante para 
inclinarnos á trabajar por su terminación, pues según estadísticas, 
difícil es encontrar una ciudad en que mueran mas niños que en 
Buenos Aires. > 

Sospecho que la mayoría, sino la totalidad de los señores socios, 
estarán animados de la misma idea, tanto mas cuanto que á estar á 
lo publicado por la C. de A. C. y á los informes de los Sres. Ingenie- 
ros Silveira é Higgins, pueden sin peligro alguno ir las materias 
fecales al rio, al otro lado de Quilmes. 

El proyecto puesto en práctica es notable según mi entender y su 
terminación vendría á demostrar en Europa, nuestro valer, nuestro 
amor al progreso y nuestro deseo de hacer cuanto humanamente se 
pueda en beneficio de nuestras buenas condiciones higiénicas, garan- 
tiéndonos y garantiendo en cuanto sea posible á todos los que á nues- 
tras playas vengan á acompañarnos en la labor de nuestro engran- 
decimiento. 

SiENRA Carranza. 



*-?V#"f • 



DISCURSO 



PRONUNCIADO 



POR EL D" D. GUILLERMO RAWSON 

EN LA SESIÓN PÚBLICA, CELEBRANDO EL 7» ANIVERSARIO DE LA SOCIEDAD 



Señores: 

En una mañana del mes de Enero de 1878, entré á visitar la Cate- 
dral de Pisa. De la bóveda del templo estaba suspendida la vieja 
lámpara de cobre cuyas oscilaciones habian sugerido a Galileo hace 
trescientos años, la teoría del isocronismo de las vibraciones del 
péndulo. 

Acerqueme á la lámpara ; es tendí mi brazo para alcanzarla ; la 
aparté ligeramente de su vertical, déjela caer en seguida y me alejé 
algunos pasos para contemplar desde allí con religioso recogimiento 
los movimientos oscilatorios de aquel mismo pedazo de cobre que lia- 
bia despertado tres siglos antes en el espíritu de Galileo su luminosa 
concepción. 

A pocos pasos de la Iglesia, se veia la famosa torre inclinada, desde 
la cual el íilósofo demostraba esperimentalmente la ley de la caida 
de los cuerpos, también subí á aquella torre y seguí con la vista el 
trayecto recorrido en aquellas esperiencias trascendentales. 

La imaginación me llevaba entonces mas adelante y parecíame 
ver á Galileo á los setenta años de edad, delante del tribunal de la 
inquisición en Roma, cubierto con el San Benito de los penitentes, 
postrado de rodillas y obligado á abjurar como un error herético el 
sistema de Copérnico que él habia adoptado, perfeccionado y difun- 
dido con brillo, enseñándolo con su palabra elocuente y sus escritos. 
Me parecía estar mirando aquel venerable anciano humillado, envi- 
lecido por sus jueces inicuos ; condenado á reclusión perpetua y á 
declarar herética la teoría de que la tierra gira al rededor del Sol. 
Me representaba finalmente aquel reo sublime alzándose en fin de su 
genufleccion, golpeando la tierra con su pié y pronunciando en voz 
baja aquellas palabras memorables que la tradición pone en sus 
labios .• E pur si muove. 



DISCURSO DEL D" D. GUILLERMO RAWSON 143 

La profunda emoción que estas escenas me produjeron vuelve 
á menudo á mi ánimo con el recuerdo de lo que he visto y de lo que 
he pensado ; de tal suerte que cuando la Sociedad Científica me ha 
honrado pidiéndome con reiteración que tome parte en esta fiesta 
destinada á celebrar el aniversario de su fundación, la memoria de 
aquellos hechos ha venido á decidir mi elección del asunto con que 
debo ocupar vuestra atención por breve tiempo. Las ciencias que 
cultiva la Sociedad, cuyo aniversario celebramos no me son familia- 
res, ni he podido prestarles por mas que las amo, la atención que 
deseara ; y hé ahí porque me siento vacilante al tratar la cuestión in- 
teresante del movimiento de las esferas en el espacio, sobre la cual 
he pensado mucho; aunque nunca he podido estudiarla técnicamente. 

Que la tierra es un planeta que gira como los otros al rededor del 
sol en una órbita y en un tiempo fijo, que rueda al rededor de su pro- 
pio eje, con una velocidad siempre idéntica, son nociones vulgariza- 
das ya desde el tiempo de Galileo. Pero las leyes fundamentales que 
presiden á estos diversos movimientos no tienen la misma notorie- 
dad: de manera que su estudio ó su análisis sumario puede despertar 
algún interés en los que me oyen. 

La rotación de la tierra sobre su eje en presencia de la luz del sol 
determina la sucesión de las horas del dia ; la evolución del globo al 
rededor de su centro planetario recorriendo en el curso de un año la 
elipses en uno de cuyos focos está colocado el sol; la inclinación de la 
eclíptica con relación al diámetro ecuatorial de la tierra son las cir- 
cunstancias que dan la medida del tiempo anual y determinan los 
climas y las estaciones sucesivas. Hay otro tercer movimiento en que 
la tierra toma parte como integrante del sistema planetario, que con- 
siste en la rápida traslación del sol con todos sus planetas al rededor 
de un centro probable en el espacio que parece situado en la conste- 
lación de Hércules, cuya duración no es ni será posible apreciar á 
causa de la inmensidad de las distancias y de la imperfección de 
nuestros medios de observación. 

La rotación de la tierra sobre su eje se verifica en veinte y cuatro 
horas ó poco menos, lo que da una velocidad de 15 millas por minu- 
to próximamente si se la estudia sobre la línea ecuatorial ; la evolu- 
ción del globo al rededor del sol se verifica en 3G5 dias y 6 horas con 
una rapidez equivalente á 20 millas por segundo. La traslación del 
sistema solar hacia su centro de gravitación se opera con una velo- 
cidad aproximativa de 5 millas por segundo. El globo terrestre ocupa 
pues, á cada instante, un sitio diverso en el espacio : repítense las 
horas en el dia, repítense los dias en el año, repítense los años en los 
siglos y en cada hora y en cada dia y en cada año la tierra como 
todos los planetas cambian de posición con prodigiosa celeridad, se 
mueven sin reposo con todos los materiales que contiene y buscan en 

8 



114 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

vano un instante de tregua á ese movimiento perpetuo que no se de- 
tendrá jamas porque él constituye una de las mas maravillosas ar- 
monías de la creación. 

Si esta es la ley de nuestro sistema planetario ; si hay en el espa- 
cio infinito millones de soles como el nuestro que se agitan con sus 
planetas á sus satélites obedeciendo á la misma ley imperecedera del 
movimiento, no es menos sublime el cuadro modesto en apariencia 
que se presenta á nuestro alrededor en la superficie y en las entrañas 
del globo que habitamos. 

También aquí es todo movimiento : la atmósfera, las aguas del 
océano, los volcanes que vomitan la lava, las atracciones molecula- 
res que constituyen los cuerpos en sus diversos estados, las cristali- 
zaciones minerales, las afinidades químicas, la materia orgánica, en 
fin, cuyos fenómenos variados y prodigiosos nos asombran cada dia, 
cuyas transformaciones espontáneas y sucesivas hacen la hermosura 
y los misterios de la tierra, ese mundo nuevo descubierto hace tan 
pocos años con el microscopio cuya última palabra está escrita muy 
lejos todavía de nuestros horizontes : todo esto señores, todo esto y 
mucho mas obedece á la misma ley del movimiento que los astros 
revelan en su brillante exhibición. Todo es movimiento en la natu- 
raleza, ni los cuerpos, ni las moléculas que los forman, ni los átomos 
sutiles é invisibles tienen reposo de un segundo. Las fuerzas inma- 
nentes de la materia, llámense gravedad, magnetismo, electricidad, 
calor ó luz ó mas propiamente una sola fuerza con todas estas diver- 
sas manifestaciones, y por el intermedip del éter cósmico, es la que 
produce esta perpetua actividad del universo que no tiene tregua ni 
reposo. 

Un ejemplo puede ilustrar esta demostración. El 28 de Julio de 
1880 se celebrará probablemente en este mismo teatro, el octavo ani- 
versario de la fundación de la Sociedad Científica. Supongo que la 
misma hermosa concurrencia que nos honra esta noche con su pre- 
sencia acuda á favorecernos de nuevo en ese dia. 

El sitio de la reunión será el mismo con la misma iluminación, con 
los mismos ormamentos, con el mismo personal, y las mismas seño- 
ras y señores ocuparán entonces los sitios en que ahora están senta- 
dos ó de pié. Nada habrá cambiado en 'esta hipótesis y nos halla- 
remos aquí congregados ]3ara una fiesta idéntica á la actual, después 
de haber acompañado ala tierra en su largo viaje de un año al rededor 
del sol con esa velocidad de 20 millas por segundo. 

Nada habrá cambiado en apariencia; pero todo, todo estará cam- 
biado en realidad. La luz que nos alumbra será producida por otras 
masas de gas, pues el que se consume en estos momentos es devora- 
do por la combustión para no presentarse de nuevo. El aire que res- 
piramos habrá sido renovado muchas veces en este recinto en el cur- 



DISCURSO DEL D"!" D. GUILLERMO RAWSON 115 

SO del año; y quién sabe de qué remotas regiones de la atmósfera 
vendrá el que respiraremos dentro de un año en este vasto salón y 
que trasmitirá con sus vibraciones las palabras que se pronuncian. 
Otros cambios mas importantes todavía se habrán operado. He su- 
puesto que las mismas personas formarán la concurrencia venidera, 
y que ocupen los sitios donde ahora están colocados; las sonrisas de 
los amigos y la actitud de benévola atención de todos será idéntica á 
la que presenciamos en este momento; y si la luz, el aire y los otros 
accesorios del conjunto han sufrido una renovación tan completa, 
nosotros á lo menos seremos los mismos que ahora somos en nuestra 
personalidad moraly física. Todavía, señores, esta identidad tanjible 
que los sentidos y la raz,on no pueden poner en duda, es apariencia. 
En el dia y en la hora señaladas^ todos y cada uno de nosotros nos 
habremos cambiado como el aire y como la luz en virtud de la ley 
inexorable del movimiento que ajita y transforma todos los seres. 

No hablo de las esperanzas que se despierten en el curso del año 
y de las que se hubieren frustrado, no hablo de los dolores ni de los 
placeres que conmueven el alma é imprimen á veces en ella caracte- 
res indelebles; me refiero tan solo á la materia que forman nuestros 
tejidos y nuestros órganos cuyo conjunto y cuyas funciones consti- 
tuyen el cuerpo material. 

El 28 de Julio cuya perspectiva estoy estudiando encontrará que 
ni una sola de las células que forman en este momento la sustancia 
de nuestros cuerpos nos pertenecerá ya. Está demostrado que en el 
proceso de asimilación y desasimil ación que es la vida del organis- 
mo, se opera el cambio incesantemente con una actividad y una ra- 
pidez tal, que puede calcularse que la renovación se completa en toda 
su estencion y profundidad en un tiempo medio de 8 á 12 meses 
siendo esta renovación material la condición de la vida y un resulta- 
do inevitable de las leyes de la materia orgánica. 

De suerte que lo que parece mas inmutable y permanente, lo que 
está puede decirse, sometido á la vigilancia de nuestra propia con- 
ciencia; este ser material, que tocamos, que vemos, que sentimos es- 
te yó de formas definidas, se nos escapa poco á poco sin que lo per- 
cibamos, y á la vuelta de poco tiempo aplicando la mano al corazón 
ó á la frente, sentimos los latidos del uno y el calor de la otra; y ese 
corazón sin embargo y esa frente no son las mismas que palpábamos 
10 meses antes. 

En fin, la historia de los cambios de un año parece terminar aquí. 
El octavo aniversario, nos hallará bajo la infiuencia de estas trans- 
formaciones tan variadas; pero la tierra si quiera habrá vuelto al sitio 
que esta noche ocupa habiendo completado su larga carrera en la 
eclíptica. El 28 de Julio será el mismo dia del año que es hoy, la 
tierra en su jiro diurno, habrá traido la misma hora señalada para la 



116 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

reunión de esta noche y tendremos toda razón para llamar un ani- 
versario porque habrá pasado un año sideral. Sin embargo, señores, 
el globo que habitamos que habrá acompañado al sol en su traslación 
hacia el centro aparente de Hércules se hallará colocado entonces á 
154,000,000 de millas de distancia del sitio que hoy ocupa en el es- 
pacio. Correrán otros años y muchos años y muchos siglos, y esta 
tierra aparentemente tranquila y severa no volverá á presentarse ja- 
más en el sitio cósmico que ocupamos. 

No son paradojas sino verdades científicas, no son creaciones de la 
imajinacion fantástica, sino observaciones esperimentales ó deduccio- 
nes de la ciencia, los hechos todos á que me he referido. El movi- 
miento es la suprema ley de la materia en todas sus formas: en los 
millones de estrellas ó de soles que recorren el espacio incomensu- 
rable con su cortejo de planetas y de satélites; en las transformacio- 
nes moleculares y anatómicas que nos rodean y que son accesibles á 
nuestra esperimentacion en el reino orgánico é inorgánico revelado 
por la ciencia de la humanidad; en los objetos análogos que los otros 
planetas del nuestro y de los demás sistemas contienen probable- 
mente en su seno y sobre su superficie; en todas partes, repito una 
vez mas, el universo entero ofrece el espectáculo del movimiento con 
sus sublimes armonías. 

En presencia de estas escenas perdurables de vida, de este estre- 
mecimiento, de esta palpitación continua de la creación, ¿de dónde 
puede nacer la idea de que la materia es inerte? Cuanto mas aten- 
tamente consulto los hechos mas inaceptables me parece la noción 
de la inercia incompatible con la verdad científica y de todo punto 
innecesaria para la esplicacion de los fenómenos naturales. 

La inercia, se dice, es aquella calidad de la materia en virtud de la 
cual permanecen los cuerpos en reposo indefinidamente, si una fuer- 
za esterior no los impulsa, ó continúan indefinidamente en movi- 
miento cuando la fuerza estraña lo ha impreso, si otras fuerzas estra- 
ñas también no lo detienen. Este cuerpo colocado sobre la mesa 
permanecerá inmóvil en ella mientras la mesa exista ó mientras una 
acción dinámica no lo separe haciéndolo mover la resistencia que se 
necesita vencer para imprimirle movimiento, seria la fuerza de iner 
cia, y el movimiento impreso continuarla desde entonces , si no encon- 
trare obstáculos en su camino. 

Pero, señores, el cuerpo que me sirve de ejemplo y todos los demás 
que pesan sobre la tierra mantienen su posición precisamente en vir- 
tud de fuerzas activas inherentes á su materia. La gravedad lo atrae 
enérjicamente hacia el centro de la tierra, y la gravedad es una fuer- 
za: el objeto por pequeño que sea tiene también un poder de atrac- 
ción proporcionado á su masa, que responde al impulso atractivo de 
la tierra. Si se detiene aquí, si parece reposara como cuerpo inerte 



DISCURSO DEL D""" D. GUILLERMO RAWSON 117 

no es porque falte ni á la tierra ni al objeto fuerzas destinadas á de- 
terminar movimiento en la dirección del radio de la esfera; es sola- 
mente porque un obstáculo se interpone en la dirección del movi- 
miento; y ese obstáculo es la cohesión de las moléculas que forman 
la superficie de sustenciacion, que es á su vez la fuerza de atracción 
que las une. Suprímase esta superficie ó aténuese á lo menos la 
cohesión que la mantiene, y entonces el cuerpo llamado inerte 
continuará su camino interrumpido hacia el centro de la tierra, 
en obediencia á la fuerza atractiva que ni la tierra ni el cuerpo 
de que se trata han cesado de ejercitar por un instante. El esfuerzo 
que se necesita emplear para mover el cuerpo en otra dirección, da la 
medida, no de la inercia como se dice, sino al contrario, de las fuer- 
zas combinadas de atracción que constituyen su peso. 

En este fenómeno que tan lejos está de representar la inercia defi- 
nida, hay una consecuencia que se deriva de la ley permanente de 
la correlación de las fuerzas físicas. La fuerza de gravitación no ha 
sido perdida. Cuando el obstáculo interpuesto ha detenido el movi- 
miento hacia el centro terrestre, la cantidad de fuerza se ha transfor- 
mado en otras correlativas que pueden apreciarse y que se traducen 
en movimientos moleculares de calor, de electricidad, de magnetismo, 
proporcionales á las masas comprometidas en la acción. La fuerza 
siempre, en cualquiera de sus manifestaciones, está constantemente 
en ejercicio, inherente á la esencia misma de la materia, producien- 
do siempre movimiento, cualquiera que sea su masa ó su condición. 

¿Una molécula en el espacio atrae otra molécula hasta ponerse con 
ella en contacto aparente? ¿ Cesa por esto ó se aniquila la fuerza recí- 
procamente atractiva de aquellos dos elementos que se han encon- 
trado? De ninguna manera: la fuerza viva persiste en el conjunto 
con una capacidad doble ; y en ese cuerpo asi formado se desarrollan 
bajo la acción del éter cósmico que lo envuelve y llena sus intersti- 
cios las otras fuerzas correlativas. Si hay otro cuerpo accesible con 
el cual se establezcan las relaciones de atracción que han formado 
el primero, estos cuerpos continuarán su movimiento de traslación 
buscándose uno á otro como se buscaron las moléculas supuestas y 
se encontrarán en la línea recta de su camino á una distancia recí- 
procamente proporcional á su masa respectiva, adelantando este 
proceso de aglomeración mientras existan cuerpos ó moléculas en el 
espacio accesibles al imperio de esa ley. 

En esta hipótesis hago abstracción de la realidad de los sistemas 
existentes en el universo, y supongo la ausencia de otros cuerpos 
fuera de los elementos rudimentarios que voy siguiendo, en mi su- 
posición. Tendríamos así la formación de una masa mas ó menos 
voluminosa, según los elementos acumulados, y esta masa estarla 
solitaria en el espacio armada de la fuerza colectiva que le dan los 



118 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

átomos, y las moléculas que las constituyen. Por la naturaleza de la 
fuerza formatriz y la tendencia normal hacia un centro de esa colec- 
tividad, la masa asumirla forzosamente las condiciones geométricas 
de una esfera dotada de la fuerza de atracción. Mas como supongo, 
que no existen otro ú otros cuerpos alrededor, esta resultante de 
gravitación no inducirá en la esfera, así constituido un movimiento 
de traslación cualquiera, permaneciendo así en perfecto reposo en 
cuanto al sitio que ocupa en el espacio. 

Entretanto, la esfera ejercita su fuerza en la dirección de todos sus 
radios; y como no produce verdadero trabajo traslatorio á causa de 
su aislamiento, la gravitación se transforma inmediatamente en el 
desenvolvimiento de las otras fuerzas correlativas. El calor, la elec- 
tricidad, el magnetismo^ se hacen sentir en toda su intensidad y 
determinan instantáneamente en el conjunto los movimientos com- 
plementarios dentro y en la superficie de la esfera. 

La ley de polarización del magnetismo se cumple al instante ; es- 
tablecen los polos ; el diámetro que los une es el eje magnético, y la 
esfera rueda, en fin, alrededor de ese eje, con una velocidad propor- 
cional á la energía de sus corrientes y las de las otras fuerzas con- 
currentes de la misma masa, engendrando una fuerza centrífuga en 
la dirección de la tangente. Si la masa no fuere sólida, ó si el calor 
desarrollado la liquida ó llega á hacerla vaporosa, la rotación activí- 
sima determinará una prominencia considerable sobre su línea ecua- 
torial y una depresión correspondiente en ambos polos. 

Supongamos ahora la aparición de otra esfera análoga, mayor ó 
menor en dimensiones, que establezca con la primera sus relaciones 
de gravitación. Entonces comenzará la traslación de ambos cuerpos 
hasta su contacto ; y á medida que se acerquen y que la gravitación 
se haga sentir con la intensidad creciente en la razón inversa del 
cuadrado de las distancias, el movimiento giratorio irá atenuándose 
en proporción á la eficacia de la resultante radial de la gravedad. 

Esta teoría tan sencilla, fundada en las leyes conocidas de las fuer- 
zas físicas correlativas puede contribuir á aclarar el origen de los 
sistemas planetarios y á esplicar el sentido de la hipótesis nebular 
ingeniosamente ideada para dar cuenta de la formación y de la dis- 
tribución de los planetas que giran al rededor del sol. La masa solar 
originaria é íntegra giraba sobre su eje como la esfera aislada que 
he supuesto. La rapidez de su giro era proporcional á su enorme ma- 
sa y á la distancia inmensa que la separaba de los otros soles. Su 
carácter de fluidez permitía la acumulación exaj erada sobre su ecua- 
dor y la velocidad del movimiento giratorio se acrecentaba mas y 
mas cuanto mas se acentuaba esta protuberancia; y ha llegado á un 
punto en que la fuerza centrífuga tangencial ha adquirido una ener- 
gía superior á la atracción centrípeta del esferoide, rompiéndose 



DISCURSO DEL D*"" D. GUILLERMO RAWSON 119 

desde entonces la cohesión, y lanzándose en el espacio por la pro- 
yección impresa por aquella, millares de fragmentos de la masa solar 
arrojados sucesiva ó simultáneamente y á distancias que pueden 
calcularse por el volumen de los fragmentos y por la intensidad de 
la fuerza que los impulsara. 

Estos fragmentos son los planetas detenidos al fin en su camino de 
proyección por la masa central de donde emanaron, que nunca dejó 
de ejercer sobre ellos la gravitación que los trae á las inmediaciones 
del foco de la elipse donde queda colocado el centro de origen y de 
atracción, que los arroja de nuevo con la velocidad adquirida por su 
aproximación hasta el estremo del eje de la misma curva para atraer- 
los otra vez y mantener así la perpetua revolución planetaria que es 
la ley inconmovible del sistema. 

Y estos fragmentos, estos planetas, ¿ por qué giran todavía sobre 
su propio eje al mismo tiempo que circulan al rededor del sol? 

Por la misma ley que el sol giraba y sigue girando sobre el suyo, 
por la ley de aquella esfera solitaria que ha sido el punto de partida 
de mi demostración. 

La rotación diurna de los planetas tiene que ser proporcionada á 
su masa y á la distancia que la separa del centro de atracción. En 
efecto: comparados unos con otros los diversos planetas, se percibe 
que Mercurio, por ejemplo, que está á una distancia de 32.000,000 
de millas geográficas, con un diámetro de 2,689 millas, y con una 
densidad de 6.84, gira sobre su eje en 24 horas y 6 minutos, mientras 
que la tierra cuya distancias es de 82.000,000 de millas, con un diá- 
metro de 6,888 millas, pero con una densidad de 5.55, hace su giro 
en 23 horas 56 minutos ; al paso que Júpiter colocado á 431.000,000 
de millas de distancia, con un diámetro de 80,060, y con una densi- 
dad de 1.29, hace su giro rapidísimo en 9 horas 55 minutos ; y Sa- 
turno á 790.000,000 de distancia del sol, pero con un diámetro de 
65.000,000, y una densidad de 0.73, gira sobre su eje en 10 horas 29 
minutos. 

La regla de las masas y de las distancias con relación al movi- 
miento diurno se confirma, pues^ con estos datos que la ciencia astro- 
nómica nos enseña. Los planetas mas remotos del sol han tenido ó 
tienen una actividad giratoria mucho mas acentuada ; y de allí segu- 
ramente han tenido su origen los satélites que circundan y acompa- 
ñan á Júpiter, los anillos y satélites de Saturno, la Luna satélite de 
la Tierra y tanto otros que se han observado yá ó que se descubrirán 
mas adelante, por el mismo proceder mecánico que ha originado el 
sistema planetario actual como desprendimiento de la masa solar. 

El sol afecta un diámetro de 772,000 millas con una masa 1,400,000 
veces mayor que la tierra, y una densidad de 1,42 comparado con el 
agua destilada ; la rotación sobre] su eje se verifica en 25 dias y 8 horas 



120 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

lo que parece en contradicción con el principio de que la rotación es 
proporcionada á la masa de la esfera. Pero esta aparente contradic- 
ción se esplica fácilmente si se considera que el sol está rodeado y 
retenido por la tensión ocasionada por los planetas mismos que los 
circundan y para cuya circulación emplea el sol una fuerza de gravi- 
tación proporcionada á su vez, á la masa colectiva de estos cuerpos 
y á la razón inversa de las distancias que los separa de su centro. Si 
imajinamos un cataclismo, en virtud del cual los planetas todos ca- 
yeran simultánea ó sucesivamente sobre el sol, este fenómeno cósmico 
producirla desde luego el aumento de la masa solar en mas de un 
tercio ; la tensión gravitativa del sistema desaparecería de todo 
punto, dejando al sol con su aumento de masa y de volumen y des- 
prendido de las atracciones que en la actualidad ejerce y sufre. La 
fuerza de gravedad no funcionando ya por la desaparición de los ob- 
jetos en que se empleaba, seria transformada en manifestaciones de 
las otras fuerzas corelativas dentro y en la superficie de la nueva 
masa. 

El sol en esta hipótesis, desligado de las ataduras que lo limitan^ 
aumentado de volumen, acrecentado su temperatura en proporciones 
enormes, penetrado intensamente del fluido magnético y eléctrico 
que impulsarla su movimiento, jiraria sobre su eje no en 25 dias 
como ahora, no en 24 horas como la tierra, ni en 10 como Saturno ó 
como Júpiter, sino en un período tan breve y con una rapidez tan 
asombrosa, que se producirían sin demora las grandes protuberancias 
ecuatoriales y la fuerza centrífuga consiguiente arrojarla otra vez en 
el espacio los mismos mundos que hoy forman su cortejo ú otros tan 
llenos de maravillas como los que contemplamos. Y todo esto, en 
virtud de una sola y misma ley, que esa ley de atracción ó de amor, 
esa ley creadora y fecunda que es la causa del movimiento universal. 

No quiero omitir otra referencia que contribuye {á mi juicio) á 
corroborar la teoría que voy esponiendo. La luna, satélite de la tierra, 
desprendido de esta en virtud de la misma ley de rotación y de la 
resultante tangencial gira al rededor de su planeta y á una distancia 
relativamente corta de esta. Esta última circunstancia produce dos 
hechos emerjentes de la intensidad gravitativa con que están unidos: 
el uno es el lentísimo movimiento con que el satélite gira al rededor de 
su eje empleado en completarlo según la opinión de algunos astróno- 
mos los mismos 27 dias y 7 horas que necesita para su revolución al 
rededor de la tierra, lo que permite que un solo hemisferio lunar sea 
visible desde nuestro globo, si se exceptúan las ligeras libraciones 
diarias que no se relacionan con su rotación. El otro efecto es el de 
atenuar la rotación diurna de la tierra á causa de la tensión gravita- 
tiva que sobre esta ejerce su satélite como puede verse por las mareas 
y otros fenómenos metereológicos que no están bien estudiados to- 



DISCURSO DEL D<"" D. GUILLERMO RAWSON 121 

davia ; de tal manera que nuestro dia seria mucho mas breve si la 
luna desapareciera como cuerpo ó si se incorporara á la tierra misma 
cayendo sobre ella. 

El planeta Marte, que está á 44.000,000 de millas mas lejos del Sol 
que la Tierra, aunque tiene una masa menor que la mitad de esta, 
deberla girar sobre su eje con mayor rapidez que las 24 horas 46 mi- 
nutos que ahora emplea ; pero hé ahí que acaban de descubrirse los 
satélites que acompañan aquel planeta y encontrarse así la causa ó 
una de las causas de la lentitud de su giro. 

Finalmente : me permito sugerir una esperiencia fácilmente prac- 
ticable, que puede concurrir al apoyo de mi teoría. Si se toma una 
esfera perfectamente homogénea para que su centro de gravedad 
coincida con su centro geométrico y de una solidez bastante para que 
las resistencias de la atmósfera no puedan intervenir sensiblemente 
en su carrera ; si esa esfera suspendida á cierta distancia de la su- 
perficie de la tierra se deja caer tranquila por su propio peso, el punto 
de su superficie que ha de tocar primero el suelo será precisamente 
el estremo del diámetro de cuyo otro estremo estaba suspendida, sin 
que ningún movimiento de rotación real ó aparente sobre su eje, se 
haya producido durante el descenso. 

Pero si la misma esfera se lanza en la dirección vertical con una 
fuerza de proyección ; cualquiera, aplicada de tal ^suerte que obre en 
el sentido de su diámetro vertical, la esfera comenzará á girar desde 
su punto de partida hasta que vuelva á caer al suelo en virtud de su 
gravedad . 

En el primer caso las fuerzas atractivas de la Tierra y del cuerpo 
sobre el que se esperimenta obran esclusivamente y en la dirección 
correspondiente de la gravedad. En el segundo una fuerza mecánica 
ha contrarestado y vencido la atracción terrestre lo que equivale á 
sustraer momentáneamente aquel cuerpo de su acción irresistible: 
las fuerzas inmanentes en el cuerpo se transforman y entran en 
acción hasta que la energía propulsora llega á su término. En este 
intervalo por breve que sea la esfera lanzada jira con una velocidad 
proporcional á su misma masa y á la distancia del centro de atrac- 
ción, la que debe medirse por la fuerza mecánica que la ha lanzado, 
suprimiendo así momentáneamente la acción decisiva de la gravita- 
ción. 

Son muchas y variadas las consecuencias que se derivan de esta 
teoría. Me parece que vale la pena de estudiarla con detenimiento. 
Entretanto las conclusiones inmediatas qne de ella resultan, son. 
Primera: que el movimiento perpetuo es la ley del universo en los 
mundos infinitamente grandes y en los infinitamente pequeños. Se- 
gunda; que la materia tiene por su propia constitución fuerzas in- 
manentes productoras de los fenómenos universales y que por con- 



122 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

siguiente la noción de la inercia es inexacta é innecesaria. Tercera; 
que una agregación de moléculas en el espacio tiende á formar los 
cuerpos de una figura esférica y que esos cuerpos girarán al rede- 
dor de un eje sin alterar su posición hasta que la presencia de otros 
mayores ó menores determine su traslación relativa: y finalmente. 
Cuarta: que si nos imajinamos toda la materia cósmica congregada 
en una inmensa esfera solitaria en el espacio sin límites, se puede 
decir de este cuerpo imajinario lo que Galileo decia de la Tierra : 
E pur si miiove ; y que de esa esfera generatriz serian lanzados por 
la fuerza centrífuga de su rotación los millones de soles, de estrellas, 
de planetas y de satélites que forman el grandioso conjunto de la 
creación. 



LAS ESPECIES MIiNERALES 



DE LA 



REPÚBLICA ARGENTINA 



(Conclusión.) 



100. — ANFÍBOL 

í m (Mg, Fe,) Ga Si^ 0« 
i n (Mg, Te) (Al, Fe)^ Si 0"^ 

(Hornhlenda) 

Entre las rocas metamórficas de la República hacen un papel im- 
portante diferentes rocas anfibólicas. En parte estas se componen de 
una sola aglomeración de individuos fibrosos, hojosos ó granudos de 
anfíbol, negro hasta negro verduzco ; estas anñbolitas son bien estra- 
tificadas, siguiendo el rumbo délas capas de gneis, caliza etc, con que 
alternan ; á veces son mas macizas, pero conservan siempre su carác- 
ter de capas. En otros casos las rocas muestran también individuos 
de feldespato ó cuarzo, de modo que ellas representan sienüas (con 
ortoclasa) y diorüas (con plagioclasa). También toma parte el anfí- 
bol en muchos puntos, en la composición del granito (granito siení- 
tico) y del gneis (gneis anfibólico.) En todas estas rocas los indivi- 
duos del anfíbol no dejan conocer bien los cristales sobre la fractura 
fresca de ellas ; pero en la superficie de las peñas ó de las piedras 
sueltas, espuestas á la acción química del agua, se observan mu- 
chas veces muy bien los contornos de cristales, y se muestran las ca- 
ras del clinoprisma, el clinopinacoide, la base, á veces también caras 
piramidales. Es muy común una trasformacion del anfíbol en epidota 
(á veces también en serpentina). Hierro magnético y malaquita se 
encuentran en muchos puntos entre las rocas anfibólicas menciona- 



124 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

das. La propagación de estas es una muy general; en todos los ter- 
renos gneísicos de las Sierras de Córdoba, de San Luis, Catamarca, etc, 
ellas pueden ser observadas, de manera que es inútil una enumeración 
de las localidades. En puntos donde las anfibolitas alternan con ca- 
pas de caliza granuda, por ejemplo, en la Calera, Malagueño, etc, 
cerca de Córdoba, entran cristales prismáticos de la homblenda, á 
veces acompañados de titanita, en la caliza misma; Francke (1. c. p. 6), 
ha observado que estos cristales que en el esterior tienen un color 
negro verdoso, tienen á veces un núcleo sin color. 

En los pórfidos cuarcíferos, tan abundantes en las cordilleras de 
Mendoza, San Juan etc. se hallan también granos ó cristales de an- 
fibol, pero no en cantidad considerable ; generalmente son muy des- 
compuestos. 

Las liparitas (traquitas cuarcíferos) de Gualilan (Provincia de San 
Juan) y de las Capillitas (Provincia de Catamarca), contienen in- 
clusiones semejantes, en parte cristalizadas, pero también por lo ge- 
neral descompuestas (masa rádio-ñbrosas). 

Muy común es el anfibol en las Jraquitas (y andesitas amfibóli- 
cas) de la Eepública ; cristales (clinoprisma con el clinopinacoid, 
la base y el hemipirámide) son muy abundantes y alcanzan un ta- 
maño de un centímetro. Su color es también negro, hasta negro 
verdoso oscuro. Inclusiones líquidas microscópicas son escasas según 
Eranclíe pero muchas veces se observan inclusiones hialinas y gra- 
nos de magnetita y de apatita. También estos anfíboles se descom- 
ponen fácilmente, sea en una masa amarilla (opasita) ó fibrosa ver- 
dosa (viridita) ó al fin en epidota. También se hallan epiénesis según 
el mineral, compuestas de ferrita parda, calcita y cuarzo. Las ande- 
sitas anfibólicas se hallan en las Cordilleras ; las traquitas anfibóli- 
cas fuera de las Cordilleras (por ejemplo: Provincia de Mendoza, cerca 
del Puente del Inca, Provincia de San Juan, en el Espinazito y la 
Sierra de la Zonda ; Provincia de Catamarca, cerca de la Laguna 
Blanca), también en la Sierra de Córdoba (cerros de Yerba Buena, 
Borroa, Popa), Sierra de San Luis (Fomalasta, Valle, Sololosta, In- 
tiguasi, Cerros Largos, Cerros del Rosario, Morro, etc.), Sierra de 
Tucuman, cerca de los Infernillos, etc, etc. 

Francke (1. c. p. 25) hizo también un estudio microscópico de las 
rocas de la Isla de Martin García y encontró que estas (gabro según 
Stelzner) se componen de plagioclasa y uralita. El último mineral 
se ha formado de una especie de augita de color rojo de cobre poco 
dicroico, con cruceros rectángulos. Este color rojo se ha cambiado 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 125 

poco á poco en verde (sin alteración de la composición química). Un 
crucero de la augita ha quedado y con esto se ha combinado un otro 
caracterizando á la homblenda. Esta uralita muestra un dicroismo 
fuerte y muchas veces colores no variados de polarización. 

101 . — BERILO 

3 Be Si 0^ 
AP (Si O'y 

El primer descubrimiento de este mineral en la Eepública Argen- 
tina es uno de los muchos méritos de Stelzner, que lo describió en 
Tschermak, Min. Mitth. 1873, p. 221, etc.). Las localidades de donde 
él conocía el berilo, se han aumentado desde su ausencia del país por 
varias otras. La roca en que se halla principalmente, es la pegmatita, 
(en parte de cuarzo rosado) que se distingue también por la presencia 
de la columbita, triplita, apatita, etc. 

A veces se encuentra también en granito ordinario. Los cristales son 
muy comunes, aunque generalmente rotos, así es que faltan casi siem- 
pre las caras terminales. Son prismas exagonales, que alcanzan un 
tamaño de algunos decímetros, y un diámetro de un decímetro. 

Los términos son formados de la base á veces combinada con caras 
piramidales. 

Los cristales muestran á veces una estructura testácea, de modo 
que, por medio de un golpe del martillo, se puede sacar una capa de 
un espesor de algunos centímetros ; el núcleo preparado de esta ma- 
nera, se distingue por caras mas lisas y aristas mas perfectas. Los 
prismas están á veces rotos, los pedazos algo dislocados y estos pega- 
dos nuevamente por una masa cuarzosa ó granítica de grano fino. 

Las caras prismáticas son p-or lo general rayadas; muchas veces 
también varios individuos están unidos por las caras prismáticas. El 
color es verde, verde azulado, hasta azul pálido verdoso ; en parte 
los cristales son trasparentes, pero llenos de hendiduras finas, que 
son un gran obstáculo á una aplicación del mineral como piedra fina. 
Por la descomposición del berilo se colorea en amarillento, el lustre 
y la trasparencia desaparecen, y la dureza se disminuye tanto, que 
se puede desagregar el mineral entre los dedos. 

LOCALIDADES : Provincm de Córdoba. — En pegmatita, cerca de 
San Roque (camino á Tanti) ; Cerro Blanco, camino de Tanti á !a 



126 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Hogada; Pampa de San Luis; San Miguel, Champaqui, etc., en la 
Cumbre de la Sierra Alta de Córdoba. En granito al E. del Intiguari 
(Departamento del Rio IV). 

Provincia de Catamarca. — Piedra Blanca; Campo de Pucará í 
Sierra del Alto de Aneaste ; Miraflores y otros puntos en la Sierra 
del Ambato. 

Provincia de San Luis. — En pegmatita, Cerritos Blancos, al N. 
de la Cañada Honda ; Sierra de San Francisco, Paso de la Higuera 
(Rio de Conlara), y sin duda en muchos otros puntos, de los cuales 
Avé-Lallemant, por ejemplo, menciona á Luluara, Conlara, Corales 
(véase La Plata Monatschrift. 1874, p. 131). 

102. — TALCO 

H^ Mg2 (Si 0^)^ 

El talco puro no es abundante en el país ; pero lo son mas aquellas 
variedades que son muy conocidas bajo el nombre de Piedra de Sapo, 
que en parte es esquisto talcoso, en parte corresponde á la piedra 
ollar de la Suisa. Su descripción pertenece mas propiamente á la pe- 
trografía. El color de los individuos que componen esta roca, es 
blanco grisado, gris, amarillento, hasta verdoso, hojosa, escamosa, á 
veces compacta (criptocristalina). El nombre de esteatita conviene 
solamente á las variedades compactas. Se hallan diseminadas en la 
roca masas de actinolita, cristales de piritas de hierro, cambiados en 
hierro pardo, clorita, etc. El tacto es muy untuoso ; la masa se corta 
bien con un cuchillo, una sierra, etc., se hacen por esto figuras, objetos 
de adorno, ollas, etc., de la piedra de sapo; también es un material 
bueno para la construcción de hornos de fundición. Se menciona esta 
piedra en las siguientes localidades : 

Provincia de Córdoba. — Punilla, Reartes, Alta Gracia, Cañada 
de Alvares, etc. 

Provincia de San Luis. — Pancanta. 

Provincia de Catamarca. — Sierra de Aneaste, Departamento de 
Belén. 

Provincia de la Rioja. — Cosme (al Sud del Cerro Nevado). 

Provincia de Buenos i^Ves. — Sierra de la Tinta (color entre 
amarillo, rojo y verde). Véase Heusser y Claraz, Ensayo I, p. 16. 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 127 

). 

103. — ANALCIMA 

Na Al (Si 0^)^ + H-^ O 

Se hallan en cristales muy perfectos y hermosos (trapezoedros), 
del tamaño hasta de un centímetro, de color blanco, trasparentes 
hasta traslucientes, en drusas en las cavidades de almendrillas vol- 
cánicas. Sierra de los Cóndores (Provincia de Córdoba). 

104. — CHABARITA 

(H, K)2 Ca AP (Si 0^)^ + 6 H^ O 

Fué encontrado por Stelzner en las cavidades de la traquita de 
la Laguna Blanca (Provincia de Catamarca), color blanco ; traspa- 
rente hasta trasluciente. Cristalizado en combinaciones de dife- 
rentes romboedredo (R. — | R. — 2 R.) ; generalmente en cristales 
hemitrópicos. 

105.--ORTOCLASA 

(Ka, Na)^ AP Si^ (Si 0^^ 
(Feldespato de Potasio) 

Como un constituyente principal de los granitos, gneises, peg- 
matitas, pórfidos cuarcíferos, que hacen un papel tan grande en la 
construcción de las sierras argentinas, el feldespato monoclínico ó 
ortoclasa es uno de los minerales mas comunes del país. Su color 
varia entre blanco, rojo de carne y de sangre, gris, amarillento y 
pardo. 

Las masas homogéneas mas enormes las he hallado en las pegma- 
titas, en que aveces el feldespato compone peñas enteras. Aunque las 
formas cristalográficas generalmente no eran fáciles de conocer por 
el tamaño de los cristabs ó por la estrecha adherencia del mine- 
ral al cuarzo, no obstante muestran muchos vacies en el cuarzo, 
que el feldespato habia llenado y que se han quedado después de 
la descomposición y del llevamiento del mismo, los contornos de 



128 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

cristales antiguos, (véase Stelzner Tschermak. Min. Mitth., 1873, 

p. 220). 

En los granitos del país la ortoclasa se halla muchas veces en 
cristales heinitrópicos (de un tamaño de 1 hasta 3 pulgadas), se- 
gún la ley de Carlsbad, que no se pueden distinguir de los cris- 
tales análogos europeos. La superficie es generalmente áspera por 
masas adherentes de cuarzo y mica. 

Tales cristales sueltos se hallan á veces en gran abundancia en 
las pendientes de lomas compuesto de granitos de grano grueso, 
Stelzner los encontró bajo estas condiciones en Tulumba (Provin- 
cia de Córdoba), yo los he hallado del mismo género en diversos 
puntos de la sierra de San Luis, por ejemplo, cerco de la Lagu- 
na Larga, en Santa Bárbara en el camino de la Pampa del Talita 
á Renca, etc. 

Formas semejantes se hallan también en los pórfidos cuarcí- 
feros, tan abundantes en las Cordilleras (por ejemplo cerca de 
Uspallata, Punta de Yacas, Cordillera de los Patos). Bajo el 
microscopio se observan láminas rojizas ó parduzcas de ferrita, 
interpuestas paralelas á la base ; también inclusiones de viridita, 
(véase Prancke, Stud. ü. Cordillerengest, p. 12). rrancke (1. c, 
pág. 39) describe también el carácter microscópico de la orto- 
clasa del granito del Eio Blanco, al E. del Espinacito (Provincia 
de San Juan) y encontró inclusiones de plagioclasa, los dos fel- 
despatos están unidos por los cruceros básicos ; los ejes principales 
forman un ángulo de pocos grados. Según el mismo la ortoclasa 
del gneis del Valle Fértil (Provincia de San Juan), muestra bajo 
el microscopio pequeñas láminas de mica, microlitas verdes, hierro 
titánico, magnetita y ferrita (1. c, pág. 8). 

También en las calizas granudas de la Sierra de Córdoba (por 
ejemplo, cerca de Malagueño) se hallan granos y masas cristalinas 
de ortoclasa muy fresca, trasparente, que aparecen principalmente 
en la superficie de las peñas, ofreciendo el feldespato mas resis- 
tencia á la erosión que la cal (véase Stelzner, Tschermak Min. Mitth, 
1873, p. 232). 

106. — SANIDINA 

(K, Na)-^ AP Si^ (Si 0^* 

Se halla en su estado vitreo característico como constituyente 
esencial de las traquitas y liparitas del país, en la cual se encuen- 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 129 

tran eu gran abundancia en cristales de diferentes tamaños, sean 
simples ó hemitrópicos (ley de Carlsbad). Bajo el microscopio se 
observan inclusiones de apatita, microlitas verdes, ferrita, magne- 
tita, hornblenda ; también líquidos, láminas de plagioclasa se obser- 
van también en las sanidiuas. Las localidades mas importantes, 
donde se hallan traquitas j liparitas sanidiiiiíeras son las siguien- 
tes : 

Provincia de Córdoba. — Cerros de Yerba Buena, Porda, Popa, 
etc., cerca de Pocho. 

Provincia de San Luis. — Cerro del Morro, Jornalaría, Valle, 
Sololosta, Intiguasi, Cercos Largos, Cerros del Rosario, etc. 

Provincia de Catamarca. — Sierra del Atajo, Capillitas, Laguna 
Blanca, etc. 

Provincia de San Juan. — Gualilan; Sierra de Zonda, Cordille- 
ras (por ejemplo: de los Patos, etc.). 

Provincia 'de Mendoza. — Cordilleras, cerca del Puente del In- 
ca, etc. 

Provincia de Tucuman. — Cerca de los Infernillos, etc. 

107. — PLAGIOCLASA 

í m Na^ AP Si^ (Si 0^)^ ) 
i n Ca^ KV- AP (Si 0^)^ ) 

(Feldespato Iriclímco) 

Las mezclas isomórficas del feldespato de sodio (albita) y del de 
calcio (anortita), reunidos bajo el nombre de plagioclasa y á las cuales 
pertenecen las variedades oligoclasa, labradorita y andesita, for- 
man parte de la constitución de diversas rocas argentinas ; pero 
nos falta todavía completamente un estudio del carácter químico 
de los minerales respectivos, que las queremos tratar aquí juntas, 
bajo la denominación que se ha dado al feldespato triclínico. Cris- 
tales perfectos de estos minerales no conozco de este país, ellos se 
reconocen solamente por las' raj^as paralelas, que caracterizan los 
cruceros lisos, y por sus propiedades ópticas. 

9 



130 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

La plagioclasa se encuentra en abundancia en las pegmatitas, 
forma masas cristales considerables en ellos, de color blanco, gri- 
sado, rojo de carne, etc. Corresponden probablemente á la oligo- 
clasa. Tampoco faltan individuos de plagioclasa en el granito. 

El gneis también se distingue á veces por su riqueza en plagio, 
clasa. Según Tranclie (Stud. ü Cordillerengest, p. 39), la mayor 
parte del feldespato en el gneis del Yalle Fértil ( Provincia de 
San Juan), por ejemplo, está representado por plagioclasa ; esta 
muestra de una manera excelente la ley de la albita-periclina, aque- 
lla formación jemela, en que las láminas se han puesto al mismo 
tiempo, según el braquipinacoide y según la base, de modo que se 
muestran bajo el microscopio figuras de rejas (en la dirección del 
macropinacoide y de las caras prismáticas). En las dioritas, tan 
propagadas entre las rocas metamórficas, se baila la plagioclasa 
en combinación con el anfíbol. 

La plagioclasa de las andesitas (por ejemplo de la Cordillera de 
los Patos), muestran una construcción testácea y contiene inclu- 
siones hialinas y líquidas, apatita magnetita, ferrita, microlitas 
verdes ; también se observa la ley de la albita-periclina. En los ba- 
saltos y doleritas del país (véase augita) se distingue la plagio- 
clasa por inclusiones de augita, magnetita, serpentina; pero faltan 
inclusiones hialinas y líquidas. En la plagioclasa del gabro del 
Valle Fértil (Provincia de San Juan), faltan también estas últimas 
inclusiones; pero son abundantes las fibras de serpentina (véase 
Francke, 1. c. 34,37). 

SÉPTLMA CLASE 

ANTRÁCIDAS 
108. — CARBÓN DE PIEDRA 

Capas verdaderamente esplotables de este fósil tan importante 
no se conocen todavía en el país. Las muestras que se han sacado 
en diversos puntos, no bastan para resolver, si este país tiene 
un porvenir en esta industria minera. Sobre todos estos asuntos 
no es aquí el lugar para tratar, pertenece este tema á la geología. 
Daré por consiguiente, solamente unos pocos datos sobre los luga- 
res, donde hasta ahora se han encontrado carbones fósiles. 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 131 

Provincia de San Juan. — En las formaciones réticas de los Ma- 
rayes, al Sud de la Sierra de la Huerta, carbón hojoso y fibroso, 
según Siewert diversas muestras daban : 

12 3 4 5 

Sustancia combustible... 69.3 66.0 63.4 74.5 77.1 

Ceniza 29.1 33.4 29.9 18.6 14.3 

Agua 1.6 1.6 6.7 6.9 8.6 

La destilación seca daba : 

Gaz 9.1 9.1 15.96 17.2 11.9 

^^^^ i 77.1 77.1 74.04 69.0 72.5 

Leniza ) 

Alquitrán 8.5 9.2 1.25 3.5 2.3 

Agua 5.3 4.6 8.75 10.3 13.3 

Las muestran 3 y 5 no se funden ni se hinchan. Los Números 1 
y 2 dan cote esponjoso. ' ' ' 

(Siewert, La Plata Monatschrift, 1876, p. 130, Napp. Rep. Ar- 
gent., 1876, p. 245). 

Guaco, al Este de Jachal; muestras parecidas á las de San Juan. 

Provincia de la Rioja. — Tambillos, falda occidental de la Sierra 
de Famatina. 

Provincia de Mendoza. — Challao y Paramillo de Uspallata, pa- 
recidos al betún, de color negro brillante, quebradizo. Ya se funden 
la mtiestras en la luz del sol, Eio Blanco, etc. 

Provincia de San Luis. — Plantas indeterminables entre arenisca 
y pizarras; en parte, cambiados en carbón fósiL 

Provincia de Salta. — Distrito de San Carlos, Departamento de 
Irya, se quiebra en formas romboédricas; lustre notable, compacto, 
estructura concoidea, según Kyle, contiene : Pes. esp. 1.516. 

Agua higroscópica 14.50 

Materias volátiles, líquidas y gaseosas.. 43.83 

Carbón fijo 43.83 

Ceniza 8.82 

100.00 



132 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



109 y 110. — ASFALTO Y PETRÓLEO. 

Los dos minerales se encuentran juntos, representando el asfalto 
nada mas que un petróleo endurecido, se hallan : 

Provincia de Mendosa. — En pizarra bituminosa, cerca de Ca- 
cheuta, Buitres (San Rafael). Las pizarras bituminosas se hallan 
también en el Agua de Zorra, Agua Salada, etc. 

Provincia de Jujui. — Grandes depósitos en San Pedro. El petróleo 
nace de las rocas y se propaga sobre una laguna de una superficie de 
algunas leguas. En las márgenes se endurecen y forma un asfalto 
excelente muy servible como combustible, para la construcción de 
veredas, etc. La destilación practicada por Siewert, daba : 

Agua H .25 

Petróleo crudo 23. CO 

"^'^^ i 58.50 

Leniza ) 

Gas 6.65 

100 

El petróleo crudo del manantial es muy tenaz, de color pardo ne- 
grusco, y contiene mucha agua en mezcla mecánica. Desaguada y 
destilada, da 

Kerosene (p. esp. . 85) . . 75 80 "/„ 

Sni^a::::::::::;::::! ^« i*-^°/» 

Gas 4.5 

El kerosene refinado con ácido sulfúrico y sosa cáustica, da un ma- 
terial excelente de alumbrado (véase Siewert, La Plata Monatschrift. 
1876, p. 130). 

Provincia de Salta. — Arro3''o de Tartagae ; Pizarras bituminosas 
se hallan cerca del Pvio de los Algarrobos. Muy probablemente debe 
referirse á estas pizarras bituminosas el análisis publicado por Arata 
en estos Anales (tomo III, p. 40). 



% 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 

Materia bituminosa ' 23.98 

Eesíduo insolulole en H Cl . . . . 58 . 60 

Alúmina j fierro 13.90 

Agua, cal, magnesia, etc 3.52 

dOO.OO 

Un kilogramo de esta pizarra bituminosa por destilación, da 

Gas 59.701 litros 

Brea y agua 116.418 gramos 

Coke y cenizas 739. 105 » 

La densidad es de 2.001. 



133 



ÍNDICE DE LAS ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 



AcUnolita, tomo VIII, página 90. 
Alumbre, t. Vil, p. 202. 
Analcima, t. VIH, p. 127. 
Anfibol. VIII, p. 123. 
Anglesita, t. VII, p. 283. 
Annabergita, t. VIII, p. 11. 
Antimonio gris, t. VII, p. 107. 
Apatita, t. VIII, p. 8. 
Aragonita, t. VII, p. 172. 
Argentita, t. Vil, p. 52. 
Asfalto, VIII, p. 132. 
Atacaraita, t. VII, p. 168. 
Augita, t. VIII, p. 89. 
Azufre, t. Vil, p.8. ' 
Azurita, t. VII, p. 198. 
Baritina, t. VII, p. 284. 
Berilo, t. VIII. p. 125. 
Blenda, t. VII, p. 56. 

Boronatrocalcita, t. VID, p. 12. 

Brochantina, t. VII, p. 285. 

Calcita, t. VII, p. 169. 

Carbón de piedra, t. VIII, p. 130. 

Carbonato de sodio, t. VII, p. 199, 

Chabasita, t. VIII, p. 127. 

Chondrudita, t. VIII, p. 16. 

Clorita, t. VIIl,p. 85. 

Cobre abigarrado,' t. VII, p. 107. 

— gris, t. VII," p. 110. 

— nativo, t. VII, p. 9. 

— rojo, t. VII, p. 15. 



Cobre silicatado, t. VIII, p. 87. 
Columbita, t. VIII, p. 12. 
Cordierita, t. VIII, p. 88. 
Covelina, t. VII, p. 10-1. 
Cuarzo, t. VII, p. 25. 
Descloizita, t. VIH, p. 6. 
Diálaga, t. VIII, p. 89. 
Dolomía, t. VII, p. 172. 
Enargita. t. VII, p. 112. 
Epidota, t. VIII, p. 17. 
Espato flúor, t. VII, p. 167. 
Estaurolita, t. VIII, p. 14. 
Estromeyerita, t. VII, p. 104. 
Famatinita, t. VII, p. 159. 
Galena, t. VIL p. 53. 
Grafito, t. VII, p. 7. 
Granate, t. VIII, p. 83. 
Heterosita, t. VIII, p. 11. 
Hierro espático, t. VII, p. 194. 

— magnético, t. Vil, p. 20. 

— nativo, t. VII, p. 8. 

— pardo, t. VII, p. 17. 

— rojo, t. VII, p. 16. 
loduro de plata, t. VII, p. 167. 
Jamesonita, t. VII, p. 108. 
Kaolín, t. VIII, p. 86. 
Keramohalita, t. VII, p. 279. 
Linarita, t. VII, p. 285. 
Malaquita, t. VII, t. 196. 
Manganesa espática, t. VII, p. 194. 



134 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Marcasita, t. VII, p. 59. 

Mica, t. VIII. p. 84. 

Mimetisila, t.TIII, p. 8. 

Natrolita. t. VIII, p. 87. 

Niquelrojo, t. VII. p. 101. 

Olivina, t. VIII, p. 82. 

Ópalo, t. VII, p. 51. 

Oro, t. VII, p. 11. 

Ortila, t. VIII, p. 18. 

Ortoclasa. t. VIII, p. 127. 

Óxidos de manganeso, t. VII, p. 24. 

Petróleo, t. VIII, p. 132 

Pirita arsenical. t. VII, p. 100. 

— de cobre, t. VII, p. 105. 

— de hierro, t. VII, p. 58. 

— magnética niquelífera, t. VII, 

p. 101. 
Plagioclasa, 1. VIII, p. 129. 
Plata cornea, t. VII, p. 166. 

— nativa, t. VII, p. 10. 
Pleonasta, t. VII, p. 24. 
Plomo amarillo, t. VIII, p. 5. 

— blanco, t. VII, p. 195. 
Rosicler, t. Vil, p. 109. 



— negro, t. VII. p. 110. 
Sal común, t. VII, p. 160. 
Salitre, t. VII, p. 168. 
Sanidina, t. VIII, p. 127. 
Seleniuro de plata cobrizo, t.VII,p.55. 

— de plomo, t. Vil, p. 55. 

— de plomo cobrizo, t. VII, p. 55 
Serpentina, t. VIII, p. 85. 

Sulfato de magnesio, t. VII, p. 201. 

— de sodio, t. VII, p. 200. 
Sulfuro de cobre, t. VII, p. 102. 
Talco, t. VIII, p. 126. 
Titanita, t. VIII. p. 13. 
Tridimita, t. VII, p. 51. 
Triplita, t. VIII, p. 9. 
Turmalina, t. VIII, p. 14. 
Vesuviana, t. VIII, p. 81. 
Vitriolo de cobre, t. VIL p. 289. 
— de hierro, t. VII, p. 282. 
Vivianita, t. VIII. p. 11. 
Wernerita. t. VIII, p. 84. 
Wolfram, t. VIII, p. 5. 
Wolastonita. t. VIII. p. 88. 
Yeso, t. Vil, p. 280. 



HEMIPTERA ARGENTINA. 



( Continuación. ) 



HEMIPTERA HOMOPTERA Latr. 



Fam. CIGADIDAE Westw. (*) 

Stridulantes Latr., Fam. Nat. du Régn. Anim. p. 426 (18251. 
Stridulantia Burm., Handb. II, 1, p. 102 et 170(1835). — 

Stal, Hein. afr. IV, p. 1 (1866). 
Cicadidae Westw., Intr. of iModr. Class. of. Ins. p. 420; 

Synopsis ibd. p. 115 (1840) et Arcana Entomol. I, p. 91 

(1843). 

Odopoea Stal. 

Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. I, p. 617 (1861). 
Heraiptera africana. IV, p. 1 (1866). 

244. O. iiisiguifiera nov. spec. 

(/ : Supra satúrate viridis aut pistacinus, nigro- 
variegatus, sparsissime sericeus; capite nigro, 
viíta transversa, medio obsoleta, maculis duabus 
(aut una magna, medio nigro-ocellata) prope, 
maculaque basali infra oculos, viridibus aut 
flavidis ; fronte supra nigra, subtus virescenti, 
medio nigro-vittata ; rostro virescenli, ápice ipso 
fusco ; pronoto valde dilátalo, ángulo latera li 
subrotundato, lineis duabus mediis antice di- 
vergentibus, postice subcontiguis, circulum par- 
vum fere fingentibus, vitlis duabus disci sulcis- 
que, nec non margine partís lateralis posterioris, 
nigris ; mesonoto vittis quattuor latis liluraque 

C) Siendo también casi todas las especies de mis Hemípteros homópteros re- 
visados por Stal. empiezo la publicación de esta familia, sin poseer el primer 
tomo de la «List of Ihe Specirnens of Bomopterous Insects » por Walker; sin 
embargo, he pedido de nuevo la obra completa, y daré las correcciones, si fuese 
necesario, en un suplemento. 



1^6 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

posteriore nigris, illarum mediis suboblongis, 
lateralibus longis, sculellum attingentibus, po- 
stice angustis, parte interiore marginem anterio- 
rem versus virid i-va riégala, hujus pentágona aut 
sagittata, viridi-bimaculata ; scutello viridi, in- 
terdiim medio atque marginibus ñavido; dimi- 
dio basali segmentorum abdominis nigro, colore 
viridi marginis postici medio diffusiore ; tegmi- 
nibus sordide vitreis, cellula basali, trunco ul- 
na ri, costa venaque radiali magnam ad partem 
viridibus, venis ulnaribus venaque postcostali 
olivaceis, venis apicalibus ramulaque ulnari post- 
costali obscure fuscis, anastomosibus maculisque 
subapicalibus venas cingentibus obsoletissime 
fuscis ; alis vitreis, venis apicalibus anterioribus 
nigricantibus, ceteris viridis ; peclore virescenti, 
dense sericeo; ventre maculisque marginis dor- 
salis nec non pedibus olivaceis ; femoribus ad 
apicem trochanteribusque viridibus aut flavidis ; 
' tarsis nigro-fuscis. — Long. corp. 30-3o, tegm. 
37-44 mm. 

Patria : Respublica Argentina. 

He recibido esta chicharra de Tucuman ; el Sr. Holmserg la 
recojió en Salta. 

Es bien característica por la mancha verde mediana del me- 
sonoto, que envia tres ramas puntiagudas hacia el borde ante- 
rior y de que las dos laterales tienen dos ó tres pequeñas ramas 
que se dirigen oblicuamente hacia adelante. El borde posterior 
de los segmentos dorsales del abdomen es de un verde ó testáceo 
impuro, coloración que se extiende mas hacia la parte mediana 
del dorso. 

Las dos fajas angostas medianas negras del pronoto forman 
en su parte anterior la figura de un gancho, con la punta en 
dirección al borde externo, y dan lugar á la formación de un 
círculo algo alargado en la parte posterior, donde están casi 
unidas. El limbo del borde lateral posterior es negro. 

Tettigades Am. et Serv. 

Am. et Serv.. Hérn. p. 469 (1843). 
Walk.. Listof Hom. I, p. 232(1850]. 
Stal, Hem. afr. IV, p. 2 (1866]. 

245. T. cliileiisis Am. et Serv. 

Tettigades chilemis Am, et Serv.. Hém. p. 470. i. pl. 12. íig. 14 (1843).— 

SiGN.. Ano. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. III, p. 582. 129 (1863). 
Tettigades compacta Walk., List of Hom. I, p. 256 (1850). 



HEMIPTERA ARGENTINA 137 

Cicada ruhrolineata Spin. in Gat, Hist. de Chile. Zool. VII, p. 239.1 

(1852). 
Cicada crassimargo Spin. in Gay, Hist. de Chile. Zool. VII, p, 241.2 

(1852/. 
Cicada eremophila Phil., V'iage al Desierto de Atacama. p. 156.5 (1860) et 

Reise durch die Wiiste Atacama. p. 174.5 (1860). 
Tettigades crassimargo Sign., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. III, p. 582.130 

(1863). 

Patria : Chile. 

Una serie de individuos de esta especie, que poseo de Santiago 
de Chile, de Valdivia, de Mendoza y de Patagonia (Chubut y Santa 
Cruz), y que debo á los Sres. Philippi, Anwandter, Brachmann y 
MoYANO, me demuestra claramente la variabilidad de este homóp- 
tero, de que ya han tratado Spinola y Signoret; participo también 
de la idea del último autor, considerando la Cicada crassimargo 
Spin., y la Cicada eremophila PmL. como variedades, tanto mas, 
que he hallado todas las formas transitorias. 

Esta especie varia también en el grosor de los nervios y en la 
dirección de las anastomosis, siendo todos los nervios en algunos 
individuos muy finos y la última anastomosis rectilínea, ó dia- 
gonal, ó encorvada. 

Los individuos mas gpandes, que son de Santiago de Chile, 
tienen una longitud de 25 milímetros ; los mas pequeños, ori- 
ginarios de Santa Cruz, mielen 18 milímetros de largo (una $ de 
este mi'Smo lugar tiene 21 milímetros de longitud); los de Men- 
doza, Chubut y Valdivia dan las medidas intermedias. 

246. T. ciiinabariiia nov. spec. 

(/ et 9 : Laete cinnabarini, dense flavescenti-seri- 
cei, fascia lata frontis, vitta media, sulcis macu- 
laque submarginali pronoti, maculis tribus ante- ^ 
rioribus latis, foveis depressioneque posteriore 
mesonoti, maculis duabus scutelli, fasciis ab- 
dominis, nec non maculis nonnullis pectoris 
pedumque,, nigris ; capite latiusculo ; articulis 
basalibus antennarum rubris, ceteris nigris; pro- 
noto ad latera satis dilátate, dilatatione subre- 
flexa ; mesonoto macula antica media breviu- 
scula, suborbiculata, maculis lateralibus longis, 
fere triangularibus; dorso abdominis vitta media 
nigra obsoiotissima, fasciis basin versus latiori- 
bus, segmento terminali maculis duabus latera- 
libus nigris ornato; tegminibus subliyalinis, sub- 
sericeis, apud basin rubris, membrana costae, 
vena radiah, vena poscostali margineque supe- 
riore areae ulnaris interioris, cinnabarinis, venis 
ceteris fuscis vel nigris ; alis hyalinis, venis ru- 



138 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

fescenti-flavis ; ventre dense flavescenti sericeo ; 
pedibus rubris, raro hic ülic fusco-notatis ; fe- 
moribus anticis spinis diiabus validis armatis ; 
spinis tibiarum posticarum parviusculis, rufís 
aut nigris. — Long. corp. 21-24; tengm. 27-31 
mm. 
2 : Tegminibus aréis apicalibus novem areaque 
ulnari media cellula accessoria, instructis (an 
anomalía ?). 

Patria : Mendoza. 

Es la chicharra mas bonita que poseemos en la República 
Argentina. Los dos ejemplares que tengo en mi poder, les agra- 
dezco al Sr. Dr. PhÍlippi, quién los recibió de Mendoza. 

Se distingue de la especie anterior por la coloración roja, las 
manchas negras, la carencia de pelos, las márgenes del pro- 
noto mucho mas dilatadas y algo realzadas, el mesonoto me- 
nos convexo, la cabeza mas ancha, las dos espinas fuertes de 
los fémures anteriores y las espinas menos largas en las tibias 
posteriores. 

FiDiciNA Am. et Serv. 

Fidicina Am. et Serv., Hém. p. 472 (1843). — Walk., List 
of Hom. I, p. 78 (1850). — Stal, Rio de Jan. Hera. II, 
p. 18 (1861); Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. I, p. 614 
(1861) et Hem. afr. IV, p. 7 (1866). 

Hemisciera Am. et Serv., Hém. p. 466 (1843). 

247. F. gastracaiithopltora nov. spec. 

(/ et $ : Griseo-sericei, testaceo-olivacei, interdum 
viridi-variegati; fascia lata verticis, vittis quattuor 
punctisque duobus parvis mesonoti, fasciis latis 
segmenlorum dorsi abdominis nec non venis 
apicalibus tegminum alarumque, nigris ; capite 
cum oculis pronoto antice nonnihil laliore ; fronte 
rostroque flavidis, hoc ápice lusco, coxas posticas 
vix attingenle; antennis nigris; pronoto virescenti 
aut luleo-testaceo, sat dense sericeo ; mesonato 
viridi-flavo, vittis mediis nigris abbreviatis, vittis 
lateralibus subtriangularibus, panctis cluobus 
posticis interdum obsoletis ; scutello flavido-vire- 
scenti, leviter exciso ; dorso abdominis nigro, se- 
gmentisTufescenti-marginatis ; tegminibus vitreis. 
área basali, venis ante médium, vena radiali co- 
staque virescentibus vel testaceo-fulvis; alis vitreis, 
venis basalibus viridis; subtus virescenti-flavidi, 
dense sericei ; disco metastelhii medio transver- 
sim vix impresso ; segmento basali ventris medio 



HEMIPTERA ARGENTINA 139 

spina sat valida antrorsum producta, marginem 
posticum disci matastethii fere aUingente, armato; 
pedibus virescentibus, breviter pilosis; femoribus 
anticis spinis duabus obtusis armatis ; tirsis Iriar- 
ticulatis, articulo basali brevissimo. — Long. corp. 
22, tegm. 28 ; lat. pron. 9 mm. 

Patria : Respublica Argentina. 

Esta especie, que poseo de Buenos Aires y de Enlre-Rios, es 
bien característica por la espina, que lleva el segmento basilar 
del vientre, y que es dirigida hacia adelante, tocando casi el 
borde posterior del disco elevado del raetasternon ; por lo demás, 
es la especie mas pequeña que tenemos de este género en la Re- 
pública Argentina. 

248. F. opalina Germ. 

Cicada opalina Germ. in Silb., Rev. Ent. II, p. 57.3 (1834). —Burm., 

Handb. II, 1, p. 183 (1835). 
Fidicina opalina Am. et Serv., Hém. p. 472.2 (1843). — Walk., List of 

Honi. I, p. 89 (1850). 

Patria : Brasilia. 

Tengo en mi poder un solo individuo $ de esta especie, que 
fué recojido en el Paraná. 

249. F . pullata nov. spec. 

(/ : Supra piceus, parum sericeus ; subtus cum ti- 
biis posticis nonniliil pallidior, sat dense sericeus 
et subpilosus ; ápice femorum basique tibiarum 
ochraceis ; capite longitudinaliter rugoso ; oculis 
olivaceis ; pronoto antice utrimque valde cicatri- 
coso-rugoso, medio sublaevi, margine postico 
fortiter transversim striato; mesonoto laevi, sulcis 
duobus parvis arcuatis praedito ; scutello sat pro- 
funde exciso, fusco ; marginibus segmentorum 
dorsi abdominis interdum fuscis; tegminibus hya- 
linis et subopalinis, área basali, costa, vena ra- 
diali et postcostali, venis apicalibus maculisque 
distinctis anastomoses, nec non alteris parvis 
subapicalibus venas cingentibus, nigris, venis 
ulnaribus obscure olivaceis ; alis basi nigris, 
venis olivaceis aut nigro-fuscis ; ventre flavescen- 
ti-fusco ; spinis duabus femorum anticorum sat 
validis ; tarsis biarticulatis, articulo basali bre- 
vi. —Long. corp. 29, tegm. 38; lat. pron, 13 mm. 

Patria : Provincia Corrientes. 



V 



140 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Esta especie se distingue bien de las demás congéneres por la 
coloración negra, por la guarnición muy oscura de las anasto- 
mosis, y por la extremidad de los fémures y la base de las libias, 
que son de color ocre. 

Poseo solo un cf, que fué recojido en Caa-Catí por el Sr. D. 
A. Octavio Ezquek. 

250. F. bonaereiisis nov. spec. 

(/ et $ : Supra perparum sericei ; capite pronoto 
mesonotoque olivaceis aut testaceis, nigro-varie- 
gatis ; dorso abdominis nigro, segmentis fulvo- 
marginatis ; subtus sordide lestacei, sat dense 
sericei et pilosi; oculis, fascia lata verticis, macu- 
lis infraocularibus, sulcis obsolete fasciaque an- 
gustiuscula post médium pronoti, nec non vitla 
semicirculari vittisque duabus mediis suboblon- 
gis mesonoti, nigris (vittis nigris mesonoti ante- 
rius saepissime contiguis) ; sculello sordide fulvo, 
antice nigro-marginato, postice sat profunde ex- 
ciso, cornibus brevis, subrotundatis ; tegminibus 
sordide hyalinis, área basali, costa, vena radiali 
venisque ulnaribus magnam ad partem viridibus 
aut testaceis, vena postcostali, venis apicalibus 
oíFuscationeque parva et subobsoleta anastomo- 
sum, obscure fuscis; alis ad basin flavescenli- 
fuscis, ad apicem perparum offuscatis ; pectore 
hic illic fusco-maculato ; rostro coxas posticas fere 
altingente, ápice fusco ; tubérculo segmenti -ba- 
salis ventris subelovato, obtuso ; pedibus vire- 
scentibus aut obscure testaceis ; spina posteriore 
femorum anlicorum parva; tarsis triarticulatis. — 
Long. corp. 32-36, tegm. 40-43; lat. pron. 14- 
15 mm. 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

Es la chicharra mas común de la República Argentina, que 
abunda principalmente en las provincias de Buenos Aires, Sanla- 
Fé y Entre-Rios, y cuyo canto penetrante tienen ocasión de oir 
en el verano los paseantes de Palermo, San Isidro, del Tigre, etc.; 
se halla también en la vecina República Oriental. 

Habiéndola enviado á varias personas bajo el nombre de Cica- 
da bonaérensis, le conservo la denominación específica dada ante- 
riormente, cuando la conocí solo de Buenos Aires. 

251. F. piisilla nov. spec. 

cf et 9 : Luridi, interdum virescenti-flavidi, nigro- 
variegati, parum sericei ; vértice obsolete nigro- 



HEMIPTERA ARGENTINA iM 

maculato aut fascia lata ornato; fronte nigro- 
fasciolala ; rostro ápice fusco, coxas posticas vix 
attingente; pronoto ochraceo, vitta media, saepis- 
sime interrupta, margineque laterali, parte poste- 
riore excepta, nigro-fuscis ; mesonoto lurido, vittis 
tribus latis variabilis ornato, vitta media generali- 
ter ad scutellam percurrente, raro antice flavo- 
bilineata, vittis lateralibus brevioribus, Iriangula- 
ribus, interdum intus obsoletis; scuteilo flavido, 
levissime exciso ; dorso absorainis nigro, segmentis 
anguste flavo-marginatis, segmento terminali fe- 
minae linea media maculisque lateralibus posticis 
flavidis ornato; tegminibus alisque sordide hyali- 
nis, illis venis ochraceis, virescenti-flavidis et api- . 
cem versus dilute fuscis; subtus cum pedibus 
ochracei aut flavescenti grisei, dense sericei; spinis 
duabus femorum anticorum parviusculis; spinis 
tibiarum postica rum rufis ; tarsis triarticulatis, 
articulo basali brevissimo. — Long. corp. '14-16, 
tegm. 'I4-'l6;Jat. pron. 6 mm. 

Patria: Respublica Argentina. 

Poseo individuos de esta especie de la Provincia de Buenos Aires 
(Buenos Aires, Chacabuco y Baradero) y de la de Córdoba. 

Es de dimensiones menores que la F. gastracanthophora, siendo 
la mas pequeña de este género. Es fácil de reconocer por la colo- 
ración amarilla de la cabeza, del pronoto y mesonoto, y de la parte 
inferior del cuerpo y de las patas. Las manchas y fajas negras que 
llevan los primeros tres órganos, varían en su extensión é inten- 
sidad. 

TyMPANOTERPES StaL. 

Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. I, p. 614 (1861). 
Hemiptera africana. IV, p. 7 (1866). 

252. T. sibilatrix nov. spec. 

(/ et $ : Olivacei aut sordide testacei, supra, praeci- 
pue abdominis dorso, dense flavescenti-sericei, 
subtus albo-tomentosi vel farinosi ; fasciis, vit- 
tis maculisque capitis, pronoti mesonoti, scute- 
lli dorsique abdominis, nigris; capite cum oculis 
parte posteriore pronoti angustiore, signo subcru- 
ciformi verticis, regionibus supraorbitali retroor- 
bitali et infraocularifaciisque subobsoletis, nec non 
frontis sulco apicem versus, nigris ; oculis oli- 
vaceis aut luteis ; rostro ad coxas posticas extenso, 
articulo terminali apicem versus nigro ; pronoto 



148 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

subrugoso, postice transversim striato, maculis 
duabus disci triangularibus, medio interruptis, 
sulcis, fascia post médium parteque posteriore 
marginis lateralis, nigris; mesonoto lineis septem 
nigris, quibus sublateralibus poslice arcuatim con- 
junclis, ornato; scutelli callis inagnam ad partem 
nigris; segmento primo dorsi abdominis basi ni- 
gro-maculato, reiiquis late nigro-fasciatis ; tegmi- 
nibus alisque vitreis, his macula basali postica 
flavida, extra fusco-marginata, iiüs membrana 
' costae venisque apicalibus nec non obumbraculis 

anastomosum duarum anteriorum nigris vel ob- 
scuro fuscis, costa testacea aut viridi, vena radiali 
lútea, venis ceteris dilute fuscis ; pedibus parum 
farinosis ; trochanteribus nigro-maculatis ; femori- 
bus tibiisque ad basin et apicem versus, tarsis 
totis nigricantibus ; spinis duabus femorum anti- 
corum sat acutis. — Long. corp. 36-52, tegm. SO- 
CO; lat. pron. 16-19 mm. 

Patria: Respublica Argentina. — Brasilia. — Bolivia. 

Tiene mucha semejanza con la T. grossa Fabr., con que ha sido 
comparada por Stal; se distingue principalmente de esta antigua 
especie por las fajas negras que llevan los segmentos del dorso 
abdominal y por la coloración de la cabeza y del pronoto. 

He llamado á mi especie T. sibilatrix, la chicharra silbadora, 
en vista del sonido agudo y recio que produce, y que de lejos se 
distingue apenas del silbido de una locomotora ó un vapor. En las 
Provincias del Norte recibe el nombre quichua de Coyuí/o. Schom- 
BURGK atribuyó este silbido á un pájaro, pero nunca pudo conse- 
guirlo, ni siquiera verlo. Sobre esto leemos lo siguiente en su 
obra Reisen in Britisch-Guiana, etc., Tom. II, p. 251 (1848): 
« Gleichzeitig mit dem Abendconcert (el autor habia tratado ante- 
riormente del canto de la Zammara eximia Erichs.) liess auch 
jedesmal ein Vogel, den ich aber ungeachtet aller angewandten 
Mühe niemals zu sehen bekommen habe, einen schrillenden, pfeifen- 
den Ton hóren, der die grósste Aehnlichkeit mit dem Pfeifen einer 
Locomotive hatte ». 

Esta especie tiene una distribución geográfica muy vasta. La 
poseo del Territorio de las Misiones, donde es muy abundante, de 
Corrientes, del Gran Chaco, de Tucuman, de Bolivia y del Brasil. 

Proarna Stal. 

Stett. Ent. Zeit. XXV, p. 61 (1864). 
Hemiptera africana. IV, p. 7 (1866). 

253. P. grísea Fabr. 

Tettigonia grísea Fabr., Ent. Syst. IV, p. 17.3 (1794) et Syst. Rhyng. p. 
34.4 (1803). 



HEMIPTERA ARGENTINA 143 

Cicada grísea Bürm., Handb. II, 1, p. 181 (1835). 
Proarna grísea Stal, Hera. Fabr. II, p. 7.1 (1869). 

Patria : America meridionalis. 

Tengo un individuo ^, originario de Jujuy, en mi poder, que 
corresponde bien á las descripciones existentes. 

254. P. dacty liopliora nov. spec. 

5 : Procera, flavescenti-grisea, nigro-variegata, sat 
dense sericea ; vértice toto fere nigro-fusco; ocellis 
rubris; fronte la ete fusca, linea longitudinali fla- 
vida, posterius interrupta, ornata ; rostro ápice 
fusco, basin abdoniinis attingente; antennis basi 
apiceque flavidis ; pronoto sordide testaceo, sulcis 
obsoleto vittaque media distincte nigris, hac an- 
tice et postice latiore; mesonoto nigricanti, late- 
ribus, depressione postica lineisque duabus ante- 
rioribus obsoletis et subarcuatis, griseo-flavidis; 
scutello supra nigro, ad latera flavido; dorso abdo- 
minis rufescenli ; tegminibus sordide hyalinis, 
venis testaceis, olivaceis et fuscis, punctis apicali- 
bus parvis, anastomosibus non fusco-cingentibus; 
subtus obscurior, dense sericea; pedibus pilosulis, 
fuscescentibus, flavido-vittatis ; femoribus anticis 
bispinosis ; libiis anticis rufescentibus ; tibiis me- 
diis et posticis pilosis, rufescenti-fuscis, basi ob- 
scurioribus, ante basin annulo flavido ornatis ; 
tarsisflavis vel fuscis. — Long. corp. 15, tegm. 19; 
lat. pron. 5 mm. 

Patria : Tucumau. 

Es de menor tamaño j mas esbelta que la especie precedente. 
Se distingue de la misma ademas por la coloración general de la 
cabeza, por la faja longitudinal del pronoto, por la carencia de 
las manchas oscuras de las anastomosis, y por la coloración 
de las patas y el anillo amarillo, que está situado cerca de la base 
de las tibias intermedias y posteriores. 

Poseo una sola $, que fué recojida en Tucuman. 

Carineta Am. et Serv. 

Am. et Serv., Hém. p. 482 (1843). 

Stal, Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. I, p. 617 (1861). 

255. C. formosa Germ. 

Cicada formosa Germ. in Thon, Ent. Archiv. II, 2 (1830) et in Silb., Rev. 
Ent. II, p. 74.47 (1834). — Buum., Handb. II, 1, p. 181 .3 et 398 (1835).— 
GuÉR., Icón. Rcgn. Aniín. Ins. p. 855 Í1838). — Blanch., Hist. des Ins. 
11, p. 166.8 (1840). 



144 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Cicada pohjchroa Perty, Del. anim. art. p. 176.1. t. 35. f. 2 (1830). 

Cicada Diardi Guér., Icón. Régn. Anim. Ins. pl. 58. f. 1 (1838j. 

Cicada Duvaucelii Guér. in Duperrey, Voy. de la Coq. Ins. p. 184 (1838). 

Walk., List, of Hom. Suppl. p. 23 (1858). 
Carineta formosa Am. et Sebv., Hém. p. 483.1 (1843). — Walk., List, of 

Hom. I, p. 240.1 (1850). — Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 19.1 (1862). 

Patria: Brasilia. — Respublica Paraguayeiisis. 

Esta chicharra, una de las mas bonitas que conozco, fué reco- 
jida en el Territorio de las Misiones antiguas. 

256. €. d i i>log rápita nov. spec. 

Q : Flavescenti-lutea, sáldense sericea; capite, pro- 
noto, mesonoto pedibusque nigro-lineatis; vértice 
macula media magna ornato; lineis duabus sub- 
mediis frontis apicem versus angustioribus, abbre- 
viatis ; clypeo rostroque ad apicem, nec non genis 
maximam partem nigris, illo coxas posticas non 
superante ; pronoto sulcis ad partem, fascia angosta 
posteriore maculisque sex parvis (duabus anterio- 
ribus Iriangularibus, duabus discalibus et alteris 
duabus marginalibus subarcuatis) nigris ornato; 
mesonoto lineis octo signo AVAV formante macu- 
lisque tribus in depressione sitis praedito ; scutello 
immaculato, utrimque piloso; dorso abdominis den- 
se sericeo, segmento anali signo laterali ut littera 
A formato ; tegminibus alisque vitreis, ápice vix 
infuscatis, his venis fuscescentibus, illis membrana 
costae venisque apicalibus nigricantibus, venis 
reliquis luteis vel olivaceis ; pectore hic illic ven- 
treque ad latera obsolete et medio distincte nigro- 
vittato ; femoribus anterioribus quadrivittatis vel 
linealis et spinis tribus (spina posteriore longa) 
nigris armatis ; femoribus mediis et posticis, nec 
non tibiis anticis utrimque viltalata ornatis; tarsis 
anticis et mediis nigro-fuscis. — Long. corp. 25, 
tegm. 28; lat. pron. 8 mm. 

Patria: Territorium Missionum. 

Esta especie, de la que poseo una sola $, se acerca por algunos 
caracteres á la C. fasciculata Germ., distinguiéndose bien por la 
carencia del monojo de pelos al lado del escudillo, por el signo de 
doble ASl 6^ la parte anterior del mesonoto, por falta de fajas 
negras en el dorso abdominal, por el signo de a sn la parte late- 
ral del último segmento abdominal, }' por las fajas y líneas negras 
de las patas, etc. 

Fué recojida en el Territorio de Misiones, cerca de Corpus. 

(Continuará). Carlos Berg. 



ASÍLIDES ARGENTINOS 



Desde el comienzo de nuestros estudios entomológicos, mi herma- 
no Félix y yo, nos fijamos en el numerosísimo é imperfectamente co- 
nocido orden délos Dípteros, proponiéndonos ocuparnos con especia- 
lidad de sus representantes argentinos (esto es, de las repúblicas del 
Plata), los cuales no hablan sido objeto hasta entonces de ningún 
trabajo exclusivamente dedicado á ellos. 

La falta de relaciones científicas por una parte, y la de muchas 
de las principales obras dipterológicas, por otra, nos privaron du- 
rante dos años, de poner en práctica nuestro proyecto ; pero feliz- 
mente, trascurrido ese espacio de tiempo, la biblioteca y colecciones 
del Museo Público de Buenos Aires, las que nos fué permitido con- 
sultar casi diariamente por su eminente Director Dr. D. Germak 
BuRMEisTER, j uucstra amistad con el justamente acreditado Dr. D. 
Carlos Berg y con nuestro joven compatriota D. Eduardo L. 
HoLMBERG, conocido principalmente por sus estudios aracnológicos, 
rodearon de circunstancias favorables á nuestra suspirada empresa, 
y, aprovechándolas, Félix publicó en El Naturalista Argentino cua- 
tro ensayos dipterológicos, á saber: 

1° Descripción de tres nuevos Culicidcede Buenos Aires, en El Nat. Arg., 

I, 149-152. -Tir. cap., 4 págs. (1878). 
2° Notas dipterológicas sobre los Antrdcidos y Bombiliarios (1) del Partido 

del Baradero (Provincia de Buenos Aires) , en El Nat. Arg., I, 225- 

231; 263-275.— Tir. ap., 20 págs (1878). 
3" Apuntes sobre los Empides del Baradero, en El Nat. Arg., 1, 292-295. 

Tir. ap., 4. págs. (1878). 
4° Notas dipterológicas sobre los Bibiónites del Baradero, en El Nat, 

Arg., I, 295-299.— Tir. ap., 5 págs. (1878). 

Siguiendo su ejemplo, (2) he resuelto dar á luz, á medida que vaya 
reuniendo los materiales, la enumeración, grupo por grupo, de los 



(1) Aún no ha aparecido sino la parte referente á los Antrácidos. 

(2) Los únicos trabajos sobre Dípteros que, por mi parte, he publicado son los dos siguientes: 
Informe sobre una colección de Dípteros reunida en Las Conchas por D. Manuel Oliveira 

CÉSAR, en El Nat. Arg., I, 185-189 (1878). 
Calliphora anlhrupoplmja Gonil, en Anal. Soc. Cient. Arg., VII, 253-258 (1879). 

10 



146 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA AKGENTINA 

Dípteros argentinos, sin sugetarme á un orden sistemático en la pu- 
blicación de estos fragmentos, porque los elementos de que actual- 
mente dispongo no me lo permitirían. 



El presente ensayo trata de la familia de los Asílides (Asüidce 
Leach, 1819; Asilici Latr., 1802; Ásilites Newm. ,1842; Asilidii 
(1853) s. Asilidi (1857), B. Big-), cuyas especies platenses han sido 
descritas, en su mayor parte, por el célebre Wiedemann, y las res- 
tantes por Macquart, en su gran tratado sobre Dípteros exóticos para 
Europa, y por varios autores en las obras á que han dado lugar di- 
versos viajes de circumnavegacion, etc. 

Aunque tenia ya la lista completa, á mi entender, de las especies 
descritas de estos países, como no poseyese sino las que se encuentran 
en esta provincia, veíame obligado á concretarme á su estudio, so 
pena, á no proceder así, de presentar una lista en la que serian mas 
las desconocidas para mí que las personalmente observadas; pero, 
habiéndome sido liberalmente facilitados los ejemplares de la colec- 
ción del Dr. Berg y los de la del gabinete de nuestra Universidad, 
procedentes en su mayor parte del Territorio de iJisiones, donde 
fueron cazados por Berg y por mi amigo el Ingeniero D. Eduardo 
Agüirre, y de la República Oriental del Uruguay, en la cual los ob- 
tuvo el primero de estos señores, me es dado tener la satisfacción de 
ofrecer una enumeración bastante completa, según creo. 

I. DASYPOGONIT^ Macq. 



Dasypogonitae, Macq. Dipt. exot., I, p. 2,22 (1838). 
Dasypogonites, Walk. List of Dipt., p. VI (Suppl. 11), 377 (1854). 
Dasypogonidae, Big. Ann. Soc. Ent. Fr., ser. 3, V, 536 (1857). 
Dasypogonina, Bell. Saggio Ditt. Alessic, p. 2,59 (1862). 
Dasypogoninse, Schin. Verh. zool.-bot. Gesellsch., XVI, 651 (1866). 

1. Allopogou Schin. 

Allopogon, Schin. Verh. zool.-bot. Ges., XVI, 670 (1866). 

1. A. TáUatus (Wied.) Schin. 

Dasypogon viltatus, Wied. Áuss. ziceifl. Ins., 1, 389,36(1828). —Walk., 

I. of Dipt., p. VI [Suppl. II), 446,175 (18541. 
Dasypogon longiunguiatus, Macq. Dipt. exot., I, ps. 2, 36,7 (1838, nec 

Ejusd. op. ñt., Suppl. IV, 1850). — Walk., L. of Dipt., p. VI, (Suppl. 

II), 436, 137 (1854). 
Allopogon vittatus, Schin. op. cit., 701 (1866). 
Allopogon gracile, Big. Ann. Soc. E. Fr., ser. 5, VIII, 418 (1878), 



ASÍLIDES ARGENTINOS 147 

Habitación observada: Montevideo (Wied. — Walk. — Scliin); Mi- 
siones (Macq.) ; Uruguay (Big.) ; Buenos Aires, Las Conchas (E. 
Lch. A.). 

Es bastante común, durante el verano. Prefiere las horas mas 
ardientes del dia para dar caza á los insectos de que se alimenta, los 
cuales pertenecen generalmente á los grupos de los Sarcofágites y de 
los Múscües metálicos, amantes del sol como él ; suele apoderarse 
también de ciertos Lepidópteros diurnos. La Monedula surinamen- 
sis (De Gr.) Dahlb., le persigue con el objeto de proveer con sus des- 
pojos el nido de sus hijos, cuando escasean los Tahánides y Estra- 
Uómides, que son sus víctimas favoritas, según observaciones ejecu- 
tadas por mi hermano. 

Encuéntrase en una gran parte de esta provincia ; mi hermano lo 
observó en Chascomtis, en Febrero de 1876, Holmberg lo ha cazado 
en San Fernando, Oliveiua César en Las Conchas, y yo en el 
Baradero. Su área de dispersión se extiende por el Oeste hasta Men- 
doza, de donde lo ha traido el Dr. Betig. 

Macquart ha empleado el mismo nombre fDasypogon longiiingu- 
latus) para designar dos especies bien distintas, y los autores mas 
modernos se han ocupado de una sola de ellas {Dícranus longiungu- 
latas — Macq. — Scliin.), haciendo caso omiso de la otra, que no 
difiere, según mi opinión de la presente, llamada antes D. vittatus 
por el célebre Wiedemann. 

Paréceme casi indudable, que el Allopogon gracíle, descrito por 
BiGOT el año pasado, es la misma cosa que el A. vittatus. 

La talla de esta especie es bastante variable. El ejemplar ((/) de 
Wadmann, así como el deMACQUART (9), median 7 Un., y eldeBiGOT, 
15 mm. (9) ; la longitud de las numerosas hembras que he medido 
oscila entre 15 y 22 mm., no contando con las antenas ; no conozco 
el macho. 

S. A. tesseSíatMS (Wied.) Schin. 

Dasypogoii tessellatus, "Wied. op. cit. I, 390,38 (1828). —Walk., op. cit., 

447,176 (1854). 
Allopogoii tessellatus, Schin. op. cit., 701 (1866). 

Hab. observ. : Montevideo (Wied. — Walk. — Schin.). 
No lo he visto nunca. 

)3. Flt^uetole^teg n. gen. 

C^m\. duplo latius quam longius; occiput setigerum, non villosum ; 
facies tomentosa, siiie vellere ; antennarum articulus tertius fusi- 
furmis, compressus, supra brevítev setiger, ahsquc stylo, ad apicem 



148 ANALES DIO LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

cicatriculatus ; my s cax periíttomaticus, biseriatus. Scutellum setis 
destitutum. Tlh'iíB anticce unco apicali armakB ; metatarsuspro- 
cessu subtriangulari, denticulato, munitus ; pulv illi mediocres. Alke 
iis Allopogonis latiores ; vence ut in pnecedente genere. Abdomen sub 
clavatum. 

Cabeza tan deprimida como en AUojMgon, Dicraniis y Cacodwmon, 
doblemente ancha que alta, Occ?j;zíc/o subplano, setígero. Vértkenwij 
poco hundido entre los ojos, subplano ; tubérculo ocelifero poco pro- 
minente, con dos cerdas mediocres, divergentes, en la cúspide^ y 
otras cuantas menores detras de ellas. Cara paralelogramática, li- 
geramente convexa, tomentosa ; su anchura igual á la de un ojo ó 
sea á la tercera parte de la de la cabeza; distancia entre la base de las 
antenas y el perístoma igual á la anchura de la cara. Antenas tan 
largas como en el género Allopogon ; los dos primeros artejos sub- 
iguales en longitud, el primero cilindrico, el segundo cilindroide, 
adelgazado hacia la base; ambos, pero sobre todo el segundo, breve- 
mente setígeros ; tercer artículo doblemente largo que los dos prece- 
dentes reunidos, fusiforme, comprimido, brevemente setígero por 
arriba, sin estilo, cicatriculado en el extremo. (1) Mostacho redu- 
cido á una orla compuesta de dos series de escasos pelos, la una pe- 
ristomática, de pelos largos, la otra colocada un poco mas arriba, 
mas rala y formada de pelos mas cortos. Barba muy rala. Trompa 
tan larga como la altura de la cabeza, comprimida, de punta roma^ 
velluda por debajo y en el borde del extremo. Palpos tan largos^ poco 
mas ó menos, como la tercera parte de la trompa, cilindroides, media- 
namente gruesos, un poco adelgazados en su parte media, setígeros, 
y fina y largamente velludos. 

TÓRAX un tercio mas largo que ancho ; su diámetro transversal un 
poco mayor que el de la cabeza. Pronoto con una orla de cerditas en 
su borde anterior. Mesonoto medianamente convexo, sin vello, con 
dibujos tomentosos, brevísimamente setígero en su parte anterior; dos 
series longitudinales y paralelas de cerditas, situadas hacia el medio 
del disco ; una serie de cerdas gruesas en cada borde lateral, desde 
un poco delante del arranque de las alas hasta cerca del escudete ; 
ángulos humerales setígeros. Escudete sub-semicircular, plano por 
arrriba, con el canto grueso y convexo, muy ligeramente carenado en 
el medio de este ; carece de vello y de cerdas, siendo simplemente to- 
mentoso. Flancos con dibujos tomentosos, sin vello ; una serie ver- 
tical de cerdas en el metatórax, delante de los balancines. Metanoto 



(1) En el Allopogon vittatus y en el Lastaurus ardens, este artejo presenta también una 
cicatriz terminal, y no se divide claramente en el extremo ; en el Cacodamon Lucifer existe 
asimismo la cicatriz, pero ella no pertenece ya al tercer artejo, sino al pequeño segmento 
apical que lo corona, y que representa el estilo. De modo, pues, que dicha cicatriz no es de- 
bida como podría sospecharse, á la pérdida de un apéndice caedizo. 



ASÍLIltES aRGE.MLN'OS 149 

como los flancos, pero sin cerdas. Balancines ensanchados en la base 
del tallo, con maza grande, convexa en el borde externo, sub-recta en 
el interno. Palas relativamente tan largas como en los Allopogon, 
un tanto mas gruesas, rala y brevemente vellosas ; ancas escasamente 
peludas y setígeras ; fémures con varias cerdas gruesas, dispuestas en 
serie, en su cara externa ; tibias con varias filas de dichas cerdas ; las 
posteriores con la vellosidad bastante densa en la cara interna ; las 
anteriores con un fuerte garfio terminal ; tarsos robustos, armados de 
cerdas gruesas y fuertes en los costados y en el borde posterior de 
cada artejo, y con otras muy pequeñas entre el vello que los cubre ; 
primer artejo de los anteriores con una saliente basal, sub-triangular, 
denticulada, en la arista interna ; los espacios que quedan entre los 
dentículos, pilíferos ; el extremo de la saliente corresponde al del 
garfio ; uñuelas casi tan largas como el último artejo, arqueadas, pa- 
sablemente agudas, con un diente basal obtuso ; las ventosas alcan- 
zan al extremo de las uñuelas en los tarsos anteriores y llegan á la 
mitad de su longitud en los intermedios y posteriores. Alas notable- 
mente mas anchas que en los Allopogon, tanto como en los Caco- 
dcemon ; nervaduras dispuestas como en los Allopogon. 

Abdomen sub-clavado, doblemente largo que el tórax, brevísima y 
ralísimamente velludo en el primer arco dorsal, rala y brevísima- 
mente setígero en los 2''-6° inclusive; primer segmento tres veces mas 
ancho que largo, un poco mas que el metanoto, poco convexo por 
arriba, ralamente peludo en los costados, y con una corta serie ver- 
tical de cerdas mediocres cerca del borde latero-posterior del arco 
dorsal ; 2" segmento doblemente largo, un poco menos ancho y mas 
convexo por arriba que el primero, gradualmente atenuado hacia 
atrás ; los siguientes disminuyendo poco á poco en longitud á medida 
que se acercan al extremo, muy convexos en el dorso, y formando una 
maza oblonga, la cual ocupa mas de los dos tercios de la longitud 
del abdomen. Sexto y séptimo arcos ventrales, setígeros. 

MACHO 

Menor que la hembra. Séptimo segmento dorsal del abdomen muy 
estrecho, siendo su longitud igual á la mitad de la del sexto, mediana 
y ralamente velludo. Aparato de la cópula tan largo como el sexto 
segmento, redondeado, lustroso, mediocremente velludo. 

HEMBRA 

Séptimo segmento dorsal del abdomen poco (como un tercio) mas 
corto que el sexto, rala y brevísimamente setígero, como los 2''-Qfi in- 
clusive ; segmento anal con cerditas iguales á las del anterior^ un 
poco velludo. Oviducto muy corto, coronado por un círculo de espi- 
nas, como de ordinario ; dichas espinas cortas, fuertes y rectas. 



150 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA AUGENTINA 

La Lapliria coarctata'Perty, acertadamente referida á los Dasipogó- 
nites por Mr. Walker, reclama, en mi concepto, la creación de este 
nuevo género. 

A pesar de su fácies, bastante diferente de la que se observa en el 
género Allopogon, sus relaciones con este son muchas ; la deseme- 
janza de aspecto proviene principalmente de la mayor anchura délas 
alas y de la forma del abdomen. 

La mas minuciosa comparación entre las hembras (1) del Plañe- 
tolestes coarctatiis y las del Allopogon víttatus da por único resultado 
el descubrimiento de las siguientes diferencias apreciables, prescin- 
diendo de las indicadas mas arriba : 

1^ Vértice notablemente excavado en elA. vittatus, subplano y muy 
poco hundido entre los ojos en el P. coarctatus. 

2^ OccijMcio velludo y setígero en el 1°, solamente setígero en el 2°. 

3^ Cara tomentosa y velluda en el Allopogon, simplemente tomen- 
tosa en el Planetolesies. 

i*. Pronoto velludo en el V, no setígero. 

5^ Mesonoto del Allopogon un poco mas elevado que en el Planeta- 
lestes, cubierto, ademas del tomento que forma los dibujos, depeque- 
ñas cerditas en toda su superficie. 

6^ Escudete con dos gruesas cerdas en el borde posterior en el Allo- 
pogon, no setígero en el Planetolesies. 

1^ Patas del primero, algo mas delgadas que las del segundo, bre- 
vísimamente setígeras, como en los tarsos del Planetolestes , con vello 
solo en la cara interna de las tibias y en la planta de los tarsos. 

8^ Ventosas de los tarsos anteriores del A. vittatus mas cortas que 
las mismas del P. coarctatus ; toáoiS llegan al medio de las uñuelas 
en el primero. 

9* Abdomen del Allopogon triplemente largo que el tórax, gradual- 
mente atenuado hacia atrás ; el primer segmento como en el Planeto- 
lestes ; todos brevísimamente setígeros. . . 

3. Planetolesies coaretatMS (Perty) Mihi (2). 

Laphria coarctata, Perty Delect. an. art. Bras., 181, pl. 36, f. 4 (1830- 
1834). 

(1) Ya se ha visto que los o del Planetolestes difieren apenas de las V; no conozco los 
del Allopogon. 

(2) Compuesta ya esta parte de mi obrita, me apercibo de que Walker y Bellardi lian 
descrito un Planetolestes á". Méjico, bajo el nombre de Das. secubilis, que me parece iilúntico 
con el P. coarctatus. La única diferencia importante consiste en que Bellakdi atribuye al 
secahilis cerditas doradas, dispuestas en corona, en el occipucio ; estas cerditas son pardas 
oscuras en nuestra especie. 

Si ambas fuesen idénticas, tendríamos los siguientes sinónimos : 

D. secahilis, Walk., Trans. Ent. Soc, serie II, V, 276 ( 1858-61.) 

D. secabilis,'W\LK.,(Sarapocion?),'Bí:LL.,Safjfjio Ditt. Mess., p. II, 63,1, pl. 1, f. i (1862). 

Senobasis secahilis, ScuiN. Áhh. z. bot. Ges., XVI, 701 (1866). 

No es un Senabasis, sin embargo ; la falta de estilo le distingue fácilmente. 



ASÍLIDES ARGENTINOS 151 

Dasypogon bonariensis, Macq. Dipt. ex., I, p. 2, Siippl., 194 (1838). — 

Walk. L. ofDipt., p. VI (Suppl. II), 439,144 (1854). 
Dasypogon coarctatus, Walk. op. cil., p. Vi (Suppl. II), Add., 504 

(1854). 

Hab. observ. : Orillas del Rio Negro, en la provincia brasileña del 
mismo nombre (Perty) ; Buenos Aires (Macq. — Walk.) 

Es común durante el verano. Ouveira César me lo ha enviado 
de Las Conchas; mi hermano notó que era abundante en individuos 
en Chascomíis, y yo lo he visto, con frecuencia, en el Baradero. Se- 
gún apuntes manuscritos de Félix Lynch, «las presas preferidas por 
este Dasipogónite son los himenópteros del género Bomhus y los 
Múscites del género Lucilia ; húndeles sus lancetas en la unión del 
tórax con el abdomen y les chupa los jugos con tal rapidez que las 
víctimas tardan muy poco en morir». 

Macquart no vio sino el macho, al cual le niega, erróneamente, el 
garfio tibial. Es de extrañar, que no haga mención de la forma del 
abdomen ; en cuanto á la carencia de estilo, no pudo observarla por 
haber perdido su ejemplar ó ejemplares el tercer artejo de las an- 
tenas. 

La longitud varía entre 16 y el 21 mm., según los ejemplares que 
tengo á la vista. 

Es ciertamente inexplicable, que Macqüart no haya reconocido á su 
D. bonariensis en la LajjJiria coardata de Perty, bien descrita y dibu- 
jada por este; no se nota otro defecto importante en la lámina citada, 
que el colorido de las alas, notablemente mas claro que el que real- 
mente las tiñe. Walker sospecha que su Dasypogon coarctatus ó sea la 
Laphria coarctata Perty, es idéntico con el D. castaneiis Macq. [D. 
ex., I, p. 2,35,6), pero evidentemente se equivoca. En cuanto á 
Schiner, coloca al D. bonariensis y á la Laphria coarctata, así como 
al D. castaneiis, entre las especies cuyo género moderno no conoce. 

3. liastauu'us Loew. 

Lastaurus, Loew Bemerk. Fam. Asil., 11 (1851). — Big., Ann. Soc. Ent. 

Fr., ser. 3, V, 551 (1857). — Schin., op. cit., 655 (1866). 
Morimna, Walk. Ins. Saundersiana, p. 2, 104(1851); List o f Dipt., p. 

VI (Suppl. II), 429 (1854). 

4. ü. ardens (Wied.) Schin. 

Dasypogon ardens, Wied. op. cit., 1,391,39 (1828).— Walk., L. of. 

Dipt., p. VI (Suppl. II), 446,171 (1854). 
Lastaurus ardens, Schin. op. cit., 702 (1866). 

Hab. observ,: Brasil (Wied. — Walk. — Schin,). 



152 ANALES DE LA SOCIEDAD CIKMÍFICA ARGENTINA 

No escasea en Las Conchas j en los alrededores de esta ciudad, 
pero nunca lo lie visto ni en el Baraclero ni en Chascomüs. Los Sres. 
Aguirre y Berg lo han traido de Misiones. 

4. Caeodfemon Schin. 

Cacodsemon, Schin. op. cit., 671 (1866). 

Es forzoso cambiar este nombre por otro, en caso de no ser sinóni- 
mo de Pro íej;s ¿5, Walk. {Ins. ;S'a¿t?ií?., p. 2, 101. 1851), como sospe- 
cha ScHiNER, lo cual no puedo resolver por no conocer sino la breve 
diagnosis que da Walker en su List of Díptera; ha sido empleado 
antes por Thomson para designar un género de Eiidomíquides (Co- 
leópteros), según lo ha hecho notar ya Gerst^ecker (Bericlit in 
Wiegm. Arcliiv, 3g. ^d, II, 419). Y esta necesidad es tanto mayor 
cuanto que, entre los Cacodcemon Thoms., hay una especie llamada 
Lucifer, como la siguiente. 

5. C. liuciler (Wied.) Schin. 

Dasypogon Lucifer, Wied. op. cií., 388,34. $ (1828). —Walk., I. of 

Dipt.. p. VI (Suppl. II), 432,122. $ (1854). 
Dasypogon Satanás. Wied. Auss. zweifl. Ins., I, 401,56. (/ (1828). — 

Walií., op. cit. 442,153. cf (1854). 
Cacodsemon Lucifer, Schin. op. cit., 702 (1866). 
Cacodsemon Satanás, Schin. loco cit. (1866). 

Hab. observ. : Montevideo (Wied. — "NValk. — Schin.). 

Esta bonita especie, cuyas hembras se reconocen á primera vista 
por sus alas rojas y cuyos machos se distinguen de todos nuestros 
Dasipogbnites por el color oscuro de las suyas, es la mas escasa de 
las bonaerenses. Según ha observado mi hermano, busca los sende- 
ros expuestos á los rayos del sol. Cuando se le coge, procura hundir 
sus lancetas en la mano que le aprisiona, y su picadura produce un 
dolor intenso, pero pasagero. 

Wiedemann, como se ve, separó á los sexos, tomándolos por especies 
diferentes; débese á Loew el descubrimiento de este error, según lo 
hace constar Schiner (op. cit., 672-679ji, aunque sin decidirse á adop- 
tar su opinión por no conocer el D. Satanás Wied. Bigot piensa co- 
mo Loew, fundándose en el examen de ambos sexos que están atra- 
vesados por un mismo alfiler en su colección (Aun. Soc. Ent. Fr., 
ser. 5, VIII, 220. 1878). 

El Cacodcemon quadrinotatiim Big. (Ann. Soc. Ent.Fr., ser. 5, 
VIII, 431. 1878), fundado en un cf de Chile, se distingue bien de los 



ASÍLIDES ARGKNTINOS 153 

ejemplares masculinos de nuestra especie, fuera de su mayor tamaño, 
por su mostacho blanco y por la banda longitudinal anaranjada que 
presenta el borde externo de sus alas. En cuanto á la banda plateada 
debajo de las antenas y á las 4 manchas blancas del coselete, se ven 
asimismo en el C. Lucifer, tanto en el uno como en el otro sexo, y 
si WiEDEMANN uo señaló las manchas torácicas en su descripción 
del cf , fué porque el dorso de su ejemplar habia sido alterado por 
frotamiento. 

He capturado dos ejemplares de C. Lucifer en el Baradero, y visto 
unos cuantos de los alrededores de esta capital. 

Véase mas adelante, el Dasypogo7i rufipennis Macq. 

Enrique Lynch Arribálzaga 
f Continuará). 



SOBRE LAS ESPECIES DEL GÉNERO BOMBUS 



HALLADAS EN LA REPÚBLICA ARGENTINA 



Leyendo hace algún tiempo una obra de Mr. W. E. Shuckard, titu- 
lada British Bees, llamó sobremanera mi atención la circunstancia de 
que no señalara ningún género de Abejas en la República Argentina, 
en el Capítulo III, Sketch of the (jeography ofthe genera o f British 
Bees, p. 61 et seq., destinado á dar á conocer la distribución geográ- 
fica de los géneros de Apidos de Inglaterra. En la página 99, refirién- 
dose á los que se hallan en esta parte de Sud-América, dice : « Chile- 
Bombus, Paraguay-J«í/?o/)/?ora, Montevideo-iJomÓMS ». Creí que 
aquello seria debido á un error geográfico que algunos naturalistas eu- 
ropeos suelen cometer, por ignorancia, cuando dicen : Buenos Aires en 
el Brasil, al recordar la patria de algún animal ó de alguna planta, 
llegando hasta el extremo de señalar especies de Santa Cruz de Pata- 
gonia, agregando Brasil, no porque se hallen también en el Imperio 
vecino, sino porque creen, quizá, que el Brasil comprende toda Sud- 
América. 

Pero ello no fué sino una sospecha injusta y pasagera, porque la 
ilustración de Mr. Shuckard está muy arriba de tan vulgar error; se 
debia, según opino ahora, al hecho de no haberse publicado ninguna 
especie de la República Argentina, ni en la obra de Saint Fargeau, 
ni en la de Dahlbom, ni el Catálogo de los Apidos del Museo Bri- 
tánico por P. Smith, ni en las revistas destinadas á consignar las ad- 
.quisiciones hechas para Europa. 

Hay obras que, no obstante aparecer con el modesto título de 
populares, llevan el sello que les impone una autoridad altamente 
colocada en el mundo científico y en las que, si no fuera por esto, 
pasarían inapercibidos ciertos deslices ó como se quieran llamar los 
descuidos de un autor, en circunstancias análogas ; — tal es el caso 



SOBKE LAS ESPECIES DEL GÉNERO DOMBUS 155 

en British Bees, la cual, publicada en J866, podría haber encerrado 
en sus páginas varios nombres genéricos de Ápidos, que el Dr. Bur- 
MEISTER señalaba ya en su Reise durch die La Plata-Staaten (4861). 
En el tomo I, página 316 (Cap. XII, Bie Fauna der Umgcgcnd von 
Mendoza), al hacer referencia á las Abejas de Mendoza, señala los 
géneros Antliophora, Encera, Coelioxys, Trigonia j Xylocopa ; en el 
mismo tomo I, p. 488 (Vergleichende Schüderung der Fauna von 
Paraná und Mendoza) consigna, como habitantes de Paraná, los 
géneros: Xylocopa, Bombas, Nómada, Anthidium^ también en Men- 
doza, así como Antliophora, Coelioücys, Melipona, y, finalmente, Cen- 
tris;'eu el tomo II, p. 170 (Cap. XXYII, Physikalische Skizze der 
Provinz Tucuman) consigna, por fin, para Tucuman, los géneros Xy- 
locopa {j ¿Centrisf), Anthophora, Coelioxys, Megachile j Melipona 
(sp. favosa). 

Hecha esta salvedad, que juzgo de interés, por cuanto llena un 
vacío en una obra que, no obstante ser exclusiva para las especies de 
Inglaterra, lo que, en parte, restringe su valor científico, tiene y 
tendrá siempre importancia universal, por la prolijidad con que ha 
sido llevada á cabo y mas allá de los límites de lo puramente po/jw/ar, 
séame permitido dar á conocer cuatro especies de Bombas (vulg. Man- 
gangá *) de nuestro país, las que, si bien no son nuevas, se presentan 
por primera vez como miembros de la Fauna Argentina, exceptuando 
una de ellas. 

Si la Entomología fuera una ciencia bien conocida entre nosotros, 
mi trabajo se reduciría á dar los nombres solamente, pero como ello 
no es así, y como aún falta algo que hacer en cuanto á las costumbres 
de las especies que me ocupan, he creído conveniente dar cortas des- 
cripciones de ellas, para que puedan ser reconocidas en la República 
por aquellas personas que se encuentren en condiciones de observarlas. 

(*) Los nombres vulgares, como cualesquiera otros, solo sirven [.ara confusión cuando no 
se los aplica debidamente: asi, el de Mangangá reúne, por lo menos en Buenos Aires, dos 
grupos bien diversos de insectos : los Himenópteros de los géneros Bombas y Xylocopa, cuyas 
afinidades de Orden se explica reconozca el vulgo, y el de los Coleópteros Coprófagos. . 

La razón es que todos ellos ■huinhan al volar y de aquí el nombre vulgar que, según parece, 
es guaraní, pues no se usa en las Provincias Andinas ó Centrales, que han adoptado el 
quechua Acatanca para los Coprófagos y Iluanqueiv para los grandes Apidos. 

Mangangá es una preciosa onomatopeya, mucho mas determinante que la correspondiente 
griega Bombos, aplicada á los insectos que motivan este trabajo, pues expresa, con mayor 
exactitud, ese zumbido fastidioso que acompaña el vuelo de dichas especies, habiendo pasado 
en nuestro pueblo á refrán, aplicado á los niños muy llorones ó á las personas turbulentas y 
parlanchines, que á nadie dejan en paz : zumba como un Mangangá. 

Este nombre, por otra parte, ya figura en 1648, en la obra de PisON y Marcgrav, Ilislo- 
rla rerum naluralium Urasiliae. 



156 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

He tenido oportunidad de examinar todas las obras citadas en la 
sinonimia de las especies que la tienen, pero debo exceptuar la de 
Bombus nigripes V^'estwooü^zD. Dahlbomii Gvéry!^, por no bailarse 
en Buenos Aires la obra en que Westwood la publicó, por lo cual la 
consigno fide auctorum. Esta misma especie, que me fué comunicada 
por el Dr. Berg, estaba determinada ya, de modo que, debido á esto, 
no be tenido que bacer otra cosa, para ella, que comparar las des- 
cripciones. 

Siendo buenas las diagnosis latinas conocidas, no he creido nece- 
sario bacer otras, si exceptuamos la del Bombus thoracicus Sichel, 
que be modificado parcialmente, debido á circunstancias expresadas 
en donde corresponde. 

Género BOMBUS Fab.-Latr., etc. 

1. Bombus Tiolaeeus Saint-Fargeau. 

(1836) Hymenopt., I, p. 473, n.24. —«Norte América». 

(1854) Smith, Cat. of Hym. Ins. in the Col. Brit. Mus. Ps. II, (Apidae) 
p. 400, n. 61. — ^Montevideo, Brasil fPardJ. Ejemplar típico en la Co- 
lección Westwood». 

(1868j Sichel J., Hymenopt. in Xovara Reise, p. 156. — « Rio Janeiro». 

(c Hirsutus, niger; pedibus nigris, tibiis tarsisque subtiis rufo- 
hirtis; alis fascis, violaceo-nüenlibus ». 

Long. $ i3 lin. (28 mm.), "^ </ 7-5 lin. (15-H mm.). 

Saint-Fargeau, /. cit. 

Xegro, peludo ; alas pardas muy oscuras, con reflejos morados ; las 
tibias y los tarsos erizados, por debajo, de cerdas ó pelos muy cortos 
(scopula) rojos de café. 

La corta descripción que de esta especie iia dado el Conde de Saint- 
Fargeau, permite reconocerla inmediatamente, y sin embargo, hu- 
biera vacilado, por la patria que le señala, si Smith, en su excelente 
Catálogo, no la indicara también en Montevideo y mas tarde el Dr. 
Sichel en Rio Janeiro. 

Ko conozco su nidificacion. Algunos pocos datos que me han sido 
comunicados, no me autorizan á consignar nada, pues temo mucho 
que ellos se refieran áotro animal parecido. 

Lo he hallado siempre volando, ó posado en las flores, y lo mismo 
me dicen las personas que han tenido oportunidad de cazarlo. 



SOBRE LAS ESPECIES DEL GÉNERO BOMBÜS 151 

Su dispersión, por lo visto, es muy extensa. Si á los puntos señala- 
dos anteriormente, se agrega la ciudad de Tucuman, en cuyos alre- 
dedores lo he obtenido, y Caldera, cinco leguas al Norte de la ciudad 
de Salta, se forma un inmenso polígono, que abarca im área con- 
siderable de Sud-América, y parte de la del Norte, á no ser que la 
localidad citada por SAiNT-rARGEAU no sea exacta, lo que podria sos- 
pecharse por su ausencia en el Catálogo de Smith. 

Entre estos puntos extremos, se coloca Misiones, de cuyo territorio 
ha traido el Dr. Berg cinco obreras y dos hembras de las de menor 
tamaño. 

En los alrededores de Buenos Aires, la especie es muy común, á tal 
punto que se la encuentra en todas las colecciones que he podido con- 
sultar y que tengo ala vista: Dr. Berg, Barracas, — Y xiiSTmo Krau- 
SE, EzEOuiEL Pereyra, — Pa/ermo, Enrique Lynch Arrib.\lzaga, — 
Belgrano, Sta. Elina González, — F/oz-es, H. — No escasea tampoco 
cerca del Rio Paraná, ni de los Arroyos ó pequeños rios que forman el 
Delta. Entre los Apidos obtenidos en el Baradero por los dos herma- 
nos Félix y Enrique Lynch se encuentra esta especie ; entre los colec- 
tados durante el verano de 1876 por Rafael Obligado y Martin 
Coronado, en la proximidad de «Las Hermanas», se halla también. 
Oliveira César ha cazado algunos en Las Conchas, donde igualmente 
lo he obtenido, así como en San Fernando, que queda cerca. En el 
interior de la Provincia, la Sia. González y su hermano Justo, la han 
tomado en Mercedes. A excepción de «Las Hermanas» á donde no he 
ido, he visto ó cazado la especie en todos los otros puntos que cito de 
la Provincia. 

Por todas partes vuela este Mangangá, esperando que algún ob- 
servador afortunado descubra los secretos de su cuna. 

Se halla en todas las colecciones existentes en Buenos Aires. 



2. Bombus tboracicus Sichel. 

(1862) Anuales de la Soc. Entom. de Frunce, IV Ser., II, p. 121, Pl. 14. 
fig- 2 2, 3 ^. — «Montevideo». 

Niger, nigro-hirtus, alis obscure fuscis, violaceo-micantibus ; 
abdominis segmentis 4 et sequentibus rufo-hirtis ; thoracis 
dorso pallide flavo vel sulphureo-hirto, in veteris fusco-oliva- 
ceo, vel flavo-fuscescenti, vel fusco- ferrugineo; tibiis tarsisque 



158 ANALES DK LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

subtiis ri/fis, (/ $ "^z (/ abdomims seymentü 2-3 f lavo-pilosis, 
subaureo-micantibus. 

Loiig. $ 0,23-25 mm.; ¿ 16-17 mm. ; $ 14-18 mm. 

Negro; alas pardas oscuras, con reflejos morados; los segmentos 
4° y siguientes del abdomen con pelos rojos acanelados; el dorso del 
tórax erizado de pelos amarillos algo pálidos, que se tornan pardos 
oliváceos ó amarillos parduzcos, aveces rojizos, en los individuos vie- 
los ó mal conservados vdesinies de haberse humedecido; las tibias v 
los tarsos erizados por debajo de pelos cortos color café (/ $ '^. 
Los arcos dorsales 2° y ^° del macho, presentan pelos largos de color 
amarillo claro, que solo se acentúan con buena luz, pero que, siendo 
muy finos y ralos, dejan ver el tegumento negro, presentándose en los 
mejores ejemplares con cierto viso dorado pálido no tan acentuado 
en otros. 

Esta especie fué llevada de Montevideo al Dr. Sichel, quién, en la 
sesión celebrada el 22 de Enero de 1862 por la Sociedad Entomoló- 
gica de Francia, presentó alguna? aObservations Hymenoptérologi- 
ques» (op. cit. p. 119), que comprendían dos artículos, el segundo de 
los cuales «^wr des Conopiens parasites d'HymenoptéreS)), incluía la 
diagnosis del Bombiis tlioracicus, que era como sigue : 

« Nigei\ nigro-hirtus, alis nigro-violaceis; abdominis segmentis 4" 
» et sequentibus rufis; thoracis dorso fusco-rufo ($), rufo-cinera- 
» scenti cf $. cf abdominis segmentis 2,3 rufo-cinerascentibus. Sta- 
» tura Bombi Lapidara individuorum maximorum $ ^ c/ »• 

« Montevideo frequens ». 

El nombre de M. Sichel, algunos de cuyos trabajos himenoptero- 
lógicos son modelos de prolijidad, hubiera bastado para obligarme, 
hasta cierto punto, á dejar intacta la precedente diagnosis de su Boni- 
bus thoracicus, sino fuera porque los ejemplares recibidos por él eran 
viejos ó malos, pues de otro modo, no le habrían pasado inapercibidos 
los verdaderos colores del pelage del animal. Por'esta razón he modi- 
ficado apenas la corta descripción latina que él ha dado, agregándole 
las medidas que resultan del examen de cuarenta individuos, y su- 
primiendo la comparativa con la del Bombus iapidarius que no existe 
aqui. 

He comparado prolijamente los dibujos que M. Sichel da de la 
hembra y del macho, con los individuos conservados en mi colección, 
y no he hallado, ni en las nervaduras de las alas, ni en ningún otro 



SOBRE LAS ESPECIES DEL GÉNERO BOMBUS 159 

Órgano, diferencias que me autoricen á sospechar que se trate de 
otra especie ; solo en el colorido discrepan esencialmente, pues, 
aparte de una palidez marcada en algunas porciones, se nota dema- 
siada intensidad en otras, como en el tórax de la hembra, en la que 
nunca he hallado el vivo rojo que el colorista le ha puesto, lo cual, en 
realidad, poco significarla, si el autor mismo no justificara, en parte, 
tal exceso. 

He visto muchos ejemplares, hacia tiempo guardados, que, por ha- 
berse mojado, conservaban aún cierto aglutinamiento de su pelage, 
con transformación de color en el sentido indicado por M. Sichel, 
especialmente machos ; — en cuanto á las hembras y obreras, sobre 
todo las primeras, presentan numerosas variaciones en la coloración 
de los pelos del tórax, pero nunca llegan á tener estos la misma, ni 
parecida, que los posteriores del abdomen. 

Dejando así justificada la leve modificación propuesta, recordaré 
que la especie se encuentra en mayor abundancia que el B. violaceus, 
y en los mismos puntos de esta República que he señalado para este 
último, exceptuando, empero, las Provincias de Tucuman y de Salta, 
donde no lo he cazado, ni recuerdo haberlo visto. 

Respecto do sus costumbres, puede decirse que le cuadran bien las 
que, por lecturas, he podido conocer del Bombus muscorum de Europa, 
de tal modo que casi nada tengo que agregar á este respecto. La úl- 
tima vez que observé el nido de la especie fué en Flores, á unas dos le- 
guas al Oeste de Buenos Aires, á mediados de Abril de este año. Cazaba 
insectos cerca de la vía del tren y llamó mi atención la abundancia 
de individuos que volaban en cierto punto, y comprendiendo que ello 
no podría atribuirse sino á la proximidad del nido, hallé, efectiva- 
mente, lo que deseaba encontrar. En el declive de la zanja para- 
lela á la vía, y á flor de tierra, se velan numerosos ejemplares muertos, 
y puñados de musgo desparramados. Observé entonces que aquello 
era el resultado de la persecusion que los niños hacen de esta especie, 
para apoderarse de la miel que elabora. En un espacio de un pié cua- 
drado, se reconocía que habia habido tres nidos, ya destruidos, y uno 
con sus habitantes vivos. Tenia 15 centímetros de largo por algo 
menos de ancho, su elevación no pasaba de seis centímetros, presen- 
tando una abertura cortamente tubular de 1 Yj centímetro de diáme- 
tro. Compuesto exclusivamente de musgo, se asentaba sobre el suelo 
desnudo y algo excavado, como lo estaba en los puntos que hablan 
ocupado los otros. Después de haber cazado todos los machos y obre- 
ras que volaban en torno, procuré apoderarme del contenido. En la 



460 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

abertura apareció una hembra, á la cual siguieron tres obreras y dos 
machos ; — como no viera salir mas, separé la parte superior, con- 
siguiendo cazar otra hembra y varios individuos (/ y '^. Al mismo 
tiempo me apoderé de las cápsulas abiertas y cerradas que contenían, 
miel las primeras y larvas ó ninfas las segundas. Estas cápsulas 
estaban adheridas las unas á las otras, en grupos de 5, 6 ú 8, y te- 
nían la misma forma ovoide, algo comprimida, que se señala de otras 
especies. La miel era algo picante, y con un leve sabor acídulo. 
Habiendo conservado prolijamente las larvas y ninfas vivas á que 
me refiero, pues pensé estudiarlas y dibujarlas al siguiente dia, lo 
que no me fué dado hacer ni en ese, ni después, encuentro ahora 
que se hallan en estado inservible y, por lo tanto, mejor es esperar 
otra oportunidad. 

También he hallado, en otras ocasiones, en los huecos de árboles 
carcomidos, y sobre el suelo mismo de tal excavación, las celdillas de 
esta especie y los animales. Protejidos de la intemperie, no las hablan 
cubierto de musgo, ano ser que hubieran empezado por ellas, para 
continuar con la cubierta. 

3. Boiubus eajeniiensis Fab. 

(1798] Apis cajennensis, Fab. Ent. Syst., Suppl. p. 273, nn. 13-14 — 

«Cayena». 
(1804) Bombus » Fab. Syst. Piezat., p. 345, n. 13. 

(1836) » » Lep. de Saint-Faug., Hym. I, p. 471, n. 20.— 

« Cayena, Brasil ». 

(1837) » » Haliday in King's Hymenopt. in Transad, oí 

the Lin. Soc. T. XVII, p. 321, n. 16. — « San 
Pablo, Brasil. — Méjico ». 
(1854) » » Smíth, Cat. of Hym. Ins. in the Col. Brit. Mus. 

Ps. II [Apidce] p. 401, n. 63. — « Habitat Ca- 
yena, Brasil (Para, Rio Tapajos)». 

«Hirsutus, ater; thorace supra flavescenti, fasciáatrá; ahilo- 
mine atro, fascia flavescenti; alis fuscis, violaceis; pedibus 
nigris, tarsis, subtus rufis. 

Long. 9 13 lin., 9 6 lin., </ 7 lin. ex Saint-Farg. /. cit. 

Negro, la parte anterior dorsal del corselete, el escudete y el tercer 
segmento dorsal del abdomen, cubiertos de pelos amarillos claros de 
azufre, el resto del pelage negro; alas pardas muy oscuras, con re- 
flejos morados-débiles; los tarsos, por debajo, erizados de pelos cor- 
tos, rojos oscuros. 



SOBRE LAS ESPECIES DEL GÉNERO BOMBUS i%é^ 

El Conde de Saint-Fargeau, por cuya descripción reconocí la es- 
pecie, dice : « ailes trés-enfumées » único carácter que me haria va- 
cilar, porque no tengo á mi disposición sino individuos neutros, cuyas 
alas no encuentro, en manera alguna, que sean mas ahumadas que 
las del Bombus violaceus, en cuya descripción no acentúa tal carácter 
el célebre entomólogo francés ; las alas del bombus que me ocupa, son 
realmente muy ahumadas pero, á juzgar por las otras especies, como 
la que acabo de citar, y de la cual tengo á la vista numerosos ejem- 
plares, las hembras las tienen siempre algo mas oscuras que las obre- 
ras. De cualquier modo, en estas, el color es como en las correspon- 
dientes del B. violaceus. 

Dice el mismo autor que, en el ^ del B. cajennensis, las antenas 
no solo son mas largas que las de la $, como en todos los Bombus 
machos, sino que, en proporción, los de esta especie las tienen mas 
largas aún que los de muchas otras. 

Los cuatro individuos neutros que he examinado no tienen todos el 
mismo tamaño, variabilidad que, según parece, es muy común en 
este género. El menor alcanza una longitud de 13 mm. y los otros 
tres, casi iguales, 15 mm. 

Debo la circunstancia de poder señalar esta especie, nueva para la 
Fauna Argentina, á la amabilidad del Dr. Berg, quién cazó los únicos 
individuos mencionados, en el Teriitorio de Misiones, durante su ex- 
pedición, en el verano de 1876-77, acompañado por sus discípulos de 
entonces, mis amigos Eduardo Aguirre y Norrerto Pérez Lopi- 
DANA. Uno de aquellos fué tomado en las mismas ruinas de la iglesia 
de Corpus. 

3 ejemplares en la colección Berg y 1 en la mia, regalado por 
este. 

4. Bombus Dahlboinii GuÉRiN. 

(1835) Iconograph. du Régn. Anini. p. 459, Atl. pl. 75, fig. 3,-— «Chile». 

(1837) Bombus nigripes, Haliday in King's, etc. Hymenopt. in Trans. 
Lin. Soc. T. XVII, p. 321, n. 21. - «Brasil, San Pablo». 

(1835-7?) » granáis, Westwood, Natur. Libr. T. XXXVIII, p. 255, 
pl. 17, f. 2. 

(1851) » chüensis, Spinola in Gay, Fauna Chil. Zool. T. VI, p. 
165, n. 1. 

(1854) » Dahlbomü, Guér. — Smith, Cat. of Hym. Ins. in the 
Col. Brit. lUus. Pars II (Apidae), p. 401. n. 61. — 
«Chile, Brasil, Sa7i Pablo.» 

(1862) » chilensis, Spm. — Philippi, en ]os Anales déla Universi- 
dad de Santiago de Chile. T. XXI, p. 413. — « Punta 
Arenas ». 

H 



162 ANALES DE LA ^OCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

(1868) Bomlus Dahlbomü, Glkr. — Sichel, Dr. J., Hymen. in Novara 

Rcise, p. 156. — «Rio Janeiro?» 
(1876] » Dahlbomü. Guér. — Weyenbergii, Fauna Argentina, p. 

163, en Napp, La República Argentina. 

(( B. Júrsutus, niger ; pilis longis, supra copiosis, fulvis aut 
rufis, raré flaviusculis ; in ventre varis, nigris. — Loug. 14 
lin., lat. 6 lin. » — Spiinola —loe. cit. 

Long. $ 32 mm., ^ 16 mm. (Guérín) — id. 

« Negro. Pelos de la parte superior de la cabeza, del corselete y del 
abdomen, muy espesos y de un hermoso color leonado vivo. Pelos de 
la parte anterior de la cabeza, de la inferior del cuerpo y de las pier- 
nas, negros, exceptuando la brosa de los tarsos intermedios y poste- 
riores, que es de un pardo leonado sedoso. Alas semi-transparentes, 
teñidas de amarillento, con la extremidad de pardo-pálido (hem- 
bra) ». GuÉRiN, /. c. 

Eespecto de sus costumbres, creo que lo mejor es citar sin altera- 
ciones las palabras del Marques de Spinola, (?) op. cit., p. 165 — 
según Gay — ó mas bien, la observación que Gay ha hecho de aque- 
llas. . . . « hace, en un hueco de la tierra, algo mas ancho que alto, 
un nido de forma casi redonda, desigual, y de consistencia de la cera, 
reunida en masa redonda ; uno de estos nidos me ha dado cerca de 
una botella de miel muy dulce, y por tanto muy apetecida de las 
gentes del campo. » 

El Dr. Berg me ha facilitado, determinada ya la especie, cinco 
ejemplares ^ que trajo de su viaje á Chile y cazados en Lota. Ellos 
coinciden con las descripciones mencionadas ó repetidas, habiendo 
uno, bastante pequeño, al que se le puede aplicar lo de (iraré flaviu- 
sculis )) de Spinola. 

No tengo conocimiento de que, fuera de este, se haya señalado es- 
pecíficamente ningún Bombus en la Kepública Argentina. Por mi 
parte, no lo he cazado, ni visto jamas en libertad, desde el Sur de Ju- 
juí hasta Patagones. Sinembargo, el Dr. Weyenrergh, /. c. lo señala 
en Córdoba, punto que viene á servir de vínculo, por decirlo así, entre 
los extremos de la dispersión geográfica de la especie: San Pablo, en 
el Brasil, y Chile hasta el Estrecho de Magallanes. 

4 ejemplares en la colección Berg, y 1 en la mia regalado por el 
mismo. 

• 

Eduardo Ladislao Holmberg. 



PARALELO 

ENTRE LOS 

VARIOS ÜESTIPS DE LOUESTOS HUMANOS 

(Leido en Asamblea del 5 de SetiemTbre de 18T9) 



Señor Presidente : 

Señores miembros de la Sociedad Científica Argentina : 

Os pido vuestro concurso poderoso, para las ideas que campean en 
este desaliñado trabajo, que voy á leeros, á cuyo íinal encontrareis 
las principales, condensadas en proposiciones. 

No tengo otros móviles al presentároslo, que concurrir á la gran 
obra que os habéis propuesto al fundar y sostener este centro cientí- 
fico, la espresion mas avanzada, vanguardia ilustrada de las aspira- 
ciones y progresos del país. 

Vuestra ilustración y nobles propósitos me hacen esperar que aco- 
j eréis estas ideas con decisión y que las haréis prácticas fecundán- 
dolas con vuestro aliento. 



Señores : 

Séame permitido comenzar esta disertación con lo que tendrán 
derecho de calificar de mí profesión de fé. 

Hay dos escuelas irreconciliables en la filosofía y en las ciencias 
por lo tanto : el materialismo y el esplritualismo. 

La escuela materialista me rechazará sin ninguna duda, porque 
combato su doctrina por estéril y arbitraria. 

Para mí, no se halla en la materia misma la razón de su existencia 
y aun menos la de la existencia nuestra. 

No acepto sin embargo, el esplritualismo filosófico ó psicológico 
que domina en las principales escuelas. 

Soy espiritualista, por cuanto reconozco un principio de acción in- 



1G4 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

material en nuestro ser, pero no soy ortodoxo, desde que, para mí, 
ese principio inmaterial, el alma, es única, y por decirlo de una vez, 
es el principio vital de los fisiologistas . 

Ahora bien, señores, yo no sé, si es eterna la materia, pero sé, por- 
que la razón y la ciencia me lo dicen, que las fuerzas y propiedades 
que la rigen y gobiernan, durarán tanto como ella y ni la ciencia, ni 
la razón entreveen un fin probable de la materia. 

Los que suponen que una voluntad omnipotente podría reducir el 
universo á la otada, deberían esplicarnos antes lo que la nada seria. 

Si un Ser Supremo absorbiera todo lo existente, se lo encarnara, 
el universo, no seria sino una esencia de su ser, una emanación de su 
sustancia. 

Este seria un materialismo puro y ultra. 

¿ Qué seria entonces de esas fuerzas y propiedades que ostenta la 
materia ? 

Esas fuerzas y propiedades, son inseparables de la materia; no 
las concebimos sin ella, ni á la materia sin ellas ; son pues su atri- 
buto, solo desaparecerán con la materia, si la desaparición es posible. 

Yo creo en un Supremo Arquitecto del Universo, pero encuentro, 
que esas fuerzas y propiedades, de que dotó á la materia, son las cau- 
sas de los mil fenómenos y trasformaciones que el Universo nos ofrece. 

El calor, la electricidad, el agua, el fuego, la luz, la pesantez, la 
atracción universal .... lié abí las potencias criatrices mas inmedia- 
tas, mas ostensibles y manifiestas de la creación, pues á cada paso, en 
los mil contrastes, en los distintos panoramas y en los raudales de 
fenómenos y de trasformaciones variadísimas que el Universo nos 
presenta, encontramos indicios evidentes, vestigios y huellas de su 
acción. 

Mas aun ; esos fenómenos y trasformaciones, se operan con un re- 
ducido número de elementos ó cuerpos simples, que la química se- 
ñala, aisla y estudia. 

Yo no creo en el acaso, |ni concibo la nada. 

El universo actual, en cuanto á la cantidad de materia, es tal, cual 
salió de las manos del Creador, en el momento supremo de la crea- 
ción. 

Los elementos, las fuerzas y propiedades que admiramos, son 

siempre las mismas, en cuanto á su cantidad 7 cualidades pero, 

todo cambia, todo muda y se trasforma en el inmenso y gran- 
dioso espectáculo de la naturaleza y del firmamento. 

No hay nuevas creaciones de origen divino, no hay sino agrupa- 
mientos y disposiciones nuevas de las partículas ó átomos de ese 
limitado número de cuerpos simples, que las fuerzas y propiedades 
inherentes ala materia, arrastran en un torbellino de incesante acti- 
vidad. 



VARIOS DESTINOS DE LOS RESTOS HUMANOS 165 

Esas fuerzas y propiedades, esos agentes, que la física nos dice ser 

un movimiento en su última espresion son las que engendran ó 

generan las faces diversas que la costra del globo nos presenta y nos 
ofrece el universo entero. 

Sin conocer reposo, los elementos constitutivos de los cuerpos, van 
pasando á su impulso, por estos tres grandes receptáculos ó labora- 
torios de las trasformaciones : los aires, las aguas y la tierra. 

Estos tres receptáculos ó laboratorios, son los tres medios, ó talle- 
res de las nuevas creaciones, y esos cuerpos simples van peregri- 
nando en un cielo sin fin, por los aires, las aguas y la tierra^ para for- 
mar ó constituir vegetales y animales, es decir, esta es la metempsí- 
cosis, la trasmigración de la materia, de la vida á la muerte y de la 
muerte á la vida. 

La vida, considerada en el reino vegetal ó el animal, no es sino 
uno de tantos agrupamientos atomísticos, con un hálito ó impulso 
misterioso, cuya esencia nos escapa. 

La muerte, el no ser, no es también, en último término y bajo esa 
peregrinación y actividad incesante de la materia, sino el principio 
de la marcha regresiva de los elementos ó átomos, á sus respectivos 
reinos ó medios. 

Es tan solo por esta vuelta incesante de los cuerpos sólidos, líqui- 
dos y vaporosos á sus medios homólogos, que el atmósfera, las aguas 
y el suelo, conservan su integridad y es por los intercambios, por el 
comercio de elementos que tienen luego entre sí, en esos tres medios, 
que existen la flora y la fauna y que la vida y la muerte se suceden 
en nuestro asteroide terráqueo. 

No hay nuevas creaciones de materia en el orbe y la que existe, no 
es una cantidad inagotable. 

Si no fuera esos átomos que giran en órbitas ó círculos eternos, 
volviendo á los puntos de partida ; si no fuera por la vida y la 
muerte y el consiguiente intercambio de elementos, no habria ni 
fauna ni flora ; nuestro globo seria un (triste páramo inhospitalario. 
■ La regresión, la vuelta de los elementos á sus respectivos reinos 
y medios, es pues, una necesidad palpitante en la naturaleza, es la 

condición de nuevas vidas y de la habitabilidad del mundo y lo 

que lo comprueba, es esa peregrinación iincesante, esa trasmigra- 
ción, esa metempsícosis, que se opera en los mundos, como en la cos- 
tra terráquea en los vegetales, como en los animales, en el todo, 
como en las partes, en las colosales montañas, como en los átomos. 

Esa regresión, esa incesante peregrinación de los elementos ó áto- 
mos en la naturaleza, es la obra del tiempo, es el ñn de la creación y 

de las leyes inmutables que la rigen Ese destino, esa ley pres- 

tabilita de la creación, se cumple siempre á través de los tiempos y 
de los tres medios indicados, pero el hombre, este rey temerario 



106 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTIXA 

é imprudente de la creación, se h.allu en obstinada lucha, esforzán- 
dose en contrariar esas leyes, que se le rebelan por las mismas ten- 
dencias de los elementos y por la marcha que siguen los cuerpos al 
desaparecer. 

En ese plan satánico, en esa lucha obstinada y pertinaz que ha 
emprendido el hombre contra la naturaleza, labra su propia tumba, 
porque crea insalubridades, crea focos pestígenos, que cavan su 
muerte temprana. 

Los usos y prácticas que emplea el hombre reunido en sociedad, 
que mas se aproximen á los fines, ú orden prestabilito de la creación, 
no pueden menos de ser higiénicos, tienen que ser saludables por 
cuanto tienden á favorecer el continuo círculo de la creación, las 
metamorfosis, que es el laboratorio y elj^ádiiJo de la vida en el pla- 
neta. 

Por el contrario, cuanto obsta, ó se opone á esa vuelta, que obedece 
á una ley y tendencia universal en lo creado ; cuanto contraría esa 
regresión, tiene que constituir una causa de insalubridad, es una cau- 
sa de desperdicio!! de elementos, que viene á refluir luego en el gran 
problema que domina la habitalidad del planeta, las subsistencias y 
por lo tanto, es una causa de muerte para el hombre. 

No habiendo nuevas creaciones, esos depósitos ó receptáculos que 
el hombre forma, secan y agotan las fuerzas productivas ó criatrices 
de la naturaleza y lo que es peor aun, esos receptáculos, por los mis- 
mos intercambios y por las tendencias de los elementos á ir á sus 
medios simulares ú homólogos, por medio de las trasform aciones pú- 
tridas, se convierten en focos de insalubridades, que es necesario que 
la civilización y una dirección mas armónica con los fines de la na- 
turaleza se esfuerzen en correjir. 

Entre esos focos de insalubridad figuran los cementerios, grandes 
depósitos, fraguas en que se forjan y refuerzan mil flagelos, grandes 
semilleros de males, vastísimas aglomeraciones de pudredumbre de 
mil generaciones, osarios seculares, destinados á recibir infinito nú- 
mero de cuerpos, millares de toneladas de esos átomos, espoliados 
por el hombre á todos los reinos de la Naturaleza y que van á yacer 
en ellos, improductivos y esterilizados, cuando los aires, las aguas y 
la tierra los reclama. 

Hay, un medio de evitar todo mal y es la cremación. 

El objeto del presente trabajo es incitaros, es pediros hagáis que 
la Sociedad Científica Argentina, sea la primera corporación en nues- 
tro país, que patrocinando la idea, dote á la Provincia de Buenos Ai- 
res, de un crematorio modelo ; busco, por medio de la persuacion 
científica, que la iniciativa autorizada de una reforma, que es 3'a un 
hecho facultativo en otros países, salga de vuestro seno y que vues- 
tra perseverancia lo realice. 



VARIOS DESTINOS DE LOS RESTOS HUMANOS 167 

Recordad, señores, esta gran verdad enunciada por el Profesor Co- 
letti y que las conquistas de la civilización comprueba: lo que j^or Ja 
mañana nos parece una utojna, es á la tarde un descubrimiento, es la 
aplicación práctica del dia siguiente, es la vida del porvenir. (1) 

Permitidme ahora que recorra de un modo breve, los diversos 

DESTINOS DE QUE SON SUSCEPTIBLES LOS RESTOS HUMANOS, pUCStO qUC, 

como dice Flammarion, solo somos ciudadanos temporarios de un 
mundo perecedero á su vez, j nos interesa optar por uno ú otro des- 
tino, con pleno conocimiento. 

Para que la escursion que vamos á efectuar en el dominio de la hi- 
giene, nos sea mas fácil, haremos un estudio analítico de las venta- 
jas é inconvenientes que presenta cada método ó destino propuesto, y 
al final, como complemento, os espresaré los votos que hago y lo que 
creo deber esperar de vuestra ilustración y sano criterio. 



Señores : 

Terminada esta difusa profesión de fé, é indicado el objeto, el fin y 
el plan que me propongo seguir, me apresuro á entrar en materia. 

Los diversos destinos que acostumbra dar el hombre á los restos 
de sus semejantes, cuando cesa su existencia, son en número de ocho. 

El afecto, el respeto venerando, el principio de sociabilidad, el 
culto á los muertos y las circunstancias topográficas que rodean á los 
centros sociales, tales han sido los móviles, que en los diversos tiem- 
pos j circunstancias, han hecho adoptar uno ú otro de los siguientes 
destinos : 

1° El enterramiento en la tierra. (2) 

2° El sepultamiento en el mar. 

3° El sepultamiento entre los hielos y nieves. 

4° La petrificación. 

5° La inhumación. 

6° El embalsamamiento. 

7° El aprovechamiento industrial. 

8° La cremación ó incineración. 

El orden con que acabamos de enumerar estos diversos destinos 
será el que seguiremos en este estudio analítico de las conveniencias 
y ventajas y de los peligros, insalubridades é inconvenientes, que 
cada uno de ellos nos ofrece, bajo el punto de vista de la salud pú- 
blica y de los usos y costumbres que imperan en los pueblos cultos. 

(1) L'ulopia del matlino é la scoperta della sera— é l'aUuazione del domani— é la vita 
dell'avenire. 

(2) El pleonasmo es mas aparente que real, puesto que hay pueblos, que acostumbran en- 
terrar ó sepultar los cadáveres eu la cal, ó bajo montones de conchas de ostras. 



168 AXALES DE LA SOCIEDAD CIEíNTÍFICA ARGENTINA 



EL ENTERRAMIENTO 

Significamos con esta denominación, el sepultamiento de un cadá- 
ver desnudo, ó con los menos atavíos posibles, en el seno de la tierra 
y que distinguimos de la inhumación, por los motivos que hemos de 
esponer mas adelante. 

Este destino, dado á los cadáveres humanos, es de un origen remo- 
to, primitivo tal vez, y es aceptable la opinión emitida por algunos 
autores, de que la piedad y amor de los deudos, la hiciera seguir, 
para evitar el espectáculo que tendrían con frecuencia ante sus ojos, 
de la hedionda pudredumbre y que esos restos de un ser querido fue- 
ran pasto de las fieras y aves carnívoras. 

Tiene por objeto el enterramiento : quitar de la vista el espectácu- 
lo asqueroso y deprimente de la dignidad humana, de la putrefacción 
con su horroroso séquito ; evitar que los restos fueran devorados por 
las fieras y las aves ; facilitar la incorporación á la tierra de los ele- 
mentos prestados para la existencia temporaria de cada ser. 

En efecto, cuando se dá tiempo á la tierra para terminar su obra, 
todos los elementos constitutivos de los seres, se le incorporan y ni 
vestigios quedan de los cadáveres que le fueron confiados, pero este 
tiempo, varía al infinito y nunca es menor de diez años en nuestro 
suelo. 

En la putrefacción, que es el fenómeno físico-químico regresivo, los 
productos intermediarios que dá la descomposición de los cuerpos 
cuaternarios, ternarios y binarios simplifican, y la tierra ofrece elme- 
dio mas favorable que ellos necesitan, para poder volver á sus res- 
pectivos reinos y medios y todos ellos se descomponen en efecto, ba- 
jo la acción de las aguas y del calórico, segundada por las afinidades 
químicas. Los cuerpos gaseosos que se forman, hallan siempre algún 
resquicio por donde poder escapar para el océano aéreo; los líquidos 
y sustancias solubles, pueden en este medio volver también á sus 
elementos homólogos, ya infiltrándose en los terrenos, ya abriéndose 
paso con las aguas de las lluvias, para ir á los receptáculos natura- 
les, fuera de la cantidad que se evapora bajo la influencias de los 
rayos solares. 

En cuanto á las partículas de origen mineral, ellas quedan para 
reponer los elementos que el reino vegetal utilizará y que los herbí- 
voras harán de nuevo circular, sirviendo de nutrición, ó pasto á su 
vez, á otra clase de animales y al hombre mismo. 

Los inconvenientes, peligros y males principales que esta práctica 
entraña, son los siguientes : 1° los enterratorios son focos de un me- 



VARIOS DKSTIKOS DE LOS RESTOS HUMANOS Í69 

íitismo x^útrido permanente, que va en incesante progresión por el 
acumulo continuo de cadáveres; 2° higiénicamente^ no es posible 
instalar ó emplazar un cementerio, los efluvios y miasmas que de 
ellos se desprenden, son perjudiciales á la salud, cualquiera que sea 
la distancia á que se encuentran de los centros urbanos; 3° con el 
enterramiento no se cumple el gran círculo de la naturaleza, pues 
solo los productos gaseosos vuelven á la circulación y el suelo, que- 
da recargado en ellos, de los principios ó elementos metamorfósicos, 
con detrimento de la agricultura y de la vida universal; 4° en los 
grandes centros de población y en aquellos países en que hay una 
gran densidad de habitantes y cuyas tierras son cultivadas desde 
mucho tiempo, las cosechas son escasas, no alcanzan á satisfacer las 
necesidades de la vida de los pobladores y bajo la labor incesante y 
sin la renovación de los elementos necesarios para la vegetación, se 
vuelven estériles y requieren abonamiento; este estado hace peligrar 
la vida, la subsistencia de infinito número de personas y este es un 
mal, que va en un aumento rapidísimo. 

Pasando á otro orden de ideas, tenemos; 5° El enterramiento es la 
destrucción de los cuerpos á largo intervalo; 6° Durante la putrefac- 
ción se generan infinidad de infusorios, que como oriundos de un me- 
dio mefítico, llevan en sí gérmenes pestilenciales; 7° los cuerpos só- 
lidos en la proporción de un 25 7o, queden esterilizados en el suelo 
y 7o % de agua, que contienen los cadáveres, arrastrando también 
gérmenes pestilenciales, van á los receptáculos de este elemento, las 
aguas subterráneas y los rios y arroyos; los cuerpos gaseosos, arras- 
trando partículas en putrefacción, forman una atmósfera densa y 
letal, que se cierne sobre los puntos inmediatos y que constituye una 
atmósfera pestilencial, una causa patogenética, que en el momento 
de eclosión de las epidemias, les presta su intensidad. 



II 

SEPULTAMIENTO EN EL MAR 

Los asirlos en la antigüedad, los habitantes de algunas islas de 
suelo rocoso, ó de población muy densa; una gran parte de esa brava 
población que surca los mares, llevando las riquezas de uno á otro 
continente; como medio casi forzoso de separación de los muertos del 
recinto y presencia de los vivos, tienen que emplear el sepultamiento 
en el seno del mar. 

Es costumbre en estos casos, para que los cadáveres no boyen, po- 
nerles algún peso sólidamente atado. En los buques es costumbre 
amortajar los cadáveres, cosiendo la tela de la hamaca y poniéndole 



170 ANALIÍS DE LA SOCIEDAD CIEIVTÍFICA AHCENTINA 

una bala de calibre mayor ó una barra de hierro, para que no sobre- 
naden. 

En general, este sepultamiento solo se usa por necesidad, aunque 
hay ahora quienes lo aconsejan, para los casos en que reina una epi- 
demia en una localidad, en que el enterramiento es difícil y suma- 
mente espuesto, porque las emanaciones de los cuerpos en putrefac- 
ción aumentan la intensidad del flajelo y son causa de su permanencia 
ó endemecidad. 

Este modo de separación de los muertos no puede ser empleado 
sino en los puertos de mar. 

Es posible, aceptándolo, cumplir todas las prescripciones que las 
leyes, ordenanzas municipales y necesidades médico judiciales, hacen 
necesarias con los muertos, así como las ceremonias religiosas, pero 
tiene el inconveniente, que la mortaja misma y la profundidad á que 
van los cuerpos, hacen que los cadáveres se conserven por un tiempo 
indeterminado, á menos que den con un fondo blando en que se en- 
tierren. 

Esta conservación dura, hasta que las cuerdas que retienen el peso 
se pudren y dejan boyar el cadáver en aguas menos profundas y aun 
entonces, tiene que pasar algún tiempo, para que la mortaja se des- 
haga, en cuj-^o caso, el cadáver viene á ser pasto de tiburones ú otros 
peces. 

Dados los antecedentes, sobre la muerte y sus fines, se vé bien, 
que si se siguiera esta conducta por gran número de países, no ten- 
dría lugar, como con el enterramiento, la marcha retrógrada ó regre- 
siva de los elementos. Podríamos indicar otros inconvenientes de 
este método, como ser la acción de las sustancias en descomposición 
pútrida sobre los habitantes de las aguas, pero creemos inoficioso 
estendernos sobre el particular, desde que las tendencias de las gen- 
tes y la imposibilidad de la generalización de este método, fuera de 
los puertos de mar, lo ponen en el caso de usarlo solo como recurso 
estremo. 

III 

SEPULTAMIEKTO ENTRE LOS HIELOS Ó NIEVES 

Hé aquí, señores, otro recurso estremo; hé aqui un modo de sepa- 
ración de los muertos de las moradas de los vivos, que no podría 
usarse sin(5 en las latitudes mas inmediatas á los polos ; hé aquí, por 
último un destino que no restituye á la naturaleza sus elementos, un 
destino y un medio, que lo que hacen, es conservar los cadáveres á 
despecho de los fines de la muerte. Estos fines son los que hemos 
puesto de manifiesto en nuestra profesión de fé. 



VARIOS DESTINOS DE LOS RESTOS HUMANOS 171 

Los Lapones, Groenlandeses, Esquimales, asi como los habitantes 
de la Tierra del Fuego y todos los que viven entre nieves y hielos 
perpetuos, no tienen otro recurso, que enterrar los cadáveres bajo 
esas nieves y hielos. 

En cuanto á la acción de esos medios sobre los cuerpos, es bien 
sabido que se oponen á la descomposición, que son preservatrices de 
la putrefacción. 

Creemos escusado agregar una sola palabra mas sobre este medio, 
que no puede generalizarse. 

IV 

LA petrific.vcion'£db los cadáveres 

No es del momento discutir si la petrificación de los cadáveres 
es un hecho completamente adquirido para la ciencia, abreviando los 
procederes lentos que sigue la naturaleza en esas transformaciones 
tan sorprendentes y de que tantísimos ejemplos nos ofrece el Rio 
Uruguay. El hecho, posible en sí, fué por primera vez conseguido 
por M. Sucquet y aunque son secretos aun los medios que se emplean 
por Soriné y otros, pero^ los resultados demuestran, que ha habido 
perfeccionamentos en los últimos tiempos, que alejan toda duda al 
respecto. 

¡ Y bien ! Aceptando esa petrificación como un hecho ; aceptando 
que fuera mínimo su costo, de manera que estuviera al alcance de 
todas las pobrezas, aceptando aun que se generalizara su uso, ven- 
drían en seguida estas consideraciones, á que hay que dar solución 
satisfactoria. ¿ Cómo y dónde colocaríamos esas petrificaciones ? 
Pasada una, dos, la tercera generación ¿qué liarian de ellas nuestros 
descendientes? No devolviendo á la naturaleza los elementos presta- 
dos para la vida de tantos seres y consumiendo aun, para producir 
esa misma conservación, mas elementos de los que la corteza y en- 
trañas del globo nos ofrece, ¿ cuál seria el porvenir de la vegetación 
y de la vida? 

En árida y estéril escoria se halla convertida la tierra en los con- 
tornos de los viejos centros sociales, por la producción, é incesante 
cosecha que el hombre ha provocado, sin restituir á esta alma madre, 
á esta corteza terrestre, esos elementos que el vegetal elabora para 
su desarrollo ó nutrición. ¿No seria este el porvenir de todo suelo? 
Se nos dirá que habrán de trascurrir para ello muchos siglos aun ; 
no importa decimos, el mal podría perpetuarse y el peligro señalado 
por el ilustre Liebig, es real y requiere su eficaz remedio, la devolu- 
ción de los elementos necesarios para la vegetación, que se encuen- 
tran en los restos humanos, que la putrefacción desagrega y consti- 
tuyen el mejor abono para la tierra. 



I1ii Af^UitiÁ Mis uk iimn¿tíM> (Mmu'uu Atiaei»f(t(i 



dtíl aira ainlnHHla, tmmo los njíiluía JmiíHt^UíUití, \os mv^áiki^tín, Uni 
(íaJiiHtití i1h pluimt. t'ritiltil hIm., tí(.M. 

htí yaiiHIullditil htitr. ¡sUií^llJWtti Mtíl.ti, Vtl/, ili < nl.i i nnnn ni., y Iiíi;;I.ii 
(ÍH tie,j^ill|(lil())HH(.U, pero ftQHl Ia UfiMfílHOlá ílfifaj^nHl' t^\ Im i m. 1 1. i.;in... hj, 

pntílmitujtu» de M ewUvíir 4 Ift ft^ttiou da 1«« fitóWífuw ««teriiH'gg ti 

La, jnliumaiOiH» nn laluti duiitijiMimíie, tiirmiHH |>mi h. <l. riHnrt.(tjrtn ti 
iiiitniitit!)i(fit»n (Itá lufl uuai'piis, aHH(|iií* miiM)»(tíiiH«fs \mm mt <ltíj.í»^'tnlne 
olía tttitía qntí la parali/uitúon, la láiitJitHiitiJDn tlni iirnt^Hijit rKj^i'htjJvo ilti 
ta inalHi'ia uratutiiu-i, la ijut^i, iraltla. i\. la a.t«Miuti ili^ \ati )nl)'iii|ti'r)(Ai:i, dn 
Itití agtíiiiHti iiMS)i»i»-|HlnritH)(j, vnalvii olim v»í*íí tíouliiuiHt n\t nini,¡(rMi^i'= 
luaití, anntjutí «un ftlgtiHws Y^viaiñíineis, i]m m m úé mm deUllfij'. 

puinu esda as al íuailid ila sapavaMioH ila los nioiíi'l-ofl ti«e usa-n mm 
riu uuatílro paía las pacüoims ^\m Wmmi ftlüiioos bienas 1I0 i\n'í.uim y 
t^iva ti amia ¿ (¿auarali^ftnsa aw los paisas aallios ; aomo fcjaui A su IWoi' 
aaja Iratauiiaiilri tía lus (nuldvai'as, (jua praviana la puli-ahiaainu y )o« 
tiuiasliia Hlriiilits iIh aaaa aiaanatúiuiati, «oaviHae. i|ntí hum tltdntiL'tuHii.i 
ait iiuHUtíitlit üii t^alu rapltla aiaiuitüUm 

No lia uiuuho tjua M. tímU'y ju'oponiíí' al (U»aiaaJo ila lliiílana J*ti= 
bliaa .V iMatUaiaa lay,al, aw Jí'i'awaia (1H'T5), susliluiv to4o sapuUa-- 
aiiaulo poi- al amplao ila los sftmUHijos ila su iuvawaio» (aiim. ni..) y 
propooia, íjua iHíamu astios aoloaados ti aautpt» ultiarlo y apilutunto^, 
txu-maiulo la§ aallas da la aiutlatl »la los mnarfcos, 

Las olijauitoias a asta tlaslino ihi»lo a los aatlávai'as humanos, aun 
»lal iuisioo ónlan ijua a li»s aiilai lovas. ('^ íjiua aara tía ac>»»s outu'ptM 
aousai vaiioti, loioiautlo los Unas ila la muavla y íHnupitnuU» la» a(apa?i 
da las uialauuut\»sisí ¿Q,u^ hai^n las ^auamalonas piHJjtlmft», t^-- 
ítiaudo asi aiastadas las mansio»ias hiuamWftsí 

^0 WO8 dii^ (al vaa ij|ua ui» dabauíoa pmHniparnos da U» tju*^ hahM 
da suaadaí" luanaua, paiH» tal tiouduata savia iuiuoral y hasta iniiuiual 
lal a^Hkismu, tal iuditWanaia juu» al í^ltuvo, auauth» aatuunod nutMn>ü 
i^Ua las prapavau\os a las ¡¿auavaaionas vanulotart, mturtaM ila daati'u»^= 
aiou, tía uisaluhiuladaa v tía ukuai'ta, aü muy omoinal sin tluda y no 
ilahauíos da uia^uua umuai^ aaaptav tan pai tlda a inuiiu^l tnuuluaíai 

^uda 0ausa ila iusaluluñdad y da u\ua»'ta, uua laguauu»! á sahian-- 
tlas Á las t'utuvas jjauaiaaunias, aou uiaijuiuas iutVuMvalas, son toi^pados 
ij[ua aslallamu au tiautpo ilatavaúimilo, sambmudo la aouütavuaaiiuu y 



VARIOS DESTINOS DE LOS RESTOS HUMANOS 173 

vomitando muertes, y esas gentes del futuro, tendrán perfecto dere- 
cho para echarnos en cara nuestra conducta, por lo que, nuestra 
indiferencia y negligente abandono, seria criminal doblemente, desde 
que les preparamos la muerte. 

Respecto á lo que harán las generaciones venideras con esas esti- 
vas de momias, propuestas'^por M. Gratry, lo que harán con esos 
cadáveres tan cuidadosamente conservados en féretros y sarcófagos, 
en cajones de zinc y de plomo, etc., cadáveres que no servirán, ni 
para abono de las tierras, creemos que no será otro el destino que les 
den, que hacerlos consumir por el fuego y desparramar luego sus 
cenizas por todos los ámbitos del suelo. 

VI 

EL EMBALSAMAMIENTO 

Los partidarios del embalsamamiento alegan en pro del empleo de 
este destino, la importancia que la conservación de las momias tiene 
para los estudios antropológicos y de etnología; alegan también, que 
esta conservación de los cadáveres es inocua y que evita los peligros 
incuestionables del enterramiento, es decir, de los efluvios y emana- 
ciones miasmáticas. 

Si bien no se ha conseguido imitar esos embalsamamientos que 
los egipcios nos han legado dentro de esas pirámides, esos hipogeos 
que cuentan tantos siglos de existencia ; si bien los procederes de 
conservación del famoso anatómico Ruischio y de otros, que llegaron 
á un grado de perfeccionamiento celebrado, murió con ellos, tenemos 
hoy los procederes áe petrificación, mas perfectos que los de los egip- 
cios, tan afamados. 

Si todos los países ó naciones hubieran empleado el embalsama- 
miento, en los pasados tiempos, no serian las momias un objeto de 
curiosidad, y aunque hubieran construido catacumbas mas profundas 
que el fondo de los mares, se habrian ellas llenado, asi como, si 
hubieran construido monolitos mas colosales que las pirámides de la 
patria de los Faraones, ya estarían [colmados también ¿y cómo 
estarla la corteza terrestre ? 

El proceder es inocuo, cuando es perfecto, así como lo es toda con- 
servación en el mismo caso; pero, y esa alma mater, esa madre co- 
mún, (¡uia 2)i(lvis eris et ín imlve reverieris, según el bíblico versículo 
d no quedará con sus ubres exhaustas de tanto crear y sin compensar 
lo que dá de su seno ? ¿ qué harán las generaciones con esas estivas 
funerarias ? 

Cualquier cosa que hagan, vendrá á parar forzosamente en la cre- 
mación, ya sea por los procesos de la naturaleza, ya por la obra del 



174 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

fuego, para reducir esos restos á ceniza é incorporarlos á la costra te- 
rráquea. 

El embalsamamiento pues, como el hermeticismo de la inhuma- 
ción, como la petrificación y el sepultamiento entre los hielos 7 nieves, 
son mas preferibles bajo el punto de vista higiénico, que el sistema 
de enterramiento y el sepultamiento en el mar, teniendo este último 
el inconveniente, que si bien no es perjudicial para el hombre directa- 
mente, lo es para los peces que vienen á nutrirse de los restos huma- 
nos macerados y que termina por matarlos, pero todos esos medios 
tienen los inconvenientes señalados y además que no llenan los fines 
de la naturaleza: el círculo eterno de los elementos 

VII 

EL APROVECHAMIENTO INDUSTRIAL 

Designamos bajo esta denominación la utopía de algunos positi- 
vistas, que querrían se utilizaran los restos humanos, como se apro- 
vechan los animales en las graserias, en los muladares y les voiries 
des animaux morts. 

Los sentimientos de veneración y de respeto hacia los muertos se 
sublevan ante esta idea de aprovechamiento industrial, innecesaria 
por el momento, inmoral hasta cierto punto y que haría menospreciar 
al mismo que la emprendiera. 

La higiene no puede ir en contra délos sentimientos humanos, por- 
que es una ciencia social, y la veneración, el respeto y demás senti- 
mientos humanitarios, piadosos y caritativos, son vínculos sociales 
que es necesario respetar y cultivar. 

Así pues, por mas que bajo el punto de vista teórico, aparezca 
como inocuo este destino y subsanando los inconvenientes y peligros 
que ofrecen todos los otros de los medios que hemos recorrido, nos 
escusamos de seguir apuntando las razones que se oponen á la acep- 
tación de este método y sistema de separación de los muertos y sa- 
lubriñcacion de los Cementerios. 

VIII 

LA CREMACIÓN Ó INCINERACIÓN 

El origen de la cremación se pierde en los remotos tiempos de las 
tinieblas filosóficas, en la cuna de la filosofía y ha sido empleado por 
muchos pueblos adelantados que la miraban como un alto honor, 
como una honra, que no á todos los cadáveres de los mortales podia 
concedérseles. 



VARIOS DESTINOS DE LOS RESTOS HUMANOS 175 

La cremación <5 incineración, es la destrucción rápida de los cadá- 
veres por medio del fuego, del calórico ó agentes especiales. 

No me detendré, señores, en los diversos procederes aconsejados 
para obtener este fin, en un lapso de tiempo mas o menos breve. 

Es por medio de la cremación que evitamos la putrefacción y los 
funestos efectos de las emanaciones pútridas. 

Usando la cremación, no tendremos el desagradable espectáculo de 
ver los restos de los seres queridos pasto de los gusanos: nos ahor- 
ramos el ver los cuerpos convertidos en fétida y malsana podredum- 
bre y evitamos lo siguiente: 1° que los Cementerios, focos perma- 
nentes de mefitismo pútrido, sean una amenaza constante contra la 
salubridad de los centros sociales; 2" que los elementos constitutivos 
de los cuerpos queden esterilizados y en paralización, en un reducido 
terreno, del que solo una parte mínima vuelve al círculo eterno déla 
metamorfosis ; S^» las epidemias que provienen de los cuerpos en pu- 
trefacción ; 4" la infección de las aguas subterráneas ; 5° las emana- 
ciones pútridas y 6" evitamos todas las insalubridades que dejan re- 
manentes todos los otros destinos recorridos y los inconvenientes 
además, que tienen la proximidad de las ciudades de los muertos, la 
inmensa estension de terrenos que se requieren y que van en ince- 
sante aumento, etc., etc. 

La cremación no es la vuelta inmediata de todos los elementos ca- 
davéricos á sus respectivos reinos, es la vuelta sí del mayor número 
y la única que no es beneficiada desde el primer momento es la tierra. 
Esos restos, esas cenizas se deben á la tierra, pero del mal el menos, 
el ázoe y los elementos del agua, tornan á la circulación y estos son 
los elementos mas esenciales para la vegetación, que es la que difun- 
de la vida en el planeta. 

Veamos ahora los inconvenientes y peligros, ó mas propiamente 
dicho, las objeciones que se han suscitado contra la cremación. 

1" Se ha dicho, que si desde la época de Sócrates la cremación hu- 
biera prevalecido sobre toda la tierra, la humanidad habria muerto 
de frió por la destrucción de toda materia combustible. 

Esta objeccion parte de la idea falsa, de que el consumo superaría 
á la producción ; de que las cenizas no fecundarían la tierra ; de que 
el hombre no procuraría la multiplicación de una materia necesaria, 
que estaría en sus manos el propagar ; parte del principio, de que no 
hubiera otras materias combustibles de que echar mano, sino la leña, 
y por último, caería esta objeción por su propio peso, desde que hay 
tan diversos modos de obtener la cremación y precisamente de lo que 
se^trata en estos tiempos, es de la cremación inteligente ó científica y 
no de las hogueras de los tiempos de Hércules, de la tristísima Dido 
y de los de la inquisición. 

2" Se ha suscitado una objeción en nombre de la antropología y 



iltj ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

freiiulogía y se ha contestado (Doctor Pietra Santa) que la ciencia no 
puede declarar la guerra á la ciencia ; que nada hay mas fácil, que 
adornar los museos antropológicos j frenológicos con tipos desti- 
nados á perpetuar los caracteres de las diversas épocas, fuera de 
que hay otros medios de arribar al mismo resultado, como la escul- 
tura, etc. 

3° Dícese que la religión es contraria á la cremación. 

No es cierto. La cremación en ningún momento y de ninguna ma- 
nera se opone á las honras fúnebres y prácticas religiosas; todas las 
ceremonias y dogmas de la iglesia se hallan respetados. 

La moral se encuentra realzada, así como la igualdad ; en cuanto 
al dogma de la resurrección, puede decirse que lo mismo se cumplirá 
reuniendo las cenizas, que el polvo devorado por los gusanos, é in- 
corporado á los vegetales. 

Además no hay prácticas, ni hay ceremonias, ni hay dogmas que 
exijan insalubridades, porque precisamente las religiones reposan 
sobre la higiene del cuerpo y del alma. No hay tampoco teoría al- 
guna filosófica como lo hace observar el Sr. Cadet, que prive nos des- 
embaracemos de los cuerpos y de los males, del modo que juzguemos 
mas conveniente. 

4° Dícese que la cremación quitaría la posibilidad de las exhuma- 
ciones, es decir, de las investigaciones que reclama la justicia después 
de la muerte, en los casos criminales. 

La cremación científica, que es la que preconizamos, requiere la 
comprobación previa de que la muerte es real; la averiguación de las 
causas de la muerte y las ceremonias religiosas. 

En el mayor número de los casos de intoxicación, la cremación 
misma, sería una investigación ó pesquiza de valor jurídico, puesto 
que un gran número de venenos, los mismos que podrían encontrarse 
en una exhumación, se encuentran en los aparatos crematorios. 
Nada se opondría á una investigación prolija, en los casos dudosos 
de medicina legal, para que se conserven fotografías, para compro- 
bar la identidad de las personas y para que en los casos de golpes, 
heridas ó embarazos, se usaran ó practicar-an por un jurado las pes- 
quizas que la ciencia aconseja, conservando ^secretos sus resultados, 
hasta requisición judicial. (Véase al respecto La cremation, por A. 
Cadet). 

Creemos inoficioso relatar que se ha aconsejado, para obviar este 
inconveniente en los casos de intoxicación, adscribir á los crematorios 
oficinas de análisis químico legales ó formar un museo de visceras, con 
todos los datos conmemorativos recogidos, etc., porque todo esto, con 
las precauciones que hemos aconsejado, sería perfectamente inútil. 

5" Devolviendo el argumento que se hace contra el embalsama- 



VARIOS DESTINOS DE LOS RESTOS HUMANOS 177 

miento ¿qué haremos, se pregunta, ó qué harán kxs generaciones fu- 
turas con tanta urna cineraria, cómo encerrarán los columbarios ? 

A la verdad, señores, la cremación y la conservación de las ceni- 
zas no son sino etapas transitorias del plan regresivo de la naturaleza, 
pero debemos dejar á las generaciones venideras que les den su últi- 
mo destino y contentémonos, al emplear este método, con alejar las 
causas de insalubridad y de muerte que nos amenazan y que son de 
un mayor peligro, para las edades futuras. 

Se han hecho algunas otras objeciones á la incineración ó crema- 
ción, pero las demás no tienen valor ni consistencia ; las que nos han 
ocupado son las que mas han preocupado á los higienistas y á los ad- 
ministradores — por lo tanto, no nos ocuparemos de ellas. 

Creyendo haber evidenciado la bondad y conveniencia de la cre- 
mación sobre los otros destinos, paso á formularlas proposiciones, 
que espero quiera poner á votación el Sr. Presidente. 

Br oposiciones 

La Sociedad Científica Argentina, i'econociendo : que la incinera- 
ción ó cremación científica es el mejor destino que puede darse á los 
cadáveres humanos, y considerando: que la cremación facultativa, ha 
sido ya introducida en las Legislaturas de otros países y que el nues- 
tro carece de los aparatos crematorios mas perfeccionados: 

Ha resuelto: 

1" Que la Junta Directiva dé los pasos, necesarios en su nombre, 
para que las HH. CC. declaren facultativa la cremación. 

2" Que la misma Junta abra un concurso para la presentación de 
los mejores procederes crematorios, ofreciendo un premio de 1,000 ^ 
al autor del mejor proceder que se presente. 

3° Que la misma abra otro concurso para la presentación de planos 
de columbario ó cementerio crematorio, asignando al mejor trabajo, 
un premio también de 1,000 /. 

4° Que la Junta Directiva establézcalas condiciones de estos con- 
cursos y dé cuenta en oportunidad, para arbitrar los fondos y nom- 
brar las Comisiones respectivas. 

He dicho. 

Dii. Pedro Mallo. 



12 



HEMIPTERA ARGENTINA. 



(Continuación. ) 



Famg FULGORIDAE Leach, Westw. 



Fulgorellae Latvi., Gen. III. p. 163 (1807;. — Spin.. Ann. 

Son. Ent. de Fr. Ser. 1. VIII, p. 133 et 202 (1839). 
Fulgoridae Leach. Edinb. Encycí. IX (J817i. — Westw., 

Intr. of iModr. Class. of Ins. lí, p. 427 et Synopsis ibd. 

p. lio 1840).— FiEB.. Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. 

XVI. p. 497 (1866). 
fulgorina Bübm.. Handb. II. 1. p. 102 et 144 (1835). 
Fulgorida St.\l, Hem. afr. IV, p. 128 (1866). 



Subf. FULGORINA Berg. 



Fulgorides Am. et Serv., Hém. p. 488 1813). 
Fulgorida Stal. Hem. afr. IV. p. 129 et 131 

(1866) et Stett. Ent. Zeit. XXXI, p. 255 et282 

(1870). 

Laternaria Lin., Stal. 

Laternaria Lix., Mus. Lnd. Ulr. p. 152 (1761). — Stal. 

Hem. afr. IV. p. 132 (1866, et Stett. Ent. Zeit. XXXI, 

p. 284 (1870). 
Fulgora Auctouim. 
Fulgnra, Subg. Fw/^ora Bürm., Gen. Ins. 18 (1840). 



257. li. luciiera Germ, 

Fulgora lucífera Germ.. Mag. der Ent. IV, p. 100 fl821) et iii Thon, Ent. 

Archiv. II. 2. p. 46 '1830'. — Brui.lé, Hist. Nat. des Ins. X. pi. 4. f. 6. 

(1836. —Westw.. Trans. Linn. Soc. XVIII, p. 138.3 (1837). — Burm., 

Gen. Ins. 19. t. 18 f. 1 (1840). 
Fulgora Milrii Bürm., Anal. d. Mus. Públ. II, Act. d. 1. Soc. Paleont. p. 

XXIII (1867). — C. A. DoHRN, Stett. Ent. Zeit. XXIX, p. 287 (1868). 

Patria: Brasilia. — Respiiblica Paraguajensis. 



HEMIPTERA ARGENTINA 179 

Varios individuos que poseo del Gran Chaco y de Jujuy, y que 
debo í\ la amabilidad de los Srs. Fontana y Dr. Zeballos, me de- 
muestran la identidad de las dos especies indicadas en la sinoni- 
mia. Son variables en la coloración general, que es de un amarillo 
impuro, ó de un tinte verdoso. El proceso frontal es en algunos 
individuos mas angosto cerca de la extremidad que en la base, 
mientras que se observa lo contrario en otros. Ademas es muy 
variable la pupila blanca de la mancha orbicular negra de las alas 
posteriores : se representa como una pequeña mancha, ó dos ó 
tres manchas punctiíbrmes, ó sino tiene una extensión sobre tres 
cuartas partes del fondo oscuro, pero siendo mas marcada en di- 
rección de la base del ala, como lo muestra la figura dada por el 
Dr. Burmeister. El vientre es en algunos individuos rojizo, en 
otros amarillento. 

No me parece dudoso tampoco que la Fuígora Servillei Spin., 
pertenezca también como variedad á la Laternaria lucífera Gekm. 

Enchophora Spin. 

Enchophnra Spin., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. VIII, 
p. 221 (1839).— Am. et Serv., Héni. p. 496 (IS^IS). — 
Stal. Hem. afr. IV. p. 133 (1866) et Stett. Ent. 
Zeit. XXXI. p. 284 (1870). 

Fulgora, S\ihg.EnchophoraBvKU., Gen. Ins. 19(1840). 

258. E. recurva Oliv. 

Fulgora recurva Oliv., Ene. niéth. VI, p. 569.11 ¡1791). — Westw., Trans. 

Linn. Soc. XVIII, p. 149.3 (1837). 
Fulgora tuba Germ. in Thon, Ent. Archiv. II, 2. p. 46.6 (1830). — Bgrm., 

Hanrlb. II. 1, p 169.2 el p. 398 Í1835). — Westw.. Trans. Linn. Loe. 

XVIII, p. 149.4 (1837). 
Aphana fAphaenaJ recurva Westw., Trans. Linn. Soc. XVIII, p. 149.3 

(1837). 
Aphana fAphaenaJ tuba Westw., Trans. Linn. Soc. XVIII. p. 149.4(18.37). 
Enchophora recurva Spin., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. VIII, p. 222.1 

pL 10. f. 1 et 2 (1839). — Am. et Seiív., Hém. p. 496.1 (1843). — Walic ' 

Lislof Hom. II. p 271.1 (1851). 
Fulgora (Enchophoraj Luba Burm., Gen. Ins. 19.1 (1810). 
Fulgora (Enchophora) recurva Burm.. Gen. Ins. 19.2 (1840). 

Stoll, Cig. f. 44. ■ , 

Patria: Brasilia. — Surinam. 
Esta especie fué recojida en el Gran Chaco por el Dr. Fontana. 

Acraepuia Stal. 

Ilem. afr. IV, p. 136 (1866). 

Stett. Ent. Zeit. XXXI, p. 289 (18-70). 



180 ANALES DE LA SOCíEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



259. A. turca Fabr. 

Cicada turca Fabr. (nec Germ.), Eiit. Syst. IV, p. 40.56 (1794), 

Flata turca Fabr., Syst. Rhyng. p. 51.26 (1803). 

Lystra Dianae Gerji. in Thon. Ent. Archiv. II. 2, p. 55.28 (1830i. 

Poeocera DianaeBvRM., H:indb. II, 1, p. 165 '1835). 

Poioccra turca Gerst. in Wiegm.. Arcli. fúr Maturg. XXVI, 1, p. 215 

(1860). — W.4LK.ipartim), List of Hom. IL p. 293.16 (1851). 
Acraephia turca Stal, Heiii. Fabr. II, 116.26 (1869). 

Patria : Brasilia. 

De esta especie he recojido un individuo en una de las islas del 
Tigi-e, á principios del año 1875. 

Poeocera Burm. 

Poiocera Lap., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. I. p. 221 
(1832).— Spin. p., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. VIII. 
p. 274 Í1839'. — Gerst. p. in WiEa.M., Arcli. fur 
Naturs. XXVI. 1. p. 210 (1860).— Stál. Stett. Ent. 
Zeit. XXXI, p. 289 (1870). 

Poeocera p. Blrm.. Ilandb. II, 1, p. 165 (1835).— 
Westw., Trans. Linn. Soc. XVIII, p. 136 (1837). — 
Am. et Serv. p.. Hém p. 500 (1843). — Stal. 
Hem. afr. IV. p. 138 (1866). 



260. P. a ni o en a Gerst. ^ 

Poiocera amoena Gerst. in Wiegm., Arch. für. Naturg. XXVI, I, p. 223.15 

(1860). 

Patria : Bfasilia. 

Tiene una distribución bastante vasta en la República Argen- 
tina, encontrándose al Norte de la Provincia de Buenos .4ires, en 
Entre-Rios, el Paraná, Corrientes, Misiones, Tucuman y Salta. 
También he visto ejemplares originarios de Bolivia en el Museo 
Público. 

Hay individuos que carecen de la faja amarilla cerca de la extre- 
midad de las alas superiores, teniendo en lugar de estas pequeñas 
manchas desvanecidas y esparcidos en la parte mediana del ala. 
Son ademas variables en el tamaño, midiendo las alas superiores 
de 9 á 12 milímetros de largo. 

OoMiMA nov. gen. 

Corpus ovatum. Caput pronoto paullo angustius ; 
marginibus antico et postico verticis parallelis, ar- 
cuatis; fronte transversa, sursum nonnihil amplía- 
la, ápice profunde marginibusqueindistincte sinua- 



HEMIPTERA AllGKNTINA 181 

ta, rugis duabus basalibus el rnedüs transversis 
cariiiisque tribus loiigitudinalibus obsoletis, una 
basi, alleris duabus ápice, inslrucla ; clypeo basi 
utrimqué subnDtundalo, apicem versus leniler in- 
ílexo ; rostro coxas posticas attingente ; antenna- 
rum articulo secundo subgloboso, levissime com- 
presso. Pronotuní mesonoto fere aequilongum, 
carina media amborum subobsoleta, Iioc carinis 
qualtuor obliquis valde obsoletis instructum. Te- 
gmina opaca, subreticulata, valde convexa, api- 
cem abdominis nonniíiilsuperantia, apicem versus 
angustata, margine costali non sinuata, usque ad 
apicem sensim rotundata; venis longitudinalibus 
elevatis. Alae parviusculae, venis transversis raris 
instructae. Pedes validi, antici et medii sat com- 
pressi, tibiis anticis femoribus aequilongis, femo- 
ribus posticis abdomine fere duplo longioribus, 
tibiis posticis quadris[)inosis. 

Este nuevo género se coloca sistemííticamente entre la Acmonia y 
la Aliphera Stal, distinguiéndose de estos por la, íorma oval, por 
la estructura de la frente, del clipeo, del mesonoto, de las alas 
superiores, que son muy convexas, y por las patas, siendo las an- 
teriores é intermedias bastante aplastadas, y los fémures posterio- 
res muy largos. , 

261. O. badia nov. spec. 

(/ : Sórdido badius, partim infuscatus, subtiliter gra- 
nulosus; capite fronteque rufescentibus, hac trans- 
versim obsolete offuscata; antennis, clypeo apicem 
versus roslroque fuscis ; tegminibus coriaceis, 
, castaneis, hic illic iníuscatis ; a lis basi rubris, 

ante apicem vitreis, ápice ipso venisque fuscis; 
dorso abdominis nigricanti; peclore rufescenti ; 
ventre testaceo ; pedibus rufescenti-badiis, spar- 
sissime fulvo-irroratis, tibiis anticis mediisque me- 
dio flavescenti-fulvo-annulatis. — Long. 6; lat. 
pron. 2 V3 íiim. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Poseo un solo individuo cf , que fué recojido en el Baradero^ por 
el Sr. D. Félix Lynch. 



182 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGE.MINA 

Subf. DICTYÜPHARINA Berg. 

Dyctiophoro'ides p. Spix., Aun. Soc. Ent. de Fr Ser 1 

VIH, p. 283 (1839;. 
Pseudophanides p. Am. et Sf,rv., Hém. p. 502 (1843). 
Dictyopharida Stal. Hem. afr. IV, p. 129 et U9 (1866). 

Lappida Am. et Serv. 

Am. et Serv., Hém. p. 505 (1843). 
StÁl. Rio de Jan. Hem. II, p. 62 (1862). 

262. li. probóse i dea Spin. 

Dy ctiophom proboscidea Spiy.. Ann. Soc. Ent. de Fr. Sér 1. VIII n 292 

1. pl 13, f. 4 (1839). 
Lappida proboscidea A:a. et Serv., Hém. p. 505. 1 [1843'. — W.\lk., List 

of Hom. II, p. 307. 1 (1851). 

Patria: Brasilia. 

Esta especie ha sido observada en Buenos Aires y Corrientes. 
Los individuos nuestros son mas claros en la coloración general 
que los de que tratan los autores citados, teniendo de un tinte 
verdoso el proceso frontal v la mayor parte del cuerpo; el primero 
lleva una mancha semilunar negra en la parte lateral superior, 
cerca de la e.xtremidad. 

DlCTYOPHARA GeRM. 

Dictyophara Germ. in Silb., Rev. Ent. I. p 175 

(1833).— St.al, Hem. afr. IV, p. 151 et 154(1866'. 

Pseudophana Blrm., Handb. II, 1, p. 146 et 159 

(1835). — Am. et Serv., Hém. p. 506 ;i8l3.i. 
Dyctiophora p. Spix., Ann. Soc. Ent. de Fr. Sér. 

1. VIII, p. 290(1839). 
C hanithus lioL.. Mel. Ent. VII. p. 29 Í1857). 
Aersia Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 62 (1862). 



203. I>. 8iilciroHtris nov. spec. 

9: Sordide vel lestaceo-viridis, processu capitis utri ñi- 
que nigro-bilineato, dorso abdominis medio vitta 
lata ornato, legminum plerostigmate limboque 
infuscalis; vértice latitudine dimidio longiore, 
utrimque valde elévate, medio anlice et postice 
subcalloso; processu capitis vértice pronotoque ad 
unum dimidio longiore, sensim ascendente, trape- 
zoidalivel diagonaliler subhexagono, sursum non- 



HEMIPTEIiA ARGENTINA 183 

iiihil angustato, supra sat profunde silicato, sublus 
iTiodice c.irinato; fronte ulrimque sinuata et de- 
flexa, apicem versus ampliataet rotundata, carina 
media distincta perciirrenteintructa; clypeo medio 
carinalo, marginibus deflexispraedito, basi nigro- 
binotato; rostro ápice nigro, coxas posticas supe- 
rante; pronoto angusto, medio carinato, postice 
triangulariterexciso, ad latera offuscato; mesonoto 
carinis tribus percurrentibus subparallelis instru- 
cto, utrimque testaceo, fulvo vel íusco-notato ; te- 
gminibus hyalinis, venis virescenti-testaceis vel 
fuscescentibus, limbo pterostigmateque dilute lu- 
teis, hoc biareolalo, parte apicali reticulata inter 
venas longitudinales areolis duodecim instructa; 
alis ápice vix infusca tis; pedibus testaceis, ápice 
tibiarum anticarum mediarumque, nec non arti- 
culo terminal! tarsorum nigris; tibiis posticis ápice 
spinis octo arraatis. — Long. corp. c. proc. capit. 
'11, proc. capit. 3, tegm. M-12; lal. mesón, á '/a 
mm. 

Patria : Buenos Aires. 

Nuestra D. sulcirostris debe colocarse entre la D. (Nersia) recur- 
virostris y la D. (Nersia) púdica Stál, teniendo con estas cierta 
semejanza en el proceso frontal. Se distingue de estas dos espe- 
cies por muchos caracteres, principalmente por el gran número do 
celdillas y la coloración de las alas superiores, por la forma del 
proceso frontal, del vértice, pronoto, etc. Es fácil de reconocer por 
el diagnóstico de las tres primeras líneas. 



% 



264. ». viridata Stal. 

Nersia viridata Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 64 (1862). 
Patria: Brasilia. 



Los individuos de esta especie, que he observado en Buenos Ai- 
res, son de tamaño menor que los del Brasil, midiendo el cuerpo 
8 y las alas superiores de 8 á 10 milímetros de longitud. Son de un 
tinte verde-amarillento. En algunos ejemplares las carenas latera- 
les de la frente alcanzan al clipeo. 



265. D. sororctila nov. spec. 

$ : Laele viridis, pedibus flavescentibus; vértice pro- 
noto paullo longiore, rotundato, subtricarinato, 



184 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

carina media distincta, marginibus raodice eleva- 
tis ; fronte medio ulrimque levissiuie subsinuala, 
carinis laleralibus sensim convergeatibus, prope 
cljpeum obsoletis; pronolo lantum medio carina- 
to ; carinis mesonoli aeruginosis; tegminibus viri- 
dis, subhyalinis, pterostigmale concolori, areolis 
quinqué vel sex instructo, areoüs parlis apicalis 
reticulalae in series transversas quinqué vel sex 
dispositis ; ápice tibiarum poslicarum spinis sex 
armatis. — Long. corp. 6-7, legm. 8; Jal. mesón. 
2V4 mm. 

Patria : Buenos Aires. 

Es muy parecida á la especie precedente, pero se distingue bien 
de la misma por los caracteres siguientes : Es de menor tamaño ; 
tiene el vértice mas corto, obtuso, con los bordes algo realzados y 
provisto de tres carenas, siendo las laterales desvanecidas ó repre- 
sentando una especie de callosidad. La frente es menos sinuo- 
sa en la parte lateral mediana, y el pronoto menos escolado en su 
)arte posterior. Consta ademas de un gran número de celdillas en 
a parte reticulada de las alas superiores, y el pterosligma es ape- 
nas mas oscura y consta de cinco ó seis celdillas, componiéndose 
solo de cuatro celdillas en la especie anterior. 



Subf. GIXIINA Berg. 
Cixiida Stal, Hein. afr. IV, p. 129 et 164 (1866). 

Oliarius Stal. 

Berl. Ent. Zeitschr. VI, p. 306 Í1862). 
Hem. afr. IV, p. 164 et 166 (1866). 

266. O. (liEni(lia(ii6 nov. spec. 

(/ et 9 : Picei vel nigro-fusci, marginibus lateralibus 
carinaque media frontis et clypei, marginibus óm- 
nibus verlicis, pronoli, mesonoli, hoc carinis sae- 
pissime, margineque apicali segmentorum, nec 
non tibiis tarsisque sordide flavescentibus vel te- 
staceis; tegminibus triente basali et apicali fuscis, 
medio albidis, subhyalinis ; alis hyalinis, basi api- 
ceque infumatis; abdomine ápice láñalo; vértice 
fere ae(jue longo ac lato, anlrorsum sensim leviler 
angustato, concavo, ápice subtrigono, carina api- 



HEMIPTERA ARGENTINA 185 

cem verbus obsoleta instructo; fronte ápice íere 
¿leque longa ac lata, basin versus angustata ; prono- 
to capitepaullo latiore; tegminibus apicem versus 
sensim leviter ampliatis, venis minutissime granu- 
latis, haiid selosis, radialipone médium, ulnari in- 
teriore paullo ante médium, furcatis; tibiis posticis 
ante médium spinis duabus validis, prope basin 
una aut duabus minutis et ápice spinis quinqué 
armatis. — Long. corp. 4-6, tegm. 4V2-6; lat. me- 
són. IV2-2 ^^^ 

Patria : Respublica Argentina. 

Esta especie se acerca al Oliarius limatus Fabr., tenienda la mis- 
ma coloración oscura general y los bordes de los diferentes órga- 
nos claros. Pero posee el vértice mas corto, y las alas superiores 
fuscas, con excepción del tercio mediano, que es blanquizco y 
semi-transparenle. 

Se encuentra con frecuencia en Buenos Aires, y la poseo también 
del Baradero, de Entre-Rios y de Corrientes. 

CixiosoMA nov. gen. 

Caput pronoto nonnihil angustius, breve, basi late ro- 
tundato-sinuatum ; vértice concaviusculo, apicem 
versus declivi; fronte clypeoque conjuntim subel- 
lipticis, carina media percurrente instructis, illa 
ápice ocello destituta ; lateribus frontis clypeique 
carinatis. Oculi subtus levissime sinuati. Anten- 
nae infra oculos insertae, longiusculi, articulo 
primo brevissimo, secundo magno, subgloboso. 
. Pronotum brevissimum.postice profunde angulato- 

'' excisum. Mesonotum trica riña tum. Tegmina mar- 

ginibus lateralibus subparallelis, apicem versus 
lenissime rotuntatis, venis granulatis, vena radiali 
in terlia prima tegmiiiis, vena ulnari interiore ante 
médium furcatis. Pedes mediocres, simplices, ti- 
biis posticis spinis duabus vel tribus, ápice spinis 
sex armatis. 

Este género es muy próximo al Cixius Latr., distinguiéndose 
principalmente del mismo por la falta del ojo simple en el ápice de 
la frente (*), por la frente y clipeo juntos, que son menos elípticos, 
por las antenas mucho mas largas, que tienen el segundo artículo 
muy voluminoso, por la margen costal menos paralela de las alas 
anteriores, y por el lugar de la bifurcación de las nervaduras. 

C") El Dr. Kirschbaum indica solo dos ojos simples en el género Cixius. — 
Véase : Die Cicadinen Wiesbade7i's, p. 11 (1867). 



tK* 



186 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



267. C pBateBisís nov. spec. 

(/ et $ : Obscure lutei, castanei aut sordide testacei, 
marginibus carinisque veiiicis, frontis, clypei et 
pronoti, parle superiore mesonati pedibusque ma- 
íínam ad partem nonnihil pallidioribus, luteis vel 
flavidis, tegminibus fusco-vittatis ; vértice longiore 
quam basi latiore, carina antice subobsoleta ins- 
tructo; fronte utriinque vix sinuata, ápice siibcal- 
losa ; mesonoto ulrimqiie nigro-fusco, medio laete 
lúteo vel fulvo, carinis retrorsum sensim divergen- 
tibus, carina media posticeabbreviala; tegminibus 
subliyalinis, vitla lata obscure fusca prope margi- 

- nem interiorem, saepissime pone médium inler- 
rupta, interdum obsoleta, ornatis, venis fusco- 

- granulatis ; alis subhyalinis, venis fuscescenlibus ; 
pedibus anticis obscurioribus; tibiis anticis mediis- 
que el elianí rarissime femoribus flavido-irroralis. 
Long. corp. 3V2-4V.2, tegm. 4-5; lal. mesón. IV2 
mm. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Esta especie abunda en todas partes de la Provincia de Buenos 
Aires, apareciendo algunas veces en gran número de noche en las 
habitaciones, buscando la luz de las lámparas, etc. 

AuLOCORYPHA nov. gen. 

Caput pronoto paullo angustius, basi truncatun» ; 
vértice duplo longiore quam basi latiore, concavo, 
sursum sensim íeviler angustato, basin versus ca- 
rinato ; fronte longa, utrimque leviter sinuata, ba- 
sin versus angustata, ápice subsinuata, ocello 
destituía, carina percurrente instrucla ; clypeo bre- 
vi, medio marginibusque carinato. Oculi subtus 
subsinuati. Antennae infra oculos inserlae, bre- 
viusculae, articulo primo occullo, secundo pyri- 
formi. Pronotum breviusculum, postice profunde 
angulato-sinuatum. Mesonolum tricarinatum. Te- 
gmina ápice rolundata, costa levissime subcurvata, 
venis granulatis, radiali et ulnari interiore lon^e 
a basi furcalis. Pedes simplices, tibiis posticis spi- 
nis duabus vel tribus armatis. 

Este nuevo género es notable por la longitud y forma del vértice 
y de la frente, por la carencia del ojo simple en la extremidad de la 
frente, y por la parte posterior rectilínea de la cabeza. "So puedo 



tu 



HEMIPTERA ARGENTINA 187 

compararlo con ninguno de los géneros descritos de la subfamilia 
Cixiina. A Stal, quién lo examinó, este género era desconocido. 



268. A. puiictwlata 7wv. spec. 

(/ et 9: Pallide testacei, tegminibus nigro-granula- 
tis, anastomosibus fuscis, pedibusfusco-punctatis 
vel irroratis ; vértice post médium levissime sinua- 
to vel subcoarctato ; carinis mesonoti retrorsum 
sensim divergentibus; scutello modice elevato ; 
dorso abdominis fuscescenti-lestaceo ; tegminibus 
sat hyalinis, venulis transvertis fuscis novem vel 
decem instructis, venis longitudinalibus distincte 
fusco vel nigro-granulatis ; alis hyalinis; pedibus 
fusco-granulatis, punctatis vel irroratis. — Long. 
corp. 5, tegm. 5; íat. mesón. 1-1 'A t^'i^- 

Patria : Buenos Aires. 

Poseo dos individuos de esta especie, que he recojido en la Boca 
del Riachuelo, á mediados del mes de Febrero de 1876. 



Subf. DELPHAGINA Berg. 

Delphacida Stal. Heiii. afr. IV, p. 131 et 175 (1866). 

Delphax Fabr., Stal. 

Delphax Fabr., Syst. Rhyng. p. 83(1803). —Stal, 

Hem. afr. IV. p. 175 (1866). 
Acroeopus Spin., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. VIII, 

p. 336 (1839). 

260. 1>. maculipe» nov. spec. 

9 : Fusca, hic illic testaceo-va riega ta, tegminibus 
pedibusque testaceis, illis fusco-venosis, ad mar- 
ginem interiorem infuscatis, his obscure fusco-ma- 
culatis etannulatis; capite parte posteriore pronoti 
angustiore, ante oculos producto; vértice dimidio 
longiore quam basi latiore, sursum subangustato, 
marginibus valde elevalis, carina media destituto, 
carinis duabus sublateralibus ápice conjunctis, 
acutis; fronte clypeoque tricarinatis, illa utrimque 
ante médium vix sinuata, deinde apicem versus 
levissime ampliata, ante médium et ápice albido- 



188 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ñisciata ; clypeo basi albido ; antennaruní articulo 
primo subcoinpresso, secundo nonnihil longioreet 
tenuiore, hoc valde tuberculato, supra subtusque 
paullulo dilátate; pronoto mesonoloque obscuro 
fuscis, tricarinatis, illo poslice lato, carinis distin- 
ctis, pailidioribus, hoc carinis laleralibus subob- 
soletis, carina media usque ad apicem scutelli 
extensa; tegminibus abdomine multo longioribus, 
subhyalinis, venis ómnibus margineque interiore 
ad partem infuscatis; alis hyalinis; dorso abdomi- 
nis ventreque fuscis; femoribus maximam partem 
nigro-fuscis ; tibiis nigricanti-biannulatis, posticis 
ante médium bispinosis; tarsis ílavescentibus, ad 
partem fuscis. — Long. corp. 4^/,, legm. i'/,; lat. 
mesón. 1 mm. 

-^ Patria : Provincia Bonaérensis. , 

De esta especie recibí del Sr. D. Ed. Lynch Arribálzaga, un in- 
dividuo, que fué recojido en el Rio Lujan, á principios de Febrero 
de 1879. 

LlBURNIA StaL. 

Embolophora Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1853. p 265. 
Liburnia Stal, Hem. afr. IV, p. 176 et 179 (1866). 



270. li. i»atrueli« Stal. 

Delphax patruelis Stal, Freg. Eng. Resa. Ins. p. 276. 162 (1859). 
Liburnia patruelis Stal, ia liu. 

Patria : Buenos Aires. 

Esta especie, que se halla con frecuencia en Buenos Aires, y que 
poseo también del Baradero, es variable en la coloración de las 
partes laterales del mesonoto y abdomen, y el dorso de este último 
órgano: siendo de la coloración general, que es un testáceo-ama- 
rillento, ó de un amarillo impuro ó fusco muy claro. Algunos in- 
dividuos carecen por completo de todas las infuscescencias. 

« 

271. I<. cognata nov. spec. 

(/ et 9 : Flavido-lestacei aut luridi, obscuro fusco- 
variegati ; capite sordide testaceo, interdum infú- 
scalo; vértice fronteque marginibus elevatis, carina 
media distincta instructis, haec apicem versus ani- 
pliala, ápice subtruncata et subcallosa ; clypeo Ion- 



HEMIPTERA ARGENTINA 489 

giusculo, marginibus subcarinatis, carina media 
dislincta; pronoto mesonotoqiie generaliter fuscis, 
carinis tribus pallidioribus inslructis, ülo carinis 
elevatis, antice arcuatim conjunctis, hoc carinis 
lateralibussaepissimesiibobsoletis; scuípUo medio 
obsolete carinato: dorso abdominis fusco, ápice lu- 
lescenti vel testaceo; ventre flavido-testaceo aut 
lurido; tegminibus abdomine longioribus, subhya- 
íinis, íuscescenti-venosis, marginibus maculaque 
angusta, interdum obsoleta, in margine interiore 
sita, nec non interdum basi ipsa, fuscis; pedibus 
flavido-testaceis, rarissime ginglymis obscuriori- 
bus. — Long. corp. S'/a-^, tegm. 3; lat. mesón. 1 
mm. 

Patria : Provincia Corrientes. 

Esta especie de Liburnia, que apareció de noche en gran nú- 
mero, á fines de Diciembre de 4876, en Corrientes, tiene alguna 
semejanza con la anterior. Los caracteres diferenciales son los 
siguientes: La coloración testácea es mas impura; posee el pro- 
notOa mesonoto y dorso abdominal, fuscos; tiene las nervaduras, 
las márgenes y una mancha angosta en el borde interno de las 
alas superiores, oscuras ; la frente es mucho mas ancha en la ex- 
tremidad que en la base; las tres carenas del pronoto son muy 
elevadas y las laterales del raesonoto son algo desvanecidas. 



Til. Ti. uiiivittata nov. spec. 

9 : Fusca, nitida, vitta verticis, pronoti mesonotique 
percurrente, antennis, pectore ad partem apiceque 
ventris^ nec non pedibus flavidis, tegminibus sat 
hyalinis, ad limbum late infuscatis; vértice sub- 
triangulari, nonnihil longiore quam basi latiore, 
marginibus subelevatis, carina media destituto^ vi- 
rescenti-albido; fronte subparallela, medio non 
nisi levissime ampliata ; carina media clypei basin 
versus abbreviata; pronoto mesonotoque tricarina- 
tis, illo carinis lateralibus ante marginem posticum 
valde divergentibus, deorsum arcuatis, abbrevia- 
tis, vitta media virescenti-albida, hoc carinis late- 
ralibus posterius obsoletis, vitta media isabellina; 
dorso abdominis ventreque magnara ad partem 
fuscis, ápice testaceis; pedibus albido-flavidis; ti- 
biis posticis spinis duabus armatis. — Long. corp. 
S'/^, tegm. 37^2; lat. mesón. 74 m^i. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 



190 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Tiene mucha semejanza con las dos especies anteriores, pero se 
distingue bien de las mismas por la coloración general muy oscura, 
por la linea anclia y clara, que se extiende desde la extremidad del 
vértice hasta la del escudillo, por el limbo ahumado de las alas 
superiores, por la falta de la carena mediana del vértice y la carena 
abreviada en la base del clipeo. Las carenas laterales del pronoto 
no alcanzan el borde posterior, sino van divergiéndose híícia los 
costados, donde desaparecen; también las carenas laterales del 
mesonoto son desvanecidas cerca del borde posterior. 

Poseo un solo individuo, que fué recojido por el Sr. D. Ed. Lynch, 
en el Rio Lujan, á principios del mes de Febrero. 

273. li. Xiiiliias nov. spec. 

(/ et 9 : Flavido-testacei vel isabellini, abdominis 
dorso interdum obscuriore; capite longe aut lon- 
gissime protuberante, pronoto mesonotoque simul 
sumtis aequilongo aut dimidio longiore, acumina- 
to, ápice rarissime perparum reflexo; vértice mar- 
ginibus elevatis, carina media processus apicem 
versus evanescenti instructo; fronte clypeoque ad 
unum longe ellipticis, marginibus carinatis, illa 
carinis duabus submediis basi non conjunctis, hoc 
carina media instructo ; pronoto tricarinato ; me- 
sonoto quadricarinato, parte media albicanti ; scu- 
tello apicem versus levissime reflexo; tegminibus 
sparsim granulatis, abdominis apicem paullo su- 
perantibus; tibiis posticis spinis tribus armatis. — 
Long. corp. A-i^/a, tegm. 3 ; lat. mesón. */2-^/4 ^^• 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

De esta especie muy interesante poseo dos individuos, origina- 
rios de Buenos Aires v de la Banda Oriental del Uruguay. 

Solo puedo compararla con la Liburnia Monoceros Stal de África, 
de la que se distingue por la cabeza menos larga, las carenas sub- 
medianas de la frente, no unidas en la base, por ias cuatro carenas 
del mesonoto, y por su menor tamaño, midiendo la L. Monoceros 
con las alas superiores 9 milímetros de largo. 



274. IJ. nigriciila 7iov. spec. 

$ : Picea, nitida, carinis marginibusque capitis, pro- 
noti et magnam ad partem tegminum, stramineo- 
testaceis, pedibusflavidis; vértice brevissimo, sub- 
triangulari, carina media distincta instructo; fronte 
longa, apicem versus sensim leviter amplíala, ad 



HEMIPTERA ARGENTINA 191 

apicem parum angustnta, carinis duabus mediis 
distinctis, ápice conjunctis, instructa; clypei carina 
media sal elévala; proiioto mesonotoque tricarina- 
to, hoc carinis liaud paliidioribus; scutello ápice 
flavido ; abdonriinis dorso piceo, basi apiceque sor- 
dide testaceo ; tegminibiis abdoniine aliquanto bre- 
vioribus, subconvexis, nigro-piceis, opacis, venis 
elevatis, sparsim granulalispraedilis; libiis anticis 
fenioribus paullolongiohbus; pedibus posticis Ion- 
gis. — Long. corp. 2'/^, legm. V/^; lat. mesón. V4 
mm. 

Patria: Provincia Corrientes. 

Tengo un solo individuo de esta especie en mi poder, que fué 
recojido en Corrientes. Se acerca por muchos caracteres á la Del- 
phax seminigra Stal, principalmente por las alas cortas y negras, 
y por las patas amarillentas, pero no puede ser confundida con la 
misma, por el vértice casi triangular, por las dos carenas media- 
nas déla frente (la D. seminigra tiene una sola carena mediana), y 
por la coloración general oscura. 



275. li. Biimbata nov. spec. 

$ : Flavida, ad partem dilute ferruginea et aerugino- 
sa, fronte clypeoque nigris, illa viridi-maculata et 
fasciata; capite longe triangulari, marginibus ca- 
rinaque media aeruginosis ; antennis articulo se- 
cundo sat longo, nigro-lineato, articulo basali brevi, 
subtus nigro ; fronte breviuscula, lata, medio 
utrimque leviter ampliata, carinis mediis duabus 
ante callum apicalem abbreviatis, ápice calloso, 
modice sinuato fasciaque media, in medio inter- 
rupta, smaragdinís ; clypeo nigro, ápice flavido, 
medio haud carinato; pronoto aeruginoso, parte 
centrali ferrugineo; mesonoto carinis quinqué sub- 
obsoletis aeruginosis iiistructo, ad latera et pone 
médium laete ferrugineo, ápice ipso virescenti ; 
dorso abdominis dilute fulvido; tegnainibus hya- 
linis, abdomine longioribus, venis selis minutis 
instructis ; veiilre lutescenti ; pedibus flavidis, li- 
neis obsoletis ornatis ; tibiis anticis femoribus fere 
aequilongis ; tibiis posticis trispinosis. — Long. 
corp. 4-5, tegm. /i'/a; lat. mesón. 17411^™' 

Patria : Provincia Bonaérensis. 



192 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

De esta especie poseo un solo individuo, recojido por el Sr. D. 
Félix Lynch en el Baradero. 

Es característico por la forma de la frente, por las cinco carenas 
(las dos intermedias son algo desvanecidas), por el clipeo sin care- 
na mediana, por los pelos cortos que llevan las alas superiores, y 
por la coloración de la frente, y de los demás órganos. En vista de 
estos caracteres podria ser separada del género en que la coloco. 



(Continuará). Carlos Berg. 



CONSIDERACIONES GENERALES 



SOBRE 



LA FAUNA ARGENTINA 



Estracto dé una obra del D"' D. Gerjian Burmeisteh, Director 
del Museo público de Buenos Aires. 



Los seres organizados del reino animal que habitan el territorio de 
la República Argentina, no constituyen una fauna especial esclusiva 
á nuestro suelo: la mayor parte de las especies se encuentran tam- 
bién en las regiones vecinas, fuera de la frontera argentina; un muy 
pequeño número solamente es originario de las famosas pampas : un 
gran número de especies argentinas viven esparcidas en el Brasil al 
Este, ó en Bolivia y Chile al Oeste ; y finalmente algunas son también 
conocidas aún en las islas de las Antillas y en la América del Norte. 
Por otra parte, la fauna argentina no es la misma en toda la esten- 
sion de la República ; las especies del este, que se estienden hasta el 
Brasil, faltan generalmente en el oeste, y vice-versa: igualmente las 
especies del norte se aproximan á las de Bolivia, encontrándose á 
menudo también al oeste de nuestro territorio. La fauna presenta 
diferencias mas características entre las especies del este y del oeste 
de la R^epública Argentina, que las observadas entre las especies de 
esta República y las de los paises vecinos. 

La fauna del pais no tiene pues un carácter único en todo el territo- 
rio de la República; por el contrario, está dividida en varios grupos 
distintos. Así, no se puede decir que existe un centro particular de la 
fauna argentina, aunque algunas especies sean en realidad esclusiva- 
mente originarias de nuestro suelo. La vizcacha {Lagostomus), por 

(1) Este trabajo hace parte del tercer tomo, aun inédito, de la obra que está escribiendo 
el Dr. D. Germán Burmeister, bajo el título « Description physique déla Réptiblique Argeri- 
tine », de la cual ha publicado solamente tres tomos la casa editora de F. Savy, en Paris. 
Ha sido traducido con permiso del autor, por la importancia que tienen siempre los trabajos 
del Dr. Burmeister, y en especial, los que como este, contribuyen al conocimiento científico 
de nuestro país. 

Y. B. 

13. 



19-i ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ejemplo, no se encuentra fuera déla Pampa; es el verdadero tipo par- 
ticular al pais, lo mismo que la liebre patagónica {DoJiclwtis); pero 
las especies de gatos y perros, los roedores y rumiantes que existen 
en nuestro suelo no difieren de las de los paises vecinos; y difícilmen- 
te se encuentra algún tipo de estos mamíferos que no exista en el sud 
del Brasil, en Boliváa, Chile ó aún en el Alto Perú. 

Para precisar estos datos un poco vagos, voy á examinar detalla- 
mente los productos de cada una de las zonas de la República, com- 
parándolos con los de las regiones vecinas, fuera de los límites de 
nuestra frontera. 

Empecemos por la zona norte limítrofe á Bollvia. Esta región, no- 
table por la esterilidad de los desiertos de Atacama y de la Puna, 
desde el tiempo de los españoles, se conoce con el nombre de Despo- 
Idado, y se estiende hasta las vecinas provincias argentinas. 

En este territorio no conocemos ninguna especie de mamíferos ó 
de pájaros particular á nuestra República. La vicuña se encuentra 
en las altas mesetas de las Cordilleras, la chinchilla en los desiertos 
de la Puna, así como una especie particular de gato descrita por Mo- 
lina con el nombre de colocólo. Este gato vive de la caza de la chin- 
chilla y de la vizcacha de las montañas {Lagidium), y en Chile esta 
misma especie de Felis se encuentra también á considerables alturas 
sobre el nivel del mar. Ambas especies de roedores son verdadera- 
mente montañeses y no habitan jamás en las llanuras. Una especie 
de ciervo [cervus antisanus s. cliilensis), el célebre guamul, que Mo- 
lina habia descrito con el nombre de Eqiius hisidcus, animal veloz y 
poco conocido durante largo tiempo, habita también en las mismas 
alturas en compañía del cóndor, la mas grande ave de presa. Impor- 
ta observar aquí que todas estas especies están esparcidas solamente 
en las dos faldas de las Cordilleras, desde el Ecuador hasta el Estrecho 
de Magallanes, y prefieren en la región tropical el nivel elevado ne- 
cesario para su existencia. 

Estas cuatro especies, especiales á las montañas, se encuentran so- 
lamente en el territorio oeste de nuestra República, y ninguna de 
ellas en el del este. Los mamíferos y los pájaros mas pequeños, así 
como la mayor parte de los insectos particulares á estas regiones, no 
se encuentran tampoco fuera de la región del noroeste. 

El cóndor se encuentra aun en la sierra de Córdoba, y el meridia 
no de esta montaña indica aproximadamente el límite oriental de las 
especies que pertenecen á la fauna del oeste y de las Cordilleras. Se 
puede decir que el sistema de las montañas del Aconquija con sus 
prolongaciones de alturas al sur, en las provincias de Catamarca, 
Córdoba y San Luis, que he descrito en otra parte (1), marcan los 

(1) Veáse Description physiqnc de la République Argentine, tomo 1, página 234 y 
siguientes. 



CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA FAUNA ARGENTINA 195 

verdaderos confines de lá fauna de la región oriental y occidental de 
la República Argentina. Muy pocas de las especies que viven de un 
lado se encuentran del otro ; el terreno mismo toma un carácter dife- 
rente, pues al oeste de estas montañas dominan las pampas estériles 
y al este abundan campos fértiles cubiertos de pastos. En estas regio- 
nes no hay bosques espesos, ni árboles provistos de rico follaje ; pero 
ocupan su lugar los arbustos de grandes espinas é innumerables y 
menudas ramas. En la parte oriental, los bosques son tanto mas co- 
munes cuanto mas hacia el este se dirige el terreno, y los árboles 
presentan un follaje mas fresco y vigoroso. También las singulares 
Cácteas son escasas en la mitad del este de esta región en compara- 
ción con la del oeste, donde se presentan á cada paso en las llanuras 
estériles, ostentando á la vista una cantidad y variedad considera- 
bles. Ninguna palmera es originaria del terreno occidental. La espe- 
cie mas al oeste se encuentra en la cadena occidental del sistema de 
montañas de Córdoba y va en aumento siempre, presentando dife- 
rentes especies y formas mas ricas y variadas á medida que se va 
entrando mas en el este. 

Al sur, las regiones Oriental y Occidental presentan la misma 
diferencia, pero no en toda la República, pues el carácter de la mitad 
Oriental cambia al principio de la Patagonia, casi á la altura de Ba- 
hía Blanca. Así los bosques no se estienden mas allá de la embocadura 
del Rio de la Plata; y toda la Provincia de Buenos Aires, al sur de 
este gran estuario, no tiene grandes árboles indígenas, salvo en algu- 
nos lugares, á la embocadura de los pequeños arroyos que desaguan 
en el mencionado rio. Donde existen solamente verdaderos bosques 
es en las islas, á la embocadura del Rio Paraná, y no se es tienden en 
la región al oeste mas allá déla embocadura del Rio Carcarañol. No 
hay ninguna palmera en los bosques del lado de este rio, mientras 
que del lado oeste y en la cuenca del Rio Uruguay se las encuentra 
decorando agradablemente la selva y orlando las riberas de ese pin- 
toresco rio. De allí hasta el sur el terreno conserva el mismo carácter 
de esterilidad, principalmente al este y menos al oeste ; los bosques 
son desconocidos en la Patagonia Central y Austral ; las pendientes 
solas de las Cordilleras y los terrenos vecinos de la llanura están cu- 
biertos de árboles y de grandes bosques, pues en estos lugares bajan 
muchos arroyos de las cimas de las montañas cubiertas de perpetua 
nieve, dando nacimiento á una vegetación superior á la del otro lado, 
donde tres ó cuatro grandes rios formados por estos arroyos han ca- 
vado su lecho sin recibir afluentes en su curso por la llanura patagó- 
nica. En toda esta región, de una superficie de varios miles de millas 
cuadradas, la organización es idéntica á la de la parte occidental que 
avecina á las Cordilleras ; los mismos grandes animales, el puma 
(Felis concolor) y el guanaco se encuentran en este largo territorio 



-196 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

comprendido desde la provincia de Catamárca hasta el Estrecho de 
Magallanes; al norte, estos animales no se encuentran mas que en las 
pendientes de las Cordilleras, y al sur se les halla hasta en la ribera 
del Océano Atlántico. 

He hecho observar ya (1) la analogía que hay entre la fauna de las 
Cordilleras y la de la llanura patagónica, y aprovecho esta oportu- 
nidad para reproducir aquí algunos pasages de un breve ensayo en- 
tomológico que publiqué en la Revista de Entomología de Stettin (año 
1875, pág. 469), donde me espresé de la manera siguiente sobre esta 
analogía. Algunas especies de Coleoioteros Melanosomos son princi- 
palmente las que prueban de un modo evidente esta analogía. Esta 
familia, que escogió de preferencia las regiones estériles de la super- 
ficie de la tierra, encuentra como satisfacer sus instintos en las partes 
occidentales del país, y se halla esparcida en sociedades numerosas 
en todo el distrito de las Cordilleras y de la pampa occidental, desde 
Bolivia hasta el Estrecho de Magallanes. Una sola esj)ecie, la Zo- 
pliosisnodosa, de Germar, actualmente Nyctelia nodosa, se encuentra 
al este del meridiano de Córdoba, en la Provincia de Buenos Aires y 
también en la República Oriental del Uruguay ; pero ella falta en el 
Entre Rios y en la Provincia de Tucuman al norte, donde no he 
encontrado ninguna especie del género Nyctelia. Pero en la provincia 
de Catamárca, he recogido la Pilohalia decorata (Nyctelia Ericlis) 
que es bien conocida en Bolivia, donde esta familia está representada 
por especies diferentes de las nuestras, como el género Gyriosoumsy 
sus análogos. De aquí ella pasa al sur por Chile y los valles de las 
Cordilleras de Mendoza, donde se han encontrado varias especies, así 
como en la Patagonia, sobre la ribera del Océano Atlántico, tal como 
ya habia sido descrita por Darwin en su viaje, en 1835 (2). 

La Nyctelia plicatipennis {latissima Blch.) y la Epipedonata ébe- 
nina son muy comunes en ambos paises, pero es muy raro encon- 
trarlas en Mendoza, y solamente en la montaña vecina, cuando vienen 
á la embocadura del Rio Negro, en la llanura que rodea al pueblo 
del Carmen y que se estiende hasta el Estrecho de Magallanes. Este 
fenómeno no es aislado y limitado á los insectos solamente, también 
se veriíica en los pájaros. La martineta (Eudromia eleyansj, el ga- 
llito ( Rhinocrypta lanceolata), el pájaro del rey (Anahatus guttíiralisj, 
representantes los mas notables de la ornitología de la provincia de 
Mendoza, donde los he cazado, se encuentran también en la misma 
región del Rio Negro, así como en la misma Mendoza he cazado la 
liebre patagónica (Dolichotis), este tipo tan singular de nuestra fauna. 

He observado con motivo de este último animal (3) que también se 

(1) Véase Description physique de la République Anjentlne,, tumo 2, pág. 149. 
(í2) Véase La traducción alemana, t6mo 1, páfi^. 93. 
(;]) Véase Proc. Zool. Soc. 1875, 634 y 1876, 461. 



COiXSIDEUAClONES GENERALES SOBRE LA FAUNA ARGENTLNA 197 

encuentra en la pampa de la Provincia de Santiago del Estero, al 
este de las cadenas de montañas colocadas en el centro, que he des- 
crito ya (1) con los nombres de Sierra del Alto y Sierra del Campo^ 
como formando la ramificación oriental del sistema de montañas de 
Córdoba. Estas dos sierras sirven por el norte de límite entre la 
fauna oriental y la fauna occidental de nuestra República; pero existe 
entre ellas una grande interrupción de continuidad, ocupada por la 
gran salina central (2), alcanzando en ella el terreno del medio de 
la llanura central la mayor depresión. La presencia de la liebre pa- 
tagónica en esta región de la parte oriental de la Sierra del Alto hasta 
las inmediaciones de la ciudad de Santiago del Estero, prueba que 
este animal ha pasado poco á poco de la fauna occidental á la fauna 
oriental, buscando en el lado este del gran desierto central de la 
salina un suelo mas habitable que en la estéril pampa occidental, de 
donde es originario 

Merece notarse que la continuidad déla fauna austral y occidental 
que hemos reconocido, se esplica bien por la identidad geognóstica 
del suelo argentino en la misma dirección. Toda la meseta de la Pa- 
tagonia es de la formación terciaria superior, á la cual ha dado D'Or- 
bigny un nombre de acuerdo con esta parte de la República Argen- 
tina (3); y esta misma formación se presenta bajo la forma de grandes 
conglomerados, á la base oriental de las Cordilleras (4), sin subir 
mas arriba de las quebradas y gargantas vecinas, mientras que todo 
el terreno central y oriental de la pampa está formado por la gran 
capa cuaternaria, conocida con el nombre de diluviana. Resulta de 
esta observación que los contrafuertes de la base de las Cordilleras 
son contemporáneos de la llanura patagónica y mas antiguos que la 
llanura de la pampa, y por consiguiente que estos lugares fueron ha- 
bitables á causa de su elevación sobre la superficie del mar, que en 
otro tiempo las cabria. Si en esta época seres organizados han po- 
blado las cordilleras antes que el depósito de la formación terciaria 
superior, estos seres podian tomar fácilmente posesión del nuevo 
Suelo; la fauna de las cordilleras bajaba a la llanura hasta la Patago- 
nia actual, pues esta llanura ya existia cuando la pampa, mas hacia 
el norte, estaba aún sumergid? á causa de su nivel mucho mas bajo. 
Es también probable que los primeros seres organizados de la Pata- 
gonia bajaban de la gran meseta boliviana y de su continuación, que 
forma hoy el desierto de Atacama, pues esta meseta existe aún en la 
parte boreal argentina de la cordillera, cambiándose mas hacia el sur 
en cadenas estrechas que no presentan suficiente terreno para la exis- 

(1) Véase Desc. phijs. de la Rep. Arg., t. 1, págs. 226 y 235. 

(2) Véase la carta geognóstica, t. 2. 

(3) Véase Desc. pJujs. (le la Rép. Arg. lomo 2, pág. 219. 

(4) Véase Üesc. phijs. de la Rép. Anj. tomo 1, pág. 242. 



198 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tencia de seres organizados. Así los seres animados se han propaga- 
do poco á poco, de norte á sur, ganando al fin los contrafuertes pa- 
tagónicos, á medida que iban saliendo del mar el uno después del 
otro, formando un terreno bajo que se estendia á orillas del antiguo 
Océano Atlántico. Ninguno de estos seres podia bajar hasta las ac- 
tuales regiones orientales de nuestra República, pues estas regiones 
no son sino la continuación de las alturas mas antiguas de las mon- 
tañas brasileras que forman hoy la Sierra do mar; y están pobladas 
del mismo modo por los descendientes de los seres originales propios 
á esta parte de la América Meridional, que fué separada de la parte 
occidental por el gran valle^ en aquellos tiempos lleno de agua, que 
recorren actualmente el rio de la Plata y el Amazonas con sus nume- 
rosos brazos tributarios. 

Es fácil deducir de esta diferencia fundamental de la fauna orien- 
tal y occidental de nuestraRepública, la diferencia que existe aún en- 
tre los productos de ambas mitades del país. Los terrenos del suelo 
onduloso que forman actualmente las provincias de Entre-Rios, Cor- 
rientes y de las Misiones, que he comprendido bajo el nombre de 
Mesopotamia Argentina (1), son mas antiguos que la llanura de la 
pampa, del lado oeste del rio Paraná. En tiempos muy remotos de 
nuestra época geológica, formaban una especie de península de la 
grande isla oriental de la antigua América Meridional representada 
por las montañas brasileras, lo mismo que la meseta de üolivia con 
los apéndices de las cordilleras formaba otra isla occidental, entre la 
cual las montañas del sistema central argentino (2) se levantaban 
del seno del mar como bancos de piedra, separando á las dos islas. 
Los seres organizados de la península que en la época actual perte- 
nece á nuestra República, han bajado del centro de la isla del este, y 
presentan por consiguiente un carácter particular enteramente dife- 
rente del de la otra isla occidental: es el carácter brasilero. La 
Mesopotamia Argentina está poblada por seres originarios del Brasil, 
asi como el terreno argentino occidental y la Patagonia por seres ori- 
ginarios de Bolivia. Muchas especies de mamíferos, pájaros é insec- 
tos de nuestro suelo^ son los mismos que los del Brasil y del Para- 
guay, y presentan sobre todo un carácter completamente idéntico al 
del Brasil meridional. Puede decirse que estas especies comunes 
eran las mas antiguas y mas capaces de conservar sus caracteres 
particulares, y por esta causa se han esparcido poco á poco sin cam- 
biar de naturaleza en las otras regiones mas distantes del centro. 
Después siguieron el camino de las anteriores otras especies, de na- 
turaleza menos persistente y perdieron sus caracteres particulares 



(1) Véase Desc. phys. (le la Hép. Anj. loniu 1, png;. 317. 
Cü.) \énse Dcar. plnis, de, la Rpp. Arg. tomo 1, pñc;. TU. 



CüNSIÜERACIONES GENERALES SOBRE LA FAUNA ARGENTINA 199 

tanto mas cuanto mas lejos penetraban en las regiones mas distantes 
del centro, obligadas por la influencia de la población anterior mas 
vigorosa á buscarse una nueva patria fuera de los terrenos ya ocupa- 
dos. Así se han formado nuevas especies, mas ó menos diferentes, 
que pueden considerarse también como simples variedades de las es- 
pecies primitivas, á medida que se las encuentra mas cerca ó mas le- 
jos del lugar de su origen. Un autor contemporáneo las clasifica en 
especies diferentes, un otro en variedades de una especie principal; 
tal distinción depende de apreciaciones personales, y aún la distin- 
ción específica ha sido negada en general por algunos autores mo- 
dernos. 

Poco á poco el mar situado entre las islas primitivas se cambió en 
suelo habitable, las especies originarias de cada una de ellas se apro- 
ximaron las unas á las otras, y de la mezcla de los dos grupos de 
especies se formó una población intermedia, participando de este do- 
ble origen. Parece probado por la inclinación del suelo argentino, de 
oeste á este, que la parte occidental se formó primero que la parte 
oriental, y que el intervalo entre las Cordilleras y las montañas cen- 
trales era ya una región habitable cuando no se habia producido aun 
el mismo fenómeno en la región situada entre estas mismas montañas 
y la isla oriental. Por esto se encuentran especies occidentales en 
estas montañas y en las cercanías de Córdoba, que faltan en el este 
de la Pampa y en las provincias de la Mesopotamia Argentina. En 
esta llanura, las especies que emigraban de cada lado se encontraban 
al fin y tenian que fijarse definitivamente, puesto que estaba ya ocu- 
pado el terreno situado fuera de su frontera. Rara vez una ú otra de 
las especies, mas fuerte que la vecina especie, penetraba mas adentro 
y hacia desaparecer las diferencias existentes entre las dos faunas. 

Resulta evidentemente de las consideraciones precedentes, que el 
carácter de los seres organizados de nuestra República debe ser una 
mezcla de dos diferentes centros d'e organización, y que existen sola- 
mente algunos productos aislados particulares á este terreno, siendo 
la mayor parte de los seres idénticos á los de los territorios vecinos 
ó no diferenciándose sino por ligeras modificaciones. Es natural que 
se presenta esta ley mas claramente en los animales mas apegados 
al suelo, como los mamíferos, que en los animales que, como los pá- 
jaros, tienen la facultad de transportarse fácilmente de un lugar á 
otro; así encontramos entre los mamíferos tipos particulares al país, 
tales como el Lagostomus y el Dolicliotis. El primero es el represen- 
tante mas singular de la región de nuestro suelo correspondiente á 
las pampas fértiles, y el segundo el de las pampas estériles; ambos 
no existen en parte alguna fuera de la República Argentina. Entre 
los pájaros no j>uedo nombrar ninguna otra especie argentina mas 
característica que la m^vtinetñ {Eudromia) y el gallito [Rhinocriipta), 



200 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

que, como los dos mamíferos citados, se encuentran solamente en el 
terreno bajo de la pampa, pero mas al sud, bastante lejos de la em- 
bocadura del Rio de la Plata, donde son conocidos desde el Atlántico 
hfista el pié de las Cordilleras. 

Es aquí el momento de discutir la cuestión del origen ó de la pri- 
mera aparición de los seres organizados en la superficie del suelo ; 
cuestión enteramente á la orden del dia, y que, bajo el nombre de 
descendencia originaria, ocupa la atención no solo délos naturalistas 
sino también de casi todo el inundo. 

Para decir francamente mi opinión, confieso que nada de positivo 
sabemos acerca del origen primitivo de los animales y de las plantas; 
todo lo que se ha dicho sobre este asunto es hipotético y no se apoya 
en observaciones exactas. Una teoría, la de la oeneracion origcinaria. 
que existe desde la antigüedad, acepta como fundamento la posibili- 
dad del nacimiento de los animales inferiores de sustancia ory-ánica 
producida por la acción libre de la materia misma. Esta teoría no 
está probada por la esperiencia, y aunque en nuestros dias haya sido 
objeto de escrupulosísimas investigaciones, no está probada ni repu- 
tada con toda la claridad científica necesaria. Sabios tan ilustres co- 
mo Pasteur, en París, y Bastían, en Londres, están en oposición, 
apoyándose cada uno de ellos en trabajos ejecutados con el mas es- 
merado cuidado. Tal es el estado actual de esta cuestión fundamental 
del origen primitivo de los animales. 

Sin embargo, la generación originaria es un resultado exigido por 
la ciencia exacta, está en relación íntima con todas las otras condi- 
ciones del universo, y los naturalistas que no pueden aceptar que la 
materia haya salido de la nada, están obligados á admitir la eternidad 
de la materia y á basar sus teorías científicas sobre las transforma- 
ciones de la materia primitiva. La ciencia moderna tiene que admi- 
tir la generación originaria como hipótesis inevitable ; ella reconoce 
el hecho probado por la observación de los restos de seres organizados 
en las capas sedimentarias de nuestro globo, de que los animales y 
las plantas primitivas han sido de un grado inferior á los tipos actua- 
les ; y que estos se han desarrollado poco á poco por cambios sucesi- 
vos á causa de las épocas geológicas en que se encontraron sobre el 
globo, hasta que al fin la presencia del hombre, de los mamíferos y 
de las plantas mas perfectas, vino á acabar este trabajo por el último 
y mas sublime producto de nuestro planeta. 

La idea es natural y fácil de comprender, algunos de los mas anti- 
guos filósofos de la escuela jónica ya la hablan adoptado; ella con- 
cuerda en efecto con la teoría generalmente admitida de la formación 
de nuestro planeta y la del sistema del mundo, sostenida por los mas 
eminentes sabios, aunque la observación no haya dado hasta ahora 
todas las pruebas necesarias de esta teoría. Así, adoptando esta base, 



COA'SIDERACIONES GENERALES SOBRE LA FAUNA ARGENTINA 201 

estoy plenamente convencido de que los seres de las formaciones 
anteriores de nuestro globo son los prototipos de los seres actuales, y 
á este respecto me declaro partidario de esta hipótesis últimamente 
desarrollada en detalle por Darwin y sus sucesores como una ley 
natural. Debo, sin embargo^ confesar con franqueza que las esperien- 
cias hechas por él y sus adeptos, no me dan la prueba de la posibilidad 
de un cambio de un tipo fundamental á consecuencia de influencias 
esternas diferentes. Todo lo que estos sabios han dicho sobre la for- 
mación primitiva de los seres y sobre el cambio de los tipos fijos que 
difieren por su origen, son frases sin fundamento positivo, y que no 
presentan pruebas que puedan servir para establecer un sistema ge- 
neral. Esas ideas son el producto de su propia fantasía, fundadas en 
pensamientos imaginarios mas ó menos posibles, pero de ninguna 
manera se puede encontrar en ellas una ley segura que dé la ver- 
dadera esplicacion de la construcción orgánica primitiva. De mi par- 
te, no puedo aceptar el pretendido cambio de un tipo fundamental 
inferior en otro superior completamente diferente, sino como una 
hipótesis en contradicción con la esperiencia; creo mas bien que los 
diferentes tipos son originales y contemporáneos, y que solamente el 
desarrollo de cada tipo ha tenido lugar durante las épocas sucesivas. 
Un insecto, por ejemplo, no puede jamás transformarse en un animal 
vertebrado, porque los tipos fundamentales de ambos son directa- 
mente opuestos, el uno á la inversa del otro; y si se dice que los 
Ichthyosauros son los descendientes de los Selaquianos, no se puede 
apoyar esta idea completamente imaginaria en ninguna observación 
exacta. Estas comparaciones de seres heterogéneos se hacen fácil- 
mente cuando los autores no prestan atención sino á las generalidades; 
pero el estudio detallado de las diferencias anula una analogía que 
está basada únicamente en una semejanza general. Un examen mas 
rigoroso de las diferencias me ha dado siempre la convicción de que 
son primitivas, y si se puede admitir la teoría de un solo punto de 
partida para el desarrollo de los organismos, como el de la gastriila, 
es necesario aceptar también la descendencia contemporánea de los 
tipos primitivos diferentes, como los de los animales regulares, arti- 
culados y vertebrados; porque no puedo admitir la posibilidad del 
cambio de uno en otro. Esta transformación de un tipo fijo ya cons- 
tituido en otro tipo por la sola influencia de las causas esternas, me 
parece por mis propios estudios una cosa imposible, que no admito 
(1); y por esta razón creo preferible no dar este pretendido cambio 
como una ley de evolocion probada por la ciencia. No queda, pues, 

(1) Es bien sabido que un tipo fijo puede ser modificado por algunas fases de evolución , 
como lo vemos en los Equinidos, los Insectos y los Batraquianos ; pero en estos casos el tipo 
fundamental queda el mismo sin cambiarse en otro. Las orugas de las mariposas no son 
gusanos, como los renacuajos de las ranas no son pescados; se asemejan solamente al tipo 
de las clases vecinas, sin perder los caracteres fundamentales de los Insectos y de los Anfibios. 



202 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

otra cosa que un dogma tan poco probado como todos los otros artí- 
culos de fé, y por consiguiente fuera de discusión científica. 

Sabemos desde hace largo tiempo por el estudio de los animales 
dome'sticos y de las plantas cultivadas que esos seres son variables 
bajo diferentes condiciones de clima y de alimentación hasta tal ó 
cual punto, uno un poco mas, otro un poco menos ; pero sabemos 
también por las observaciones de mas de treinta siglos que jamás una 
especie fija se ha cambiado en otra diferente, ó para hablar del hom- 
bre, el blanco en negro; y por consiguiente me veo obligado á no 
admitir como verdad el cambio de las especies de un tipo en otro, y 
á considerar como cuestión á resolver todas las teorías sobre posibi- 
lidad del origen de los caracteres específicos diferentes. Como verda- 
deros naturalistas, debemos observar á los seres en todos sus detalles 
de su constitución y de su modo de vivir; pero abstengámonos de 
presentar ficciones en vez de observaciones, tomando por base una 
hipótesis, y de construir un sistema pomposamente científico. La 
discusión sobre este tema me parece sin resultado; hipótesis que está 
en oposición hasta ahora con todos los hechos bien probados de la 
ciencia pura. 

Si estudiamos, por ejemplo, el origen de los seres americanos, no 
podemas probar, como lo creen varios sabios, que han venido todos 
ellos del antiguo mundo ; porque el mayor número de las especies 
americanas es diferente, no solo de un modo relativo sino que presenta 
aun para la mayor parte un tipo positivamente nuevo. En la época 
terciaria encontramos la prueba de ello entre los mamíferos, por no 
citar otras clases; ninguna especie de esta época es idéntica á las de 
la Europa y del antiguo mundo, la mayor parte tienen diferencias 
genéricas ó aun son tipos de diferentes familias. Remito al lector, 
por ejemplo, al grupo de los caballos y de los paquidermos. No 
conocemos en el antiguo mundo géneros semejantes al Ancliitlieriuui 
y al HippicUam (Protipious); solamente el género EipjMrium ha exis- 
tido en ambos hemisferios. Los notables géneros de Brontotherium 
y Diu-oceras son desconocidos en el antiguo mundo. El Mastodon y 
el Eleplms son comunes á ambos hemisferios, aunque de diferentes 
especies y de diferentes épocas. Para estos, los representantes ame- 
ricanos han venido mas tarde que las especies del antiguo mundo, 
diluvianos entre nosotros, terciarios en el lado oriental, al menos 
para el Mastodon. Lo mismo pasa en las dos partes principales de 
América; los caballos de la mitad meridional pertenecientes al género 
Hippidmm son diluvianos como el Mastodon; la época terciaria ha 
producido el género particular Nesodon y una especie parecida al 
Broritotheriiim, pero diferente de la de la América del Norte (1). Los 

(1) D. Francisco Moreno ha descubierto últinianienle este animal durante su viaje en Pata- 
gonia, en los depósitos terciarios del país. 



CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA FAUNA ARGENTINA 203 

géneros cuaternarios Toxodon y Macraiichenia, particulares á nues- 
tra fauna, no se encuentran en la América del Norte, y no son cono- 
cidos en el hemisferio oriental. También los célebres tipos americanos 
de los géneros Megatlierium, Mylodon, OlijiÉodon j Panoddlms son 
esclusivamente conocidos en nuestro hemisferio occidental sin haber 
tipos correspondientes en otra parte del mundo. 

La observación de que varios de esos géneros son idénticos en la 
América del Norte y del Sur, no dá lugar á que pueda dudarse de 
que la fauna americana es un tipo uniforme y particular esparcido 
ya desde épocas anteriores sobre todo el continente, en todas sus 
partes habitables. Vemos por la organización actual que esta misma 
ley puede ser modificada un poco en nuestra época, porque encon- 
tramos algunas especies idénticas por todo el continente al lado de 
otras diferentes y particulares á regiones circunscritas y limitadas. 
Existen aun en la América del Norte tipos que son comunes á ambos 
hemisferios, y probablemente han sido introducidos durante la época 
cuaternaria del antiguo continente; por ejemplo, las dos especies de 
bueyes Eos moschatnsy Bos hisonqnese encuentran en Europa como 
en la América del Norte, donde el primero se ha conservado hasta 
nuestros dias, mientras que se ha estinguido en el antiguo continente- 
Varios de los mamíferos actuales del sur no se encuentran en la 
América del Norte ; los perezosos, los armadillos y los osos hormi- 
gueros no alcanzan mas allá de la mitad austral del continente y de 
las regiones tropicales al norte. Sin embargo todos los géneros 
esclusivamente boreales, como las marmotas (Arctomys) j los sous- 
liks (Siminopl lilas), son comunes á ambos hemisferios, aunen mayor 
número en América que en el antiguo mundo, y sin duda han salido 
poco á poco de un solo centro de organización. 

Tales son las indicaciones que me parecen suficientes para dar 
una idea del comienzo de los seres organizados y de su estado actual 
en América_, bajo el punto de vista mas general; consideremos ahora 
sus grupos subordinados para conocerlos especialmente, y empece- 
mos su estudio por la distribución de los animales en grupos, dejando 
á un lado la descripción anatómica y fisiológica de cada uno, ya tra- 
trada en otros trabajos y agena al objeto de un simple faunista. 



ADDENDA A LAS ESPECIES MINERALES 

DE LA REPÜBLIGA ARGENTINA 



Este primer suplemento tiene por objeto comunicar algunas espe- 
cies de minerales, que fueron descubiertos por mí en la República 
Argentina, después que concluí el manuscrito del trabajo publicado. 
Dentro de breve seguirá un segundo suplemento que va á aumentar 
mucho la enumeración de las localidades donde se encuentran los 
minerales argentinos, y en el cual tendré también la oportunidad de 
añadir las correcciones de varios errores que se han deslizado. 

SEGUNDA CLASE 

ÓXIDOS 
ESTIBLITA 



Sb^ 0^ 
Sb^ O 



' I + 2 H- O 



Desde hace varios años ya se conocía la antimonita de un lugar 
denominado la « Higuera » en el Departamento de Cruz del Eje, al Sud 
de Soto. El Sr. Kyle también hizo un análisis del mineral (véase su 
informe sobre las minas de la Provincia de Cúrdobaí, pero no habia 
tenido ocasión de conocer personalmente la mina en cuestión. En una 
excursión que practiqué en el verano pasado por aquellos lugares, me 
fué posible inspeccionar aquella mina, situada inmediatamente al 
Xorte de la aldea de la Higuera, al lado del camino carretero á Soto, 
en la cima de una loma baja. Revisando la mina, tuve la satisfacción 
de encontrar en ella el mineral interesante, que fué llamado por 
Blum estiblita, que representa una epigénesis según la antimonita. 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 205 

Es de color amarillo de paja hasta de azufre, da una raya lustrosa 
blanca amarillenta. Es generalmente amorfo, en parte todavía de la 
forma hojosa de la antimonita, de fractura desigual, opaco, dureza 
57.2; peso específico 5.25 — 5.30. Las reacciones al soplete son las 
mismas que Blum publicó, no se reduce sino con el carbonato de sosa. 
El análisis que practiqué con la materia, dejó conocer la misma com- 
posición que Dellfs habia encontrado del mineral de otras locali- 
dades. También fué observado el contenido de agua, de que todavía 
es dudoso si es esencial. No he averiguado todavía si el polvo ama- 
rillento que acompaña á estos minerales, corresponde al ocre de 
Sb^ 0^ ) 



antimomo i 01,-7 r^ 
Sb^ ü 



CUARTA CLASE 

HALÓIDES 
MATLOCKITA 

Pb CP 
Pb O 

En la anotación al artículo Descloizüa (69), he comunicado el ha- 
llazgo importante de este último mineral interesante y he prometido 
la publicación de datos mas especiales sobre él. Desgraciadamente, 
por atrás ocupaciones y varios inconvenientes no he podido concluir 
hasta ahora estas investigaciones, pero puedo ya declarar, sin exage- 
ración, que las minas mencionadas (de Venus, de la Aguadita, etc., al 
Sud de Soto, Provincia de Córdoba) son unas de las localidades mas 
ricas del mundo en minerales de vanadina. 

Reservándome entonces las publicaciones referidas á otra oca- 
sión, tengo que advertir en este momento, que la descloizita está 
acompaíiada de varios otros minerales que merecen todavía la pena 
de mencionarse. En primer línea, cuenta entre ellos la matloctita, 
uno de los minerales mas escasos del mundo, que según la literatura 
á mi disposición, hasta ahora únicamente fué encontrado en la Gran- 
Britania, en la mina Cromford Level (cerca de Matlock en Derby- 
shire). En las minas mencionadas, la matlocldta se encuentra en 
cristales muy perfectos de un tamaño hasta de 15 mm., tablas cua- 
dráticas, representando la base el octaedro (136° 19' resp. 97° 58'), 
con el troncamiento de las aristas (correspondiente á una columna 
cuadrática y á un octaedro secundario). Color amarillo de paja hasta 



206 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

(le miel. Fractura poco concoidea. J)ur. 2.5 — 3. Medio opaca, hasta 
transluciente, lustre medio fuerte de diamante ó de grasa. Las reac- 
ciones al soplete y el análisis cuantitavo no dejan tampoco en duda 
que tenemos aquí el mismo mineral, que fué descrito como procedente 
de Matlock. 

Los cristales son generalmente cubiertos de cristales de descloi- 
zita ó se han cambiado completamente en ella, un nuevo caso de 
epigénesis hasta ahora desconocida. Junto con estos minerales y to- 
davía encontrándose en mayor cantidad, hay otros cloruros de plomo, 
entre los cuales hasta ahora he determinado con certeza la especie 
escasa : 

FOSGENITA 

(Pío m o córneo ) 

Ph Cl-2 
Pb Co^ 

IJna descripción de los cristales bien formados, en que este mineral 
en parte se encuentra, será diferido hasta la conclusión de mi estudio 
de ellos. Son columnas cuadráticas, en las cuales predomina en parte 
una pirámide aguda (8 Pn), terminando con la base. Las masas mi- 
crocristalinas ó compactas son las mas abundantes y se encuentran en 
venas, de espesor de unos centímetros, entre la descloizita de las 
minas Yénus y Aguadita. Practura concoidea. Dureza 2 ^A, — 3. 
Peso específico 6.1 hasta 6.5. Casi opacos hasta traslucientes. Lustre 
de grasa hasta de cera. Color blanco hasta amarillento. Al soplete se 
funde fácilmente á un glóbulo amarillento. Se reduce fácilmente á 
plomo. Se disuelve fácilmente en ácido nítrico con efervescencia. La 
solución muestra por la precipitación con nitrato de plata un con- 
tenido de cloro, correspondiente á 8.5 °/(, del mineral. Aunque el 
ácido carbónico no fué determinado cuantitativamente, no hay duda 
que el mineral pertenece ala especie arriba mencionada. Está en parte 
mezclado son matloctita, vanadinita y descloizita, y cubierta de 
estos minerales, como también de plomo blanco, cloro-arseniato de 
plomo, etc. Con el estudio de otros minerales de plomo procediendo 
de dichas minas, conteniendo también cloro, en parte bien cristali- 
zados, estoy actualmente ocupado. Con certeza existe entre ellos, 
como ya he mencionado en otra ocasión, el siguiente jnineral : 



ESPECIES MINERALES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 207 

QUINTA CLASE 

HALITAS 

Yanadatos 

VANADINITA 

3 Pb^ V^ 0« 
Pb CP 

Se halla en cristales delgados hexagonales prismáticos de color 
amarillo de vino hasta de cera (tamaño hasta de un centímetro), ó en 
masas fibrosas hasta bacilares, junto con los minerales en la mina 
Venus. Cruceros poco perceptibles. Dureza 3. Peso espec. 6-9 — 7.2. 
En parte bien transparente. Lustre de vidrio. Polvo blanco-amari- 
llento. Al soplete decrepita, se funde en una bola, en parte reducién- 
dose á plomo. Las perlas son las déla vanadiná. Se disuelve fácil- 
mente en ácido nítrico y se compone de plomo, ácido vanádico y 
cloro. Las proporciones no son todavía determinadas exactamente; el 
contenido de plomo parece vacilar algo. Mas datos, como sobre todos 
los demás minerales tan escasos é interesantes de aquellas minas, 
estarán entre poco en las manos de los lectores. 

^ \%'olfraiuatos 

TUNGSTATO DE COBRE 

Cu Wo^ 

En la anotación segunda al artículo «Wolfram», ya he dado no- 
ticia del descubrimiento de la mina de este mineral, buscada por mí 
desde algún tiempo. 

La encontré en la Quebrada de la Viuda, cerca de Chaquinchuna, 
en el Departamento de San Alberto, Provincia de Córdoba. El cria- 
dero es un cuarzo blanco de ganga, que no tiene relación ninguna, 
como parece, con las pegmatitas tan abundantes en nuestras sier- 
ras, y las cuales se distinguen por la presencia de minerales escasos, 
como berilo, triplita, columbita, etc., como en otros puntos del viejo 



208 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

y del nuevo mundo, aunque allá también el wolfram hace papel im- 
portante entre estos compañeros. 

Los minerales que acompañan al wolfram son: óxido de manganeso 
y de hierro, pirita de cohre y de hierro, y en venillas delgadas un mi- 
neral compacto, medio terreo, de color verde de cardenillo hasta de 
manzana, que según mis ensayos se caracteriza como tungstato de 
cobre (mas ó menos parecido al mineral de Chile, descrito por Do- 
meyko). Los análisis son provisorios y dejan conocer una cierta can- 
tidad de cal. Es por esto todavía que se va á averiguar si esta cal es 
esencial ; la fórmula seria entonces (Cu, Ca) Wo^ =: Cuproscheelita. 

Luis Brackebusch. 



■•ívií'iV 



HEMIPTERA ARGENTINA. 



(Continuación. ) 

Subf. TROPIDUCHINA Beug. 
Tropiduchida Stal, Hem. afr. IV, p. 130 et 186 (1866;. 

Alcestis Stal. 

Rio de Jan. Hem. II, p. 11 (1862). 
Hemiptera africana. IV, p. 188 ;1866). 

276. A. pallesceiis Stal. 

Alcestis pallescens Stal, Rio de Jan. Hein. II, p. 11. 1 (1862). 
Patria : Rio de Janeiro. 

Poseo cinco ejemplares de un representante del género Alcestis, 
originarios de la Provincia de Buenos Aires y del Territorio de las 
Misiones antiguas, los cuales, siendo casi coníormes á la descrip- 
ción de la A. pallescens Stal, pertenecerán indudablemente á esta 
especie. Noto solo la diferencia de tener las alas superiores mas 
convexas y largas. Una comparación con los individuos típicos 
resolverá mas tarde esta cuestión. 

Anotación. — Walker enumera en su List of Homopterous In- 
sects, Tom. IJ, p. 398. 10 (1851), una Mysidia stigma (Derhe 
stigma Germ.) de Montevideo, sin indicación de la biblio- 
grafía. No la encuentro descrita en ninguna parte, y su- 
pongo que ha sido una especie no publicada, que tenia 
Germar bajo este nombre en su colección. De la sub-íamilia 
Derbina no conozco hasta ahora ningún representante en la 
República Argentina. 



Subf. ISSINA Berg, 

Issida Stal, Hem. afr. IV, 131 et 202 (1866 



14 



210 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Amphiscepa Germ. 

Germ. in Thon, Ent. Arcliiv. II, 2. p. 52 (1830). 
Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 67 (1862) et Hem. 
afr. IV, p. 209 (1866). 

277. A. eartilaginea Stal. 

Issus cartilagineus Stal, Freg. Eug. Resa. Ins. p. 278. 167 (1859). 
Amphiscepa eartilaginea StIl, Rio de Jan. Hem, II, p. 66. 1 (1862). 

Patria: Rio de Janeiro. 

El individuo (/, que tengo de esta especie en mi colección y que 
es originario de Misiones, tiene la carena del pronoto muy desva- 
necida y provista de una pequeña impresión á cada lado ; por lo 
demás corresponde bien á la descripción dada por el autor. 



Subf. ACANONIINA Berg. 
Acanonüda Stal, Hem. afr. IV, p. 131 (1866). 

AcANONiA Am. et Serv. 

Acanalonia Spin.. Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. VIII, p. 447 
Í1839). — Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 68 (1862). 

Acanonia Am. et Serv., Hém. p. 520 (1843).— Stal, Hem. 
Fabr. II, p. 106 (1869). 

278. A. Cltloris nov. spec. 

(/ et 9 : Laete virides, interdum capite, mesonoto, 
abdomine, basique tegminum multo pallidioribus, 
pectore pedibusque testaceo-flavescentibus vel di- 
lute fuscescentibus, saepissime albido-adspersis, 
tegminum limbo parum fusco-punctato ; fronte, 
subquadrata, post médium leviter ampliata, ápice 
súbito rolundato-angustata, carina media distincta, 
percurrente, carinis sublateralibus basi obsoletis, 
apicem versus convergentibus, prope apicem cum 
carina media confluentibus ; pronoto antice pun- 
ctim biimpresso; mesonoto carinis tribus subob- 
soletis instruclo ; tegminum venis satúrate viri- 
dibus; alis albidis; tibiis praecipue extus albido- 
adspersis aut rarissime fuscescenti-conspersis. — 
Long. corp. 5-7, tegm. 5-7 V^; lat. mesón. 1 Vg-S 
mm. 

Patria : Respublicae Argentina el üruguayensis. 



HEMIPTERA ARGENTINA 2H 

Tiene una distribución vasta, encontrándose en el Territorio de 
las Misiones, en Corrientes, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires y en la 
vecina República Oriental, y siendo en algunos parajes bastante 
común. 

Se distingue de la A. florea Stal, por los caracteres siguientes : 
Es de un verde subido, rara vez amarillento (los ejemplares que 
han estado en aguardiente, son de una coloración testáceo-amari- 
Ilenta) ; tiene las dos carenas sub-laterales de la frente unidas con la 
mediana cerca del ápice, y no en el medio ; carece de la margen 
blanquizca de las alas superiores, y de la mancha fusca cerca de la 
extremidad de los fémures, y tiene en general las tibias exterior- 
mente sembradas de pequeñas manchas blanquizcas, rara vez fus- 
cescentes. 

Subf. PLATINA Berg. 
Flatida Stal, Hem. afr. IV, p. 131 et 235 (1866J. 

Ormenis Stal. 

Rio de Jan. Hem. II, p. 68 et 69 (1862). 
Hem. afr. IV, p. 236 et243 (1866) et Hem. 
Fabr. II, p. 109 (1869). 

279. O. Ceeitri nov. spec. 

</ et $ : Virescenti-flavidi vel dilute testacei, capile 
supra, pronoto, mesonolo tegminisbusque, parte 
granulosa clavi, venis disci, nec non marginibus 
magna m ad partera exceptis, fuscescentibus, tarsis 
generaliter viridibus; vértice fronteque confusis, 
hac latitudine aliquanto breviore, utrimque rotun- 
data, apicem versus parum angustata, carina 

• media subobsoleta, ápice evanescente, instructa ; 
pronoto mesonotoque medio haud carinalis, illo 
punctatim biimpresso, hoc disco fulvido, utrimque 
pone médium carina subobsoleta instructo ; tegmi- 
nibus apicem versus perparum ampliatis, limbo 
trúncate, angulis apicalibus rotundatis, seriebus 
duabus apicalibus areolarum elongatarum regu- 
larium, disco areolis minoribus subquadratis mi- 
nus regularibus, instructis; alis grisescentibus, 
subopalinis; dorso abdominis interdum oíTuscato; 
pedibus nonnumquam virescenlibus. — Long. 
corp. 5 V2-6 V2, tegm. 6-7 Val lat. mesón. 1 V^-a 
mm. 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 



212 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Esta especie, la poseo de Buenos Aires, Misiones, del Baradero y 
de la Banda Oriental del Uruguay. Siempre la he observado en el 
Cestriüii parqui L''Hérit., principalmente en la República vecina, 
cerca del Rio Corralito, á mediados de Enero, donde abundaba. 

Se distingue de la O. rufo-mar ginata Stal, por la coloración, 
por la falta de la carena mediana del pronoto y mesonoto, por las 
dos pequeñas impresiones del primero, por la frente mas ancha, 
las alas superiores en el limbo mas angostas y sus ángulos re- 
dondeados y no salientes. 

Byllis Stal. 

Hem. afr. IV, p. 237 (1866). 

280. B. subgranulata Stal. 

Poeciloptera suhgranulata Stal, Freg. Eug. Resa. Ins. p. 282. 180 (1859). 
Byllis suhgranulata Stal, in litt. 

Patria : Buenos Aires. 

Tengo un individuo de esta especie en mi poder, que recojí en 
la Banda Oriental del Uruguay. De la línea longitudinal oscura 
de las alas superiores se nota solo algunas pequeñas manchas, 
situadas en el disco, cerca del clavo del ala. 

281. B. próxima nov. spec. 

$ : Testaceo-flavida, mesonoti disco nonnihil obscu- 
riore, tegminum disco obsolete fusco-binotato ; 
fronte aeque longa ac lata, utrimque, praesertim 
apicem versus, rotundata ; pronoto anlice rotun- 
dato, postice subangulato-sinuato ; mesonato po- 
sterius leviter biimpresso; tegminibus latis, tantum 
latitudine vix dimidio longioribus, limbo rotundato- 
truncato, ángulo externo rolundato-subproduclo, 
clavo distincte, corii disco basin versus subobsolete 
granulatis ; alis flavido-albidis. — Long. corp. 4, 
tegm. 4 Vs ; lat- nieson. 1 V2 mi^i- 

Patria : Buenos Aires. 

Esta especie, de que poseo un solo individuó originario de Bue- 
nos Aires, se acerca mucho á la anterior, pero se distingue bien de 
la misma por la coloración uniforme, la frente mas angosta, la 
parte posterior del pronoto excavada en ángulo muy obtuso, la 
carencia de las dos líneas oscuras del mismo y del mesonoto, y las 
alas superiores mucho mas anchas, con su ángulo apical prolon- 
gado en forma redondeada. 



HEMIPTERA ARGENTINA 213 

Fam. CERCOPIDAE Berg. 
Cercopida Stal, Hem. afr. IV, p. 54 (1866). 

Subf. CERCOPINA Berg. 
Cercopida Stal, Hem. afr. IV, p. 55 (1866). 

CoNSiDiA Stal. 

Ófv. Vet.-Ak. Forh. 1865. p. 152. 
Hem. afr. IV, p. 55 (1866). 



/ 282. C. secunda nov. spec. 

(/ et $ : Parvuli, sordide aut virescenti-flavidi, pro- 
noto legminibusque maxiraam parlem infuscatis 
vel fusco-maculatis ; capite parteque anteriore 
pronoti virescentibus, illo margiriibus antico et po- 
slico leviter elevatis, hoc transversim striato, ge- 
neraliter infúscalo, linea media obseleta, flavida 
ornato; fronte sat túmida, convexa, transversim 
fusco-lineata, linea media longitudinali obsoleta 
apiceque flavidis; antennis brevibus, virescenti- 
fuscis ; scutello longe producto , obsoletissime 
transversim striato, medio saepissime oíTuscato ; 
dorso abdominis fusco-fosciato ; tegminibus de- 
flexis et subconvexis, fere corrugatis vel vietis, ad 
limbum nervulis transversis perpaucis instructis, 
flavidis, venis magnam ad partem maculisque 
fuscis ornalis; alis hyalinis vel iridicoloribus ; 
pedibus flavidis, tarsis obscurioribus; libiis po- 
sticis bispinosis. — Long. corp. 3, legm. 3-3 '/í '» 
lat. pron. 1 7-2 i^ii^fi- 

Patria : Buenos Aires. 

Esta especie, de la que poseo cinco ejemplares originarios de 
Buenos Aires, se distingue por muchos caracteres de la C. oblonga 
Stal, única que se conoce hasta ahora del género Considia, y que 
tiene por patiia la Java. La C. oblonga tiene II milímetros de 
largo, es.punctada, posee la cabeza, pronoto y escudillo de color 
negro, y las alas superiores de un fusco, provistas de una mancha 
costal mediana de un tinte blanquizco. 



21^ ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

ToMASPis Am. et Serv. 

Tomaspis Am. et Serv., Hém. p. 560 (1843). ^-Stal p., Hem. 

afr. IV, p. 55 et 56 (1866). 
Monecphora Am. et Sehv., Hém. p. 562 (1866). 

Stal, en su Eemiptera africana^ ha unido los géneros Spheno- 
rhma, Monecphora y Triecphora con el de Tomaspis* por su corres- 
pondencia y las determinaciones hechas de mis hemópteros, parece 
que estaba por restablecer de nuevo algunos de los mismos. 

A mi modo de ver, los géneros Sphenorhina y Triecphora deben 
ser conservados ; el primero, á causa de la frente lateralmente 
comprimida, provista de una carena bien marcada, que forma un 
ángulo mas ó menos pronunciado, y por la existencia de una sola 
espina (por lo que observo en las especies que poseo y en las des- 
cripciones correspondientes á otras) en las tibias posteriores ; el 
segundo, por las tres carenas de la frente, que pueden ser bien 
marcadas ó desvanecidas. 

La Monecphora, no la puedo separar de la Tomaspis, mostrando 
una serie de especies, que tengo en mi poder, la frente muy va- 
riable en cuanto á la carena : que puede faltar, estar solo ligera- 
mente indicada en la base ó hacia la extremidad, ó mostrarse 
apenas ó muy bien marcada, y hasta algo saliente. Y todas las 
especies que conozco tienen dos espinas en las libias posteriores. 

283. T. Katzensteinii nov. spec. 

(/ et ¿ : Fusci, capiíe parteque anteriore pronotipi- 
ceis vel nigris, tegminibus fuliginosis,dilute fuscis 
aut luteis ; capite magniusculo, punctato, medio 
obsolete carinato ; vértice leviter impresso, antice 
semicirculariter rotundato, medio subcarinato, ca- 
rina ad basin tubérculo punctiíormi et obsoleto 
instructa ; fronte sat túmida, fere semiglobosa, 
transversim punctalo-striata, medio carina obsoleta 
praedita ; pronoto dense punctato, antice medio 
nonnihil elevato etutrimque biimpresso vel subru- 
goso, medio basin versus subtilissime áulcato ; 
scutello transverso ruguloso, medio impresso ; te- 
gminibus sublibratis, apicem versus nonnihil an- 
gustatis, limbo rotundato; alis hyalinis ; dorso ab- 
dominis fuscescenti, ápice flavido ; pedibus fuscis 
aut luteis. — Long. corp. 12-13, tegm. 10-11 ; 
lat. pron. 3 y^-í mm. 

Patria : Respublica Argentina. 

Ha sido observada en Corrientes, Entre-llios y Buenos Aires, ha- 
llándose en esta Provincia con bastante frecuencia. 



HEMIPTERA ARGENTINA 215 

Tiene cierta semejanza con la Monecphora terrea Germ. y M. 
neglecta Walk., distinguiéndose de ambas especies por su mayor 
tamaño, la coloración mas uniforme y la forma y estructura de los 
diferentes órganos. 

Dedico esta especie á mi estimado colega y amigo, el S^. D. Jorge 
Katzenstein, Profesor de Historia Natural en el Colegio Nacional de 
Corrientes, quién me acompañó en mi viage al Territorio de las Mi- 
siones, y á quién debo la mayor parte del material de la feuna 
correntina. 

284. T« entreriana nov. spec. 

$: Aenescenti-nigra, tegminibus vittis duabus fa- 
sciaque flavis, pectoris disco, abdominis dorso 
maximam partem, abdomine apicem versus, coxis, 
trochanteribus genibusque rubris; capite pronoto- 
que punctato, illo obtuso, medio calloso-carinato, 
antice rotundato, obsoleto bisulcato, hoc convexo, 
obsoletissime carinato, ante médium subruguloso- 
impresso ; fronte subcompressa, subtiliter trans- 
versim striata, obsolete carinata; scutello subplano; 
tegminibus ápice semicirculariter rolundatis, la- 
teribus parallelis, vitta flava clavi a basi usque ad 
apicem extensa, vitta basali costae nonnihil ultra 
médium extensa, illa paullo breviore, fascia longe 
pone médium sita, apicem clavi vix attingente, 
introrsum angustala, posterius subsinuata ; alis 
dilute fuscis ; spinis duabus tibiarum posticarum 
validis. — Long. corp. 6 Va» tegm. 6 Va ', lat. pron. 
2 Va nim. 

Patria : Entre-Rios. 

Poseo un solo individuo, originario de la Concepción del Uru- 
guay. 

Esta especie es muy parecida á la T. varia Fabr., pero se dis- 
tingue de la misma por los caracteres que siguen : Es apenas pu- 
bescente; la cabeza y la frente no son angulosas, y la carena de 
esta es muy poco marcada; la línea amarilla del clavo se extiende 
hasta el ápice, la de la margen externa es solo un poco mas corta 
que la del clavo, y sin el rámulo apical, y la faja transversal está 
situada mucho mas atrás del medio del ala, y en fin, la coloración 
de las patas es muy diferente. 



285. T. correntina nnv. spec. 

c/ : Osbcure fuscus, dense griseo-pellucens, capite 
pronotoque obscurioribus, fere aenescenti-nigris. 



216 ANALES DE LA SUCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

tegminibiis villis duabus lou^^is sordide llavis ; • 
capite obtuso, rotunclato, uUimque valde impresso; 
fronte levissime compressa, sat distincte carinala; 
pronoto subcarinato, antice iitrimque foveolato, 
postice punctulato; scutello medio impresso; te- 
gminibus ápice seniicirculariter rotundatis, late- 
ribus parallelis, vitta clavi longa, a basi fere usque 
ad apicem extensa et in corium continuata, vitta 
costali illa paullo longiore, intus subsinuata; alis 
fuscescentibus ; pedibus rufescenli-fuscis vel pi- 
ceis. — Long. corp. 5 V^, tegm. -7 V'aí la^- pi'on. 

Patria : Corrientes. 

Esta Tomaspis, de que tengo un solo </ <^n mi colección, la puedo 
solo comparar con la Sphenorhina lineolata Am. et Serv., con la 
que tiene cierta semejanza, pero distinguiéndose de la misma, 
ademas de los caracteres genéricos, por la coloración general y la 
menor extensión y separación de las dos líneas amarillentas de las 
alas superiores. 

286. T. Aguirrei nov. spec. 

cí* et $ : Grisescenti-fusci, griseo-sericei, capite pro- 
notoque nigricantibus, tegmiiiibus fasciis duabus 
subflexuosis luridis ornatis, pectore ad apicem, 
abdominis basi marginibusque segmentorum. nec 
non geniculis testaceis ; capite subangulato , 
utriinquc sat profunde impresso, carina apicem 
non attingente; fronte convexa, carina distincta 
instrucla ; pronoto ante médium foveolis interdum 
subobsoletis praedito ; scutello medio impresso et 
dense sericeo ; tegminum fascia posteriore non- 
numquam medio interrupta, ad costam semper 
• multo latiore, ápice semicirculariter rotundadis, 
lateribus parallelis; alis dilute fuscescentibus; 
spina basali tibiarum posticarum parva. — Long. 
corp. 6 ^/'a-T \'.2, tegm. 7; lat. pron. 2 '/^ mm. 

Patria: Respublica Argentina. 

Se acerca por algunos caracteres á la Tomaspis (Monecphora} 
basalis Walk., pero difiere de la misma por su menor tamaño, por 
la coloración del abdomen y las patas, por las fajas continuas (solo 
la posterior es algunas veces imterrumpida en el medio), y la es- 
tructura de los diferentes órganos. 

Esta especie, que poseo solo de Buenos Aires, donde no es escasa, 
la dedico á mi amigo y antiguo discípulo y asistente, el Sr. Inge- 



HEMIPTERA ARGENTINA 217 

niero D. Eduardo Aguirre, ¿ictual Profesor de Mineralogía y Geo- 
logía de nuestra Universidad, quién me acompañó en mi viage á 
Misiones. 

287. T. Perezii nov. spec. 

9 : Albido-testacea, dense sericea, capite supra fo- 
veolis et callolis partís anticae pronoti, disco pecto- 
ris dorsoque abdominis obscure fuscis vel piceis ; 
capite subrotundato, utrimque impresso, carina 
antice et postice obsoleta instructo ; fronte flavida, 
transversim testaceo-striata:, convexa, dislincte 
carinata; antennis fuscescentibus ; pronoto carina 
obsoleta, antice et postice evanescente, instructo ; 
scutello medio leviter impresso, ad basin interdum 
fusco ; tegminibus dense sericeis, ápice semicircu- 
lariler rolundatis ; alis hyalinis, venís límboque 
fuscescentibus ; dorso abdominis basi apiceque fla- 
vescentí ; ventre dílute fusco, obsolete testaceo- 
fascíato, segmento terminalí flavido ; pedíbus fla- 
vido-testaceis, tarsis obscurioribus, spina basali 
tibiarum posticarum parva. — Long. corp. T'/a-S, 
tegm. 7-8 ; lat. pron. 2 '/a ^^' 

Patria : Buenos Aires. 

Esta especie, de que poseo dos 9, originarias de Buenos Aires 
(Riachuelo de la Boca), es bien característica por la coloración ge- 
neral lestáceo-blanquizca, y la cabeza, las depresiones del pronoto, 
el disco del prosternon y el abdomen mas ó menos fuscos. 

La dedico íi mi amigo y antiguo discípulo, Sr. D. Norberto Pérez, 
compañero en mi viage á Misiones. 



288. T. argentina nov. spec. 

(/ et 9 : Sordide albido-testacei vel flavescentes, 
parum sericei, capite cum fronte, pronoto, scutello 
ad basin, prosternoque maximam partem, nec non 
interdum pedíbus anticis et mediis, dilute fuscis ; 
capite antice fere rotundato, utrimque leniter im- 
presso, carina subpercurrente instructo ; pronoto 
parum foveolato, medio subumbonato, postice 
angulato-exciso ; scutello valde impresso, subti- 
lissime transversim striato ; tegminibus ápice se- 
micirculariter rotundatis ; alis subhyalinis ; dorso 
abdominis ventreque luridisvel lestaceis, rarissime 
fuscescentibus ; spina basali tibiarum posticarum 



218 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

mediocre. — Long. 6 7,-7 '/a, tegm. 7-9; lat. 
pron. 2 Va-3 mm. 

Patria : Respublica Argentina. 

• 

Esta especie, de la cual poseo dos cf J una 9, originarios de 
Buenos Aires, Córdoba y del Baradero, tiene mucha semejanza con 
la precedente. Sus caracteres distintivos son : La coloración ; la 
cabeza mas redondeada, teniendo las impresiones menos marcadas 
y la carena mas pronunciada; el menor número de impresiones 
en el pronoto, su parte mediana algo elevada, y el ángulo bien 
marcado de la escotadura de la margen posterior; el escudillo 
transversalmente estriado; tásalas superiores relativamente mas 
largas, y la espina basilar de las tibias posteriores mas grande. 



289. T. Knoblaucliii nov. spec. 



(/ et 9 • Parum sericei, capite cum fronte, pronoto, 
scutello, ápice excepto, femoribus ad partem tar- 
sisque, nec non tegminibus, maculis tribus excep- 
tis, aenescenti-nigris ; rostro, pectore maximam 
partem, dorso abdominis, ventre pedibusque, nec 
non tegminum maculis tribus, una augusta basali, 
alteris duabus costalibus, rubris ; capite antice 
subangulato, utrimque mediocriter impresso, me- 
dio obsoleto carinato ; fronte convexa, distincte ca- 
rinata; pronoto antice dense sericeo, medio obso- 
letissime carinato ; scutello profunde impresso, 
ápice obscuro rubro ; tegminibus sat deflexis, 
apicem versus nonnihil anguslatis, basi rubris, 
macula prima costae subtriangulari, altera qua- 
drangulari ; alis subhyalinis vel fuscescentibus ; 
prosterno nigricanti ; mesosterno , metasterno, 
dorso abdominis, ventre pedibusque laete vel 
obscuro rubris ; femoribus interdum offuscatis ; 
spina basali tibiarum posticarum párvula.— Long. 
corp. 6-7, tegm. 7 ; lat. pron. 2 '/^-^ Vs mm- 

Patria : Respublica Argentina. 

Esta especie, que poseo en cinco ejemplares de Tucuman y Ca- 
tamarca, es bien determinada por la coloración negra de la parte 
superior, y roja carmesí en la parte inferior y las patas. La base 
de las alas superiores y dos manchas de la margen costal son tam- 
bién de un rojo vivo ; situadas, la primera al fin del primer tercio 
de la costa y la segunda al principio del último tercio. 

La dedico á mi amigo y antiguo discípulo, Sr. D. Óscar Rno- 



HEMIPTERA ARGENTINA 219 

BLAUCH, Asistente del Laboratorio Químico de nuestra Universidad, 
quién me acompañó en mi viage á Comentes. 



290. T. integra Walk. 

Monecphora integra Walk., Insecta Saunders. Hom. p. 86(1858). 
Patria : Montevideo. 

No conozco esta especie, de la cual da Walker la descripción 
siguiente : 

(( Laete rufa ; caput, thorax etpectoris discus nigra; alae anticae 
nigrae, striga basali fascüsque duabiis íntegris rufis ; posticae fu- 
scescente-vüreae, basi rufae ». 

« Bright red. Head, thorax and disk of the pectus black. Fore 
wings black, wüh a slight red basal streak, and with two modera- 
tely broad red bands. Hind wings brownísh vitreous, red at the base. 
This species miich resembles M. indentata, but may be distinguished 
by the fore wings, which are shorter and more obtuse at the iips ; 
Iheir bands also are broader and not indented. Length of the body 3 
Unes ; of the wings 8 Unes » . 



Subf. APHROPHORINA Berg. 

Aphrophorida Stal, Hem. afr. IV, p. 55 el 66 (1866). 

Cephisus Stal. 
Hem. afr. p. 67 (1S661. 

291. C. Biccifoliiis Walk. 

Áphrophora siccifolia Walk., List of. Hom. III, p. 698. 3 (1851). 
Aphrophora occidentis Walk., List of Hom. III, p. 699. 4 (1851). 
Áphrophora diminuta Walk., List of Hom. III, p. 699. 5 (1851). 
Cercnpis Gigas Sign., Rev. et Mag. de Zool. Ser. 2. V, p. 183 (1853). 
Ptyelus variolosus Walk., List of Hom. Suppl. p. 188 (1858). 
Cephisus siccifolius St.\l, Hem. Fabr. II, p. 18 (1869). 

Patria : America media et meridionalis. 

He observado esta especie en todas las Provincias de la República 
Argentina, que he tenido ocasión de visitar. En Buenos Aires es 
muy común, encontrándose la larva con frecuencia en la Erythrina 
crista gaUi L., vulgarmente Ceibo, cuyas ramas se encuentran 
cargadas de su secreción espumosa en la primavera y á princi- 
pios del verano. 



2^ ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



Fam. MEMBRACIDAE Curt. 

Membracides Geum., Mag. der Ent. IV, p. 7 (1821). — Latr., 
Fam. Nat. du Régii. Anim. p. 427 (1825) — Fairm., Ann. 
Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 235 (1846). 

Membracina p. Burm., Handb. II, 1, p. 102 et 126 (1835). 

Membracidae Curt., Brit. Entom. XVI. Gen. p. 14(1840). 

Jassida p. StÁl, Heni. afr. IV, p. 82 (1866). 

Membracida Stal, Hem. afr. IV, p. 83 (1866) et Ofv. Vet.- 
Ak. Forh. 1869, p. 231. 

Subf. SMILIINA Bekg. 

Smiliida Stal, Hem. afr. IV, p. 83 (1866) et Ofv. Vet.-Ak. 
Forh. 1867. p. 551 et 1869 p. 232. 

Cyphonia Lap. 

Cyphonia Lap., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 1. I, p. 229 
(1832). — Am. et Serv., Hém. p. 548 (1843). — Fairm., 
Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 241 et 501 (1846).— 
Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 33 (1862) ; Hem. afr. IV, 
p. 83 (1866) et Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 551 et 1869. 
p. 242. 

Combophora Burm. (nec. Germ.), in Silb., Rev. Ent. I, p. 
227 (1833), ex parte, et Handb. II, 1, p. 127 et 129 (1835). 

Heleronola (nec Ileteronotus Lap.), Gersi. in Silb., Rev. 
Ent. III, p. 254 (1835). 

292. C. clavigera Fabr. 

Centro tus clavigerFARK., Syst. Rliyng. p. 17. 5 (180.3) ; excl. syn. Stolii. 
Combophora clavigera Burm. in Silb., Rev. Ent. I, p. 230. 9 (1833). 
Cyphonia clavigera Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 503. 9 

(1846). — Walk., List, of Hom. II, p. 598. 9 (1851). — Stal, Rio de Jan. 

Hem. II, p. 34. 5 (1862); Hem. Fabr. II, p. 23. 2 (1869) et Ofv. Vet.-Ak. 

Forh. 1869. p. 242. 6. 

Patria : Patagonia. — Brasilia. 

Los individuos, que poseo de esta especie do Buenos Aires, En- 
tre-Rios y Corrientes, y que han sido comparados con los ejem- 
plares típicos por Stal, son algo variables en la coloración de la 



HEMIPTERA ARGENTINA 221 

cabeza y del pronoto con sus apéndices, que es de un ferruginoso 
claro hasta fusco oscuro. Las espinas torácicas son amarillentas, 
con las puntas oscuras, las posteriores tienen ademas, en el medio^ 
un anillo fusco. 



293. C. colenopltora nov. spec. 

(/ et $ : Rufescenti-testacei aut fusci, abdomine 
interdum pallidiore aut testaceo, ad partem infu- 
scato, pedibus flavidis vel laete testaceis ; capite 
rugoso, marginibus elevatis, sat tenuibus; ocellis 
magnis ; fronte ad basin fusco-marginata; thorace 
granuloso vel verrucoso, granulis saepissirae al- 
bido-flavidis, cornibus anlicis crassis, parura acu- 
minatis, extrorsum vergentibus, brachiis latera- 
libus processus postici basi graciliusculis, deinde 
ad médium sensim incrassatis, subpyriformibus, 
divaricatis, prope médium súbito gracillimis, fere 
truncatis, extus angulum obtusissiraum forman- 
tibus , parle tenue flavivo-biannulata , brachio 
medio lilis pauUo longiore, flavido-biannulato ; 
tegminibus luridis ; dorso abdominis fusco, ápice 
flavo, aut testaceo, supra ex parte oífuscato ; fe- 
moribus tibiisque unicoloribus. — Long. corp. 4, 
cum. tegm. 5 V2-6; lat. pron. 1 '/j-l 7^ mm. 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, de la cual poseo dos individuos del Baradero, reco- 
jidos por el Sr. Lynch, son característicos por las márgenes ele- 
vadas y delgadas de la cabeza, por las patas amarillentas unico- 
loras, y, principalmente por la forma de las ramas laterales del 
proceso torácico posterior. Estos son bastante delgadas en la base, 
aumentan de diámetro hasta cerca del medio, formando exterior- 
mente un ángulo bastante saliente pero obtuso, y pierden luego 
rápidamente su diámetro, transformándose en una especie de 
espina. 

294. €. flava 6urm. 



Combophora flava Burm. in Silb., Rev. Ent. I. p. 231. 11 (1833). 
Cyphonia flava Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 502. 2 (1846). 

Walk., List, of Hoin. II, p. 597. 4 (1851).— Stal, Rio de Jan. Hem. 

11, p. 33. 4 (1862J et Ófv. Vet.-Ak. Fórh. 1869. p. 242. 7. 

Patria : Brasilia. 



222 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Los dos individuos que poseo de Misiones, son algo variables en 
la coloración. El uno es de un arnarillo-testáceo, con la parte an- 
terior mediana del pronoto y las partes gruesas de las espinas par- 
duzcas ; el otro tiene todo el tórax de un ferruginoso claro. 



295. C. b o ua ere 11818 nov. spec. 

cf el ^: Rufescenti-fusci vel ferruginei, dorsi abdo- 
minis lateribus, ápice, ventre ad partem tibiisque 
testaceis, aut rufescenti-testacei, peetore, abdo- 
mine femoribusque ad partem nigricantibus; ca- 
piteflavido-calloso, marginibus subelevatis, anticis 
tenuioribus ; thorace valde granuloso et verrucoso, 
margine antico distincte transversim striato, cor- 
nibus anticis crassiusculis, apicem versus acumi- 
natis, laevibus et flavis, valde divaricatis, fere 
horizontalibus, spinis mediis basi flavidis, apicem 
versus fuscis, bracbiis lateralibus processus postici 
crassiusculis, cylindricis, sensira curvatis, a medio 
súbito gracillimis, parte spiniformi flavida, annulo 
fusco ornata, bracnio medio illis multo longiore, 
saepissime fuscescenti-biannulato ; tegrninibus 
hyalinis vel flavidis ; margine abdominis non- 
numquam nigro-maculato ; íemoribus medio valde 
infuscatis, fere nigris. — Long. 4-5, cum tegm. 6; 
lal. 1 Va mm. 

Patria : Buenos Aires. 
Cyphonia furcifera Berg, in litt. 

Abunda en las inmediaciones de Buenos Aires, sobre todo en el 
Riachuelo de Barracas. 

Stal la comparó con las especies del Museo Real de Estocolmo, 
encontrándola diferente de todas las que se conservan en aquellas 
colecciones y que representan casi todos los tipos ó especies que 
se conocen. 

En cuanto á las ramas laterales del proceso torácico posterior, 
la especie tiene mucha semejanza con la C. capra (Burm.) Fairm. ; 
teniendo estas ramas desde su base hasta la parte media casi el 
mismo diámetro, y adelgazándose después en forma de espinas. 
Es muy variable por lo que toca á la coloración del abdomen. 

Ceresa Am. et Serv. 

Smtitap. Germ. in Silb., Rev. Ent. I, (1833). — BuRM. 
p.. Handb. II, 1, p. 128 et 137 (1835). 



HEMIPTERA ARGENTINA '¿%dí 

Ceresa Am. et Serv., Hérn. p. 539 (1843). — Fairm., Ann. 
Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 240 et 283 (1846).-Stal, 
Hem. afr. IV, p. 83 (1866) ; Hem. Fabr. II, p. 23 et 24 
(1869) et Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 552 et 1. c. 1869. 
p. 245. 

296. C. usiulata Fairm. 

Ceresa ustulata Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 285. 7 (1846). 

Walk., List of Hom. II, p. 526. 7 (1851). — Stal, Rio de Jan. Hem. 

II, p. 26. 2 (1862) et Ófv. Vet.-Ak. Forh. 1869. p. 245. 8. 
Ceresa plana Walk., List of Hom. II, p. 529. 16 (1851). 

Patria ; Brasilia. 

Dos individuos, que tengo en la colección, y que son originarios 
de Corrientes y de Misiones, corresponden bien á las descripciones 
indicadas en la bibliografía citada. 

297. C. brunnieornis Germ. 

Smilia bru7micornis Germ. in Silb., Rev. Ent. III, p. 235. 7 (1835), 
Ceresa brunnieornis Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 285. 9 

(1846).— Walk., List of Hom. II, p. 527. 9 (1851).— StÁl, Ofv. Vet- 

Ak. Forh. 1869. p. 246. 12. 

Patria : Buenos Aires. 

Esta Ceresa es muy común en la República Argentina, ante todo, 
en la Provincia de Buenos Aires ; su distribución geográfica es de 
P.itagonia hasta Misiones y Catamarca. 

Los individuos son variables en la coloración de la parte infe- 
rior del cuerpo. Algunos la tienen de la coloración general tes- 
tácea ; otros de color negro ó fusco oscuro, y otros, en fin, en parte 
oscura, en parte clara. El esternón es generalmente negruzco, 
pero hay individuos que lo tienen de un tinte amarillento. 

298. C cavieoruis St.\l. 

Ceresa cavicornis StÁl, Freg. Eug. Resa. Ins. p. 284. 188 (1859) et Ofv. 
Vet.-Ak. Fórii. 1869. p. 246. 13. 

Patria: Montevideo. 

No he observado aún esta especie, que es bien determinada por 
el carácter siguiente, que da Stal en la última obra citada : « Cor- 
nibus thoracis extrorsum et distincte antrorsum et sursum vergen- 
tibus, spatio Ínter cornua concavo ». 



224 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



299. C. malina Germ. 

Smilia malina Germ. in Silb., Rev. Ent. III, p. 236. 9 (1835). 

Cer esa malina Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 285 8 (1846). 

Walk., List of Hom. II, p. 526. 8 (1851). — Stal, Ófv. Vet.-Ak. 

Forh. 1869. p. 245. 10. 

Patria : Buenos Aires. — Brasilia. 

Es casi tan común como la C. brunnícorm's Germ., y aún de dis- 
tribución geográfica mas amplia, encontrándose casi en todas las 
Provincias de la República Argentina y la vecina Oriental. 

La parte supero-anterior del tórax es en algunos individuos bien 
aplastada, en otros algo convexa. 

Anotación. — Poseo una larva, que fué recojida por el Sr. Kno- 
BLAUCH, en la Boca del Riachuelo, y que debe pertenecer á 
la C. brunnicornis ó C. malina. Es de un aspecto muy par- 
ticular. Lleva desde la margen anterior del pronolo hasta 
la extremidad del abdomen, en la línea mediana, dos series 
de tubérculos ó apéndices agudos, bastante largos provitos 
de muchas espinas setáceas y dirigidos hacia adelante. En 
todo hay once pares de estos apéndices, á saber : 3 pares 
en el pronoto, siendo el último par mas separado del se- 
gundo que este del primero ; uno en el mesonoto y meta- 
noto y seis en el abdomen. Este último posee ademas un 
órgano tubiforme apical, provisto de espinas cortas. Todo el 
* cuerpo es bastante velludo, de color rojizo impuro, con las 
patas y la parte mediana de los apéndices torácicas y dor- 
sales blanquizcas ó amarillentas. Tiene o milímetros de 
largo. 

300. r. bifasciata Fairm. 

Ceresa bifasciata Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 286. 13 
(1846). — Walk., List of Hom. II, p. 531. 19 (1851). 

Patria: Brasilia. 

Los dos individuos, provenientes del Baradero y de Corrientes, 
que poseo de esta especie, tienen la extremidad de las espinas to- 
rácicas laterales apenas negras, y están provistos de una línea 
oblicua oscura á cada lado del abdomen, que empieza en la altura 
de la faja iuscescente y se dirige hacia el ápice del abdomen. El 
uno de los individuos tiene esta línea muy desvanecida, apenas 
visible. 



HEMIPTERA ARGENTINA 255 



Melusina Stál. 



Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 552. 
Hem. Fabr. II, p. 24 (1869). 



301. üfl. exaltata Fabr. 

Membracis exáltala Fabr., Syst. Rhyng. p. 10. 22 (1803). 

Ceresa chlorolica Fairm.. Aun. Soc. Eat. de Fr. Ser. 2. IV, p. 289. 23 

(1846). — Walk., Lisl of Ilom. II, p. 532. 30 (1851). 
Melusina exaltata Stal, Hem. Fabr. II, p. 23. 1 (1869). 

Patria : Brasilia. 

El individuo ?, que recojí en Misiones, tiene apenas algunos 
pequeños puntos oscuros en el tórax, con excepción de la faja fus- 
cescente y de las pequeñas manchas de la parle posterior. Por los 
demás caracteres corresponde bien á las descripciones de los dife- 
rentes autores. 

AcuTALis Fairm. 

Fairm., Ann. Soc. Eiit. de Fr. Ser. 2. IV, p. 241 

61496(1846). 
Stal, Ófv. Vet-Ak. Forh. 1867. p. 552. 



302. A. 'variabilie 7iov. spec. 

cf et $ : Pallide sórdido flavescentes, diliite testacei, 
isabellini, nitidi, unicolores aut macula máxima 
anteriore pronoti fusca aut nigra ornati, capite, 
fronte, pectore pedibusque interdum ad partem in- 
fuscatis vel rnaculatis ; capite pronotoque dense 
punctulatis, illo posterius utrimque subtilissime 
impresso, hoc apicem versus sensim acuminato, 
ápice ipso rarissime virescenti ; tegminibns sub- 
hyalinis, perquam raro basi brunnescenlibus ; ab- 
domine semper ochraceo vel aurantiaco; pectore 
goneraliter fusco; feraoribus maximam partera 
oífuscatis; tibiis extus fusco-lineatis. — Long. cura 
tegm. 4; lat. pron. I Va mm. 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

Esta especie, que abunda en las inmediaciones de Buenos Aires, 
y que poseo también de la vecina República Oriental, se coloca 
sistemáticamente entre la A. plagíala Stal y la i. anticontgra 
Fairm., con las cuales tiene mucha semejanza. 

15 



226 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Se distingue de la primera por el menor tamaño, por la falta de 
la coloración negra de la extremidad del tórax, y por la carencia de 
la guarnición rojiza de la mancha pronotal. La segunda tiene el 
borde inferior del pronoto, las nervaduras de las alas superiores y 
la cabeza de color fusco, siendo provista la última de una ancha 
faja amarilla. 

Entylia Germ. 

Entylia Germ. in Silb., Rev. Ent. I, p. 178 (1833).— Burm., 
Handb. II, 1, p. 128 et 143 (1835). — Fairm., Ann. Soc, 
Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 240 et 299 (1846). — Stal, 
Ofv. Vet.-Ak. Fórh. 1867. p. 553 et 1869. p. 241. 

Entilia Am. et Serv., Hém. p. 538 (1843). 



303 E. geinmata Germ. 

Memhracis gemmata Gerw., Mag. der Ent. IV, p. 16. 11 (1821). 

Entylia gemmata Germ. in Silb., Rev. Ent. III, p. 248. 1 (1835).— Fairm., 

Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 300. 1. pl. 5. f. 30(1846).- Walk., 

List of Hom. II, p. 546. 1 (1851). — Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 28. 1 

(1862) et Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1869. p. 241. 3. 
Entylia corniculata Fairm., Ann- Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 300. 2. 

pL 5. f. 31 (1846). 
Entylia incisa Walk., List of Hom. II, p. 548. 9 (1851). 

Patria : Patagonia. — Brasilia. — Columbia. •— Vene- 
zuela. 

No he observado aún esta especie, solo la enumero por la indi- 
cación de Fairmaire, como representante de la fauna patagónica. 

(Continuará.) 

CARLOS Berg. 



PROPIEDADES FÍSICAS 



DE LAS 



MADERAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 



Señor Presidente: 
Señores Socios : 

Los estudios hechos hasta ahora sobre las maderas indígenas de 
la República son muy escasos é incompletos, especialmente si se 
consideran bajo el punto de vista de las aplicaciones á que pue- 
den dar lugar en todo ramo de construcciones terrestres y navales. 

La mayor parte de estos estudios se reducen á colecciones de 
trozos chicos de madera presentados en una ú otra Exposición y 
algunas veces acompañados con informes de un interés muy se- 
cundario y por nada en relación con la importancia de uno de 
los elementos mayores de la riqueza del país. 

Son muy deficientes también los estudios hechos sobre las ma- 
deras argentinas bajo otros aspectos. Los botánicos p. e. no han 
todavía clasificado las plantas mas comunes, y las que están ya 
clasificadas, lo parecen de un modo muy poco seguro, si se tiene 
en cuenta lo que ha pasado relativamente al Quebracho colorado. 
Los químicos muy poco saben relativamente á las gomas, á los 
ácidos y sales ; á las materias tintóreas y medicinales, que con- 
tienen al parecer en grande cantidad muchas de las plantas ar- 
gentinas. Poco ó nada se sabe relativamente á las materias texti- 
les ; poquísimo relativamente á los poderes caloríficos de muchas 
plantas. En fin, nada se conoce relativamente á la resistencia y 
á las numerosas y variadas aplicaciones á que pueden dar lugar 
en la industria y en el comercio. 

Mi objeto en esta conferencia es de exponer el resultado de al- 
gunos estudios que yo he hecho y que continúo siempre haciendo, 
á medida que mis ocupaciones me lo permiten, sobre lo que po- 
demos llamar iwopiedadGS físicas de muchas maderas de la Ilepú- 



228 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

blica Argentina y sobre las aplicaciones de las mismas en todo 
los ramos de la Ingeniería. 

Entre las muchas propiedades he considerado solamente aque- 
llas que me parecen las mas importantes para el Ingeniero y 
que trataré sucesivamente en otras tantas secciones distintas. 
Ellas son : 

1^. El grandor del tronco y de las ramas, que dá lugar á la 
división usada en la práctica de maderas para grandes construc- 
ciones y maderas para construcciones pequeñas para la carpinte- 
ría y ebanistería. 

2^. El peso específico ó densidad, por cuyo efecto se hace la dis- 
tinción de maderas de esencia fuerte y maderas de esencia dulce; 
6 mas comunmente maderas duras y maderas dulces. 

3*. La fuerza 6 resistencia longitudinal y transversal, es decir, 
la resistencia que presentan á los esfuerzos exteriores en el sen- 
tido de las fibras ó normal á ellas. 

4*. La flexibilidad^ llamada vulgarmente é impropiamente elas- 
ticidad, 

5». La trabajabilidad^ esto es, aquella propiedad, por efecto de 
la cual las maderas se prestan mas ó menos para recibir las for- 
mas que la práctica exige. 

6*. La duración ó resistencia contra los agentes destructores: 
atmósfera, tierra, fuego, agua, roce y carcoma. 

7*. La forma derecha (5 torcida del fusto, de las ramas y de 
las fibras y el número mayor ó menor de nudos. 

S^. En fin, el color, el olor, la finura, el grado de pulimento 
y lustre que pueden adquirir y que son tan importantes en la 
ebanistería. 

§ 1. Grandor 

El grandor ó tamaño del fusto y de las ramas es un elemento 
importantísimo para las aplicaciones de las maderas á los traba- 
jos de Ingeniería ; pero de los dos factores del grandor, sección ó 
diámetro y longitud, el último es siempre el mas interesante. 

El tamaño depende de la naturaleza de las plantas, de la edad 
de las mismas, de la localidad en que crecen y del ser cultiva- 
das ó silvestres ; así es que muchas de las plantas que he estu- 
diado se encuentran en algunas localidades en estado de arbusto, 
mientras que en otras son verdaderos árboles. 

Por los tamaños que tengo consignados en el cuadro de las den 
sidades se verá cómo algunas clases de árboles de la República 
pueden sostener la competencia con los colosos mas conocidos de 
la vegetación. Se han encontrado Cedros de Tucuman con mas de 



MADERAS DE LA RRrÚBLICA ARGENTINA 229 

dos metros ele diámetro en la parte media del tronco y Urundey 
del Chaco con mas de l'"50. Se hallan troncos de Ivirapitá y de 
Timbú aún mayores. Los fustos de la Tipa de las provincias 
del Norte pasan muchas veces los 30"' de altura ; los del Curiú 
y Peterebi del Chaco llegan, según se dice, á mayores alturas. 

Los números que he anotado se refieren naturalmente á me- 
dias^ que he sacado, sea por observaciones directas, sea por in- 
formes particulares, sea por las varias muestras que he ensayado. 
Pero debo de notar que hay mucha inseguridad á este respecto : 
en primer lugar, porque no he podido recorrer personalmente 
los parajes mas poblados de árboles ; y en segundo lugar, por- 
que los centros de producción mas importantes, como serian el 
Chaco^ las Misiones de Corrientes y los bosques de Oran están 
todavía por la mayor parte inexplorados, limitándose la explota- 
ción actual de las maderas á parajes de mas fácil acceso y espe- 
cialmente á los situados sobre la costa de los rios. 

Esa inseguridad y deficiencia de datos me lleva naturalmente á 
otra de igual importancia relativa á la frecuencia ó rareza de la 
planta. Se dice p. e. que el Yasuretá ó caoba de Misiones es 
muy común, pero nadie lo puede asegurar de una manera cier- 
ta : así es también del Pino de Misiones. Muchas de las maderas 
conocidas por maderas de Corrientes, y de las cuales posee va- 
rias muestras la Universidad, son conocidas solamente porque el 
Rio Paraná las lleva en sus grandes corrientes : lo mismo sucede 
de muchas maderas del Chaco y de otros parajes. 

Esta deficiencia durará hasta que los Gobiernos ó empresas par- 
ticulares puedan disponer de todos los elementos necesarios para 
una exploración en toda regla. 

§ 2. Densidad 

Esta propiedad es tan importante como la anterior y por sí so- 
la muchas veces determina el uso á que debe ser destinada la 
madera. 

Depende la densidad de una serie de circunstancias, cuales se- 
rian la naturaleza de la planta ; la parte de la misma que se 
considera, la edad del árbol, la localidad en que crece, el grado 
de estacionamiento y el modo que se ha empleado para eso. Re- 
lativamente á esa cuestión se ha ya notado desde mucho tiempo 
y yo también lo he verificado que 

1». Cuando se trata de maderas de esencia dulce, la densidad 
es en general mayor en las maderas recien cortadas que en las 
estacionadas» y la diferencia, la cual puede llegar hasta el 30 
por 100, disminuye hasta un cierto límite con el grado de esta- 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

cionamiento. Lo contrario sucede en general con las maderas de 
esencia fuerte y cuya densidad es mayor que la del agua. 

2". En los árboles sanos y vigorosos, la densidad es mayor 
en el tronco que en las ramas ; mayor en la parte inferior del 
tronco que en la parte superior ; mayor en la parte central ó co- 
razón que en la parte exterior ó albura. Hay muy pocas escep- 
ciones á esa regla. Los cañas, p. e., las palmas, el laurel y al- 
gunas otras maderas me han dado mayor densidad en la parte 
exterior que en la parte interior del tronco. 

3°. En los árboles de la misma naturaleza, la densidad es ma- 
yor si crecen en climas cálidos y terrenos secos de lo que su- 
cede cuando crecen en climas frios ó en esteros y bañados. El 
Urundey, el Curupay, los Quebrachos, etc., me bandado muchas 
diferencias á este respecto. 

4°. La densidad crece con la edad de la planta hasta que ésta 
se mantenga sana y vigorosa y puede aumentar hasta del 50 
por 100. Por el contrario, en los árboles con imperfecciones acci- 
dentales ó en estado de decadencia ó decrepitud la densidad dis- 
minuye muy rápidamente y las diferencias pueden ser mayores 
de las anteriores, como sucede en el algarrobo negro y en el que- 
bracho colorado. 

S». Los árboles mas lentos en su crecimiento y desarrollo y 
de mayor longevidad, tienen en general maderas mas densas que 
los que crecen rápidamente. 

6°. En fin, la naturaleza de la planta tiene gran influencia so- 
bre su densidad, como se verá por el siguiente cuadro, resumen 
de mis esperiencias sobre este punto. 

Estas esperiencias han sido hechas cortando las maderas en for- 
ma de paralelipípedo rectangular, determinando el volumen y el 
peso con la mayor exactitud posible. Cuando las muestras de 
que podia disponer no eran muy voluminosas ni se prestaban 
para ser cortadas, como he dicho, entonces he recurrido á la ba- 
lanza hidrostática. 

Los ensayos han sido hechos siempre con maderas muy esta- 
cionadas y pertenecientes la mayor parte al corazón del tronco. 
Los números anotados representan siempre medias de varios ex- 
perimentos, sea que se trate de límite superior ó inferior. 



MADERAS DE LA UEPUBLICA ARGENTINA 



231 



NOMBRES 



Algarrobo negro (Prosopis Algarro- 
billa, var. uigra Grb.) 

Algarrobo blanco {Prosopis alba Grb.). 

Algarrobo amarillo ó colorado 

Ajicillo 

Aguay-mini (? Slyrax spec.) 

Aguay-guazú (Styrax spec.) 

Aguariguay {Schinus Molle L.) 

Blanco grande 

Blanquillo (? Sebastiana spec) 

Caranda 

Cabrioba 

Canelón (? Oreodaphne spec.) 

Canela ó palo canela 

Cebil (Piptadenia Cebil Grb.) 

Cedro macho (Cedrela brasiliensis 
St.-Hil.) 

Cedrino 

Cedro blanco (Cedrela brasiliensis 
St.-Hil.) 

Cedro de Misiones {Cedrela brasilien- 
sis St.-Hil.) 

Cedro jaspeado {Cedrela brasiliensis 
St.-Hil.) 

Cedro maduro {Cedrela brasiliensis 
St.-Hil.) 

Cedro pimpollo {Cedrela brasiliensis 
St.-Hil.) 

Chalchal {Urvillea seriana Grb.) . . . 

Chichita 

Chañar {Gourliea decorticans Gill.), 

Chuña 

Ceibo {Erythrina crista-galli L.). . . 

Ciñal 

Cochuchu 

Curupay (? Acacia atramentaria Benth) 

Curupicay f ? Sapium spec.) 

Curupicay (parece distinta de la del 
mismo nombre del Chaco) {Excoe- 
caria Mglandulosa Muell.) 

Coronillo {Scutia buxifolia Reiss.). . . 

Coronilla (? Scutia spec.) 

Ciiriü 

Espinillo aromita {Acacia spec.) 

Espina de corona {Acacia spec.) 

Espinillo {Acacia Cavenia Hook.) . . . . 

Guaraniná 



DENSIDAD 



0.646 á 0.730 

0.809 

0.959 

0.927 

0.777á0.822 

0.724 

0.663 

0.720 

0.610 

1.207 

0.977 

0.625 

0.714 

0. 854 á 0.956 

0.739 
0.622 

0.480 

0.575 á 0.658 

0.540 

0.484 

0.560 

0.700 

0.881 

0.568 

0.642 

0.228 

0.680 

0.562 

0.977 á 1.172 

1. 247 á 1.284 



0.420 

1. 234 á 1.243 

0.833 

0.585 

0.948 

0.858 á 0.951 

0.766 

Ü.926 



DIHENSIONES 
DEL TRONCO 



DIÁ- 
METRO 



O" 50 



0.20 
0.30 

0.25 
0.80 
0.20 
0.30 

0.30 
0.35 
0.45 

0.40 
0.35 

0.40 

0.60 



0.70 



0.20 
0.30 

0.30 



0.40 
0.40 



0.40 
0.25 

0.30 
0.26 
0.25 

0.30 



ALTURA 



^■"00 



2.50 

5.00 

3.00 
4.00 
4.00 
7.00 

6.00 
7.00 
6.00 



3.00 



7.00 



7.00 



3.00 
6.00 



LOCALIDAD 



8.00 
6.00 



3.00 

hasta 

18" 

3.50 

4.00 

5.ÜU 



Chaco 

Tucuman 

» 

» 

Corrientes 

)) 

» 

Chaco é Islas 

» 

Chaco 

Tucuman 

Corrientes 

Misiones 

Tucuman 

Corrientes 
)) 



Tucuman 



Corrientes 
» 

Tucuman 
Islas 
Chaco 

Tucuman 
Chaco 



» 

Buenos Aires 

Tucuman 

Chaco 
Corrientes 

» 
Tucuman 
Enlrerios 



232 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



NOMBRES 



DENSIDAD 



DIMENSIONES 
DKL TRONCO 



Guayacan (Caesalpinia melanocarpa 
Grb., aut Porlieria hygrometrica 
R. etP.) 

Guayaivi 

Grapiapuña 

Haya 

Incienso ó palo de incienso 

Lanza negra 

Lanza blanca ó palo de lanza {Myrswe 
marginata Hook. et Arn.) 

Lapacho (Tecoma spec.) 

Laurel negro 

Laurel amarillo 

Laurel negro 

Laurel blanco 

Mataojo ("! Lncwnn Sellowii DC.) 

Manduvi guaycurú {1 StercuUa spec). 

Mato 

Molle {Duimua aut Lithrea spec). . . . 

Molie {Duvaua aut Lithrea spec.) 

Mistol {Zizyphüs Mistol Grb.) 

Mora 

Naranjo silvestre (Ci/n/sflí/rawímmL.) 

Nogal maduro (? Cnpania spec) 

Nogal pimpollo (? Cnpania spec) 

Ñandubay (Prosopis Ñandubay Grb.). 

Ñangapirü 

Ñandupá {Genipa spec) 

Olmo . 

Orco-cebil 

Orco molle 

Palo Santo {'! Guaya cum offir.inaleh.) 

Piquillin {Condalia linéala As., Grb.) 

Palo blanco 

Palo-rosa macho 

Palo-rosa 

Palo de anis 

Palma amarilla 

Palma negra (corteza) 

Palma negra ("corazón) 

Palo amarillo. 

Palo de yerba mate [Ilex paragiiayen- 
sis St.-Hill.) 

Pácará bayo {1 Enlerolobium Thnbouva 
Mart.) 

Paraíso {Melia Azedarach L.) 

Peterebi 



1.113 á 1.284 

0.907 

0.829 

0.713 

0. 869 á 0.945 

0.881 



0. 
0. 
0. 
0. 
0. 



738 
952 á 
693 á 
845 
580 á 
0.570 cá 
0.705 
0.626 
0.890 
0.833 
0.517 
1.274 
0.977 á 
0.704 á 
0.538 
0.514 
1.090á 
0.873 
0.746 
0.847 
1.126 
0.703á 
4.216á 
1.114 
0.918 á 
918 
634 á 
929 
1.067 
0.910 
0.593 á 
0.544 

0.490 



1.072 
0.826 

0.675 
0.750 



1.090 
0.946 



1.211 



0. 
0. 
0. 



0.838 
1.303 

1.027 

0.735 

0.660 



DIÁ- 
METRO 



0. 344 á 0.473 

0.755 

0.619 á 0.810 



0'°40 
0.25 
0.30 
0.30 
0.40 



0.50 
0.35 
0.30 
0.30 
0.30 
0.30 

0.25 

0.25 
0.25 
0.25 
0.30 
0.20 
0.60 

0.25 
0.20 
0.30 



0.30 



0.50 
0.35 
0.30 
0.30 

0.30 

0.22 

0.50 
0.30 
0.60 



ALTURA 



6" 00 

5.00 
5.00 
7.00 
6.00 



6.00 
6.00 
5.00 
5.00 
5.00 
5.00 

3.00 

4.00 
4.00 
4.00 
5.00 
3.00 
6.00 

4.00 
4.00 



LOCALIDAD 



6.00 


7.00 
7.00 
8.00 
7.00 


4.00 


7.00 
3.50 

18- 



Tucuman 

Chaco 

Tucuman 

Corrientes 

' Chaco 

Tucuman 

» 

Chaco 

Corrientes 

» 

Tucuman 

Chaco 

» 

Corrientes 

Tucuman 

Corrientes 

Tucuman 

Entrerios 

Chaco 

Islas deiParaná 

Tucuman 

5) 

Chaco 

Corrientes 

» 

Chaco 

Tucuman 

» 

Chaco 

Tucuman 

Corrientes 

)) 

Chaco 

Corrientes 

Chaco 

Corrientes 

Misiones 

Tucuman 

Buenos Aires 

Chaco 



MADERAS DE LA IlEP OBLIGA AhGEMINA 



233 



NOMBRES 



Pino de Misiones (Aravcaría bras.). . 

Qiiebracho colorado (Quebracliia Lo- 
renlzü Grb.) 

Quebracho blanco [Aspidosperma Que- 
bracho SCHLECIIT.) 

Quirindi 

rUma caspi 

Samiihú {'íChorísiainsígnis Knth ). . 

Sangre de drago 

Sasafraz 

Sauce blanco {Sdli.v spec.) 

Sapirangui 

San Antonio 

Sonabra de Toro {Jodina rhombifolia 
IIooK. et Arn.) 

Talaivá 

Tatané amarillo ■ 

Tatané blanco 

Tacuara (caña) (Bambusa spec.) 

Tala {Celtis spec.) 

Taperuguá guazü. 

Tata-yubá 

Toralalay 

Tirnbó-y-atá 

Timbó macho 

Timbó 

Tipa Ijlanca. 

Tusca (Acacia moniliformis Grb.). . . 

Tuyú hapé 

Urundey (Aslronium spec.) 

Urundey-para 

Urundey-mi 

Unnideyra 

Vinal {Prosopis rnscifolia Grb.) 

Viscayante 

Yvirapitá ó palo colorado 

Yvirá-yepiró 

Yguá-viyü 

Yasurelá ó caoba de Misiones 

Yatytá 

Yhá-bebé " 

Yva-hay 

Yñr'dYo {Ruprechlía salicifoUa Meyr.) 

Yvira-rirá 

Yvirá-pepé 

"Vucurubuzíi 



DENSIDAD 



0. 410 á 0.571 
1. 232 á 1.392 

O.SlOá 1.030 

0.675 
0.576 
0.228 
0.300 
0.662 
0.468 
0.685 
0.695 

0.754 

1.040 

0.650 á 0.978 

0.970 

0.468 

0.608 á 0.896 

0.500 

0.720 

0.877 

0.597 

0.550 

0.328 á 0.440 

0.662 

0.918 

0.756 

1. 110 á 1.270 

0. 933 á 1.091 

0.920 

0.938 

0.800 

1.211 

0.745 á 1.038 

0.988 

0.924 

0.824 

0.811 

0.832 

0.862 

U. 765 á 0.875 

0.900 

0.894 

0.416 



DIMENSIONES 


DEL TRONCO 


DIÁ- 
METRO 


ALTURA 


basta '' 


0'"60 


20"' 


0.40 


5'" 00 


0.50 


5.00 


0.30 




0.30 


4.00 


0.30 




0.50 


4.00 


'0.25 


3.00 


0.40 


5.00 


0.35 


5.00 


0.40 


6.00 


0.40 


6.90 


0.10 


12'" 


0.25 


3.00 


0.60 


16'" 


0.30 


4.00 


0.50 


12" 


0.70 


14" 


0.40 


l.asta30" 


0.25 


3.50 


0.50 


6.00 


0.40 


5.00 


0.30 


4.50 


1.00 


5.00 


0.30 




0.20 




0.40 


6.00 


0.35 


4.00 


0.35 


4.00 


0.25 


3.00 


0.50 


7.00 


0.20 




0.25 




0.40 


5.00 



LOCALIDAD 



Misiones 

Chaco 

)) 

» 

Tucumaa 

Corrientes 

» 

Misiones 

Buenos Aires 

Corrientes 

Tucuman 



Corrientes 

Chaco 

» 

» 

Buenos Aires 

Corrientes 

» 

Chaco 

)) 

Tucuman 

» 

Corrientes 

Chaco 

» 

Corrientes 

TuCumaii 

Chaco 

)) 

Corrientes 

)) 

y> 
» 

)) 



234 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Por este cuadro se vé cómo son abundantes en la República 
las maderas de esencia fuerte, pues 23 clases de las anotadas 
tienen una densidad superior á la del agua y unas 16 se acercan 
mucho á la misma. Esta observación no carece de interés, si se 
nota que en Europa se tiene solamente el hox^ el granado y la 
vid, (plantas que se pueden poner mas bien entre los arbustos) cuya 
densidad es superior á la del agua y se tiene solamente el rohle y el 
nogal, los cuales se acercan con su densidad á la del agua. 

¿ Esa densidad tan fuerte de las maderas mas comunes de la 
República Argentina constituye una ventaja ó una desventaja? 
A mi modo de ver, constituye mas bien una ventaja, pues la 
densidad es uno de los factores mas poderosos de la resistencia 
y duración : pero al mismo tiempo debo de observar que mucha 
densidad quiere decir en general maki trahajahilidad y que en 
muchos casos la j^oca densidad determina el uso exclusivo de 
ciertas maderas para cierta clase de trabajos. La poca densidad 
del 2>i'>'ío p. e. en la ma^'^or parte de los trabajos de carpinte- 
ría, constituye una ventaja que vá á la par de la baratura, es 
decir, abundancia del material y de las muchas otras propiedades 
preciosas dq esa madera verdaderamente escepcional. 

§ 3. Resistencia 

Se entiende por fuerza ó resistencia de un cuerpo las reaccio- 
nes moleculares desarrolladas por la acción de fuerzas exteriores. 
En las maderas, como en los cuerpos fibrosos en general, esta 
resistencia puede ser provocada de dos modos distintos, esto es, 
aplicando las fuerzas en el sentido de las fibras ú en el sentido 
normal á ellas. En el primer caso, se desarrolla la resistencia 
longitudinal, en el segundo la resistencia transversal. 

La resistencia longitudinal puede ser de tensión ó de comiyre- 
sion, según que las fuerzas exteriores tienden á alargar las fi- 
bras ó á acortarlas. 

La resistencia transversal puede ser á su vez de flexión: de 
corte y distorsión y de torsión. La resistencia á la flexión es 
provocada, cuando las fuerzas exteriores, obrando normalmente á 
la dirección de las fibras, tienden á cambiar la curvatura, en- 
corvando el cuerpo. La resistencia al corte se desarrolla cuando las 
fuerzas exteriores tienden á cortar las fibras y se llama también de 
distorsión, especialmente cuando las fuerzas externas tienden á sepa- 
rar las fibras unas de otras lateralmente. En fin, se lldandi, resistencia 
á la torsión, aquella provocada por la acción de fuerzas exteriores, 
que tienden á torcer las fibras, esto es, á hacerlas girar unas 
sobre otras, determinando alargamientos y separación de las mismas. 

Los experimentos que he hecho hasta ahora para averiguar 



MADERAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 235 

cada una de estas cinco resistencias distintas para cada clase de 
madera, son muy numerosos á la verdad, pero todavía muy in- 
completos, y esto porque no me ha sido muy fácil procurarme 
máquinas adecuadas para las experiencias, y especialmente por- 
que las muestras de madera que varias personas me han favo- 
recido han sido muy delicien tes. 

He tralado y trato (pues continúo siempre, como he dicho, 
los experimentos ) de obtener en cada caso especial lo que se 
llama resistencia permanente 6 resistencia de prueba y la resis- 
tencia extrema ó resistencia á la rotura. Esta última resistencia 
representa la suma de acciones moleculares desarrolladas hasta el 
punto en que las fuerzas exteriores producen la rotura del cuerpo 
de una manera determinada y después de un tiempo mas ó menos 
largo : Es esta la resistencia mas fácil de obtener experimentalmente. 

Por contrario, la resistencia permanente es igual á la resultante de 
las acciones moleculares desarrolladas hasta el punto en que las fuer- 
zas exteriores producen de una manera determinada la mayor defur- 
macion del sólido sin que la resistencia de la materia sea alterada ó 
sin que se haya pasado lo que se llama el límite de la elasticidad de la 
sustancia. Esta resistencia es la mas difícil de averiguar experimen- 
talmente, porque depende de una multitud de circunstancias no 
susceptibles de ser calculadas con exactitud. Es por eso que la 
mayor parte de veces ella se deduce de la observación directa de 
construcciones existentes, ó de la resistencia á la rotura, dismi- 
nuyendo ésta convenientemente, esto es, multiplicándola por un 
coeficiente numérico menor que la unidad, coeficiente experimen- 
tal que se ha convenido de llamar coeficiente de seguridad ó de 

estabilidad. 

Resistencia á la tensión 

Esta resistencia, llamada por algunos resistencia absoluta 6 tena- 
cidad y por otros resistencia á la tracción ó á la tensión, depen- 
de no tanto de la calidad ó naturaleza del material como de su 
grado de homogeneidad. La teoría de la elasticidad y la expe- 
riencia sobre materiales homogéneos, cuando no se pasa el límite 
de la elasticicidad, han dado lugar á la fórmula 

á donde I representa el alargamiento producido sobre una prisma de 
longitud L y de sección transversal S por una fuerza P aplicada 
en uno de sus extremos en dirección de la longitud del prisma: E 
representa lo que se ha convenido de llamar módulo ó coeficiente de 
la elasticidad longitudinal de la materia relativamente á la tensión. 
Por medio de dicha fórmula, determinando experimentalmente los 
valores de I, en un prisma de longitud determinado L y con sec- 



236 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



cion S también determinada, solicitado por un fuerza cualquiera 
P, que no llegue á producir la enervación de la sustancia, pa- 
rece que sea fácil determinar el valor del coeficiente E ; pero cuando 
se vá al acto práctico se encuentran dificullades serias, debidas 
especialmente á la poca homogeneidad de las maderas. 

No son muchas las esperiencias que he podido hacer hastft ahora á 
este respecto por falta de aparatos convenientes, y he tenido que ser- 
virme en parte de las que ha ejecutado, aunque en condiciones tam- 
bién no muy favorables, el Ingeniero D. Juan Medici. Con todo eso, 
se verá, parangonando los números obtenidos con los análogos rela- 
tivos á la compresión y ílexion, que ellas son bastante satisfactorias. 

Los coeficientes de elasticidad que he sacado, se refieren á mu- 
chas medias, sea que se trate de máximas ó mínimas : varian en- 
tre 2,010 kilogramos y 510 kilogramos por milímetro cuadrado, mien- 
tras los obtenidos por varios autores 3^ relativos á maderas de otras 
j)artes, varian entre 1,800 y 500 kilogramos. 

Los mismos experimentos, aumentando las cargas hasta el lí- 
mite de rotura, me han servido para determinar el coeficiente R 
de resistencia á la rotura, usando de la fórmula 

P = RS (2) 

en la cual P representa la carga límite del prisma con sección 
transversal S. Pero los valores obtenidos, contra toda espectativa, 
han sido menos satisfactarios de los anteriores, como se podrá ver 
fácilmente, parangonándolos con los análogos relativos á la com- 
presión y flexión. 




Algarrobo negro . . . 
Canela ó pal© canela 

Cedro 

Curupay 

Lapacho 

Naranjo 

Ñandubay 

Palo santo 

Quebracho colorado. 
Quebracho blanco. . 

Sauce blanco 

Tatané blanco 

Urundey 



MODÍJLOS 
DE LA ELASTICIDAD LONGlTPIJiAL 

relativos a ia tensión en 
kilógi-amos por milímetro ciiad". 



MÍNIMO 



MÁXIMO 


MEDIO 

571 


580 


1796 


1481 


1098 


1620 


2680 


2420 


2662 


1875 


2937 


1914 


2495 


2010 


1280 


1149 


2080 


1669 


860 


601 


690 


670 


1575 


1459 


1679 


1487 



560 

940 

1580 

2097 

1557 

1180 

4540 

1004 

1289 

438 

648 

1218 

1078 



COEFICIENTES 
DE RESISTENCIA Á LA ROTURA 

por tensión en 
kilogramos por milímetro cuad". 



411 

6 

5 
16 
12 
13 
12 
13 
14 

7 

4 
14 
11 



40 

46 
16 
40 
66 
54 
66 
77 
70 
10 
57 

90 



4 20 
11 38 
10 04 

9 50 

10 75 

9 22 

5 10 

10 9 

11 07 



MADERAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 237 

Como se vé, los valores de R obtenidos son demasiado varia- 
bles; por lo demás, son bastante interesantes, pues se notará que 
son en general superiores á los de las maderas mas conocidas y 
usadas de Europa. En efecto ; se tiene para el roble europeo el 
valor de II variable entre 6 kg. j 14 kg. y para el pino R va- 
riable entre G kg. y 10 kg., variación que depende no tanto de 
las varias clases de robles y de pinos como de la calidad de las 
muestras ensayadas, mientras las muestras que yo he usado pro- 
venían en general de troncos poco diferentes entre sí, y por eso 
no son completamente justificadas. 

Resistencia á la compresión 

La resistencia á la compresión depende como la anterior á la 
tensión de la naturaleza do las maderas, como de su grado de 
homogeneidad, y aunque á primera vista parezca mas fácil que 
la precedente para determinarla experimentalmente, sin embargo 
también ella ofrece serias dificultades. La teoría y la experiencia 
sobre materiales homogéneos, cuando se esté adentro de los lími- 
tes de la elasticidad, dá lugar á la fórmula (1), en la cual en- 
tonces I representa el acortamiento producido por una fuerza P 
en un prisma de longitud L y de sección S, y E representa el 
módulo ó coeficiente de la elasticidad longitudinal relativo á la 
compresión. 

Los valores de E consignados en el siguiente cuadro, han sido 
obtenidos cargando x^iezas de longitud muy reducida, á fin de evi- 
tar en ellas la flexión : dichos valores son bastante menores de los 
análogos relativos á la tensión para indicarnos el error que hay 
en admitir, como se hace generalmente, que los dos módulos de 
la elasticidad longitudinal relativos á la tensión y compresión sean 
iguales. 

Los mismos experimentos, llevando la carga P hasta el límite 
de rotura, me han servido para determinar el coeficiente R de re- 
sistencia á la rotura 'por compresión^ usando para eso de la fór- 
mula anterior (2). Se notará cómo estos coeficientes sean mucho 
menores de los análogos relativos á la tensión, y que la diferen- 
cia es mas notable en las maderas dulces que en las maderas du- 
ras, como era de preveerse. Se notará también cómo dichos coefi- 
cientes sean en general fuertes y superiores á los coeficientes de 
las maderas europeas, á donde el rohle tiene R variable entre 4 
y 7 kilogramos y el pino variable entre 4 y 6 kilogramos. 



238 



ANALES DE LA SOCIEnAD CIENTIFIflA ARCRNTINA 



MADERAS 



Algarrobo negro 

Canela ó palo canela 

Cedro 

Gurupay 

Lapacho 

Naranjo 

Ñandubay 

Palosanto 

Quebracho colorado. 
Quebracho blanco . . 

Sauce blanco 

Tatané blanco 

Urundey 



MÓDULOS 
DE LA ELASTICIDAD LONGITUDINAL 

relativos á la poiupiccion en 
kilogramos y por milinictro cuad". 



mínimo 



MÁXIMO 


MEDIO 


578 


511 


1513 


977 


560 


464 


916 


833 


1535 


1390 


1003 


712 




601 


1114 


973 


1703 


1312 


742 


597 


337 


261 


950 


867 


1212 


886 



434 

700 
368 
682 
1254 
420 

693 
837 
452 
185 

727 
560 



COEFICIENTES 
DE RESISTENCIA Á LA ROTURA 

jior compresión en 
kilogramos y por milímetro cuad". 



6 25 

4 60 

10 10 
9 27 

4 88 

6 33 

7 63 

15 40 á 9kg01 

5 40 
2 66 

9 50 á 7 62 

11 35 á 7 97 



Resistencia á la flexión 

Los experimentos que he ejecutado relativamente á la resisten- 
cia á la flexión llamada por algunos resistencia respectiva, son muy 
numerosos, consistiendo todos en cargar por el medio piezas apo- 
yadas horizontalmente por sus extremos y con longitudes y sec- 
ciones rectangulares muy distintas. Los resultados obtenidos adop- 
tando las fórmulas conocidas de la mecánica, relativas á la flexión 
son muy concordes entre sí y pueden servir á corregir los resul- 
tados anteriores relativos á la compresión y tensión, cuando por la 
comparación esto se encuentre necesario. 

La fórmula que me ha servido para calcular los coeficientes E 
de la elasticidad relativos á la flexión, es la siguiente: 



f= 



P. P 
3EI 



(3) 



á donde f representa la flecha de encorvacion de un prisma á 
sección rectangular de longitud 2 I y cargado en el medio con una 
fuerza 2 P dirigida normalmente á su longitud, siendo I el mo- 
mento de inercia de la sección recta. Esta fórmula está fundada 
sobre la hipótesis, verificada ya experimentalmente por Dupin, 
pero no por mí, de que los alargamientos y acortamientos son pro- 
porcionales á las cargas y sensiblemente iguales entre sí, aun pa- 
sando el límite de la elasticidad, ó de que el coeficiente de elasticidad 



MADERAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 239 

longitiuUnal relativo á la tensión es sensiblemente igual á él rela- 
tivo á la compresión. 

Midiendo con cuidado las flechas de encorvacion f á cada varia- 
ción de carga P, he podido obtener una serie numerosísima de 
valores para E, cuyas medias están representadas en el siguien- 
te cuadro. Estos valores, como se verá, son intermedios á los re- 
lativos obtenidos por la tensión j compresión, y pueden servir, 
como he dicho, para corregirlos. Yo he creido bien dejar á un la- 
do esa corrección, sea porque la puede hacer cualquiera, si lo 
cree necesario, sea para no alterar los resultados de la experien- 
cia ; sea, en fin, porque creo que la hipótesis de Dupin, indica- 
da arriba, sea bastante lejana de la verdad, aunque mis experi- 
mentos ejecutados hasta ahora relativamente á la tensión y com- 
presión no tengan el grado de seguridad necesario, como ya he 
tenido ocasión de indicar mas arriba. 

Me he servido de los mismos experimentos para determinar el 
coeficiente de resistencia R relativo á la rotura por flexión, lle- 
vando la carga P hasta el límite de rotura y haciendo uso de la 
fórmula 

Rl 



V 



= Fl 



en la cual I P Z representan los mismos valores de la fórmula 
anterior {^) y v indica la semi-altiira de la sección recta del pris- 
ma. Los valores así obtenidos están consignados en el siguiente 
cuadro y representan una media de varios experimentos, sea que 
se refieran al máximo ó al mínimo, cuando estos están indica- 
dos. Dichos valores, como es natural, representan también una es- 
pecie de media entre los valores obtenidos para la rotura por ten- 
sión y compresión, y parangonados con los de los Manuales re- 
lativos á maderas de otros países, nos hacen ver como muchas de 
las maderas argentinas, consideradas bajo este punto de vista, no 
tengan rivales en ninguna otra parte. Nos hacen también ver có- 
mo sea errado y algunas veces peligroso el tomar (como hacen 
algunos autores, y entre estos Claudel en su Manual del Inge- 
niero) por valor medio de R relativo á la flexión de las maderas 
el número de 6 kilogramos y el tomar por valor medio del coe- 
ficiente de la elasticidad relativo á la flexión el número de 1,200 
kilogramos. 



240 



ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



MADERAS 



MÓDULOS 
)E ELASTICIDAD RELATIVOS Á LA 

ílexiou 011 
kilogramos jjor milímetro cuado. 



Algarrobo negro 

Aguay-míni 

Blanco grande 

Canela ó palo canela. . . , 

Caranda 

Cedro de Misiones 

Cedro de Tucuman 

Curupicáy 

Cnrupay 

Cuayacan 

Guaraniná 

Grapiapuña 

Incienso 

Lapacho 

Laurel negro 

Lanza blanca ó palo de lanza 

Mistol 

Naranjo 

Nogal 

Ñandnbay 

Orco-moUe 

Pacará 

Palo santo 

Palo rosa 

Palma negra (corteza). . 

Palma amarilla 

Peterebi 

Quebracho colorado .... 

Quebracho blanco 

Sauce blanco 

Tatané blanco 

Timbó... 

Urundey 

Urundey-pará 

Yvirapilá 



MA.XIMO 



650 
1263 
4125 
1277 
1522 

932 
1122 
1386 
1394 
1684 
1149 
1675 
1550 
1474 

640 
1296 
1092 

880 
1042 
1396 
1042 

909 

988 
1054 
1646 
2004 

669 
1824 

544 

497 
1233 

729 
1236 
1209 
1456 



MEDIO 



572 

1199 

963 

1161 

1427 

877 

967 

1333 

1247 

1603 

1115 

1228 

1251 

1336 

582 

1179 

1032 

800 

944 

1079 

854 

821 

872 

9o0 

1440 

1704 

622 

1433 

478 

465 

1133 

687 

1042 

1146 

1415 



MÍNIMO 



499 

1117 

841 

1093 

1382 

780 

837 

1212 

1100 

1575 

1032 

1220 

1210 

1246 

540 

1116 

1032 

720 

874 

916 

724 

737 

827 

912 

1329 

1374 

549 

1293 

433 

434 

1Ü66 

666 

944 

1116 

1376 



COEFICIENTES 
DE RESISTENCIA Á LA HÜTCRA 

por flexión en 
kilogramos por uiílíiiietro euad". 



MÁXIMO 



MEDIO 



8.32 
12.37 

7.22 
12.30 
15.51 

7.70 
I 6.74 

17.44 
117.32 
12.33 
10.12 
13.90 
16.60 

10.11 

10.97 

11.864 

11.461 

12.35 

13.18 

8.31 
14.07 

9.79 
10.00 
14.76 



17, 
7. 
5, 

il. 
6, 

11. 



,32 

,16 

.24 
,41 
,74 
,85 



6.63 
11.46 

6.80 
11.11 
14.39 

7.00 

6.30 
12.81 
12.83 

10.80 
9.66 
12.70 
15.43 
6.96 
9.46 
9.96 

10.26 

12.00 

7.87 

10.81 

8.81 

8.76 

13.00 



12.66 



15. 
4. 

10. 

6, 
11, 

7. 
12, 



43 
33 

41 
63 
25 

42 
10 



mínimo 



3.76 
10.11 
5.71 
9.92 
13.26 
5.56 
5.62 

11.58 

9.29 

8.77 

12.00 

10.63 

8.76 
8.95 

8.76 
9.54 

7.41 
8.91 
6.69 
6.87 

10.57 
4.72 

12.00 
3.26 

8.91 
6.52 
9.30 



11.65 



(Continuará). 



Emilio Rosettí. 

Ingeniero. 



. HEMIPTERA ARGENTINA. 



( Continnaeion. ) 



Subf. DARNINA Berg. 



Darnida Stal, Hem. afr. IV, p. 83 (18B6) ; Ofv. Vet.-Ak, 
Forh. 1867. p. 556 et 1869. p. 250. 



Darnis Fabr. 

Darnis Fabr., Syst. Rhyng. p. 25 (1803). — Germ. p., Mag. 
der Ent. IV, p. 11 (1821). — Latr., Fam. Nat. du Régn. 
Anim. p. 427 (1825). — Burm., Handb. II, 1, p. 128 et 
140 (1835). — Blanch. p., Hist. des Ins. III, p. 185 
(1840). — Am. et Serv., Hém. p. 544 (1843).— Fairm., 
Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 241 et 479 (1846). 
Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 556 et Hem. Fabr. 
II, p. 30 et 32 (1869). 

Subg. Hebetica Stal. 
Hem. Fabr. II. p. 32 (1869). 

304. ». (H.) convoÍMta Olív. 

Membracis convoluta Olív., Ene. méth. VII, p. 664. 12 (1792). — Fabr., 
Ent. Syst. IV. p. 15. 28 (1794) et Syst. Rhyng. p. 11. 2i (1803). 

Membracis flavicincta Germ., Mag. der Ent. IV, p. 12. 2 (1821) et in Silo,, 
Rev. Ent. III, p. 251. 3 (1835). 

Membracis atomaria Germ., iMag. der Ent. IV, p. 12. 3 (1821). 

Darnis convolula Burm., Handb. II, 1, p. 141. 2 (183.3) et in Silb., Rt^v. 
Ent. IV, p. 174. 11 (1836). — Germ. in Sh.b.. Rev. Ent. III, p. 251. 4 
(1835). — Blancíi., Hist. des Ins. III. p. 185. 1 (1840).— Fairm.. Ann. 
Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 482. 16 (1846). - Walk.. List of Hom. 
II, p. 578. 18 (1851). — Stal. Rio de Jan. Hem. II, p. 31. 4 (1862). 

Darnis (Hebetica) convolula StaL, Hem. Fabr. II, p. 32 (1869). 

Patria : Brasilia. 

16 



24;2 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

De esta especie recojí un individuo ^ , en el Territorio de las 
Misiones antiguas, que corresponde en su coloración á la variedad 
J). atomaria Germ. 

Subg. Stictopelta Stal. 
Hem. Fabr. II, p. 32 (1869). ' 



305. ». (§.) limbata Burm. 

Darnis limbata Burm. \n Silb., Rev. Ent. IV. p. 173. 10 ¡1836). — Fairm., 
Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 483. 19 (1846). — Walk., List of 
Hom. II, p. 578. 21 (1851). 

Patria : Brasilia. 

Poseo una 9 de una Darnis, originaria del Baradero, que per- 
tenece al sub-género Stictopelta Stal, y que corresponde bien á las 
descripciones breves de los autores indicados. En cuanto á la es- 
tructura, agregaré lo siguiente: La parte anterior de la cabeza es 
punteada, la parte posterior, que ocupa dos tercios del área de la 
cabeza, es longitudinal y sub-radialmente estriada ó rugosa. El 
pronoto es casi completamente liso en su parte mediana superior, 
pero bien punteado en la margen anterior, en sus partes laterales 
y en la parte posterior superior. 

Esta especie es menos voluminosa que la anterior, y carece de 
pelos en la cabeza. 

Pyranthe Stal. 
Ofv. Vet.-Ák. Fórh. 1867. p. 558 et 1869. p. 252. 



306. P. cliilensis Spin. 

Hemiptycha chilensis Spin. in Gay, Hist. de Chile. Zool. VII, p. 270. 1. 

lám. 3. fig. 6(1852;. 
Pyranthe chilensis Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 558 et 1869. p. 

253. 4. 

Patria: Chile. 

El Museo Nacional de Santiago de Chile conserva varios indivi- 
duos de esta especie, originarios de Mendoza; yo poseo una sola 9, 
también de Mendoza, que debo al Prof. Philippi. 

Cymbomorpha Stal. 

Smilia Fairm. (nec Germ. nec Am. et Serv.), Ann. Soc. Ent. 

de Fr. Ser. 2. IV, p. 240 et 291 (1846). 
Cymbomorpha Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 558 

et 1869. p. 260 et Hem. Fabr. II, p. 33 et :34 (1869). 



HEMIPTERA ARGENTINA 243 

307. C dorsata Fairm. 

Smilia dorsata Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Sor. 2. IV, p. 293. 6 (1846). 

Walk., List of Hom. II, p. 535. 7 (1851). 
Smilia aequalis Walií., List of Hom. Suppl. p. 133 (1858). 
Cymbomorpha dorsata Stal, cifv. Vet.-Ak. Forh. 1869. p. 260. 2. 

Patria : Brasilia. 

De esta especie lie recogido un individuo (/, en el Territorio de 
las Misiones antíguíis, cerca de Corpus. Corresponde bien á las 
descripciones exisíenles ; principalmente á la que da Walker. 

AcoNOPHORA Fairm. 

Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 294 (1846). , 
Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1867. p. 558 et Heni. Fabr. 
II. p. 34 (1869). 

308. A. pugioiíata Germ. 

Membraciít pugionata Germ., Mag. der Ent. IV, p. 20. 17 (1821). — Burm., 
Handb. II. 1, p. 135. 2 (1835). 

Smilia pugionata Germ. in Silb., Rev. Ent. III. p. 238. 15 (1835). 

Aco7iophora pugionata Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 295. 
6(1846). — Walk., List of Hom. II. p. 537. 6 (1851) — Stal, Rio de 
Jan. Hem. II, p. 28. 1 (1862) et Hem. Fabr. II, p. 35. 2 (1869). 

Patria : Brasilia. 

Un individuo de coloración oscura, que recojí en Misiones, es 
conforme á las descripciones existentes. 



Subf. MEMBRACINA Berg. 



Membracida Stal, Hem. afr. IV. p. 83 (1866) ; Hem. Fabr. 
II, p. 38 (1869) et Ófv. Vet.-Ak. Forh. 1S69. p. 269. 

Enchenopa Am. et Serv. 

Am. etSERV., Ilém. p. 535 (1843). 
Stal, Hem. Fabr. II, p. 39 et 42 |1869) 
et Ofv. Vet.-Ak. Fi'.rh. 1869. p. 271. 



244 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Subg. Enchenopa Stal. 

Hem. Fabr. II, p. 39 et 42 (1869). 
Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1869. p. 271. 

309. E. (E.) Monoceros Germ. 

Membracis monoceros Germ., Mag. der Ent. IV, p. 28. 29 (1821) etin Silb. 

Rev. Ent. IIL p. 226. 12 (1835). — Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 

2. IV, p. 253. 38 (1846).— Stal, Rio de Jan. Hem. II. p. 23. 10 (1862). 
Enchenopa monoceros Am. et Serv., Hém. p. 535. 1(1843). — Walk., 

ListofHom. II, p. 483. 11. (1851) 
Enchenopa (Enchenopa) monoceros Stal, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1869- 

p. 272. 6. 

Patria : Brasilia. 

Según los Sres. Ly^ch, esta especie abunda en el Baradero y en 
Las Conchas. El individuo que poseo del primer lugar, es de un 
tinte fusco-rojizo claro y uniforme, con la extremidad de las alas 
superiores amarillentas é hialinas, como lo indican Amiot y Ser- 
ví lle. 

Bolbonota Am. et Serv. 

Am. et Serv.. Hém. p. 537 (1843). 
Faium., Ann. Soe. Ent. de Fr. Ser. 2. IV, p. 

240 et257 (1846). 
Stal, Hem. Fabr. II, p. 46 (1869). 

810. B. melaena Germ. 

Membracis melaena Germ. in Silb., Rev. Ent. IIL p. 129. 20 (1835). 
Bolbonota melaena Fairm., Ann. Soc. Ent. de Fr. Sér. 2. IV, p. 258. 4 

(1846). — Walk.. List of Hom. II. p. 495. 4 (1851).— Stal, Rio de Jan. 

Hem. 11. p. 24. 1 (1862). 

Patria : Brasilia. 

He observado esta especie en gran abundancia, en Ituzaingó 
(Provincia de Corrientes), el 2 de Enero de 1877. Los individuos 
son variables en la coloración general, teniéndola de un fusco 
oscuro hasta un tinte tesláceo impuro, algo parduzco. 

Anotación. — Fairmaire describe dos especies, la Membracis 
trúncala y la Pteri/gia tuberosa, originarias de Buenos Aires 
y de Corrientes, que no conozco, y sobre cuya posición sis- 
temática actual estoy en duda. La Pterijgia (Hipsoprora) 
tuberosa Stal, no es indéntica con la de Fairmaire del mismo 
nombre. 



HEMIPTERA ARGENTINA 2i5 



Fam. JASSIDAE Fieb. 



Cicadellina p. Burm., Handb. II, 1. p. 102 et 103 (1835). 

Serripedes Atsi. et Serv., Hém. p. 569 (1843). 

Jassidae Fieb., Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XVL p. 

500 (1866). 
Jassida StÁl, Hetn. afr. IV, p. 83 et 99 (1866). 
Jassides Sign., Ann. Soc. Ent- deFr. Ser. 5. IX, p. 47(1879). 



Subf. TETTIGONIINA Berg. 



reíítflomííes Am. et Serv., Hém. p. 569 (1843). — Sign., 

Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 5. IX, p. 48 (1879). 
Proconiida Stal, Hem. Fabr. II, p. 59 (1869). 



OCHROSTACTA StaL- 
Hem. Fabr. II, p. 61 (1869) 

311. O. diadema Burm. 



Tettigonia diadema Burm., Handb. II, 1, p. 120 19 (18351. — Sign., Ann. 

Soc. Ent. de Fr. Ser. 3. II, p. 719. 243. pl. 21. f. 4 (1854). 
Rhaphirhinus diadema Walk., List of Hom. III, p. 805. 3 (1851). 
Proconia? diadema Walk., List of Hom. Suppl, p. 230 (1858). 
Ochrostacta diadema Stal, Hem. Fabr. II, p. 61 (1869). 

Patria : Montevideo, — Brasilia. 

No ha sido observada aún entre nosotros, pero la cito como un 
representante de la fauna piálense. 



Tettigonia Geoffr. 



Tettigonia Geoffr., Hist. des Ins. I, p. 429 (1764).— Latr. 
p., Régn. Anim. III, p. 428 (1817j. — Gerji., Mag. der 
Ent. IV, p. 38 (1821). — Burm. p., Handb. II, 1, p. 105 
et 117 (1835). — Blanch. p., Hist. des Ins. III, p. 189 
(1840). — Am. et Serv., Hém. p. 569 (1843).— Stal, Rio 
de Jan. Hem. II, p. 38 (1862) ; Hem. afr. IV, p. 100 
et 115 (1866) et Hem. Fabr. II, p. 61 et 70 (1869).— Fieb., 
Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XVI, p. 502 (1866). 



246 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



312. T. limiíata Sign. (*) 

Tettigonia limitata Sign.. Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 3. J, p. 344. 51. pl, 
9.f. 14 (1853). — Walk., List of Hom. Suppl. p. 203 (1858). 

Patria : Cayenna. 

De esta especie recojí un individuo en Misiones, que carece de 
los puntos blancos en el último cuarto del ala adelante de la faja 
transversal amarillenta, bordeada de un fusco-violáceo. 



313. T. tribunicia nov. spec. 

cf et $ : Nigri, capite, pronoto, scutello, lateribus 
pectoris ventreque crebre flavo-maculatis , vittis 
duabus frontis genisque flavis, tegminibus san- 
guineis, flavido-irroratis et marginatis, pedibus 
testaceis; capite obtusissimo, crebre flavo-macu- 
lato et postice flavo-marginato; fronte fasciis dua- 
bus ápice conjunctis etstriolis transversis obsoletis 
ornata ; clypeo parum gibbo ; pronoto flavo-mar- 
ginato, seriebus quattuor vel quinqué macularum 
flavarum ornato ; scutello lineis duabus anteriori- 
bus convergentibus punctisque nonnullis poste- 
rioribus praedito; tegminibus nitidis, sanguineis, 
quasi longitudinaliter flavido-jounctato-lineolatis, 
marginibus, praesertim costali, testaceo-flavidis, 
limbo hjalino; alis nigricantibus, basi ipso rubro; 
dorso abdominis violaceo-nigro, ápice flavido ; 
ventre ad margines et saepissime disco flavo-ma- 
culato, interdum viridi; pedibus laete testaceis ; 
libiis anticis teretibus. — Long. 6-7; lat. cap. 1 ^/^, 
pron. I Vs ^^• 

Patria : Provincia Bonaérensis. 



(*) Species argentinae mihi cogaitae generis Tettigoniae hoc modo dispono : 

a. Capite sulco longitudinali destituto (312-321). 

b. Capite obtusissimo, margine antico postico plus minusve parallelo (312-315). 

c. Clypeo haud vel vix gibbo ; tibiis anticis cylindricis (312-314). 
vc Clypeo distincte gibbo; tibiis anticis supra distincle sulcatis (315). 
bb. Capite parum producto, rotundato (316-320). 

d. Tibiis anticis supra planiusculis ; clypeo sat gibbo (316-317). 
dd. Tibiis anticis cylindricis (318-319). 

e. Clypeo sat gibbo (318). 
ee. Clypeo haud gibbo (3i9). 

ddd. Tibiis anticis supra levissime et anguste sulcatis (320). 

bbb. Capite triangulariter producto ; clypeo sat gibbo ; tibiis anticis cylindricis (321). 

aa. Capite sulco longitudinali instructo (322). 



HEMIPTERA ARGENTINA 247 

Esta especie, que ha sido solo observada en las inmediaciones» 
de Buenos Aires, se acerca por varios caracteres á la T. dubia Sign., 
distinguiéndose bien de la misma por las líneas punteadas claras 
de las alas superiores j las fajas amarillas de la freste. 



314. T. eonstilaris nov. spec. 

(/ el $ : Virescenti-nigri, sal opaci, capite, pronoto 
scutelloque obsoleto flavido vel virescenti-maculatis 
vel lineolatis, tegminibus violaceo-nigro vindique 
variegatis, dorso abdominis, ventre pedibusque 
raaximam ad partem rufis aut fulvis; capite ob- 
tusissimo, medio et ad latera impresso, lineolis 
quattuor longitudinalibus et maculis duabus an- 
tico-lateralibus virescenti-flavidis, margine postico 
flavo; fronte supra viridi-bilineolata, medio obso- 
lete maculata, striolis transversis flavescentibus 
distinctis ; genis flavidis ; cljpeo non gibbo ; pro- 
noto antice flavido-maculato, interdum medio et 
postice viridi-irroralo, marginibus dilutioribus ; 
scutello flavido aut viridi-maculato ; tegminibus 
violaceo-nigris, sat opacis, viridi-irroratis aut atro- 
viridibus, nigro-venosis, limbo hyalino, fusco-mar- 
ginato et venoso ; alis violaceo-fuscis ; pectore 
nigro ; abdomine pedibusque rufis aut rufescenti- 
luteis, tibiis posticis larsisque obscuratis. — Long. 
7-7 '/al lat. cap. 1 V4, pron. 1 Va ^^' 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

No la puedo comparar con ninguna de las especies descritas y 
figuradas por Signoret. 

Es bien característica por la coloración de las alas superiores, 
del abdomen y de las patas. 



315. T. pruinosa Walk. 

Tettigonia pruinosa Walk., List of Hom. III, p. 755. 64 (1851) — Sign., 
Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 3. I. p. 681. 137. pl. 22. f. 9 (1853)— StIl, 
Rio de Jan. Hem, II, p. 43. 53 (1862;. 

Patria : Brasilia. — Nova Granada. 

Esta especie abunda en Misiones y Corrientes, y se halla también 
en Buenos Aires y en las Provincias del Norte. 

La mancha amarilla oval de la frente, característica para esta 
especie, es siempre bien marcada y lustrosa. La cabeza es algo 
sinuosa en su parte media anterior. 



248 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



316. T. Hissioniim nov. spcc. 

(/ : Griseo-testaceus, obscure fusco-variegatus, dense 
punctatus et subsericeus, lateribus capitis, pronoli 
abdominisque auranliaco-maculatis ; capile sat 
obtuso, transversim sulcalo, nd latera flavo, medio 
flavescenti, antice nigro-striolato ; fronte ad latera 
transversim nigro-striolata, medio testacea, linea 
longitudinali percurrente nigra, interrupta ; cly- 
peo subgibbo ; pronoto dense rugulóso-punctato, 
antice sulco transverso instructo^ obsolete nigro- 
variegato , lateribus aurantiacis ; scutello basi 
nigro-maculato, ápice flavido ; tegminibus dense 
punctatis, sericeis, fusco-lineatis, limbo opaco, 
immaculato ; alis fuscescentibus ; dorso abdominis 
nigricanti, aurantiaco-fasciato ; ventre flavido, 
marginibus segmentorum maculisque duabus me- 
diis basalibus nigris ; pedibus griseo-testaceis , 
lemoribus tibiisque intus et extus fusco-lineatis, 
tibiis posticis impictis ; tibiis anticis supra pla- 
niusculis. — Long. 8 ; lat. cap. 2, pron. 2 mm. 

Patria : Territorium Missionum. 

Esta especie, de la cual poseo un solo cf , originario de las Mi- 
siones antiguas, es fácil de reconocer por su coloración y por el 
surco transversal, que lleva la cabeza y la parte anterior del 
pronoto. 

317. T, Doeringii nov. spec. 

^ et 9 :. Nigri, punctulati, capite, pronoto, lateribus 
pectoris scultelloque flavo-maculatis, abdomine 
flavo-marginato, ventre flavo-lineato, tegminibus 
pedibusque rubro, nigro flavoque variegatis; ca- 
pite obtuse producto, rotundato, lineis plurimis 
et maculis nonnullis sulphureis ornato ; fronte tú- 
mida cum genis maculis sulphureis parvis ornata 
(maculis disci interdum minutis vel obsoletis); 
cljpeo subgibbo, flavo-maculato ; pronoto antice 
subfoveolato, fl^vo-marginato et macúlalo, macu- 
lis ceteris in series quinqué longitudinales irregu- 
lares dispositis; scutello flavo-quinquemaculato, 
ápice ipso quoque flavo ; tegminibus variegatis: 
venis magnam ad partem flavidis, areolis clavi et 
disci nigris, areolis reliquis margineque costali 
rubris, limbo hyalino, rufescenti-venoso ; alis fu- 



HEMIPTERA ARGENTINA 249 

scescentibus, ápice subhyalinis; dorso abdominis 
nigro, lale sulphureo-marginato; ventre ílavo- 
quadrilinealo ; femoribus nigro flavoque linealis, 
posterioribus ápice rubris ; tibiis rubris, interdum 
flavo-lineatis , anterioribus supra planiusculis; 
larsis rubris. — Long. 7-8; lat. cap. 2, pron. 1 ^4 
mm. 

Patria: Respublica Argentina. 

De esta bonita especie poseo cinco individuos, que fueron reco- 
idos por el Dr. D. Adolfo Doering, en la Sierra de Córdoba y en 
as Salinas al Sur de la Provincia de Buenos Aires, en su última 
excursión con el General Roca ; á quien dedico esta especie. 

Tiene alguna semejanza con la T. interstitialis Sign. Es bien ca- 
racterística por la coloración variada de las alas superiores, las 
patas y el abdomen. 

Larva de la T. Doeringü Nob. 

Es de color negro, variada de testáceo-amarillento, con las patas 
rojizas ó testáceas. La cabeza y el pronoto son en su mayor parte 
pálidos, provistos de dos líneas medianas oscuras; el pronoto tiene 
ademas una mancha lateral negra. La frente lleva cuatro fajas 
longitudinales amarillentas, que van acercándose entre si hacia el 
clipeo, y que están unidas en su base por líneas transversales de la 
misma coloración. El clipeo es amarillo en los costados. Las vai- 
nas de las alas son fuscas, provistas de márgenes y de una faja lon- 
gitudinal mediana clara. El dorso abdominal tiene las márgenes y 
tres líneas amarillentas; el vientre es fusco. Las patas muestran 
mas ó menos la misma distribución de colores que en la imagen. 

318. X. xantlioplftis nov. spec. 

cf et $ : Citrini, capite nigro-lineato, pronoto postice 
tegminibusque maximam partem viridibus, dorso 
abdominis supra apiceque nigro-maculalis; capite 
obtuso producto, flavo, rarissime virescenti, lineis 
duabus antice convergentibus maculisque duabus 
antico-sublateralibus nigris; fronte, genis, cly- 
peoque flavis, imraaculatis, hoc sat gibbo; pronoto 
antice flavo, fusco-bipunctato et bilineolato, posti- 
ce virescenti, medio nigro-bilineolato etutrimque 
puncto singulo obsoleto nigro ornato ; scutello fla- 
vido, nigro-maculato ; tegminibus viridibus, inter- 
dum ad partem infuscatis, anguste flavido-mar- 
ginatis, limbo hyalino ; alis fuscescentibus, ad 



250 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

limbiim liyalinis ; abdomine flavo, dorso nigro- 
maculato ; peclore, venlre, pedibusque citrinis; 
libiis anlicis leretibus. — Long. 5 '/a 5 lat. cap. 2, 
pron. i ^/^ mm, 

Patria : Respublica Argentina. / 

La poseo del Baradero, de Corrientes y Entre-Rios. 

Tiene mucha semejanza con la T. herbkla V/alk., Sign. (Helo- 
chara co7nmums Fitch), pero es bien diferente de la misma, dis- 
tinguiéndose sobre todo por tacara sin manchas, las líneas y man- 
chas diferentes de la cabeza y del pronoto, la existencia de manchas 
negras en el escudillo, los bordes amarillos de las alas superiores 
muy angostos, y la parte inferior del cuerpo enteramente amarillo 
de limón. 

319. T. sagata SiGN. 

Teftigonia sagata Sign., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 3. II, p. 27. 180. pl. 
2. f. 15 (1854). —Walk., List of Hom. Suppl. p. 194 (1858).— Stal, 
Rio de Jan. Heni. II, p. 42. 39 (1862). 

Patria : Brasilia. — México. 

Se halla con frecuencia en Corrientes y en la Provincia de Bue- 
nos Aires. 

Las líneas y fajas longitudinales son de un verde mas puro, que 
en la figura que da Signoret, siéndolas en esta de un tinte ama- 
rillento. 

H 320. T. capitanea nov. spec. 

(/ et $ : Obscure fusci aut nigro-picei, grosse pun- 
ctati, capite, pronoto scutellí-que crebre flavo-ma- 
culatis , pectore abdomineque flavo-marginatis , 
tegminibus sordide et dilute rubris,. albido-con- 
spersis vel pur^ctatrs, pedibus rubro, flavo nigroque 
variegatis ; capite sal producto, ápice subrotunda- 
to, medio transversim impresso, maculeolis pluri- 
mis flavis lineaque media subobsoleta ornato; 
fronte crebre flavo-maculata, ápice nigra ; clypeo 
parum gibbo, nigro, ad basin utrimque flavo-ma- 
culato ; pronolo antice foveolato, rude punctato et 
dense flavo-maculato ; scutello medio impresso, 
flavo-maculato ; tegminibus ápice subhyalinis ; 
alis fuscescentibus aut nigricantibus ; abdomine 
piceo, flavo-marginato , segmento ultimo flavo- 
adsperso; femoribus rubris, nigro flavoque linea- 
tis; tibiis rufis, saepissime flavo-lineatis ; tibiis 



HEMIPTERA ARGENTINA 251 

anticis siipra levissime et anguste sulcatis. — Long. 
lO-l'l ; lat. cap. 3, pron. 2 '/« mm. 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, que lie observado varias veces en Buenos Aires, y 
que trajo también el Dr. Doering de las Salinas del Sur, tiene 
cierta semejanza con la T. punclulafa Sign. j la T. variabilis Sign. 
Se distingue de la primera por el color fundamenta], las manchas 
déla cabeza, pronoto y élitros, por la margen amarilla del abdo- 
men, y la coloración de las patas-, de la segunda: por la cabeza 
prolongada, la carencia de manchas verdosas, la punta de las alas 
superiores poco transparente, y la coloración del vientre y de las 
patas, que son amarillas en la T. variabilis. 



321 T. argentina uov. spec. 

(/ et 9 : Laete flavi, punctulati, lineis capitis fron- 
tisque. maculis partis anticae pronoti, nec non ve- 
nís tegminum fuscis aut nigris ; capite triangula- 
riter producto, ápice subobtuso, medio leniter 
impresso, lineis tribus maculaque prope oculos 
nigris, interdum confluentibus, linea media non- 
numquam obsoleta, ornato; fronte medio longi- 
trorsum subsulcata, etiam punctulata, transversim 
fusco-striata ; clypeo sat gibbo, basi infuscato ; 
pronoto antice subtiliter punctato, maculis tribus 
vel quinqué, interdum obsoletis, ornato, postice 
distincte fusco-punctato, margine postico angulato- 
sinuato; scutello punctulato, post médium impres- 
sione lineari transversa instructo, raro fusco-bino- 
tato; tegminibus dense punctulatis, fusco-venosis, 
limbo hyalino ; alis infumatis ; dorso abdominis, 
marginibus exceptis, coerulescenti-griseo aut ni- 
^ro ; pectore, ventre pedibusque flavis ; tibiis an- 
ticis cylindricis. — Long. 4 V2-6 ; lat. cap. I '/^-l \/^, 
pron. 1-1 V3 mm. 

Patria: Respublica Argentina. 

Abunda en Buenos Aires y en las provincias vecinas, apareciendo 
muchas veces de noche en grandes cantidades. 

Se acerca á la T. pimctatissima Sigiv. y á la T. lineiceps Spin., dis- 
tinguiéndose de la primera por la coloración del pronoto, (la T. 
punctatissima tiene cinco líneas longitudinales en el pronoto) y ab- 
domen (este es negro en la T. punctatissima, con las extremidades 
délos segmentos amarillos). La segunda tiene una sola línea Ion- 



252 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

gitudinal negra en la cabeza, y siendo esta mas puntiaguda ; su 
pronoto es sin manchas oscuras, teniendo, así como las alas su- 
periores (que no son provistas de los nervios oscuros) una colora- 
ción amarillo-verdosa. 



322. T. variegata Fabr. 

Cicada variegata Fabr., Syst. Ent. p. 684. ]5 (1775) ; Spec. Ins. II, p. 325. 

19 (1781); Mant. Ins. ÍI, p. 270. 25 (17871 ; Ent. Syst. IV, p. 35. 35 

(1794) et Syst. Rhyng. p. 67. 24 (1803). 
Cicada virgínea Fabr., Syst. Rhyng. p. 66. 18 '1803). 
Tettigonia ptdcherrima Blaxch., Hist. des Ins. III, p. 192. 15 (1840). 
Tettigonia variegata SiG^.. Ann. Soc. Ent. de Fr. Sér. 3. II. p. 723. 248. 

pl. 21. f. 9. (1854). — Stal, Hem. Fabr. II, p. 78. 26 (1869). 
Tettigonia virgínea Sign.. Ann. Soc. Ent. de Fr. Sér. 3. II, p. 353. 203 

(1854). — Walk., List of Hom. Suppl. 212 (1858;. 
Diedrocephala variegata Walk., List of Hom. Suppl. p. 234 (1858). 

Patria : Brasilia. 

De esta bonita especie poseo un individuo, que fué recogido en 
Corrientes. 

Anotación. — Signoret describe la Tettigonia rubicaucla y la T. 
rubro-marginata, como originarias del Paraguay y de Mon- 
tevideo, y Walker (Ins. Saunders. Hom. p. 95-1858) la T. 
sistens de Montevideo. No conozco estas tres especies. 



Subf. GYPONÍNA Berg. 

Scarides Am. et Serv., Hém. p. 576 (1843). 

Xerophloea Germ. 

Xerophloea Germ.. Zeitschr. für Ent. I, p. 190(1839).— Burm., 

Gen. Ins. Gen. 8. (1840). 
Mesodicus Fieb., Vertí, d. zool.-bot. Ges. Wien. XVI, p. 501 

(1866). — PuTON, Cat. des Hém. p. 69 (1875). 

323. X. Tiridis Fabr. 

Cercopis viridis Fabr., Ent. Syst. IV, p. 50. 13 (1794) et Syst. Rhyng. 

p. 94. 30 ; 1803). 
\erophloea grísea Germ.. Zeitsch. für Ent. I, p. 190. 1 ;1839). — Burm., 

Gen. Ins. Gen. et tab. 8 (1840). — Walk., List, of Hom. III, p. 840 1 

(1851). — Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 50. 1 (1862). 



HEMIPTERA ARGENTINA 253 

Xerophloea virescens S-íAL, Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1854. p. 253. 2.— Walk.. 

List of Hora. Suppl.,p. 259 (1858). 
Xerophloea viridis Stal, Hem. Fabr. II, p. 59. 1 (1869), 

Patria : America meridionalis (sec. Fabr.). — Brasilia. 

Se halla con gran frecuencia en toda la República Argentina, y 
durante la mayor parte del año, mostrándose principalmente du- 
rante la noche. 

Los individuos son muy variables en su coloración. Los hay de 
color verde en todos los tintes, de color gris, de claro hasta oscuro, 
y de un rojizo muy claro. Algunos carecen por completo de las 
manchas oscuras; otros las poseen en gran número en la cabeza, 
pronoto y alas, mientras que otros tienen una línea mediana lon- 
gitudinal oscura en la cabeza, y la mayor parte del pronoto y dos 
líneas del escudillo de un pardo oscuro. 

No conozco la X. sordidula Stal, que será probablemente una de 
las muchas variedades de nuestra especie. 

• 

Epiclines Am. et Serv. 

Epidines Am. et Serv., Hém. p 577 (1843). — Stal, Hem. 

afr. IV, p. 103(1866:. 
Proranus Spin., Mera. Soc. Ital. delle Se. XV, p. 122 (1850). 

Stal, Rio de Jan. Hem. II, p. 49 (1862). 



324. E. bd'ello 8 toma nov. spec. 

(/ : Sordide ferrugineus vel rufescenti-testaceus, ad 
partem infuscatus, supra grosse punctatus, tegmi- 
nibus apicem versus subhyalinis, dorso abdominis 
subminiato, subtus sordide sulphureus, pedibus 
virescentibus; capite sat foliáceo, clypeato. subde- 
clivi, punctato, utimque leviter impresso, medio 
sulco longitudinali instructo, margine antico po- 
stico fere parallelo et aequilato; oculis parviusculis, 
non obtectis; ocellis fuscis, pone médium sitis, en- 
tre se quam ab oculis plus duplo longius remotis; 
fronte parva, antebasin, infra verticem, impressio- 
ne augusta profundissimaque instructa, ulrimque 
fusco-striolata ; pronoto transversim rugoso-pun- 
ctato, ante médium declivi, antice transversim im- 
presso , postice infascato vel macúlalo , angulis 
posticis nec productis nec foliaceis; scutello pun- 
ctato, pone médium calloso; tegminibus sparsim 
grosse punctatiS;, basi ferruginosis; alis subvitreis, 
fusco-venosis ; dorso abdominis subminiato, me- 



254 ANALES dh: la sociedad científica argentina 

dio infúscalo; facie, peclore venlreque flavidis ; 
pedibus virescentibus; tibiis ómnibus utrimque, 
anticisel mediis praecipue basin versus, diiatatis, 
marginibus minute spinosis vel selosis. — Long. 
corp. cum tegm. 8 W» lat. cap. 2, pron. 2 '/a mm. 

Patria: Territorium Missionum. 

El (/ que poseo de esta nueva especie, fué recojido en Misiones, 
cerca de Corpus. 

La especie es bien determinada por la forma de la cabeza, del 
pronolo y de las tibias, y por la coloración de los diferentes ór- 
ganos. 

Anotac$n. — La forma anterior de la cabeza y la de las tibias, 
atribuyen este homóptero al género Ledromorpha Stal; por 
otros caracteres, principalmente por el pronoto inclinado, 
pertenece al género Epiclines Am. et Serv. Estas diferencias 
pudieran motivar la formación de un nuevo género. 

Gypona Germ. 

Gypona Germ., Mag. der Ent. IV, p. 73 (]821). — Burm., 
Handb. H, 1. p. 105 et lU (1835) et Gen. Ins, Gen. 16 
(1840;.— Blanch., Hist. des Ins. IIL p. 195 (1840).— Am. 
et Serv., Hém. p. 579 (1843). — Spngb., Bilí. Svens. 
Vet.-Ak. Handl. V, 3. p. 2 et 5 (1878). 



325. C lineata'BuRM. 



Gypona linéala Burm.. Gen. Ins. Gyp. 11. f. 1 (1840). — Walk., List of 
Hom. III. p. 8.39. 18 (1851). — Stal. Rio de Jan. Hem. II. p. 48. 19 
(1862). — Spngb., Bilí. Svens. Vet.-Ak. Handl. V. 3, p. 5. 1 (1878). 

Patria: Buenos Aires. — Brasilia. 

Es la especie mas común del género Gypona, que poseemos en la 
República Argentina. En el mayor número de los individuos ape- 
nas sg encuentran indicadas las líneas; anaranjadas de la cabeza, 
del pronoto y escudillo. El cuerpo mide de 7 í\ 9 '2 milímetros de 
largo. 

326. C Spangbes'gii nov. spec. 

$ : Dilule subolivaceo-flavescens, vittis quatluor ob- 
soletis partis posticae capitis partisque anticae 
pronoti, marginibus lateralibus pronoti, nec non 
punctis duobus scutelli aurantiacis; capite supra 



HEMIPTERA ARGENTINA 255 

subtusque depresso, altenuato, margine antico 
subsemicirculariler rolundato, fusco; vértice Ín- 
ter ocellos iongilrorsura strialo, inler ocellos -el 
oculos irregulariter striato, striis inler se apicem 
versus oblique convergentibus ; ocellis flavidis, 
ab ápice verticis quam a basi fere duplo lon- 
gius remolis, ab ápice quam ab oculis paullo 
longius, ínter se quarn a basi aliquanlo et inter 
se quam ab oculis paullo longius distantibus ; 
fronte clypeoque subtilissime punctulatis et spar- 
sissime pilosulis; pronoto vértice vix plus di- 
midio longiore , distincte transversim rugoso , 
anlice et ad latera vix ruguloso, fere laeviuscu- 
lo; scutello ruguloso-punctulato, impressionibus 
duabus punctiformibus aurantiacis instructo ; 
venis tegminum basin versus, praesertim clavi, 
utrimque punctulatis; alis hyalinis ; dorso abdo- 
rninis venlreque virescenti-flavis ; segmento ven- 
trali ultimo paenultimo fere dimidio longiore , 
ápice medio sinu sat profundo et utrimque late 
sinualo; pedibus albido-flavidis. — Long. corp. 
9-9 V2, corp. cum tegm. iO-11 ; lat. pron. 3 Va 
mm. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, que fué recogida por el Sr. D. En. Lynch, en Las 
Conchas, se acerca á la G. brevipennis Spngb., distinguiéndose 
principnlmente de la misma por las cuatro líneas desvanecidas 
anaranjadas de la cabeza y pronolo, los dos puntos del escudillo, 
la carencia de las manchas arriba de las antenas, la coloración del 
dorso abdominal y la disposición de los ojos simples. 

Pertenece á la división E de Spangberg. 



327. C glauca Fabr. 

Cercopis glauca Fabu., Syst. Rhyng. p. 96. 16 (1803). 

Cypona glauca Germ.. Mag. der. Ent. IV, p. li. 1. t. 1. f. 6. — Burm., 

Handb. II. 1, p. 114. 1 (1835) et Geo. Ins. Gyp. 1 (1840). — Blanch., 

llist. des Ins. ill, p. 195. 1 (1840). — Am. et Serv., Héni. 580. 1 (1843). 

Walk.. List of Hoin. III, p. 834. 1 (1851). — Stal, Hem. Fabr. II. p. 

84. 2 (1869). — Spngb., Bih. Svens. Vet.-Ak. Handl. V, 3, p. 15. 

15 (1878). 

Stoll, Cig. fig. 134. 

Patria: Brasilia. — Cayenna. 

De esta especie tengo un individuo (/ en mi poder, que fué re- 
cojido por el Dr. Doering en Córdoba. 



256 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 



328. G. Stalii Spngb. 

Gypona glauca Stal. Rio de Jan. Hem. II, p. 45. 1 (1862). 
GyponaStalii Spngb., Bih. Svens. Vet.-Ak. Handl. V, 3, p. 17. 19 (1878). 

Patria: Respublica Argentina. — Brasilia. 

No he observado aún esta especie, y la cito según la indicación 
de patria del autor. 

329. G. laticeps 5pngb. inlilt. 

9 : Supra testaceo-flavescens, subtus cum pedibus 
flavido-virescens, capite pronotoque vittis sex sub- 
obsoletis scutelloque vittis quattuor sat latis au- 
rmtiacis ornatis,, appendice membranae nigro- 
fusca ; capite brevi, pronoto fere aequilato, supra 
subtusque depresso, margine antico postico lere 
parallelo, leviter elevato; vértice linea media sub- 
obsoleta instructo, inter oculos subtilissime lon- 
gitrorsum striato, ad latera oblique striato, striis 
apicem versus convergentibus et evanescentibus; 
ocellis dilute rubris, nonnihil pone médium sitis, 
Ínter se et ab oculis fere aeque longe remotis ; 
fronte clypeoque minutissime et densissime pun- 
ctulatis, non pilosulis; pronoto capite duplo longio- 
re, stransversim striato, antice subimpresso, hic 
et ad latera subtiliter ruguloso, margine postico 
fere trúncalo ; venis tegminum utrimque punctula- 
tis, punctis setigeris, appendice membranae nigro- 
fusca ; alis sublacteis ; dorso abdominis virescenti, 
quasi flavido-fasciato; segmento ultimo ventrali 
quam paenuitimo dimidio longiore, medio levissi- 
me et utrimque late sinuato; tarsis posticis vire- 
scentibus. — Long. corp. 7 * ,,, corpt cum tegm. 
8 V4; lat. cap. et pron. 2 \, ., mm. 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

De esta especie he recogido dos individuos, uno en Buenos 
Aires, y otro en la Banda Oriental del Uruguay. 

Pertenece á la división FF del Dr. SpIngbehg, y debe colocarse 
cerca de la G. nigro-terminata Stal, con la cual tiene cierta seme- 
janza. Se distingue de la misma, principalmente, por la cabeza 
ancha, corta y no angulosa, por la carencia de las dos manchas 
negras del pronoto y del borde negro de la cabeza, y por la colo- 
ración del dorso abdominal, que no es de color minio. 



HEMlPTliRA ARGENTINA 257 



330. G* binotulata nov. spee. 

9 : Sordide virescenti-auranliaca, capite dorsoque 
abdominis laetioribus, subtus pallidior, pronoto 
punctis duobus sublateralibus maculaque basi ap- 
pendicis membranae fuscis; capite supra subtus- 
que vix depresso, apicem versus modice attenua- 
to, margine antico sal rotundato, medio parum 
producto, subelevalo; vértice obsolete longitror- 
sum et diagonaliter striato, antice laeviusculo, li- 
nea media íipicem versus obsoleta instructo; ocel- 
lis rubris , paullo pone médium sitis, inter se 
quam ab oculis paullo longius reraotis; fronte 
clypeoque subtilissime et densissime punclulatis, 
illa marginibus subparallelis, medio modice im- 
pressa, hoc sat magno, rectangulari; proiioto ver- 
tice duplo longiore, transversim striato, antice 
subfoveolato et sublaeviusculo , ante médium 
utrimque puncto fusco ornato, margine postiro late * 
sinuato; scutello ante médium punclulato, pone 
médium ruguloso ; venis tegminum utrimque 
punctulatis ; alis subhyalinis, íuscescenti-venosis; 
dorso abdominis dilute aurantiaco; ventre vire- 
scenti-flavido , segmentis aurantiaco-marginatis, 
segmento ultimo paenultimo fere aequilongo, me- 
dio triangulariter sat profunde exciso et utrimque 
bi vel trisinualo ; pedibus flavido-albidis. — Long. 
corp. 9, corp. cum tegm. 10; lat cap. 2 */4, pron. 

Patria : Corrientes. 

Pertenece á la división E E E áe Spangberg, y se distingue bien 
de las demás especies de este grupo : por la uniformidad de la co- 
loración, los dos pequeños puntos oscuros en el pronoto, las dos 
manchas fuscas desvanecidas en la base del apéndice de la mem- 
brana, y por la coloración anaranjada del dorso abdominal. 

Tengo un solo individuo 9, que fué recojido en Corrientes. 



331. €r. paupercitla Spngb. 

Gypova paupercula Spngb., Bih. Svens. Vet.-Ak. Handl. V, 3. p. 35. 
43 (1878). 

Patria: Respublica Argentina. 

Conozco esta especie solo por la descripción del autor. 

18 



258 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

33-. Cr. %'eno8a Stal. 

Gypona venosa Stal. Ofv. Vet.-Ak. Fürh. 1854. p. 252 — Walk., List 
ofHom. Suppl. p. 255 (1858). — Sp.ngb., Bih. Svens. Vet.-Ak. Handl. 
I V, 3, p. 55. 70(1878). 

Patria : Minas Geraés. 

De esta especie he recojido un individuo cT en Misiones, que es 
de un fusco claro, con la faja y la mancha apicales de las alas su- 
periores apenas marcadas. Por los demás caracteres corresponde 
Dien á las descripciones existentes. 



333. G. australis Spngb. 

Gypona australis Spngb.. Bih. Svens. Vet.-Ak. Handl. V, 3, p. 66. 
84 (1878). 

Patria; Buenos Aires. 

Se halla con frecuencia en Buenos Aires, en el Baradero, en 
Corrientes y Misiones. 

Los individuos son variables por lo que toca á la puntuación 
ferruginosa ó fusca. Algunos tienen la parte anterior del pronoto 
muy clara y carecen de las dos manchas discoidales de las alas su- 
periores; otros poseen el dorso abdominal y el vientre de un rojo 
de ladrillo muy claro. 

Tengo solo individuos $ en mi poder, de manera que no puedo 
indicar la naturaleza del último segmento del </. 

334. G. nigrina St.\l. 

Gypona nigrina Stal. Ofv. Vet.-Ak. Forh. 1854. p. 252 et Freg. Eu?. 
Resa. Iiis. p. 289. 212 (1859). — Walk., List of Hom. Suppl p. 256 
(18581.— Spngb., Bih. Svens. Vet.-Ak. Handl. V, 3, p. 70. 90(1878). 

Patria : Buenos Aires. 

No he observado aún esta especie, cuyo individuo típico conser- 
va el Museo Real de Estocolrao. 



335. G. niystica Spngb. 

Gypona mystica Sp.ngb., Bih. Svens. Vet.-Ak. HandL V, 3, p. 71. 
92 (1878). 

Patria: México. — Bogotá. 



HEMIPTERA ARGENTINA 259 

Esl.T especie, que tiene una distribución geográfica muy vasta, 
se llalla con frecuencia en Buenos Aires, Santa Fé y Corrientes. 

Los individuos son muy variables en cuanto al tamaño; hay ^ 
que tienen solo la longitud de 5 V2 milímetros. Los individuos de 
aquí han sido comparados con los ejemplares típicos. 

Anotación. — Walker, en su «Homoptera» de la obra titulada 
«Insecta Saundersiana», p. 102 (1858), forma el nuevo 
género Danna, parecido á la Gypona, fundándose en una es- 
pecie (D. hipunctata) , originaria de Montevideo, que no 
conozco. 



Subf. JASSINA Berg. 



Jassida p. Stal, Hem. Fabr. II, p. 78 (1869). 
Jassides p. Am. et Serv., Hém. p. .581 (1843). 
Jassides vel Cicadelles Sign., Ann. Soc. Ent. de Fr. 
Ser. 5. IX, p. 49 (1879). 



ACOCEPHALUS GeRM. 

Acocephalus Germ. in Silb., Rev. Ent. I, p. 181 (1833). — 
Buril, Handb. II, 1, p.l05 et 111 Q835) et Gen. Ins. Gen. 
11 (1840). —Am. et Serv., Hém. p. 582 (1843). — Sign., 
Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 5. IX, p. 50 et 61 (1879). 



336. A. diibius nov. spec. 

cf et 9- Sordide flavescenti-testacei , sat nitidi,^ 
punctis duobus prope marginem posticum lineolis- 
que partis anticae capitis, lineolis transversis late- 
ralibus frontis, punctis duobus maculisque non- 
nuUis anticis el maculis plurimis subobsoletis et 
intricatis pronoti, punctis duobus mediis vittaque 
lata subiaterali, postice abbreviata, scutelli, nec 
non viltis vel maculis obsoletis femorum, fuscis 
autnigris, tegminibus albido-venosis; capite eras- 
so, punctulato, modice convexo, subtriangulari, 
antice rotundato; ocellis ab oculis et a margine 
aeque longe remotis; fronte clypeoque magniuscu- 
lis et sat convexis, dense punctulatis, illa utrimque 
transversim fusco-lineata, linea media longitudi- 
nali flavida praedita, hoc medio infúscalo; pronoto 
capite paullo longiore, obsoleto punctulato, trans- 
versim ruguloso-striato, magine postico vix angu- 
la to-sinuato; sculello pone médium leviter im- 



260 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFÍCA ARGENTIMA 

presso et sulco transverso fusco instructo, antice 
obsolete punciato, postice transversim striolato, 
margine antico eliam inlerdum maculis duabus 
parvis et obsolelis ornato; dorso abdominis, mar- 
ginibus apiceque exceptis, praino ; ventre pedibus- 
que, bis íemoribus partim exceptis, sordide flave- 
scenti-testaceis.— Long. corp. cum tegm. 4-5; lat. 
cap. 1 ','4, pron. 1 mm. 

Patria : Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

Esta especie, que no es rara en Buenos Aires, y la cual he reco- 
jido también en la vecina República Oriental, se acerca mucho al 
género Athysanus Burm., distinguiéndose del mismo casi solo por 
la forma de la cabeza y la disposición de los ojos simples, caracte- 
res que la atribuyen al género Acocephalus Germ. Por la cabeza 
bastante convexa debia colocarse en el sub-género Anoscopiis 
KiRSCHB. (véase: Die Cicadinen Wiesbadens, etc. p. 74.-1867). 

Jassüs Fabr. 

Jassus Fabr.. Syst. Rhyng. p. 85 (1803;. — StÁl, Hem. 

afr. IV, p. 101 et 139 (1866) et Hem. Fabr. II, p. 78 

(1869;. — Spngb., Ofv. Vet.-Ak. Fórh. 1878, 8. p. 3. 
Coelidia Germ., Mag. der Rnt. IV, p. 75 (1821). — Bur.m., 

Handb. II, 1, p. 105 et 113 (1835) et Gen. Ins. Gen. 15 

(1840). — Ají. et Serv., Hém. p. 583 (1843). 



337. J. adspersus Stal. 
% 

Coelidia nigrina Stal. Ófv. Vet.-Ak. Fórh. 1854. p. 254 (^). 

Coelidia adspersa Stal, Ofv. Vet.-Ak. F5rh. 1854. p. 254 (9) et Freg. 

F.ug. Resa. Ins. p. 290. 217 (1859). J el Q._^ 
JassMsad^>/>ersus Stal, inlitt. (1877).— Spngb.. Ófv. Vet.-Ak. Forh. 1878, 

8. p. 21. 25. 

Patria : Montevideo. 

El individuo $ que tengo en mi colección, es originario de Entre- 
Rios, y ha sido comparado con los ejemplares típicos. 

Athysanus Burm. 

Jas.ms, Subg. Athysanus Bv^^yi., Gen. Ins. Gen. 14 (1840). 
Athysanus FiEB.,Yerh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XVI, p. .. 

505 (1863). — Stal, Hem. Fabr. IT. p. 83(1869). 



HEMIPTERA ARGENTINA 2G1 



338. A. oíísca«rúnea*vi8 Stal. 

Jassus (Thamnotettix) obscui'inervis Stal, Freg. Eug. Resa. Iiis. p. 293. 

228 (1859). 
Athysanus obscurinervis Stal, in litt. 

Patria : Buenos Aires.— Rio de Janeiro. 

Es uno de los homópteros mas comunes de la República Argen- 
tina, hallándose principalmente en gran abundancia en Buenos 
Aires, donde aparece muchas veces de noche á millares, entrando 
en las habitaciones, etc. 



339. A. rovonatu» nov. spec. 

9: Sulphurea, maculis quattuor subannuliformibus 
partis posticae, punctis duobus lineisque duabus 
obliquis ápice capitis , fasciis obsoletis frontis, 
umbraculis partis anticae exceptis, pronoti, vittis 
quattuor obsoletis scutelli, areolis maximam ad 
partem tegminum, dorso abdominis, marginibus 
exceptis, nec non lineis evanidis femorum, obso- 
lete fuscis ; capite subtilissime punctulato, antice 
rotundato ; fronte, clypeo brisque dense punclu- 
latis et nigricanti-marginatis; pronoto punctulato, 
subrugoso, antice immaculato, margine postico 
levissime sinuato ; scutello punctulato, basi obso- 
lete quadrivittato, ápice flavo ; tegminibus fusce- 
scentibus, venis coslaque flavis; lateribus pectoris 
ventreque ad partem otruscatis.— Long. corp. cum 
tegm. 4 ; lat. pron. 1 mm. 



s 



Patria : Buenos Aires. 

De esta especie poseo un solo individuo, que recojí en Buenos 
Aires. 

Es característica por su coloración general y los cuatro anillos 
parduzcos que lleva la parte posterior de la cabeza. 

340. A. maximus nov. spec. 

9 : Tota dilute testacea, alis lacléis; capite densissime 
punctulato, pone médium subtiliter depresso, an- 
tice late rotundato ; fronte, clypeo lorisque densis- 
sime punctulatis ; p»ronoto capite plus dimidio 
longiore, antice medio longitrorsum et ad latera 



262 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

oblique striolato, postice punctulato el transversim 
ruguloso; scutello rjense piinctulatn ; segmento 
ultimo ventrali medio trisinuato. — Long. corp. 7, 
corp. cum tegm. 8 ' 4 ; lat. cap. cum ocul. 2, 
pron. I ^/^ mm. 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, de la cual recojió el Sr. D. E?í. Lynch un individuo 
en Las Conchas, es bien característica por la coloración uniforme, 
y la estructura del pronoto. 

341. A. fratereulus nov. spec. 

$ : Virescenli-flavida, alis subhyalinis; capite fron- 
teque obsoletissime punctulatis, illo medio levis- 
sime producto, rotundato, ad basin linea longitu- 
dinali fuscescenti instructo ; pronoto capite plus 
dimidio longiore, transversim rugoso, antice laevi- 
usculo, obsolete punctulato; scutello ante médium 
distincte punctulato ; dorso abdominis virescenti ; 
ventre dilute flavido-testaceo, segmento ultimo 
leviter sinuato, lóbulo medio minuto praedito. — 
Long. corp. cum tegm. 4 ; lat. 1 mm. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

También de esta especie tengo un solo individuo en mi colección, 
que fué recojido en el Baradero, por el Sr. D. Félix Lynch. 

Se distingue de la especie anterior por el menor tamaño, la co- 
loración mas verdosa, la forma de la cabeza, y la estructura del 
pronoto y último segmento ventral. 

342. A. desertorum nov. spec. 

^ : Densissime punctulatus, capite, fronte, pronoto 
tegminibusque sordide flavidis, obsolete fusco- 
irroratis, maculatis vel indistincte fasciatis, genis, 
pectore, dorso abdominis ventreque coerulescenti- 
nigris, pedibus fuscis, flavido-maculatis; capite 
pronoto vix latiore, modice rotundato, postice in- 
fúscalo, antice utrimque linea marginali fusca or- 
nato; fronte obsoletissime infúscala; loris medio 
impressis; pronoto capite vix dimidio longiore, 
transversim striolato, fere fusco, flavido-macula- 
to; scutello punctulato, pone médium impresso, 
vittis duabus apiceque flavescentibus; tegminibus 



HEMíPTERA ARGENTINA 263 

rugulosis, flavidis, clavo discoque infuscalis, api- 
cem versos irregulariter fusco-fasciatis; alis hya- 
linis. — Long. corp. cum tegm. 2 */,/, lat. V3 ^^^ 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Es la especie mas pequeña de este género, y fué traída en un 
solo individuo de las Salinas del Sur, por el Dr. D. Adolfo Doe- 
FiNG, que formó pai'te de la Expedición al Desierto. 

Es fácil de reconocer por su pequenez, y las alas superiores casi 
reticuladas de amarillo y pardo en su mitad posterior. 



343. A. picíMus nov. spec. 

$: Picina, nitida, dense punctulata, punctis duobus 
pone médium margineque postico capitis, oculis, 
lineis brevibus lateralibus transversis frontis, ro- 
stro, ápice scutelli, tibiis anticis et mediis ad api- 
cem, tibiis posticis maximam partem, nec non 
tarsis ómnibus testaceis ; capite sat longo et au- 
gusto, basi obsolele tricarinato, ápice subrotun- 
dato; oculis magnis, singulo vértice fere latiore; 
fronte ad latera maculis vel lineolis sex transver- 
sis flavis longitudine crescentibus et decrescenti- 
bus órnala; pronoto capite aequilongo et nonniliil 
angustiore, medio transversim striato, ántice et 
postice ruguloso-punctato, margine postico late 
sinuato; sculello punctim biimpresso, pone mé- 
dium transversim sulcato; tegminibus abdomine 
brevioribus, rugulosis, ad venas indistincle pun- 
ctatis, medio dilutioribus; alis albidis; segmento 
ultimo abdominis supra flavido ; pedibus posticis 
sat longis. — Long. corp. 4 V2. tegm. 2 Vaí lat. 
fere 1 mm. 

Patria: Respubiica Argentina. 

Esta especie^ que poseo de Buenos Aires y de Entre-Rios, es de 
fácil caracterización por su coloración general, por las tres carenas 
basilares y las dos pequeñas manchas centrales lestáceas de la 
cabeza, las seis líneas ó manchas laterales de la frente, y por las 
alas superiores mas cortas que el abdomen. 

Por la forma del vértice y los ojos muy anchos, tiene cierta se- 
mejanza con los representantes del género Jassus Fabr. Stal la 
consideraba también como perteneciente al género Athysanus Burm. 



26-i ANALES m: la sociedad científica argentina 



Deltocephalus Burm. 

Jassus, Subg. Deltocephalus Burm., Gen. Ins. Gen. 14 (1840). 
Deltocephalus Fieb., V'erh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XVI, 
p. 506 (1866). 



Si^. D. sexpiinctatus nov. spec. 

(/ et $: Flavido-testacei vel luridi, subopaci, pun- 
ctis sex in margine antico capitis, duobus in parte 
antica pronoti, peclore, dorso abdominis ventre- 
que, connexivo marginibusque seginentorum ex- 
\ ceptis, marginibus areolarum legminum, inlerdum 

areolis lolis, maculis feraorum vittisque obsoletis 
tibiarum, obscure fuscis vel nigris, margine anti- 
co vittisque tribus capitis, vittis quinqué pronoti 
etduabus postice abbreviatisscutelii, necnon venis 
tegminum albidis; capite antice angulato-rotun- 
dato, linea media fusca antice abbreviata; fronte 
magnam ad partem fusca, flavo-maculata et trans- 
versim subfasciata ; cljpeo medio fusco ; pronoto 
vértice paullo longiore, obsoletissime punctulato, 
margine postico levissime angulato-sinuato; scu- 
tello ápice saepissime flavido; areolis tegminum 
interduní hitéis; tibiis nonnumquam etiam ma- 
culatis. — Long. corp. cum tegm. 3 ^/^-i', lat. fere 
1 mm. 

Patria: Respublicae Argentina et Uruguayensis. 

Es bastante común en la Provincia de Buenos Aires, en el Ro- 
sario y en la Banda Oriental del Uruguay. 

Es fácil de reconocer por los seis puntos negros de la margen 
anterior de la cabeza, las líneas blancas del pronoto y escudillo, 
y los nervios claros de las alas superiores. 

345. D. variegatuH nov. spec. 

cf et $ : Testacei, sat nitidi, capite, fronte, pronoto, 
sculello tegminibusque fusco alboque variegatis, 
dorso abdominis, connexivo marginibusque exce- 
ptis, nigro, ventre sordide testaceo, ad partem in- 
fuscato: capite pronotoque ante médium modice 
transversim impresso, illo ápice subangulato-ro- 
tundato, ápice ipso albido, utrimque linea angula- 
la nigra ornato, medio utrimque fusco-raaculato, 



HEMIPTERA ARGENTINA 265 

disco albido-bivittato, margine postico medio ma- 
cula nigra praedilo, hoc capitepaullo longiore, in- 
distincte ruguloso-punctulato, fuscescenli, albido- 
irrorato, antice interdum fusco-bimaculalo, mar- 
gine postico leviter late sinualo; scutello lúteo, 
obsolete albido-bivittato, ápice saepissime flave- 
scenti vel albido, medio nonnumquam fusco-bima- 
culato; venis areolisqueclavi et disci tegminum fia- 
seis, bis albo-maculatis, maculis tribus partis 
posterioris costae nigricantibus; tibiis posticis ni- 
gro-tuberculatis.— Long. corp. cum tegm. 4-5; lal. 
pron. 1-i '/^ mm. 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Los individuos que poseo de esta especie, son originarios de 
Buenos Aires, del Baradero y del Rio Colorado, al Sur de la Pro- 
vincia de Buenos Aires. 

La especie es bien característica por las pequeñas líneas en zig- 
zag, que se encuentran en la margen anterior de la cabeza, por las 
manchas blancas en las celdillas de las alas superiores, y por el 
dorso abdominal negro, que tiene el conexivo y las márgenes de 
los segmentos de un testáceo-amarillento. 



346. D. gentilifl nov. spec. 

^ : Sordide vel dilute rufescenti-testaceus, maculis 
duabus basalibus capítis, lineolis transversis late- 
ralibus frontis, maculis nonnullis subobsoletis 
partis anticae pronoti, umbraculis scutelli, areolis 
tegminum maximam ad partem, pectore, abdo- 
mine ad partem, femoribus anticis et mediis basin 
versus, nec non vittis obsoletissimis femorum po- 
sticorum , fuscis vel nigricantibus , marginibus 
vittisque tribus scutelli et venis tegminum flavido- 
albidis, areolis tegminum ómnibus fere albido-ma- 
culatis ; capite brevi, vix producto, margine antico 
postico fere parallelo, ante apicem subtilissime 
transversim impresso, toto subtiliter ruguloso- 
punctulato ; fronte dense punctulata , ílavida , 
utrimque fusco-lineata ; pronoto capite dimidio 
longiore, transversim ruguloso, antice indistincte 
punctato, margine postico leniter sinuato; scutello 
ante médium punclulato, parte postica elévala, 
ruguloso-punctata ; alis hyalinis, fuscescenti-ve- 
nosis; dorso abdominis fuscescenti, connexivomar- 
ginibusque segmentorum pallidioribus; ventre sor- 



266 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Hide testaceo. — Long. corp. cum tegm. 4 '3 ; lal. 
1 V4 mm. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Se distingue de la especie anterior por la cabeza muy corta, por 
la diferente estructura y coloración (le los principales órganos, y 
sobre todo, por los nervios claros y las manchas blanquizcas que 
se encuentran casi en todas las celdillas de las alas superiores. 

El único individuo que poseo, fué traido de las Salinas del Sur, 
por el Dr. D. Adolfo Doeriing. 



347. 11 . Faminei Stal. 



Jassus fDeltocephalusJ Faminei Stal, Freg. Eug. Resa. Ins. p. 293. 231 
(1859). 

Patria : Patagonia (Port Famine). 

De esta especie peseo un solo individuo, originario de Valdivia. 
Se encontrará seguramente en la Patagonia al Sur ; talvez la con- 
serve el Museo Público, entre los pequeños homópteros que traje 
del Rio Santa Cruz. 



348. D. Tenosuliis nov. spec. 

</ et $ : Albido-testacei, maculis quattuor obsoletis 
anticis, fascia media obliqua, medio interrupta, 
maculisque duabus aut quattuor posticis capitis, 
maculis obsoletis pronoti, punctis duobus scutelli, 
venis lineolisque transversis legminum luteis vel 
laete fuscis, pronoto medio interdum pedibusque 
semper nigro-maculatis ; capite postice subtilis- 
sime longitrorsum et antice distincte oblique stri- 
olato, margine antico subangulato-producto, obli- 
que ascendente ; fronte punctulata, magnam ad 
parlem fuscescenti, utrimque flavido-striolata, ad 
apicem cum clypeo flavido-alba ; pronoto capite 
paullo longiore, obsolete ruguloso, antice laeviu- 
sculo ; scutello pone médium rugoso; tegminibus 
creberrime fuscescenti-reticulatis; alissubhyalinis; 
segmentis dorsi abdominis rarissime medio offu- 
scatis ; femoribus distincte et tibiis obsolete nigro- 
maculatis. — Long. corp. cum tegra. 6 ; lat. pron. 
I */j mm. 

Patria : Provincia Bonaérensis. 



HEMIPTERA ARGENTINA 267 

El Dr. DoERiNG trajo dos individuos de esta especie, recojidos cer- 
ca de las Salinas del Sur. 

La especie se distingue bien de todas las demás congéneres, por 
su mayor tamaño, por la margen anterior de la cabeza ascenden- 
te, y por las alas superiores reliculadas. 



349. D. respubli ca nu« nov. spec. 

$ : Stramineo-teslacea, litura subdiscoidali, medio 
interrupta, marginibus litureolaque interiore ocel- 
lorun: , macula minuta et obsoleta posteriore 
prope oculos, maculis obsoletissimis pronoti, ve- 
nís tegminum, macula media subobsoleta dorsi 
abdominis , nec non marginibus segmentorum 
ventris dilute fuscis, scutello obsolete albido-bivit- 
tato: capite fronteque dense punctulatis, illo con- 
vexiusculo, margine antico modice producto, ro- 
tundato, hac immaculata; pronoto capite vix 
longiore, rude punctulato, pone marginem anti- 
cum levissime impresso, macula media magna, ■ 
maculis duabas antico-sublateralibus et fascia 
brevissima marginis antici valde obsoletis, vitta 
media albida vix conspicua; scutello ruguloso- 
punctulato, marginibus basalibus fuscis; maculis 
tribus parvis medii apicalis costae obscure fuscis ; 
alis subvitreis; peclore pedibusque immaculatis ; 
tibiis posticis nigro-tuberculatis ; segmento ultimo 
ventrali paenultimo plus quam duplo longiore, 
medio valde producto.— Long. corp. cum tegm. 5; 
lat. pron. 1 Va ^^^ 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, de la cual poseo un individuo originario del Bara- 
dero, se distingue de todas las demás congéneres por la colora- 
ción clara, porja cara y el esternón, que carecen de manchas, y 
por la cabeza algo convexa. 

Platymetopius Burm. 

Jassus, Subg. Platymetopius Bvnu., Gen. Ins. Gen. 14 (1840). 
Platymetopius Fíeb., Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XVI, 

p. 506 (1866). — SiGN., Ana. Soc. Eiit. de Fr. Sér. 5. IX, 

p. 52 (1879). 

350. P. longieeps nov. spec. 

cf : Flavescenti-albidus, densissime punctulatus, vit- 
tis duabus capitis, septem pronoti vittisque tribus 



2(58 ANALES DE LA SOCIEDAD CIExXTÍFICA ARGENTINA 

scutelli obsoleto ful vis, fronte flavido-fuscescenti, 
linea media longiludinali lineolisque septem obli- 
que transversis lateralibus albis, venis tej^minnm 
fere albis; capite pronoto duplo longiore, longe 
acuminato, medio basin versus longitrorsum im- 
presso, fere sulcaío, apicem versus parum ascen- 
dente, ápice ipsoinfra impressione parva instructo; 
fronte dislincte punclala, ad latera sat convexiu- 
scula, medio subtilissime sinuata; pronoto obsoleto 
transversim ruguloso, fascia media fulvescenti val- 
de obsoleta; tegminibus obsolelissime rugosis, 
marginibus areolarum infuscatis; alis hyalinis et 
valde opalinis. — Long. corp. cum teg. 8; lat. pron. 
1 Va rnni- 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

♦ 

El único individuo que poseo de esta especie, bien característica 
por la cabeza larga y puntiaguda, fué recojido por el Sr. D. Félix 
Lynch, en el Baradero. 

Hecalus Stal. 

Stal, Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 4. IV, p. 65 (1864) et 

Hem. afr. IV, p. 101 et 113 (1866). 
SiGN., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 5. IX p. 51 (1879). 



351. H. liyneliii nov. spec. 

(/ : Supra dilute virescenti-stramineus, subtilissime 
punclulatus, subtus cum pedibus albidus, capite 
pronotoque lineis duabus anlrorsum convergen- 
libus miniatis, late glauco-marginatis, ornaiis, 
venis tegminum dilute luridis ; capite margine 
antico late foliáceo, subrotundato, medio fere ca- 
rinato, parte postica medio linea obsoleta fusce- 
scenti instructa, lineis duabus miniatis tantum ad 
médium capitis e.xtensis ; fronte leviter convexa ; 
pronoto subtransverso, margine postico modice 
sinuato, lineis miniatis percurrentibus ; scutello 
lato, obsoleto glauco-bivittato ; tegminibus areolis 
apicalibus qualluor instructis, venis transversis 
discoidalibus nullis; alis albido-byalinis. — Long. 
corp. cum tegm. 7; lat. pron. I Va rííi'n- 

Patria : Provincia Bonaérensis. 

Esta bonita especie, que fué recojida en Las Conchas por mi 
amigo, el Sr. D. Enrique LyíNCh Arrib.ílzaga, la dedico á este joven 



HEMIí'TERA ARGENTINA 259 

estudioso, á quién debo un número considerable de los hemípteros 
de mi colección, y en quién fundo las mejores esperanzas en lo que 
se refiere al estudio de la launa argentina, á que se dedica con 
tanto celo. 

Typhlocyba Germ. 

Typhlocyba Germ. in Silb., Rev. Ent. I, p. (1833).— Burm., 
Handb. II, 1. p. 104 et 107 (1835) et Gen. Ins. Gen. 13 
(1840).— Am. et Serv., Héni. p. 588 (1843). — Fieb., 
Verh. d. zool.-bot. Ges. Wien. XVI, p. 509 (1866). 

352. T. pliotoplftila nov. spec. 

cf et $: Laete virescenti-aurantiaci, maculisdua- 
bus anlicis capitis, tibiis apicem versus tarsisque 
plus minusve viridibus; aut virescenli-flavi, vitta 
media verticis, lineolis lateralibus aut maculis plu- 
rimis parvis disci frontis, maculis sex vel octo 
prope marginem anticum pronoti, vittisduabusvel 
quattuor partis anticae maculisque tribus trian- 
gularibus partis posticae scutelli, flavescenti-albis, 
marginibus segmentorum abdominis concolori- 
bus, virescentibus aut fulvescentibus, dorso ab- 
dominis rarissime obsoleto viridi-maculato aut fa- 
sciato; capite antice subrotundato; ocellis distin- 
ctis, viridibus aut glaucis ; fronte sat magna et 
convexa; pronoto margine postico late sinuato; 
scutelio ápice acuto ; tegminibus areolis apica- 
libus tribus vel quattuor instructis, clavo venis de- 
stituto ; alis albido-hyalinis. — Long. corp. cum 
tegm. 2 V2-3; lat. pron. Va'Vs '^'^• 

Patria: Corrientes. 

Esta especie, la hemos observado con frecuencia en Corrientes, 
donde se mostraba principalmente de noche, buscando la luz de 
las velas, etc. 

Es bastante variable en cuanto á la coloración de los diferentes 
órganos, con excepción de las alas superiores, que son siempre 
de un amarillo verdoso uniforme. 



353. T. saliuarum nov. spec. 

$ : Capite, fronte, pronoto, scutelio, dorso abdomi- 
nis femoribusque maximam partem satúrate au- 
rantiacis, vitta media maculisque duabus antico- 
sublateraübus capitis, lineolis obsoletis brevibus 



270 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

lateralibus frontis, vilta media pronoli scutellique 
flavido-albis, marginibus venisque legminum late 
viridibus vel glaucescentibus , pedibus, dimidio 
basali femorum excepto, viridibus; capite subro- 
lundato; ocellis distinctis, fulvis; fronte lineis 
duabus apicem versus conjunctis obsolete fuscis 
ornata; pronoto antice obsoletissime albido-macu- 
lato, margine postico sat profunde sinuato; te- 
gminibus areolis apicalibus? instructis, clavo venis 
deslituto; alis vltreis. — Long. corp. cum tegm. 4; 
lat. pron. Ví ™n^- 

Patria: Provincia Bonaérensis. 

Esta especie, de la que trajo el Dr. Doering un individuo algo 
mutilado de las Salinas del Sur, se distingue de la precedente por 
el mayor tamaño, la coloración mas subida de la cabeza, frente, 
pronoto y escudillo, la margen posterior del pronoto profunda- 
mente sinuosa, y la coloración mas clara de las alas superiores, 
que tienen los bordes verdes y los nervios discoidales de un tinte 
azulado. 

FlEBERIA SlGN. 
Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 5. IX, p. 52 (1879). 



354. F. pulcltcrrima nov. spec. 

9 : Capite, ironte pronotoque miniato-láteritiis, plum- 
beo-fasciatis, striolatis et vittatis, scutello, pecto- 
re, dorso abdominis, ventre, pedibus tegminibus- 
que dilute vel sordide testaceis, bis ad partem 
infuscalis, plumbeo-vittatis, albido-maculatis et 
apicem versus albido-subfiísciatis ; capite brevissi- 
mo, pronoto nonnihil latiore, antice longitrorsum 
striato, margine antico postico parallelo, ambobus 
fascia plúmbea, utrimque abbreviata, ornatis, hoc 
leniter elevato; ocellis ad partem extremara fa- 
sciae anterioris sitis ; fronte levissime convexa, ad 
basin íascia plúmbea, medio linea longitudinali 
flavida et utrimque iineolis transversalibus nigris 
flavidisque ornata; clypeo basin versus ampliato, 
ápice utrimque flavido ; pronoto vértice quadru- 
plo longiore, transversim ruguloso, plumbeo- 
quinquelineato, marginibus lateralibus retrorsum 
rotundatis , margine postico levissime sinuato; 
scutello obsolete fusco-bivittato; vittis vel venis 
dimidii basalis tegminum plumbeis, fusco-margi- 



HEMIPTERA ARGENTINA 274 

natis, fascia obliqua post médium davi, macula 
ovali media interiore fasciisque obliquis abbrevia- 
tis, una prope basin appendicis membranae, alte- 
ris duabus exterioribus post médium sitis, necnon 
linea transversa, intus abbreviata, prope limbum 
te^minum, lacteis, fusco-marginalis, limbo ipso 
infúscalo, medio pallidiore ; alis fuscescentibus; 
marginibus segmentorum dorsi abdominis flavis; 
ventre fusco, marginibus flavis; tibiis spinosissi- 
mis. — Long. corp. cuín tegm. 8; lat. pron. 2 mm. 

Patria: Territorium Missionum. 

Poseo un solo individuo de este bonito homóptero, que recojí en 
Misiones. Faltando aún la descripción completa del género Feíberia 
SiGN., estoy en duda, si pertenecerá al mismo, ó formará talvez 
un nuevo género. 



Subí. BYTHOSGOPINA Berg. 
Bijthoscopides Sign., Ann. Soc. Ent. de Fr. Ser. 5. IX, p. 48 (1879). 

Bythosgopus Germ. 

Bythoscopus Gehm. in Silb., Rev.Ent. I, p. 174(1833). 
Bythoscopus, Subg. BythoscopusBvKyi., Handb. II, 1, p. 104 

et 109 (1835) et Gen. Ins. Gen. 10 (1840). 
Bythoscopus Am. et Serv. p., Hém. p. 584 (1843). 

^ 355 B. «igitatus Stal. 

Bythoscopus signalus Stal, Freg. Eug. Resa. Ins. p. 291. 221 (1859J. 
Patria : Buenos Aires. — Montevideo. 

Es bastante común en la República Argentina, principalmente 
en Buenos Aires. 

356. B. peregi'iiians Stal. 

Bythoscopus peregrinans Stal. Freg. Eug. Resa. Ins. p.291. 223 (1859). 

Patria : Insuiae Taiti et Oahu. — California. — Rio de 
Janeiro. 



272 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Esta especie fué recojida también en Las Conchas, por D. Enri- 
que Lynch, teniendo pues una distribución geográfica aún mas 
amplia. 

357. B.imineniorans Walk. 



Bythoscopus immemorans Walk., Ins. Saunders. Hom. p. 110 (1858). 
Patria : Montevideo. 

No lo he observado aún como representante de la fauna piálen- 
se, lo cito solo por la indicación de Walker. 



(Concluirá.) 

CARLOS Berg. 



BREVES CONSIDERACIONES 

SOBRE ALGUNOS PUNTOS DE LA 

MEIIORIA DEL SElOR IlENIERO SiEMRÁ CáRRÜNZl 

{Asamblea del 1" de Agosto de 1879) 



El Sr. Luis A. Viglione. — Breves consideraciones sobre el mu- 
nicipio se intitula la conferencia del socio Sr. Ingeniero Carranza. 

Siento verdadera complacencia Sr. Presidente en que se haya te- 
nido la buena intención de tocar en el seno de la Sociedad Científica 
las múltiples necesidades de la ciudad Bonaerense, porque aparte del 
interés que en sí encierra esta cuestión, nos presentará la ocasión de 
examinar el proceder de los Poderes encargados de llenar aquellas 
exijencias, particularmente de las que se relacionan con la higiene 
urbana que son de tan vital interés. 

Podremos ver si, como no me lo temo, se cumplen las ordenanzas 
que se han dictado tendentes en su mayor parte á conservar la salu- 
bridad y estética de la dilatada ciudad de Buenos Aires, y si además 
ese clamor constante de la prensa por su falta de cumplimiento se 
encuentra justificado. 

Hemos escuchado, y he leido después la conferencia del señor so- 
cio, y sabemos que los afirmados han sido los que han detenido por 
mas tiempo su atención, aunque solamente ha considerado los cono- 
cidos por empedrado ordinario y adoquinado, prescindiendo por 
completo de otros que se han ensayado y entre los cuales se cuenta el 
macadam que tanto se ha generalizado en el municipio. 

Sobre los de su referencia, se ha concretado á indicar algunos de 
sus defectos y á proponer algunas medidas, señalando previamente 
las causas que según él contribuyen al mal estado en que se en- 
cuentran. 

18 



274 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Pero esto no basta Sr. Presidente ; no es suficiente que se nos diga 
se tienen tales afirmados j se den sobre ellos noticias las mas comple- 
tas; es preciso conocer cuál es el que dá mejores resultados vencien- 
do las múltiples causas de destrucción á que se encuentran espuestos; 
y que se nos indique cual es el que mas se aproxima y bajo qué bases, 
á la solución del importante problema de su economía de construc- 
ción, entretenimiento y buena viabilidad ; y es preciso que, sobre 
todo, sepamos cuales son los preceptos racionales que es preciso se- 
guir para mantenerlos de continuo en buen estado de limpieza. 

Debemos, pues, preferente atención á la cuestión de los afirmados 
que son la parte mas importante de las calles, y porque con el mejo- 
ramiento de las suyas, Buenos Aires progresaní, hablando higiéni- 
camente. Lo ha dicho Fonsagrives o el valor de una ciudad como 
salubre, es el de las calles que la constituyen. » 

Varios autores, entre ellos consocios, se han ocupado seriamente 
del asunto de los afirmados del municipio considerándolos en sus re- 
laciones con la higiene y la viabilidad, haciendo conocer sus opinio- 
nes, algunas de ellas bien basadas, sobre el mejor sistema de pavi- 
mentación. Por esta razón, no me detendría sobre este punto, si no 
fuera que no se ha tenido en cuenta, la injerencia preponderante que 
en ellos ejercen las vías de Tramways. He opinado y sostengo aun, 
que hay que conciliarios sistemas, tratando que cestas redes férreas 
sean acompañadas del sistema de afirmado mas conveniente, según 
la situación de las calles en que se establezcan. » 

Sobre el suelo generalmente gredoso de esta ciudad y después de 
un lijero apisonamiento se colocan piedras de dimensiones variables, 
como tambieai lo es en general su calidad, aun de las empleadas en 
una misma cuadra ; los huecos que quedan entre las piedras se relle- 
nan con la greda, se apisona nuevamente eltodo, se emplea la misma 
tierra greda en la operación de recebar, y sin dejarlo asentar, salvo 
el caso de dias lluviosos, se libra al tránsito público. 

Tal es en pocos términos la manera de ejecutar lo que apropiada- 
mente se llama empedrado ordinario, y que aconseja seguir adoptan- 
do con algunas variantes el Sr. Ingeniero Carranza. 

El material destinado á cimentar, rellenar y recebar el firme men- 
cionado es en sí, la fuente principal de la pronta destrucción, insalu- 
bridad y deplorable aspecto que presentan. De lo primero, porque la 
tierra greda además de ser como base poco y desigualmente resisten- 
te, no trasmite las presiones que recibe la cubierta con la misma 



CONSIDERACIONES SOBRE LA MEMORIA DEL SEÑOR CARRANZA 275 

intensidad, ocasionando por ambos motivos la separación y hundi- 
miento de las piedras; además de que por estar ya la caja espuesta 
á la acción de la humedad atmosférica y de las aguas llovidas y ser- 
vidas, se reblandece y se produce el lodo á veces en abundancia. Es- 
tos efectos destructores son ayudados por el tráfico, si como sucede, 
no se repara oportunamente y como es debido la vía pública. 

No es solo el lodo, que comunmente encierra materias orgánicas 
que se descomponen dando lugar á desprendimientos gaseosos daño- 
sos á la salud ; el polvo que, sobre todo en verano, permanece cons- 
tantemente y en considerable cantidad sobre la vía pública, es otro 
mal efecto proveniente del empleo de la tierra greda y que también 
tiene sus peligros. (1) 

Aparte de estas consideraciones dignas de tenerse en cuenta, el 
desaseo y molestia que ocasionan á los transeúntes y el feo aspecto 
que presentan las calles, son, entre otras, razones que deben oponerse 
al uso de la tierra greda en la pavimentación de las calles. 

Lo mismo decimos de la adopción de la arena del rio, que para el 
mullido y recebo del empedrado ordinario y adoquinado, aconseja 
emplear el Sr. Carranza. 

Es inservible para afirmados, porque por su grano muy fino y la 
considerable proporción de tierra que contiene, forma lodo y polvo 
en gran cantidad, mantiene la humedad en su caja, no contribuye á 
la trabazón de los materiales, y hace movedizo el firme. 

Según asegura el Ingeniero Balbin, sea cual fuere el punto de don- 
de se extraiga la arena del rio, no sirve para la ejecución de afir- 
mados. (2) 

Presento á los señores socios una muestra de lo que se emplea en 
el macadam de la Vía del Tramway á Flores, para que puedan notar 
la estremada finura de su grano. 

El tamaño de las piedras usadas en el empedrado ordinario es en 
general de 0""15 x 0"^20para lascaras superior é inferior y de 0™25 
para el espesor en la dirección normal al firme. 

Las dimensiones de las caras citadas son los que mas varían, alcan- 
zando algunas hasta 0.30 X 0.40. 

Una superficie tan estensa no deja de tener sus inconvenientes : 

1° Porque no es fácil su colocación y no se prestan á la buena de- 
terminación del perfil convexo. 

(1) Rawson, Conferencias sobre Higiene Pública. — Fonsagrivcs, Hygiéne et asainisse- 
ment des tilles. 

(2) Balbin, Memorias de las vías públicas. 



276 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

2° Porque resbalan con frecuencia los caballos y rodado^. 

Las dimensiones que prácticamente dan mejores resultados son las 
indicadas al principio para las caras con una profundidad de 0.20 a 
0'"25; ellas, en especial la última, no deben sobrepasarse pues de 
lo contrario al cabo de poco tiempo de construida la calzada presenta 
espesores desiguales como pueden probarlo los sondeos. 

Por otra parte, hay que tener presente como dice Jules Luffineur, 
que en una calzada todo debe concurrir al efecto útil, teniendo con 
el mínimo de espesor, y por ende con el mínimo de gasto, el máxi- 
mum de solidez. 

Las piedras mas usadas proceden délas islas Sola, Dos Hermanas, 
San Gabriel y Punta Carretas, parages situados en la costa Orien- 
tal del Uruguay. 

Las de las islas Sola, Dos Hermanas N** 1, y Punta Carretas son 
granitos grises. El de la primera de estructura compacta y grano 
mas fino que las otras, sirve preferentemente para adoquinado por 
su fácil labrado y buen aspecto. 

En el de Punta Carretas domina el componente micáceo, y en el 
de las Dos Hermanas el cuarzoso, lo que la hace preferible á la ante- 
rior para la resistencia á la presión, pero las consideramos inferiores 
á la de la isla Sola porque se desagregan bien pronto, debido á la 
grosura de sus granos y á su menor afinidad. 

El de las 2 Hermanas X"2 es un granito rosa, compuesto de cuarzo, 
feldespato rosa y mica, dominando en él el feldespato que hace á la 
piedra menos resistente á las acciones atmosféricas (1) ; también la 
grosura de su grano y el ser de peor labra, hace que no nos decida- 
mos por su adopción en los empedrados ordinarios y en los adoqui- 
nados. 

La piedra del Salto, indicada por el Sr. Socio, es poco empleada 
en Buenos Aires á causa de que los ñetes son mayores que los de 
los puntos anteriores. 

El precio del metro cuadrado de adoquín del Salto puesto en la 
obra es de 90 $ y el de los otros puntos 80 $. 

Considerados los elementos que entran en la composición del em- 
pedrado ordinario, y algunos de los inconvenientes á que dá lugar 
tengamos presentes los que siguen: 

i" Xo poseen el requisito principal de un buen sistema de firme 
que es, su impermeabilidad ; 

(1) Espinosa, Manual de caminos. 



CONSIDERACIONES SOBRE LA MEMORIA DEL SfcÑOR CARRANZA 277 

2" Es resbaladizo y carece de elasticidad; 

3" No presenta una superficie unida que dé buen asiento á los pies 
de los peatones y caballerías; 

4° Dá lugar á vibraciones y á un ruido insoportable ; 

5° Origina á los carreros, por efecto de las trepidaciones, afeccio- 
nes cerebrales. (1) 

6" Es el que menos permite la colocación de rieles: á los costados 
de estos quedan numerosos intersticios que los vehículos se encar- 
gan de agrandar bien pronto, las piedras cediendo á la presión de las 
ruedas de aquellos, ejercen empujes laterales que alteran su paralelis- 
mo y propenden aun mas á la instabilidad de estas vias y al empeo- 
ramiento de las públicas cuando van acompañados de los empedrados 
entre-rieles y de un pequeño trecho á sus costados. 

Sobre este empedrado parcial de la calzada y fundado en las razo- 
nes anteriores ya hemos opinado que no debiera adoptársele, porque 
no llenan los fines á que están destinados. 

Por las consideraciones brevemente espuestas y agregando que no 
se siguen en la construcción del empedrado ordinario principios ra- 
cionales, que reúne á los inconvenientes mencionados la frecuencia. 
de las reparaciones que lo hace costoso, el notable aumento de fuerza 
de tracción que produce, y el desagradable aspecto que dá á las calles 
donde se usa, nos permitimos aconsejar el destierro de esta clase de 
firme que pueda decirse pertenece al período de la incuria, ó que, 
según el Dr. Kawson es el parto del empirismo. 



Los dos ejemplos principales de macadam aqui construidos son, 
el de la calle de Rivadavia desde la estación de este nombre hasta 
Flores, y el de la calle de Santa-Fé del Tramway á Belgrano. 

Se han seguido procedimientos distintos en su ejecución ; el pri- 
mero según observamos tiene una fundación de arena y tierra y supe- 
riormente el empedrado de piedras machacadas cuyo espesor es 
variable ; el segundo tiene un mullido á la Telford, es decir formado 
con piedras grandes y resistentes y con sus caras de mayor amplitud 
en contacto con el suelo natural; sobre dicho mullido vá la capa de 
10 á 12 centímetros de espesor de piedras á la macadam. 

El primer sistema es peor que el segundo : 

1" Porque debido á la poca resistencia de su mullido, permite que 

(l) Rawson, Obra citada. 



278 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

se introduzcan las piedras con él en contacto. Presento una prueba 
de lo que digo; 

2*' Dá lugar á mayor producción de baches, polvo y lodo y con- 
cluye por ser mas caro que el segundo por su frecuente entreteni- 
miento; 

3" Es menos impermeable. 

El segundo procedimiento, dándole un espesor de 10 centímetros 
cilindrándolo bien, manteniéndolo seco y entreteniéndolo oportuna- 
mente es el seguido en Paris, Londres y otras ciudades importantes, 
y donde la práctica de su adopción prueba que el macadam es un 
afirmado esceleute y que resiste al tráfico mas crecido. 

Algunos ingenieros, y M. Bateman entre ellos, este ú.timo sola- 
mente en el caso de descuidarlo, han atacado el macadam porque dá 
lugar á polvo y lodo á veces en cantidad, pero esto no se reputa un 
inconveniente por otros del mismo arte, debido á las buenas máqui- 
nas que han sido construidas para ese objeto, aunque se produce poco 
en el de la via á Belgrano. 

Puede sustituir ventajosamente al empedrado ordinario por tener 
sobre él las ventajas de ser mas fácil de ejecutar, presentar una su- 
perficie mas bien unida y por eso disminuir el esfuerzo de tracción, 
ser mas cómodo á los peatones, y además según lo justifica la espe- 
riencia permitir cómodamente las vias de Tramways y dar mejor re- 
sultado en los empedrados entre-rieles. 

El costo del segundo sistema de macadamizar es de sesenta y 
cinco pesos metro cuadrado, y el subdividido del empedrado ordina- 
rio aconsejado por el Sr. Socio es también por metro superficial. 

Escavacion y conducción de tierra $ 7 

Capa de arena de 0™25 de espesor > 10 

Valor de la piedra con dimensiones propuestas » 53 

"70" 

Ambos precios son los mínimos. 

Asi, además de las desventajas anteriores, tiene la importante de 
ser mas caro. 



Es el adoquinado, según puede cerciorarse quien consulte el tra- 
bajo del Sr. Balbin sobre afirmados, el sistema mas conveniente para 
pavimentar las calles de esta ciudad: él resuelve el complexo proble- 
ma de la viabilidad respondiendo á exijencias de orden estético, 
higiénico y de duración sin dificultar la colocación de cañerías y de 



CONSIDERACIONES SODRE LA MEMORIA DEL SEÑOR CARRANZA 279 

vias de Tramways. Por la forma regular de la piedra los rieles que- 
dan en buenas condiciones y la via se ejecuta con prontitud. 

En verdad que está probada la ventaja del adoquinado pero con- 
fesemos que no se siguen en su ejecución los preceptos del arte. Sal- 
vando honorables escepciones, suelen emplear algunos empresarios 
materiales muy diversos y originales en las fundaciones y repara- 
ciones continuas; hemos visto emplear arena del rio y pedazos de 
madera, tierra y cascotes y á veces hasta materias animales mez- 
cladas á esas basuras. Decian aquellos en conciencia que todo ello 
era bueno para mejorar el firme. 

Cloncluid sin mas datos acerca del éxito de los trabajos asi ejecu- 
tados: cierto es que sus constructores cuentan con la impunidad, y 
que hay un Consejo de Obras Públicas . . . . ! 

Los asientos empleados por algnnas empresas de hormigón, pie- 
dra machacada y de piedras grandes, particularmente esta líltima, 
con una capa de arena Oriental cubriendo k.s juntas con asfalto, han 
dado mejores resultados. El cimiento de hormigón ha sido rechazado 
por el señor socio por la misma razón que lo hace aceptable, la ds 
mantenerla impermeabilidad de la caja. 

Si el costo del primer establecimiento de un adoquinado con este 
cimento que solo es de ^180 (1) parece exagerado, en cambio su larga 
duración y los escasos cuidados que requiere, la dan una indiscutible 
ventaja sobre el sistema poco racional propuesto por el señor socio 
de colocar adoquines sobre arena del rio, lo cual orijina gastos injen- 
tfis de reparación. 

Su gasto seria de 115 $ m/^ el metro cuadrado. 

Podríase, si no se puede prescindir de la economía inicial, emplear 
como mullido la arena Oriental que, debidamente encajonada y api- 
sonada, es excelente y mejor que la del rio; porque es resistente, 
impide el hundimiento de las piedras, trasmite bien las presiones 
lateralmente y distribuye mejor la carga; el grosor del grano mas 
conveniente es el de un milímetro. Se deja asentar ocho dias como en 
Paris. Costaría 135 ,$ m/c metro cuadrado. 



(1) Subdivisión del costo por metro cuadrado. 

Adoquines 8 80 

Arena Orienral , 10 

Capa de hormigón de O^SO 65 

Cubierta de las puntas 10 

Mano de obra y movimientos de tierra 15 

i 80 



280 ANALES DE LA SOCIEDAD CIEMÍFICA ARGENTINA 

Hay mas defectos de construcción en los firmes que hasta el pre- 
sente poseen estas calles, á cargo de la Municipalidad y el mayor 
número bajo la dependencia de las empresas de tramways ; pero 
todas, en lo que concierne á su buena ejecución y entretenimiento, 
bajo la yijilancia de aquel poder por intermedio de su sección de 
Obras Públicas. 

Por ejemplo : La colocación de los maestras que se emplean para 
encajonar la tierra ó arena de un empedrado no se hace según princi- 
pios deliberados ; unas veces se sitúan al costado mismo del cordón 
de los andenes_, y otras á una distancia aproximada de 0"'35 cu- 
briendo esta faja con piedra machacada ó también con mayores que 
los maestras, lo que es innecesario por no estar espuesta dicha faja 
á la acción de los rodados. 

lío me parece bien la primera situación de los maestras, ni tam- 
poco prescindir de ellas como acontece, porque las aguas de lluvia y 
las que salen por los albañales se estancan de ordinario en la base 
del cordón citado; de esta humedad y de los choques de las ruedas 
de vehículos, los cordones y el mismo anden no tardan en destruirse. 
El segundo procedimiento, con una inclinación moderada salva estos 
inconvenientes y entiendo que debe seguirse. 

En el adoquinado también se produce lo que consideramos incon- 
veniente, de que los estribos del perfil transversal de la calzada se 
establezcan al pié del anden. Aquí los choques de los vehículos 
sobre el borde son mas frecuentes y lo deterioran mas, porque la 
pendiente del firme próxima al anden siendo mas pronunciada, 
orijinan una mayor componente del peso del vehículo hacía el borde 
citado. 

Las dimensiones de los adoquines usados no guardan uniformidad y 
afectan las formas cúbicas y paralelipípedas. La demasiada longitud 
en ellas hacen que se quiebren fácilmente bajo la presión de los vehí- 
culos y la demasiada anchura los hace resbaladizos y dificulta la tra- 
bazón. En Londres, según asegura Espinosa, se han decidido por los 
adoquines angostos porque su desgaste particularmente en las aris- 
tas es tardío y producen menos ruido. Las dimensiones adoptadas 
son: 4" de ancho, 9" de largo y la misma cola. En el puente de 
Londres se emplearon adoquines graníticos de 3" de ancho, 8 á 16" 
longitud y 9" de cola. EnParis los adoquines para las calles mas es- 
céntricas tienen 0"'23 de lado y en las centrales 0'"23 X 0"'16. Las di- 
mensiones que los ingenieros consideran mejores y que son las usa- 
das en Manchester tienen 5" de largo, 3.25" de ancho y 5" de cola. 



CONSIDERACIONES SOBRE LA MEMORIA DEL SEÑOR CARRANZA 281 

Son dos puntos estos que debieran preocupar la atención de los 
encargados del ornato, viabilidad y resistencia de los firmes, tra- 
tando de uniformar las dimensiones y también la calidad de los ado- 
quines empleados. Respecto á esto último ya nos bemos decidido por 
los fabricados con piedra de la isla Sola. 

La manera de disponerlas por filas normales al eje de la calle es 
la mas comunmente seguida. En las boca-calles se siguen los si- 
guientes sistemas en la disposición de los adoquines ; paralelamente 
al eje de una de las calles paralelas á dos converj entes, resultando 
los adoquines próximamente normales, y según la diagonal del cua- 
drilátero formado por las cuatro esquinas. 

Siguiendo el primer método, las ruedas de los vehículos, particu- 
larmente los de llanta angosta, actúan directamente sobre las juntas 
que además de desgastarlas con prontitud, aumentan su espesor 
desviando los adoquines de su posición normal al lecho del firme y 
descabalgándolos. Es mas fácil la colocación de los adoquines, lo que 
le dá ventaja sobre el segundo. 

Salva los inconvenientes de que adolece el primero y es mas fácil 
que el segundo, la ejecución del tercer método por el que nos deci- 
dimos. 

En las veredas que tanto concurren al embellecimiento de las 
calles, no hay la uniformidad debida y algunas disposiciones relati- 
vas á su construcción y á su entretenimiento, no son convenientes 
las primeras y cumplidas las segundas. 

Disponen las ordenanzas al respecto que se emplee la piedra lisa, 
que no ofrece buen asiento á los pies de los peatones y que causa 
caldas continuas. 

Una piedra que podia utilizarse para veredas y que permitirla 
emplear los materiales del país, son las del Tandil, 

No estarla demás consultando la comodidad de los peatones que se 
ejerciera un procedimiento rigoroso con los propietarios, obligán- 
doles á que las mantengan conservadas y prohibiendo las de ladrillo 
que ofrecen tan mal asiento y feo aspecto. 

Ya hemos tratado los defectos que notamos en la construcción de 
algunas líneas de tramways, al tratarlos en particular; de ellos apun- 
taremos los que ejercen influencia sobre la buena conservación de la 
calzada y sobre el ejercicio del libre tráfico. 

Las cabezas de los rieles que se fijaban sobre cojinetes de junta y 
que antes se sujetaban por un sistema de tornillos y llaves, ahora 



282 ANALKS DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

solo lo efectúan con llaves en algunas redes : por ejemplo, la vía de 
Almagro en construcción. Esta economía mal entendida es dañosa 
para el firme, porque con la supresión de los tornillos quedan al 
descubierto los agujeros que deben recibirlos y por ellos penetra 
el agua en la caja manteniéndola húmeda y falseando la base de los 
cojinetes. También lo que por esta causa gastan los empresarios 
en reparaciones no compensa el ahorro de los tornillos, y las cabezas 
de los rieles no quedan bien sujetos con la llave sola. 

El ancho exagerado de algunas juntas es otro de los pasos fáciles 
que tienen el agua y las materias orgánicas para empeorar el firme. 
Esta separación entre las cabezas debiera limitarse á O^'OO^ á 
0™003 rellenándola con alguna materia elástica. 

Pueden observarse también en la vía pública la presencia de tro- 
zos de vía y desvíos que no se usan en la esplotacion de las redes á 
que pertenecen, y que por sí solos son otro obstáculo para el buen 
tráfico. A ello también contribuye á veces, la escesiva sobre elevación 
de rieles, el empleo de contra-rieles groseros y los defectuosos cruza- 
mientos y empalmes de algunas líneas. 

A pesar de que hay una disposición que prohibe los depósitos de 
cualquier naturaleza en la vía pública, hay empresas que la violan 
dejando en ella,s carradas de materiales para sus reparaciones. (Yéase 
la Ordenanza al respecto de 10 de Junio de 1870). 

Aquellos que conozcan las disposiciones de la ley de tramways y 
las fuertes penas que tiene su contravención, no pueden menos que 
clasificar de negativa la acción del poder encargado de hacerlas 
cumplir. 

Os citaré otras disposiciones relativas á la viabilidad y salubridad 
de las calles y cuya obediencia no requiere la tan decantada falta de 
recursos con que se quiere acallar las justas quejas del público y de 
la prensa, sino buena voluntad y buena administración. 

Ordenanza sobre limpieza. 

Art. 1°. — Desde el dia 2 de Octubre (1871) se procederá al bar- 
rido de las calles diariamente desde las primeras horas hasta las 
ocho de la mañana. 

Por los otros artículos queda á cargo de los inspectores y auxilia- 
res voluntarios el hacer cumplir esta disposición, y en caso de deso- 



CONSIDERACIONES SOBRE LA MEMORIA DEL SEÑOR CARRANZA 283 

bediencia por parte de los vecinos quedan facultadas las Comisiones 
para apremiarlos. 
Por el 5° se ordena alzar el lodo que se deposite en la vía pública. 

Art. 8°. — Las empresas de tramways y otras alzarán en el dia la 
tierra y el polvo que quede, dejando todo perfectamente limpio bien 
entendido que de no verificarlo procederán los agentes de la Munici- 
palidad á tomar los peones y carros necesarios para hacerlo de cargo 
y cuenta de los empresarios. 

Vienen después disposiciones penales, entre las que está la de 500 
pesos para los constructores que dejen materiales en la vía. 

Concurren al deterioro del empedrado los pesados vehículos que 
actúan sobre él y que llevan comumente mucho mas de las ochenta 
arrobas de ordenanza. Causa pena al transeúnte ver como se maltra- 
tan las caballerías, á tal punto que ello ha motivado la creación de 
una institución protectora de animales. 

La ordenanza reformada que determina el peso de la carga de los 
rodados del tráfico de 7 de Agosto de 1863, no se hace cumplir en 
muchas de sus partes. 



La falta de tiempo, me obliga señor Presidente á dar por termina- 
das mis observaciones de estudiante sobre lo que se relaciona con 
los afirmados de esta ciudad y la conservación de los mismos. Os he 
citado los decretos dictados con el objeto de mantenerlos en buen 
estado de viabilidad y salubridad y podria citaros aun varios otros ; 
todo demuestra por lo que se observa, que hubo corporaciones que 
se preocuparon del adelanto de la vía pública pero que otras, y entre 
ellas la actual, no imitan á sus predecesores dando origen á las fun- 
dadas quejas del público y de la prensa. 



El señor Sienrra Carranza. — Que la arena del rio se debia em- 
plear en todos los empedrados según una ordenanza municipal ; pero 
que esta misma se vé en el doloroso deber de infringirla, por no tener 
carros suficientes para llenar sus atenciones, razón por la que tampoco 
se levanta el barrido de las calles con la precisión que deberla, influ- 
yendo esto en mal de los afirmados, y muy particularmente cuando 
se ha formado barro. 



281 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

Que ningún cimiento, en el estado actual de las cosas, ha dado 
mejor resultado, como lo ha dicho antes, que el de escombros y el de 
arena del rio, porque la del Uruguay penetra la greda y esta sube : 
que la arena del rio, según ha podido observar llega á consolidarse 
hasta el punto de haber necesidad en muchos casos de hacer uso del 
pico para removerla, por lo que la aconseja, siempre que no sea po- 
sible el uso del escombro que tan buenos resultados ha dado en el 
adoquinado. 

Que considera contra la opinión de Mac-Adam, que nunca tuvo 
en cuenta la rigidez de su afirmado, innecesaria la impermeabilidad 
absoluta, haciendo notar que este ingeniero para sus afirmados hacia 
uso de tres capas de piedra sílice pura, machacada de igual tamaño, 
la que esparcía, después de ser bien lavada la piedra, por capas de 
igual espesor, dejando que fuese una después de otra consolidada por 
los vehículos que hablan de transitar por él ; lo que demuestra que 
Mac-Adam no hacia uso del cimiento. 

Que Tresaguet y Telford, hicieron uso de piedras grandes para el 
cimiento sobre las cuales echaban la piedra machacada, y que es 
según el sistema del segundo de estos ingenieros que se construyó el 
afirmado de la calle Santa-Fé, y el del primero, Tresaguet, el que se 
adopió para el del malhadado Paseo de Julio. 

Que el verdadero sistema macadam, que es sin cimiento, no se ha 
construido hasta hoy en el municipio, y que no cree este sistema útil 
sino en calles de ancho mayor de 30 varas. Que este sistema es caro 
si bien mas barato que el de adoquín; y que en Buenos Aires mien- 
tras se permitan las aberturas de las calles por las empresas á que 
antes de ahora ha hecho referencia, hacen imposible, por la remo- 
ción de tierras y descuido en su conservación, este sistema. 

Que sostiene que las piedras de las islas Sola y Dos Hermanas y 
aún las de Concordia y Salto, son las que mejores resultados han 
dado en los empedrados ordinarios y adoquinados, habiendo las últi- 
mas, empleadas en el adoquinado de Barracas en que el terreno es 
incompresible, demostrado buenas cualidades para adoquinar, pues 
desde el año 1872 hasta la fecha no han sufrido deterioro sensible. 

Que al indicar lo conveniente de la toma de juntas ya del empe- 
drado ordinario como el de adoquín, ha tenido en vista evitar las in- 
filtraciones al subsuelo formado de basuras y las emanaciones noci- 
vas que de otra manera se desprenderían, perjudicando á la higiene. 

Que en cuanto á las cunetas que hasta hoy se han estado constru- 
yendo á 0'"30 del cordón de las veredas, con la terminación del al- 



CONSIDERACIONES SOBRE LA MEMORIA DEL SEÑOR CARRANZA 285 

cantañllado general tendrán que desaparecer; y que los cordones de 
las veredas deberán entonces ser de mayor espesor y con un cajón 
que permita al agua correr por él como el que tienen ciertas calles de 
París. 



El Sr. Yiglione. — Que á las razones ya aducidas en su esposicion 
rechazando el empleo de la arena del rio, agregaba la de no poseer 
las cualidades que caracterizan la bondad de las arenas destinadas á 
la ejecución de los afirmados. — Ellas son las siguientes según la opi- 
nión del constructor Prudbome y las demostraciones de la espe- 
riencia. 

Ausencia de materias terreas y orgánicas, ser móvil para llenar los 
huecos que se producen en el firme por efecto del tráfico. — Ser resis- 
tente á la presión, ser elástica para poder trasmitir las presiones en 
todos sentidos, no apelmazarse con el agua porque debilita la traba- 
zón. — Que se ha decidido por la arena oriental que satisface todos es- 
tos requisitos. 

Que es cierto que el Sr. Carranza sostuvo que las piedras de los 
parajes citados. Isla Sola, Dos Hermanas, Concordia y Salto, son bue- 
nas para afirmados, pero el caso era saber cual es la mejor. 

Que no encontraba fundamento á lo espuesto por el señor Socio 
tratando de disculpar la negligencia del poder municipal, al no cum- 
plir las Ordenanzas que le están encomendadas, muchas de las cuales 
no exijen recursos si jó un poco de dedicación á pesar de que, entre 
otros ejemplos, figuran en el presupuesto 600,000 ^ para limpieza, y 
solo se vé desaseo. 



El Sr. Sienrra Carranza. — Que nada tiene que ver en esos mo- 
mentos con la Municipalidad, pues solo habla como miembro de la 
«Sociedad Científica Argentina». Que en cuanto á lo que ha dicho 
respecto á la condición de impermeabilidad absoluta que decia exijia 
Mac-Adam, la sostiene; aunque siente diferir de la opinión del Inge- 
niero Espinosa que según el Sr. Viglione, es diferente, pero que 
ella la ha basado en la que en el curso del año 1867 á 68 se dijo en 
clase en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, y en 
lo que dicen Debarne, Valdez y otros varios autores. 

Que esa condición no es necesaria, se lo demuestran también los 
empedrados del municipio y muy particularmente la calle de Temple 



286 ANALES DE LA SOCIEDAD CIENTÍFICA ARGENTINA 

entre Cerrito y Artes, donde esa cuadra que forma parte de un terce- 
ro y tiene solamente O'^éS de pendiente, no sufre mayor deterioro, 
siendo muy permeable la caja y el empedrado muy favorable á las 
filtraciones. 



r*-*^. 



índice general 

DE LAS MATERIAS COIIPRENDIDAS Eíi EL TOMO OCTAVO 



Páginas 

Las especies minerales de la República Argentina, por el o^ D. Luis Brackobusch 

(continuación) 5 

Hemiptera Argentina : Ensayo de una monografía de los hemípteros, heterópteros y 

homópteros de la República Argentina, por D. Cávloa Ucrg (continuación) 19 

La geología de la Sierra Baya, por Eduardo Aguirre 3i 

Miscelánea, por €. Fregciro y E¡. Aguli-i'o 46 

Memoria anual del Presidente de la Sociedad Científica Argentina 49 

Alumbrado y luz eléctrica, por Emilio nosctd 58 

Hemiptera Argentina : Ensayo de una monografía de los hemípteros, heterópteros y 

homópteros de la República Agentina, por fiírlos Ucrg (continuación) 71 

Las especies minerales de la República Argentina, por el If l>. Luis Brackcbusch 

(continuación) 81 

Miscelánea, por C. L. Fregeiro y E. Agnirre 91 

Acta de la Asamblea del I" de Agosto de 18T9 97 

Algo referente al municipio de Buenos Aires, por iSlenrra Carranza lUl 

I'iscurso pronunciado por el 0>' u. Ciulllcrino Uawson, en la Conferencia en ce- 
lebración del séptimo aniversario de la Sociedad 112 

Hemiptera Argentina : Ensayo de una monografía de los hemípteros, heterópteros y ho- 
mópteros de la República Argentina, por ("áa-los Ucrg (continuación) 135 

Las especies minerales de la República Argentina, por el ti'' n. Luis Urackebusch 

{conclusión) 1 23 

Asilides argentinos, por Enrique Lynch Arribalzaga 145 

Sobre las especies del genero « Bombus » hallados en la República Argentina , por 

Eduardo Biadislaa Holsubcrg 154 

Paralelo entre los varios deslinos de los restos humanos, por Fcdro fMalIo 163 

Hemiptera Argentina : Ensayo de una monografía de los hemípteros, heterópteros y 

homópteros de la República Argentina, por Carlos BScrg {continuación) 1"8 

Consideraciones generales sobre la fauna argentina (estrado de una obra del 

!$■' U. Germán Iturraelstcr 193 

Addenda á las especies minerales de la República Argentina, por Luis Bracke- 

busch 201 

Hemiptera Argentina : Ensayo de una monografía de los hemípteres, heterópteros y 

homópteros de la República Argentina, por Carlos Berg (contlnuacio7i) 209 

Propiedades físicas de las maderas de la República Argentina, por Emilio ftosetd. 2¿7 
Hemiptera Argentina : Ensayo de una monografía de los hemípteros, heterópteros y 

homópteros de la República Argentina, por Carlos Berg (conímuado/i) 241 

Breves consideraciones sobre la Memoria del Sr. Ingeniero Sienrra Carranza 273 



ERRATA 



En el estrado de la obra del D' D. Germán Burmeister, en la página 202, linea 16, se 
ha deslizado un error que el autor nos pide recüñquenios de la manera siguiente : 

« No conocemos en el antiguo mundo géneros semejantes al Anchippus y al Hippidium 
(Protlpptis); solamente los géneros Anchiiherium é Ulpparium han existido en ambos he- 
misferios. » 



New York bulanical Carden Librar 




3 5185 00257 8514 



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